jueves, 22 de mayo de 2025

EE.UU. ordena deportación de exjueza cubana Melody González Pedraza.

Tomado de CubaNet.

Una jueza de inmigración de Estados Unidos emitió este 21 de mayo una orden oficial de deportación contra la exjueza cubana Melody González Pedraza, de acuerdo con un reporte de Martí Noticias.

La información figura en el sistema automatizado de la Oficina Ejecutiva para Revisión de Inmigración (EOIR, por sus siglas en inglés), donde también se consigna que González Pedraza no tiene más audiencias migratorias previstas. El fallo puede ser apelado ante la Junta de Apelaciones de Inmigración hasta el 20 de junio de 2025.

La exfuncionaria, que desempeñó funciones como jueza penal en Cuba, ha sido señalada por su presunta colaboración con la Seguridad del Estado en causas judiciales contra opositores. Su nombre aparece vinculado a condenas consideradas arbitrarias por organizaciones de derechos humanos, incluyendo casos de jóvenes sentenciados sin pruebas bajo acusaciones de atentado. 

No obstante, González Pedraza admitió que actuó “bajo presión del Partido Comunista”.

La solicitud de protección migratoria que presentó tras su arribo a Estados Unidos fue ampliamente rechazada por miembros del exilio y activistas, quienes han denunciado que decenas de exfuncionarios del régimen han intentado acogerse a beneficios del sistema democrático estadounidense, ocultando su participación en violaciones de derechos fundamentales.

“La orden de deportación de Melody González marca un precedente contra los represores que han abusado del sistema migratorio estadounidense para esconderse en libertad”, declaró a Martí Noticias Samuel Rodríguez, activista de derechos humanos radicado en Florida. “El asilo lo merecen los reprimidos, no los represores”.

Diversas agrupaciones como Archivo Cuba y Prisoners Defenders han alertado sobre el uso del sistema judicial en la Isla como una extensión de la represión estatal y han responsabilizado a jueces y fiscales de legitimar procesos carentes de garantías.

El abogado Wilfredo Allen, consultado por Martí Noticias, indicó que González Pedraza aún puede presentar una apelación. En caso de no hacerlo, o si esta fuera rechazada, la exjueza quedaría expuesta a una deportación forzosa. “Estaría obligada a abandonar el país”, precisó.

González Pedraza arribó a Estados Unidos en mayo de 2024 bajo el programa de parole humanitario.

Antes de su salida de la Isla, la entonces jueza emitió sentencias de tres y cuatro años de cárcel contra cuatro jóvenes menores de 30 años, acusados de lanzar cócteles molotov contra propiedades de funcionarios policiales y de la Seguridad del Estado en Encrucijada, Villa Clara, en noviembre de 2022. Según sus declaraciones a Diario de Cuba actuó bajo instrucciones de sus superiores para desestimar las pruebas de la defensa y sancionar a los implicados.

La Fundación para los Derechos Humanos en Cuba (FDHC) incluyó a la exjueza en su lista de represores. por su parte, Laritza Diversent, directora del Centro de Información Legal Cubalex manifestó: “Melody es una violadora de derechos humanos, porque permite todas las acciones que inventa la Seguridad del Estado contra personas como estos muchachos, y que sean sancionados y estén en prisión sufriendo violaciones de sus derechos”.

La FDHC ha identificado a más de 1.000 personas con historiales de represión residiendo en territorio estadounidense, lo que ha generado preocupación sobre la admisión de individuos vinculados a violaciones de derechos humanos. Solo este año al menos 115 exfuncionarios cubanos han intentado ingresar al país, según datos de la Fundación.

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martes, 20 de mayo de 2025

La muerte de Martí es un misterio que trasciende al día de hoy.

Por Alberto Méndez Castelló.

Óleo 'Muerte de Martí', de Esteban Valderrama (Imagen tomada de Cubaperiodistas).

La muerte de José Martí, ocurrida en Dos Ríos el domingo 19 de mayo de 1895, alrededor de la 1:00 de la tarde, cumple este lunes 130 años con las mismas sombras de misterio del suceso en sí mismo y de las jornadas precedentes de aquel combate inútil, precipitado, sin preparación ni en la elemental selección del terreno, donde tres disparos terminaron con la vida del Apóstol con solo 42 años de edad, pero sobre todo, en el clímax de su lucidez filosófica y su juicio político planetario.

Paradójicamente, cuando San Lorenzo debió ser una lección para no reiterar el fracaso, el del descabezamiento de un pueblo que en los campos de batalla luchaba por ser nación en república, la muerte de José Martí en Dos Ríos, sin escolta, inerme, solo con un revólver y galopando hacia los tiradores emboscados, nos recuerda la muerte en San Lorenzo del Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, igualmente solo, abandonado, sin escolta, nada más con un revólver que había cargado con cinco balas para el enemigo y una para sí mismo. 

Pero si Céspedes había sido el presidente de la República en Armas depuesto mediante un golpe de Estado -nuestro primer golpe de Estado- enmascarado en una acción supuestamente constitucional y legítima, pero con nulidad plena de origen, contrariamente, Martí, que todavía no había asumido la Presidencia pero era el líder natural para ejercer ese cargo y a quien ya a su paso los lugareños llamaban “presidente”, El Generalísimo Máximo Gómez Báez en su afán de un Ejército Libertador en dictadura, sin gobierno civil, quería a Martí de mayor general, como él mismo y su lugarteniente Antonio Maceo, pero no Martí presidente. “No lo llamen presidente”, decía molesto.

Si la deposición de Céspedes, ocurrida el 27 de octubre de 1873 en Bijagual de Jiguaní, es el punto de partida de la muerte del Padre de la Patria en San Lorenzo, el 27 de febrero de 1874, cabe preguntar si, los sucesos que condujeron a la muerte de Martí tuvieron su lugar de inicio en la reunión del 5 de mayo de 1895, en el ingenio La Mejorana, donde, un Máximo Gómez opacado, irresoluto ante un evidente hecho de insubordinación de Antonio Maceo, dolido porque había sido subordinado a Flor Crombet en la expedición que lo trajo a Cuba en la goleta Honor, pero también por ser opuesto al gobierno civil, increpó a Martí según apuntó en su Diario de campaña: “Como si yo fuese la continuación del gobierno leguleyo y su representante”. En la reunión de La Mejorana, Martí debió percibir el silencio de Gómez con el mismo efecty que aquellas palabras que le había dicho en Estados Unidos 11 años antes, en 1884: “Vea, Martí, limítese usted a lo que digan las instrucciones, y lo demás… el general Maceo hará lo que deba hacerse”. (A esto el Apóstol respondió: “Un pueblo no se funda, general, como se manda un campamento”).

Y, en ese criterio, “un pueblo no se funda como se manda un campamento”, se sostuvo el Apóstol el 5 de mayo de 1895, por lo que en La Mejorana surgió con sus luces y sombras la Cuba republicana a la que aspiraba Martí, sí, en lo que él pudo prever, y también, la Cuba que tenemos hoy, de cacicazgo inicuo, por sedimentación de sucesos como aquel. Por tanto, lo que allí no pudo solucionarse con la prédica de Martí basada en la lógica jurídica y política, tampoco lo logró Gómez, que, en su condición de general en jefe del Ejército Libertador, no supo, no pudo o no quiso subordinar al general Antonio Maceo. A la postre, esto funcionó cual vereda para dictadores castrenses, como Gerardo Machado, un general; Fulgencio Batista, un sargento; y Fidel Castro, autoproclamado “comandante en jefe”.

Al siguiente día mostraría arrepentimiento, pero saliendo del ingenio La Mejorana Maceo diría a Gómez y Martí: “Por ahí se van ustedes”.

Un repaso del Diario de campaña de Martí revela su alegría y entusiasmo desde el 15 de abril hasta el 5 de mayo, cuando se refiere al tosco trato de Antonio Maceo en el ingenio La Mejorana. Aunque diversos historiadores han reducido el conflicto de La Mejorana a dos personas, Martí y Maceo, en realidad, la figura relevante de ese hecho histórico, si no por acción sí por omisión, fue Gómez, quien, callado, irresoluto, siendo general en jefe del Ejército Libertador, y firmante del Manifiesto de Montecristi, hizo a los otros dormir en un bohío del camino, a merced de guerrilleros al servicio del Ejército español, por lo que el Apóstol pudo haber muerto la noche del 5 de mayo, mucho antes de caer en Dos Ríos el domingo 19.

La muerte de Martí es un misterio que trasciende al día de hoy. No creo que Martí se inmolara, como se ha sugerido; tampoco es dable su muerte por temeridad o el caballo desbocado, según dijeron otros.

Martí no era un suicida, pero sí un estadista. ¿Qué anotó en su Diario de campaña el 6 de mayo como para trascender a la posteridad…? Ramón Garriga, estudiante de Ingeniería en Estados Unidos, a quien Martí conocía desde niño y había pedido que llevara el Diario en sus alforjas, después de la muerte del Apóstol entregó el cuaderno a Gómez, sin faltarle una página, según afirmó. Sin embargo, cuando después del fallecimiento de El Generalísimo la familia hizo entrega de su archivo personal, al Diario le faltaban cuatro folios, los correspondientes a los apuntes del 6 de mayo. ¿Qué escribió Martí? ¿Quién arrancó esas cuatro páginas? ¿Por qué…? Son esas y otras muchas interrogantes sin respuesta los misterios que perduran.

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El desastre en la agricultura cubana.

Por Iván García.

El ayudante del camionero, con sus dos manos utilizándolas como altavoz avisa: “Vamos que te quedas, dos pasajeros hasta San Antonio de los Baños a 300 pesos”. La deteriorada terminal del Lido, ubicada en 41 y 84, Marianao, desde donde salían ómnibus para distintos municipios de la antigua provincia Habana Campo, está cerrada por filtraciones en el techo. Mientras esperan, los viajeros se protegen del sol en los portales de negocios privados. Varias personas cargan sacos con provisiones. Van a visitar a sus familiares en la prisión de Valle Grande, en la cárcel de mujeres Manto Negro, o en el reclusorio de menores de Torrens, cercano a la Universidad de las Ciencia Informáticas en las afueras de la capital.

Cuando usted viaja a cualquier poblado de la Cuba profunda, lo primero que observa son las grandes extensiones de tierra sin cultivar y la ausencia de ganado pastando. “Ya no se ven, como antes, ni caballos en los pueblos. Ahora tener un equino es poner tu vida en riesgo. Cualquiera te mata para robártelo y vender su carne”, dice Santiago, residente en San Antonio de los Baños. Años atrás, el municipio era conocido como la Villa del Humor.

“En San Antonio siempre había buena vibra. La gente era atenta con el visitante y cualquier cosa originaba un chiste. El 11 de julio de 2021 fue la tapa al pomo. Ya la gente no está para bromas”, cuenta Migdalia. Son las once y media de la mañana. Desde la siete de la noche del día anterior, hay un apagón masivo en el pueblo. “Llevamos casi un año con apagones de 15 y 23 horas diarias. Ponen la luz dos horas. Es un abuso lo que estos desalmados (los gobernantes) tienen con los cubanos. Y no es solo la electricidad. Tenemos déficit de agua, desde diciembre no tenemos gas licuado, trasladarse de un lugar a otro te cuesta un ojo de la cara, pues no existe transporte público y conectarte a internet con el teléfono móvil es más complicado que encontrar agua en el desierto”, se queja Migdalia.

Los vecinos se sientan en el parque o en el portal de su casa y se abanica con un trozo de cartón. Los más solventes han comprado plantas eléctricas. Pero ni así resuelven, afirma el dueño de una cafetería de entrepanes y jugos de frutas. “A los mayorales de la finca (el régimen), para controlar más al pueblo, se les ocurrió la ‘ideota’ (idea tonta) que la gente declare los equipos de generación eléctrica, con el pretexto de venderte 20 litros de gasolina al mes. Como siempre sucede, es un cuento de camino, porque o nunca hay gasolina y la poca que te entregan la consumes en un par de días. Además la mayoría de las plantas que la gente trae de Estados Unidos consume gasolina especial que se vende en dólares”.

“Uno mantiene el negocio a pulmón, siempre es mejor buscarte el dinero por tu cuenta que depender del Estado. Pero hay que estar jugándoles cabeza a los inspectores y pagarles coimas para que los negocios se mantengan abiertos. El bisne es rentable, a pesar que no todos pueden pagarlo, por el hambre que existe. Muchas personas se alimentan de la pizza o el pan que se comen en la calle. Pero lo que más se vende no es comida. Es alcohol. Es alucinante como los cubanos beben. Es una forma de escapar de esta locura y una cerveza es más barata que un plato de espaguetis. Es que para aguantar veinte horas sin luz hay que estar borracho”, asegura el dueño del café.

Pobladores de San Antonio de los Baños reconocen que ahora la “situación está más dura que durante la pandemia y el 11J. Antes los apagones eran de ocho o doce horas”, expresa Nivaldo, jubilado que rememora cómo empezaron las protestas aquel domingo once de julio de 2021. “Los ánimos estaban caldeados. La gente iba a la sede del partido en San Antonio y esos cabrones te caían a cuentos y mentiras. En el reparto de los militares, colindante con el aeropuerto, días antes se habían armado numerosas protestas por la falta de agua. Cansado el pueblo de no tener respuesta, ese domingo, sobre las diez y media de la mañana, se tiró pa’la calle. Yoan, un muchacho de la zona, fue el primero que subió a internet las imágenes que desencadenaron las protestas por todo el país. Ahora la cosa está aun más cruda”.

Rumbo al municipio de Alquízar, a 16 kilómetros de San Antonio de los Baños, el chofer del viejo taxi colectivo no para de quejarse por el deterioro de la carretera. “No sé que hacen estos ladrones con el dinero. ¿En qué lo gastan? Hace más de veinte años no asfaltan las calles, no pintan las fachadas de los edificios ni reparan los hospitales. Los inspectores se la pasan acosando a los taxistas para que cobremos c100 pesos por un viaje que en La Habana no baja de 250 o 300 pesos. Tienen la cara de tabla. No te dan facilidades para comprar piezas de repuestos y el combustible tengo que adquirirlo por la izquierda y se la pasan dando órdenes”.

En Alquízar tampoco hay electricidad. “Estamos viviendo en penumbras, como en la etapa primitiva. Falta poco para que la gente salga al monte a cazar animales”, comenta la vendedora de un bodegón privado. Yamil, nombre ficticio, dueño de una finca se puso en contacto con Diario Las Américas para denunciar lo que considera “una irresponsabilidad criminal del gobierno. No conozco las leyes, no soy abogado, pero si me dijeras cómo juzgar lo que está pasando en los campos de Cuba, te lo definiría de comportamiento delictivo. Mira toda la tierra que hay sin cultivar. Esta zona, en la cual crearon dos provincias, Artemisa y Mayabeque, posee las tierras más fértiles del país. La mayor parte no se cultiva. Y el culpable del desastre es el gobierno, pues ellos son los dueños de la mayor parte de las tierras”.

Según el anuario estadístico oficial, del 80 por ciento de la tierra, el 70 por ciento la gestionan cooperativas estatales y campesinos, que las autoridades les arrienda un terreno por un tiempo determinado. En 2024, el Estado invirtió en la agricultura catorce veces menos que en la construcción de hoteles para el turismo. Sin embargo, la mayor parte de la producción de viandas, hortalizas, arroz, granos y frutas se origina en el sector privado.

Los dueños de pequeñas fincas y parcelas producen el 79% de las viandas, el 77% de las hortalizas, el 80% del arroz, el 86% del maíz, 85% de los frijoles y el 89% de los frutales. También son responsables del 86% de la leche que se produce, 95% del tabaco, 66% del café, 55% del cacao, 65% de la miel de abeja y 71% de la carne porcina. El sector privado posee además el 53% del ganado vacuno existente, 81% el del ovino, 89% del caprino y el 80% de los equinos del país. Produce además el 89% de la carne de ovino caprina y 60% de la carne de ave. Y eso a pesar de que no solo poseen menos porción de tierra, sino también de las prohibiciones, acosos e incluso sanciones penales que han ocurrido en los últimos 45 años por vender libremente a precio de oferta y demanda sus productos.

Yamil denuncia que su padre estuvo preso en la década de 1980 por vender viandas y carne de cerdo en un agromercado de La Habana. «El gobierno consideró que vendían a precios elevados y que se estaban enriqueciendo. Cerraron los mercados y tacharon a los campesinos como bandidos de Río Frío”. Dos propietarios de fincas que acompañan a Yamil coinciden que si las autoridades les permitieran trabajar libremente, en el país no faltarían las frutas, vegetales, hortalizas, granos ni la carne de res, cerdo y carnero. Tampoco leche, mantequilla, queso y yogurt.

“Un gobierno que alardea que lucha a favor de la justicia social, no priorizaría la importación de alimentos ue después los revende en dólares y gana tres veces más que su precio de compra. El Estado apenas invierte divisas en la agricultura. Las grandes potencias agrícolas, como Estados Unidos, España y Países Bajos, entre otros, subsidian las pérdidas a sus agricultores en caso de ciclones, plagas y otras adversidades. Y ponen aranceles a los productos agrícolas de otros países para incentivar las ventas de los terratenientes nacionales. Además otorgan créditos blandos a largo plazo”, aclara y y añade:

“En Cuba es todo lo contrario. El Estado vende en dólares a los finqueros desde los rollos de cerca, aperos de labranza hasta los tractores. Y sin créditos. A eso se suma el acoso y la corrupción en las instituciones estatales. El ministerio de agricultura es un monumento al disparate. Su sede, en un edificio en La Habana, está repletos de burócratas que nunca han cogido una guataca y se mueven en automóviles traídos de Estados Unidos. A veces pienso que quieren controlar al pueblo mediante la escasez y el hambre. No se entiende que en Cuba los mercados no estén desbordados de frutas, carne de cerdo y otros productos agrícolas. Hasta 2019, yo entregaba cientos de toneladas de carne de puerco al Estado. Fue entonces que el gobierno comenzó su cacería con el argumentos que nos estábamos enriqueciendo. Me sancionaron a tres años de cárcel por un delito inventado, actividad económica ilícita. En esa fecha, la carne de cerdo costaba 20 pesos la libra en cualquier agromercado. Ahora, si la encuentras, ronda los mil pesos la libra. Al régimen le resulta más rentable importarla de Estados Unidos y venderla en tiendas por dólares o en las MIPYMES de sus testaferros”.

Un amigo de Yamil que elabora queso, yogurt y mantequilla, alega que “el cinismo del gobierno es tremendo. Te alientan a que crees una mini industria para procesar los alimentos y darle valor añadido a las producciones. Luego que inviertes no te garantizan nada y te acosan como si fueras un delincuente. A una persona conocida como El Rey del Queso lo metieron preso. Su único delito era producir diversos tipos de queso. Los apagones de veinte horas impiden la conservación de la leche y elaboración del queso. Inviertes en comprar plantas y luego el Estado no te vende el combustible que necesitas. Y además quiere que le entregues una parte de la producción al gobierno, supuestamente destinada a la atención social, pero al final esos quesos y yogures van a parar a sus casas. Cada vez que esos dirigentes barrigones visitan una finca o cooperativa se van cargados de productos”.

Yamil muestra sus cosechas de plátano macho, maíz, malanga, mango y ajo. “Si tuviera fertilizante y combustible produjera cinco veces más, porque el agua no falta en la zona, aunque la mano de trabajo es complicada conseguirla. Algunos de los trabajadores que contrato provienen de las provincias orientales con muchísimas necesidades. En Cuba hay zonas que no tienen nada que envidiarle a un caserío pobre de África”, señala Yamil.

Uno de los obreros agrícolas se llama Gustavo. Dice que tiene 50 años, pero aparenta 60. Vive en un conuco de tablas con piso de tierra, trozos de tejas y tela de saco. Cocina en un fogón rústico de carbón. Las dos camas, una que comparte con su esposa y la de su hijo, son dos bloques que sostienen una placa de zinc con una colchoneta hedionda. Lleva cuatro meses en Alquízar. Su única diversión es beber ron casero. La comida diaria es «plátano, malanga, harina de maíz y si aparece un trocito de pollo, la carne de puerco está muy cara”.

Gustavo trabaja descalzo. “Tenía dos pares de botas, una pa ‘trabajar y hacer mandados, pero se me rompieron Las otras las cuido como si fuera un tesoro. Un par de botas de goma cuestan más de 3 mil pesos. Soy de Boniato, en Santiago de Cuba. Trabajé diez años en una finca de Guillermo García -compadre de los hermanos Castro- y siempre he sido muy pobre, pero honrado. Nunca he tenido dos mudas de ropa de salir, unos popis (tenis de marca) ni un reloj. Cuando trabajaba pa’l Estado ganaba 4 mil o 5 mil pesos mensuales. Los finqueros privados me pagan 1,500 pesos por jornada, 36 mil pesos al mes. Estoy reuniendo a ver si puedo comprarle ropa a mi hijo y a mi esposa y un televisor. Si me sobra, me compro un par de popis”.

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martes, 22 de abril de 2025

Multas millonarias a negocios privados en Cuba.

Por Iván Garcia.

Inspector poniendo una multa a un vendedor de productos agrícolas en La Habana. Tomada de Diario de Cuba.

En algún momento del verano de 2022, digámosle Richard, viajó a Estados Unidos para comprar un contendor de solomillos de cerdo, dos contenedores de cuartos de pollo y uno de confituras variadas, a despachar en el puerto del Mariel, al oeste de La Habana.

Hacer negocios en Cuba siempre ha sido una misión casi imposible. Las estructuras del gobierno están diseñadas para la narrativa ideológica, el control económico y el miedo a que un emprendedor gane demasiado dinero. La pobreza socializada es la etiqueta que le han puesto a la Isla. Comercio Interior, dice Richard, es una institución organizada para distribuir entre la población cubana un puñado escaso de alimentos.

“Desde la década de 1990, tras la caída del comunismo soviético, que subsidiaba el ineficiente modelo económico, las autoridades viven dando bandazos. Saben que los negocios privados y las inversiones extranjeras pueden reflotar la economía y desarrollar el país. Pero el miedo pesa más que la lógica y las apremiantes necesidades básicas de la población. El gobierno ve al sector privado como presuntos delincuentes. De acuerdo a las reglas de juego de su modelo político, un ciudadano que resida en Cuba no puede tener una gran cantidad de dinero de forma legítima. Se lo impide el propio sistema, diseñado para que el Estado sea el dueño del 95 noventa y cinco por ciento de las propiedades y los rubros económicos,”

“Se suponía que la solución pasaba porque los emigrados cubanos invirtieran en su patria. Así fue que China y Vietnam salieron de su atroz miseria. Pero esa lógica evidente tenía un problema: Fidel Castro tildaba a los que se marchaban de gusanos. Los demonizó, azuzó al pueblo a que los golpeara e insultara cuando se iban del país. En el ideario colectivo, la emigración era, junto al imperialismo yanqui y el capitalismo, un enemigo de clase. Siempre el Estado receló de los negocios. Sabían que un alto por ciento de esos pequeños emprendimientos se sufragaba con dólares de Miami».

«Y estaba el temor político. Cuando una persona o un grupo de personas, acumulan mucho dinero pueden cuestionar al establishment y el disparate económico. Por eso desde la Constitución sancionan la acumulación de capital. Con todas esas limitantes tiene que lidiar un emprendedor cubano. ¿Por qué invertimos en el país? Porque es una forma legal de ganar entre 20 y 50 veces más que el pago que reciben los empleados estatales. También para lograr independencia económica del Estado. Precisamente esa autonomía te convierte en un objetivo del gobierno”.

“Al no haber competencia y existir un montón de necesidades económicas que el gobierno no cubre, hay un espacio que te permite ganar dinero. Por ejemplo, cuando surgieron las MYPMES en 2021, el retorno del capital invertido en los negocios de ventas de alimentos eran de un año o año y medio. Estamos hablando de 300 mil a 600 mil dólares de inversión. Era un retorno seguro. Las ganancias también son considerables para el entorno nuestro: un dueño de negocio podía ganar entre 5 y 6 mil dólares mensuales que en Cuba te permite vivir con holgura”.

“Los emprendedores fuimos inteligentes. Invertíamos en dólares, pero vendíamos en pesos, con márgenes de ganancias, no obstante los ataques del régimen, mucho menor que el Estado. Cuando usted calcula el precio de cada producto vendido por el sector privado y el de GAESA, los precios de un particular son entre un 10 y 20 por ciento más barato a pesar de las limitaciones, pues debemos importar a través de una empresa del gobierno, pagando altos impuestos y con un servicio bancario que no le vende divisas a las MIPYMES”.

“La solución fue comprar los dólares en la calle a precios del mercado informal. Eso trajo consigo que el 80 por ciento de las divisas que circulan en el país fueran a parar a bolsillos no contralados por el gobierno. Y nos decretaron la guerra, que iba a comenzar por esa o cualquier otra causa. Parientes de altos personeros del régimen quisieron replicar el modelo. Abrieron cientos de negocios, pero a pesar de jugar con la cancha inclinada: no los inspeccionan ni multan, pueden importar directamente (incluso el banco estatal ha creado esquemas de financiación para ellos) y pueden vender directamente sus mercancías en tiendas dolarizadas, no pueden competir con nosotros”.

“Los bodegones y puntos de ventas del sector privado están en cualquier barrio de la Cuba profunda. El concepto de ganancias que tiene un emprendedor no es ni parecido al de un testaferro del gobierno. Yo puedo ganar 5 mil pesos al día y me conformo. Esa gente, en su desconocimiento del mundo de los negocios, quiere ganar millones lo más rápido posible. En un principio no aceptaban las inversiones de pequeños y medianos negocios, consideraban que era poco dinero. El gobierno sueña hacer negocios a nivel de multinacionales”-

“A grandes rasgos, esos son los orígenes de por qué el gobierno decidió enfilarnos los cañones. Comenzaron con el pretexto de la bancarización regulando las ventas a 80 mil pesos diarios y 120 mil pesos mensuales. Un disparate. Cualquier tenderete de La Habana puede vender en un día 200 mil pesos. Entonces el sector privado comenzó a guardar el dinero en sus casas. Sin dólares y sin pesos en el banco arreciaron su guerra económica, que no es para mejorar la calidad de vida de la población, simplemente su meta es presionarnos para que cerremos los negocios y poder acceder a los dos mil millones de dólares que ya no gestionan. Es el verdadero trasfondo de todo”, concluye Richard.

Según Yamila, dueña de una peluquería y una tienda que vende ropa de Shein, el “gobierno nos sigue enfilando los cañones. Muchos han decidido emigrar, otros optamos por quedarnos, porque con nuestro negocio podemos mantener a la familia y vivir con cierta solvencia. Comenzaron violando sus propios preceptos, al anular el primer año exento de pagos que se había aprobado para las MIPYMES. Después, una medida tras otra para intentar asfixiarnos. Son muy astutos. En vez de desplegar un operativo policial para decomisarte el emprendimiento, te atacan con el arma arancelaria para ahogar los negocios y generar pérdidas. Antes un trabajador pagaba el 5 por ciento de impuesto de su salario. Ahora debe pagar un 20 por ciento. Si ganas 30 mil pesos, el ministerio de finanzas te quita 6 mil pesos”.

“A la mayoría de pequeños negocios que importamos bienes que no son de interés del gobierno nos suben los gravámenes un 50 por ciento. Es increíble. Atacan a la gestión privada que ha creado un millón 600 mil puestos de trabajo con impuestos del 35 por ciento sobre las ganancias, otro impuesto del 10 por ciento sobre las ventas o servicios prestados, un arancel del 5 por ciento por el uso de la fuerza de trabajo, pagar el uno por ciento para apoyar a los gobiernos locales y contribuciones a la seguridad social equivalente al 14 por ciento del salario de los trabajadores. Además, los dueños de MIPYMES tienen que pagar hasta un 20 por ciento de impuestos sobre los dividendos. Todos esos pagos son para impedir que ganes mucho dinero. El gobierno cubano es alérgico a la riqueza, a no ser que sea para ellos”, afirma Yamila.

Los emprendedores consultados por Diario Las Américas coinciden que gracias a la creciente corrupción pueden evadir regulaciones del régimen. “El gobierno está en un punto de no retorno. A los gobernantes no los va a tumbar las protestas en la calle, se van a ir tumbando ellos mismos, debido a su incapacidad para gestionar los servicios básicos y proporcionarle alimentos a la población. Los negocios privados han sustituido a las bodegas del Estado que no tienen ni arroz. Si el sector privado cierra sus negocios o hace una huelga, el país se paraliza. Actualmente la mayoría de la ciudadanía se transporta gracias a los particulares. Y, a pesar de los altos precios, el arroz, las salchichas y el pan que comen muchos cubanos es gracias a las MIPYMES. En su ambición por ganar dólares, el gobierno va a generar un estallido social», dice el dueño de una cafetería habanera.

Una funcionaria de la ONAT (Oficina Nacional de Administración Tributaria), reconoce que «la corrupción en el cuerpo de inspectores y en todas las instituciones estatales es indetenible. En los últimos cuatro meses, por la vía de las multas administrativas, se han recaudado mil millones de pesos. La multas, más que disuadir, ha permitido que el sector privado busque otras formas de comercializar sus mercancías sin que aparezca en sus fichas de costos, aunque las multas también son una estrategia para recaudar dinero. Con el déficit de liquidez, ese dinero sirve para pagar a una parte de la administración pública. Pero no creo que sea un método eficiente».

La funcionaria revela que “según orientaciones recibidas, el próximo paso del gobierno con los dólares recaudados por las ventas a negocios privados en la zona del Mariel y el corralito financiero a empresarios extranjeros, es abrir un mercado cambiario a un precio similar al de las divisas en la calle. Se ha demorado en anunciar la medida, porque el Estado necesita tener suficiente liquidez para que ese mercado de compra y venta de divisas se pueda sostener en el tiempo”.

Al respecto, Richard cree que “si mañana los bancos del Estado compran el dólar a 370 pesos, en la calle comenzará a pagarse a 400 pesos. Es una guerra que tienen pérdida de antemano”. Varios emprendedores consideran que la única forma que tiene la dictadura de acabar con los negocios privados es aplicarles sanciones penales o cerrarlos por decreto. No hay otra.

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domingo, 13 de abril de 2025

Morena Nieves y los siete camaradas políticamente correctos.

Por Miguel Sales.

Al principio, se llamaba Blancanieves y los siete enanitos. Parecía un cuento infantil, pero en realidad era un relato pernicioso, urdido por la mente retorcida de dos voceros del heteropatriarcado, los hermanos Grimm, con el fin de envenenar las mentes de las nuevas generaciones, perpetuando el racismo, el sexismo y la discriminación de las personas de corta talla y capacidades diferentes.

Recordemos brevemente el argumento del libelo:  

Una princesa joven y de tez muy pálida (criterio racista de la blanquitud) es víctima de su madrastra desalmada, que envidia su belleza y trata de asesinarla. La reina la manda de paseo al bosque en compañía de un criado, que tiene la misión de matarla y traer de vuelta las entrañas de la joven como prueba del crimen. Pero el sirviente le indica dónde esconderse y regresa con el corazón de un ciervo, que la reina ordena cocinar y servir en un banquete (asesinato y canibalismo).

Mientras tanto, Blancanieves encuentra una casa pequeña, donde viven siete enanos que trabajan en una mina cercana. Los enanos deciden acogerla, siempre y cuando cocine, zurza la ropa, tienda las camas y mantenga el orden doméstico (machismo y sumisión femenina).

La reina malvada, advertida por su espejo mágico, descubre que Blancanieves sigue con vida y acude a la casita del bosque disfrazada de vendedora con ánimo de matarla. Primero le ofrece una cinta, con la que trata de estrangularla. Al regreso de la mina, los enanos descubren a la joven, que solo se había desvanecido, y la reaniman. La madrastra vuelve y le ofrece una peineta envenenada, que en un descuido le clava en la cabeza. Los enanos regresan y, por segunda vez, reviven a la princesa. La tercera vez, la falsa vendedora le hace morder una manzana envenenada y la princesa cae en un coma profundo (resultado del consumismo compulsivo). Incapaces ahora de revivirla, los enanos colocan a Blancanieves en una urna de oro y cristal.  

Tiempo después, un apuesto príncipe visita la casa del bosque, ve el cuerpo incorrupto de la joven y se enamora de ella (necrofilia). Por accidente, el trozo de manzana envenenada cae de la boca de Blancanieves, que recupera el conocimiento, conoce al príncipe y se enamora a su vez. Los jóvenes se casan y viven felices para siempre. Y colorín colorao.

Walt Disney sucumbió al siniestro encanto de la narración y en 1938 la usó como guion para realizar un largometraje de dibujos animados que suscitó universal admiración. Tan extraordinario fue el éxito de la película que al año siguiente Disney recibió un Oscar honorífico. Desde entonces, a pesar de su avieso contenido, Blancanieves siempre ha figurado en la lista de los mejores filmes de todos los tiempos. 

El cine, con su inmensa capacidad de difusión, popularizó la imagen de la princesa alemana en todos los rincones del mundo. Incluso en los carnavales de La Habana, cuando yo era adolescente, escuché una versión rumbera y semiporno de la historia, que a golpe de tumbadora repetía un estribillo así: “Blancanieves y los siete enanitos en cueros, sí, sí, van en cueros”. 

Pero los tiempos han cambiado. Ahora la empresa Disney, convertida en adalid del wokismo, presenta una nueva versión políticamente correcta, para que grandes y chicos puedan “deconstruir” el relato original y apreciar, en nombre de la justicia social, las “opresiones interseccionales” que esconde.

En este remake del clásico, Blancanieves ya no es una princesa de nívea tez (de ahí su apodo), sino una mestiza con un plus de melamina, nacida en Estados Unidos de padres de ascendencia colombiana y polaca (y partidaria confesa de Hamas y la “liberación” de Palestina; esto no lo dice en la película, pero sí lo ha declarado en varias entrevistas conexas). 

Los ex enanos son ahora siete camaradas mágicos que representan la paleta ideal de la corrección política: todos los sexos (aunque no queda claro si alguno es trans), las razas y los tamaños (incluso hay uno de muy corta estatura, sin duda afectado por alguna forma de acondroplasia, que como sabemos es una capacidad diferente, que por lo general no ayuda a jugar al baloncesto).

Si todo lo anterior parece grotesco y es motivo de burla, se equivocan los críticos. El objetivo está bien servido: atacar la historia y la cultura de Occidente con las ideas y los valores retorcidos del siglo XXI.

Hay que “deconstruirlo” todo para rectificar nuestro pasado culpable, y luego entretejer un relato análogo que ponga de manifiesto las injusticias interseccionales causadas por el privilegio blanco heteropatriarcal. Aunque sea, urdiendo bodrios como éste, que tratan alevosamente de aprovechar el prestigio de creaciones muy superiores.

Por eso los activistas de izquierda pasan buena parte de su tiempo derribando estatuas y estropeando obras de arte que -según ellos- representan la opresión, el colonialismo, la esclavitud, las guerras y otras formas de crueldad que Europa y Estados Unidos han ejercido en exclusiva sobre otras naciones a lo largo de cinco siglos. 

Poco importa que en otras culturas se practique habitualmente el infanticidio, la tortura, la mutilación genital femenina, la discriminación de las mujeres, el sometimiento de las minorías y una larga lista de vulneraciones de derechos que en Occidente sí se respetan. 

Claro que, en el ámbito de la cultura de masas, hay además otros criterios que la propaganda progre suele pasar por alto. Uno de ellos es la rentabilidad, porque el arte progresista suele vivir mayormente del erario público.

Así, la nueva versión cinematográfica del cuento, triturada por la crítica, apenas recaudó la mitad de lo esperado -43 millones de dólares- en la primera semana posterior al estreno y cerca del 33 % -14 millones- en la segunda. Habida cuenta de que la película costó unos 250 millones de dólares, los expertos especulan ahora si este nuevo fracaso de taquilla podría causar la quiebra de la empresa.

En cualquier caso, Morena Nieves y sus camaradas políticamente correctos parecen encaminarse a un pozo financiero más profundo que la mina donde trabajaban los siete enanitos de Blancanieves. ¿Signo de los tiempos o simple justicia poética?

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domingo, 6 de abril de 2025

La institucionalización del reparto y el reparterismo.

Por Luis Cino.

Sobre el programa Mesa Redonda del 28 de marzo, que estuvo dedicado a la música (de algún modo hay que llamarla) conocida como reparto, comentó en las redes sociales Carlos L. Alfonso, guitarrista, cantante y director del grupo Síntesis: “No puedo creer lo que estoy viendo y escuchando en la TV”.

Sentimos lo mismo que Carlos Alfonso, muchos de los que amamos la música, quiero decir, la de verdad, sin importar el género que sea.

En el programa “Llegó el reparto”, que algunos jocosamente bautizaron como “La Mesa Repartera”, luego de años de hacerle asquitos, se oficializó la aceptación por parte del régimen del grosero engendro marginal y anti-musical conocido como “reparto”.

La periodista Arleen Rodríguez Delivet, como moderadora, junto a un panel de tres musicólogos y un funcionario del Instituto de la Música, se encargaron de buscar argumentos para legitimar y validar el reparto, llegándolo a calificar como “un salto superior del reguetón”, por mezclar el Cubatón con elementos de la timba y hacerlo una expresión musical –nunca un género, por falta de originalidad en su célula rítmica– netamente cubana.

Casi llegan a declarar al reparto, en vista de su popularidad entre todos los grupos sociales y etarios en el país, donde ya prácticamente apenas se escuchan otros géneros, como Música Nacional; tan nacional como la palma real, el tocororo, la flor mariposa, el son y el poeta Nicolás Guillén.

La renuncia al buen gusto, la capitulación ante un monótono machaqueo mecánico que convoca a la tribu al despelote y el aguaje. ¡Con tanta música buena que se hizo y todavía se hace en Cuba, a pesar de los pesares!

Esto se veía venir. En noviembre del pasado año, en el discurso de clausura del X Congreso de la UNEAC, el presidente y primer secretario del Partido Comunista, Miguel Díaz-Canel, dijo, refiriéndose al reguetón y el reparto, que “no se deben menospreciar o subestimar desde posiciones elitistas, porque estamos ante un fenómeno cultural que trasciende los gustos sedimentados durante décadas por su fuerte componente y alcance social” y porque “se están generando ideas, señales de cambio de paradigmas culturales que no podemos ignorar ni desatender”. Además, aseguró que, debido al gran impacto que tiene el reguetón en segmentos cada vez más amplios, el régimen no puede mantenerse al margen, sino que debe influir en sus creaciones y sumarlos a “la política cultural de la Revolución”.

También el pasado año, la Cuba oficial derrochó oportunismo e hipocresía con motivo del asesinato de El Taiger, un intérprete radicado en Miami, sumamente inadecuado y al que nunca pusieron en la radio y la TV cubana, pero que poco faltó para que, después de muerto, lo convirtieran en héroe nacional.

En la Mesa Redonda sobre el reparto, los panelistas, cual comisión evaluadora de esas que caprichosa e inapelablemente clasifican a los músicos cubanos en categorías A, B y C, escogieron, entre tantos reparteros como hay en Cuba y en Miami, a El Taiguer y Bebeshito como los máximos exponentes del reparto.

El régimen, contradiciendo su política cultural que dice batallar contra la banalidad y la vulgaridad para elevar el nivel cultural de los cubanos, ahora acepta y le da reconocimientos al súmmum de lo vulgar. Pero es que los mandamases quieren sacar provecho del reparto. Económico, porque evidentemente nunca conseguirán que el reparto sea “un arma de la revolución”, como lo fue el Movimiento de la Nueva Trova, ni hacer que Bebeshito y El Micha sean los equivalentes de Silvio Rodríguez y Sara González.

Escribió en su blog la musicóloga Rosa Marquetti: “Dentro del desespero por sacar de donde hace tiempo ya no hay, han llegado a creerse que tienen en el reparto una fuente inmediata y cuantiosa de ingresos. Lo primero entonces, blanquear el reparto, que tanto negro y mulato, cuestionado con problemas con la justicia, no viste bien. Mejor promover y apoyar a un blanquito dócil y bonitillo (para algunas y algunos) y políticamente correcto. ¡Ilusos ellos que creen que pueden construirse un Bad Bunny nacional!”

Cuando leí eso, enseguida me vino a la mente Bebeshito, cuyo exitoso concierto en Miami tanto alegró al régimen de La Habana, y que ahora, con la muerte de El Taiguer, queda como el más importante repartero, según los panelistas de la Mesa Redonda.

Peor que la institucionalización del reparto es que signifique también la del reparterismo, de los rasgos y conductas que emanan de canciones y videoclips: la guapería, la chabacanería, las palabrotas, la jerga presidiaria, el machismo, el sexismo, la cosificación de la mujer, y la ostentación de que hacen gala los intérpretes con sus carros y sus exageradamente gruesas cadenas de oro y plata, haciéndolos ver como triunfadores dignos de imitar por la juventud de la paupérrima sociedad cubana.

Los gobiernos no tienen por qué decidir, por razón alguna, qué música se debe escuchar y cuál no, como cuando en las décadas de 1960 y 1970 el castrismo proscribió el rock y las canciones en inglés en general, por considerarla “un instrumento de penetración ideológica”. Pero tampoco deben promover y aconsejar cómo digerir determinados tipos de música, máxime si son deformantes, embrutecedoras y socialmente nocivas, como evidentemente es el reparto.

Sin eximir de culpas a los reparteros, hay que reconocer que ellos y las letras de sus ¿canciones? son el reflejo de la sociedad de donde surgieron. Una sociedad enferma, en crisis, una jungla donde se han perdido los valores y se ha impuesto el más despiadado “sálvese el que pueda”. Coincido plenamente con Rosa Marquetti cuando afirma que “el reparto es la banda sonora de la debacle y el desbarajuste nacional”.

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domingo, 30 de marzo de 2025

Paquito de Cuba: sin límites para la sumisión.

Por Luis Cino.

Paquito de Cuba, que se autodefine como “martiano, comunista y gay”, no tiene límites para la sumisión, el oportunismo y la desvergüenza.

El anuncio del restablecimiento de las labores en Radio Martí a partir de este 26 de marzo le aguó la fiesta a Francisco Rodríguez Cruz, más conocido como Paquito de Cuba, vicepresidente de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) y diputado de la Asamblea Nacional del Poder Popular, que fue uno de los voceros del régimen que más regocijo mostró al dar por anticipado el fin de “la emisora del enemigo”.

Paquito de Cuba también se congratuló en las redes sociales por la crisis y alta de fondos  de los medios alternativos y  cargó burlonamente contra los periodistas independientes a los que no considera como tales, sino como “mercenarios y parte de la industria de la contrarrevolución”.

Las opiniones que tenga Paquito de Cuba sobre los comunicadores que ejercemos nuestro trabajo fuera del control del Estado-Partido-Gobierno son lo de menos: estamos acostumbrados a los ataques y difamaciones de los cotorrones del régimen. Lo peor es que Paquito aseguró nada más y nada menos que la prensa oficialista en Cuba es “independiente de cualquier facción política”.

¡Imagínense hacer tal afirmación en un país donde el principal periódico, Granma, es el órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista, y los demás, con contenidos idénticos, responden a las llamadas “organizaciones de masas”, que son las correas de transmisión de las ordenanzas del gobernante partido único!

¡Apretó Paquito de Cuba! ¿Estaría bajo los efectos del químico? Su jefe inmediato superior, Ricardo Ronquillo, el presidente de la UPEC, debería advertirle a Paquito que no hay que exagerar con los elogios a la prensa oficial, todavía enfrascada en la tarea, tan inacabable como la de Penélope, de “hacer un periodismo que se aparte del triunfalismo y se parezca más al país real”.

Paquito, desbocado en su servil apoyo al régimen, debe pensar que antes que, a él por sus despropósitos, como el del apoliticismo e independencia de la prensa oficial, a los que deben jalar las orejas los mandamases es a personas como el cantautor Silvio Rodríguez, a quien recientemente advirtió que cualquier crítica, al ser dicha por él, adquiere “relevancia y connotaciones válidas”.

Paquito de Cuba, que se autodefine como “martiano, comunista y gay”, no tiene límites para la sumisión, el oportunismo y la desvergüenza.  Estrechamente conectado al Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) y amigo de su directora Mariela Castro, no tiene reparos en pasar por alto la homofobia de estado, los campos de concentración de las UMAP y la persecución contra los homosexuales en las décadas de 1960 y 1970 para afirmar, deshaciéndose en agradecimientos al régimen,  que “fue la Revolución la que empoderó e hizo conscientes de sus derechos a los homosexuales”.

Hace unos años, cuando la policía reprimió una marcha de orgullo gay que no había sido autorizada por el CENESEX, dieron  asco los pronunciamientos  de Paquito de Cuba en el post “La marcha LGTBI independiente u otra herida a cicatrizar”, en  su blog, donde justificaba la bestial actuación de los represores alegando que  había personas que “tenían la intención de provocar un incidente y no acataron las indicaciones de la policía para poder lograr ante las cámaras el espectáculo que se habían propuesto”, y advertía que “ello nos vuelve a enseñar que las personas LGBTI debemos estar muy claras para que no nos manipulen ni utilicen con fines políticos no solo en contra de la revolución, sino de nuestros propios derechos y conquistas”.

En aquella ocasión, un lector del blog de Paquito,  que se identificó como Carlos Yllobre, escribió en su comentario: “Paquito, los ciudadanos cubanos deben y  tienen el derecho de expresar libremente lo que piensan y tomar la calle, que es de todos los cubanos, sin que siempre tengan que ser pastoreados por el gobierno, más cuando ese gobierno sistemáticamente niega ese derecho, como mismo tiene tu colectivo el derecho a asistir a esos lugares de encuentro gay a los que tú acostumbras a ir y donde te ha reprimido la policía, como tú has denunciado. ¿Te gustaría que el gobierno también monitoreara, organizara el cómo y dónde vuestro colectivo debe reunirse e incluso la forma como debes meterte una p…?”

Perdónenme la crudeza de la cita, pero Paquito de Cuba se merece que le digan eso y más.   

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En Cuba nadie muere de hambre, dicen algunos, pero casi: poco nos falta.

Por Luis Cino.

Un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) titulado “Diez hallazgos sobre la pobreza en América Latina y el Caribe” y que se basó en una investigación realizada en 18 países, revela que la pobreza afecta a más de 200 millones de personas en la región, de las cuales casi la mitad viven en condiciones de extrema pobreza. 

En dicho informe, publicado a finales de 2024, se explica que quedaron fuera del análisis por falta de datos actualizados, Haití, Belice, Nicaragua, Bahamas, Surinam y Trinidad y Tobago. De Cuba nada se dice, ni una palabra. Ni siquiera se explica que no hay datos disponibles. Es como si no existiera. O como si estuviera ubicada en otro mundo, uno feliz y libre de penurias.

Pero en Cuba hay pobreza, y mucha, aunque no suelan aparecer estadísticas sobre ella en las listas del BID, la FAO, la CEPAL y otros organismos internacionales en los cuales el régimen cubano todavía tiene simpatizantes empeñados en mantener el mito de “los logros sociales de la Revolución de Fidel Castro”.

En el informe del BID se establece que han cruzado el umbral de la extrema pobreza las personas que ganan menos de 3,65 dólares al día, y la cifra mínima del Banco Mundial para determinarla es 2,15 dólares diarios. Pues entonces, según esos parámetros, entre el 85 y el 90% de los cubanos vive en la pobreza extrema, casi en la indigencia. El ingreso mínimo diario en Cuba es 1,25 dólares.

No es exagerado afirmar que de cada cinco cubanos, cuatro pueden considerarse pobres. En Cuba, donde el salario promedio es 4.648 pesos (unos 13,47 dólares al cambio informal), luego de la imparable inflación provocada por el fracaso del llamado reordenamiento económico, se calcula que para subsistir un mes se necesitan ocho salarios mínimos de 2.100 pesos y los jubilados 12 pensiones mínimas de 1.528 pesos.

Y también hay hambre, literalmente. En Cuba nadie muere de hambre, dicen algunos, pero casi: poco nos falta.  

Teniendo en cuenta el modelo de Evaluación de Seguridad Alimentaria Internacional, se puede asegurar que el 13% de la población cubana no alcanza el umbral mínimo de 2.100 calorías diarias, y que un 80% sufre de desnutrición. 

En 1946, la doctora Adelheid Wawerka, la creadora del término “inanición científica”, sentenció que “una dieta de solo 1.500 calorías diarias es demasiado pequeña para vivir, pero demasiado grande para morir”. Así, los cubanos, si disponemos de alrededor de 2.100 calorías, como afirman las estadísticas, tenemos unas 600 calorías a nuestro favor para no morir de hambre.  

Pero debido a los altísimos precios de los alimentos, son pocos los cubanos que pueden ingerir más de las ideales 2.100 calorías diarias (por supuesto que no hablo de la elite privilegiada y de los ricos que ya hay).   

La dieta diaria de un cubano promedio -de los que comemos arroz y frijoles y de vez en cuando, con suerte y sobre todo bastante dinero, vegetales, huevo y un picadillo de tripas- debe estar bien por debajo de las 1.500 calorías.

Los precios de los alimentos no pueden bajar, porque cada vez se producen menos. La falta de inversiones en la agricultura, el aferramiento -pese a todos los fracasos- a la hegemonía de las ineficientes empresas agrícolas estatales y las trabas e imposiciones a los campesinos, han arruinado el campo cubano. Así, más del 80% de los alimentos que se consumen en el país, pudiéndose producir aquí, hay que importarlos del exterior, gran parte de ellos de Estados Unidos, país al que el régimen, con el argumento del “bloqueo”, culpa de todos los males.   

Luego de 66 años de socialismo castrista, con sus torpes políticas económicas, la insistencia en la planificación centralizada por el Estado y las trabas a la iniciativa privada, Cuba se hunde cada vez más en la miseria. 

La economía cubana, hoy en bancarrota, antes del triunfo de la Revolución ocupaba el lugar número 29 en el mundo, según datos de la ONU. El Producto Interno Bruto de Cuba, que, en la década de 1950, era el tercero en Latinoamérica (solo superado por Venezuela y Uruguay), hace más de dos años que no crece y es bastante improbable que logre crecer este año.

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miércoles, 19 de marzo de 2025

Hollywood y su fascinación con la dictadura.

Por Claudia Padrón Cueto.

Mientras el pueblo cubano sufría décadas de represión, censura y miseria bajo la dictadura de Fidel Castro, varias celebridades de Hollywood se mostraban encantadas de visitar la isla y reunirse con el dictador.

Lejos de denunciar las violaciones de derechos humanos en Cuba, muchas de estas figuras se dejaron seducir por la propaganda del régimen, posando sonrientes junto al tirano y repitiendo su narrativa. Aquí algunos de los casos más sonados:

Jack Nicholson: el actor que llamó “genio” a un dictador

El actor estadounidense visitó Cuba en 1998 y, según informes de un exagente de inteligencia cubano, fue espiado por la Seguridad del Estado junto con Leonardo DiCaprio. Sin embargo, Nicholson pareció quedar fascinado con Castro, a quien calificó como “un genio” tras su encuentro.

Steven Spielberg: visita al régimen sin mencionar la censura

En 2002, el director de cine aceptó una invitación del Instituto de Cine de Cuba y se reunió con Castro en una cena de varias horas. A pesar de ser un hombre del mundo del cine, Spielberg no hizo referencia alguna a la censura brutal impuesta por el régimen cubano a los artistas y creadores de la isla.

Kevin Costner: una reunión de siete horas con el tirano

El actor visitó Cuba en 2001 para una proyección privada de su película “Trece días”, sobre la crisis de los misiles. Durante su estancia, se reunió con Castro en un encuentro que duró siete horas. Costner calificó la experiencia como “única en la vida”, sin mencionar la represión que sufría el pueblo cubano. Este mes, el famoso actor regresó a Cuba y se entrevistó con Miguel Díaz-Canel para continuar su tradición de entrevistarse con tiranos.

Oliver Stone: propaganda disfrazada de documental

El director realizó en 2003 el documental “Comandante”, una pieza propagandística que mostraba a Castro como un líder benevolente y visionario. Stone llegó a decir que Castro era “uno de los hombres más sabios del mundo” y que lo consideraba “desinteresado y moral”. No sorprendió que, poco después, el régimen le concediera acceso para realizar otro documental.

Naomi Campbell: deslumbrada por su “esperiritualidad”

La supermodelo británica, junto a Kate Moss, viajó a Cuba en 1999 y se mostró extasiada tras conocer a Castro. “Estoy tan nerviosa y aturdida porque no puedo creer haberlo conocido. Dijo que vernos en persona fue muy espiritual”, declaró Campbell. Mientras tanto, las cubanas de a pie luchaban cada día para encontrar productos básicos como leche o jabón.

Robert Redford: homenajeando al Che Guevara

En 2004, Redford viajó a Cuba para una proyección privada de “Diarios de motocicleta”, la película sobre el Che Guevara, un personaje clave en la maquinaria represiva del régimen. En su visita, se reunió con Castro y, lejos de criticar la brutalidad del régimen, se limitó a hablar de cine.

Danny Glover: el fan incondicional de Fidel

Si hay una estrella de Hollywood que nunca ocultó su admiración por Castro, ese es Danny Glover. El actor no solo visitó la isla en múltiples ocasiones, sino que incluso viajó a Cuba después de la muerte del dictador para rendir homenaje en su tumba. Con Díaz-Canel ha repetido la misma fórmula.

Harry Belafonte: un cantante al servicio del castrismo

El músico y actor de origen jamaicano fue un ferviente defensor del régimen y llegó a declarar: “Si crees en la libertad, la justicia y la democracia, no tienes más remedio que apoyar a Fidel Castro”. Una frase irónica, considerando que el pueblo cubano nunca pudo elegir democráticamente a sus gobernantes.

Jodie Foster, amiga de la infanta Mariela

En 2017, la icónica actriz aterrizó en La Habana -junto a su esposa, la fotógrafa Alexandra Hedison, además de sus hijos Charles y Kit-. Durante el viaje, la intérprete participó en varios espacios junto a la sexóloga Mariela Castro, hija de Rául Castro, para conocer sobre los grupos LGBT+ cubanos, pero solo desde la perspectiva del oficialismo.

El dictador puesto a dedo

Si alguna vez alguien pensó que la fascinación de Hollywood por los dictadores cubanos terminaría con la muerte de Fidel Castro, estaba muy equivocado. La élite del entretenimiento no solo ha mantenido su romance con la tiranía, sino que ha extendido la alfombra roja para recibir al heredero designado, Miguel Díaz-Canel.

En 2015, mientras en Cuba seguían las detenciones arbitrarias, la censura y la represión contra opositores, Díaz-Canel fue recibido en Nueva York como si fuera una celebridad más. En una exclusiva reunión en el emblemático edificio Dakota, el actor Robert De Niro y la directora del Festival de Cine Tribeca, Jane Rosenthal, reunieron a un selecto grupo de artistas, filántropos y promotores culturales estadounidenses para agasajar al dictador cubano.

De Niro, deslumbrado como tantos otros, no tuvo reparos en lanzar frases poéticas en honor al régimen: “Los buenos vecinos no levantan muros, que la cultura sirva para construir puentes”. Palabras inspiradoras… si no vinieran de alguien que recibe con honores al representante de un gobierno que encarcela a periodistas y artistas por expresar sus ideas.

Las celebridades que saludaron al nuevo dictador

La lista de famosos que se reunieron con Díaz-Canel incluye nombres que, paradójicamente, en sus propios países defienden la justicia social y los derechos humanos, pero que al parecer deciden ignorar esas causas cuando se trata de Cuba. Entre los presentes estaban:

  • Harry Belafonte, el eterno defensor del régimen castrista, que ya había mostrado su admiración por Fidel Castro.
  • Patti Smith,cantante
  • Dakota Johnson, protagonista de 50 sombras de Grey
  • Chris Martin, líder de Coldplay.
  • Katie Holmes, actriz.
  • Paula Weinstein, productora y figura influyente en la industria del cine.

Ana de Armas, un caso especial

Pero si de conexiones entre Hollywood y la dictadura cubana se trata, hay un caso que merece especial mención: Ana de Armas, la estrella cubano-española que ha conquistado la industria del cine, es pareja de Manuel Anido, el hijastro de Díaz-Canel.

Sí, el gobernante cubano tiene vínculos familiares con la actriz que ha sido Marilyn Monroe en la gran pantalla.

Así que, mientras en Cuba los jóvenes son reprimidos por cantar sobre libertad o llevados a prisión como Maykel Castillo, la estrella de Blonde bien podría estar disfrutando de cenas familiares con el régimen. Después de todo, es de suponer que en casa de los Díaz-Canel la conversación fluya entre el glamour de Hollywood y la retórica comunista.

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Cuba se hunde en la crisis y desaparece poco a poco del mapa turístico.

Por CubaNet.

La revista especializada en turismo Preferente dedicó un artículo a la crítica situación de Cuba, al cual describe como “un país en ruinas” que ha quedado fuera del mapa turístico mundial. Según el medio, la crisis política y social ha golpeado severamente el sector, con una caída de casi el 10% en la llegada de turistas en 2024, la peor cifra en 17 años.

Los datos oficiales reflejan una realidad alarmante: la Isla recibió solo 2,2 millones de visitantes internacionales el año pasado, y la ocupación hotelera apenas supera el 25%. “¿Quién va a pagar miles de dólares por un pasaje en avión, y después por la estancia, para ir a ver el infierno?”, cuestionó Emilio Morales, presidente de Havana Consulting Group, consultado por Preferente.

Por otro lado, el artículo destaca los problemas de infraestructura y servicios básicos: constantes apagones de hasta 18 horas, escasez de agua y acumulación de basura en las calles de La Habana. La crisis también ha generado un éxodo de trabajadores del sector, con más de 10.000 empleados calificados que han emigrado en los últimos tres años, lo que ha afectado la calidad del servicio hotelero.

Paolo Spadoni, profesor de la Universidad de Augusta, advirtió que “Cuba se está volviendo cada día más singular por razones equivocadas y, por tanto, menos atractiva como destino turístico”. En este contexto, aerolíneas como Iberojet han cancelado sus vuelos u otras, como Iberia, han reducido sus frecuencias, mientras que agencias internacionales han dejado de recomendar la Isla como destino.

A pesar del desplome del turismo, el Gobierno cubano sigue apostando por el sector como motor de la economía. En los primeros seis meses de 2024, destinó el 40% de sus inversiones a la construcción de hoteles y restaurantes, mientras que invirtió 4,6 veces menos en salud, educación o agricultura.

No obstante, la escasez de productos esenciales también golpea a los hoteles, que enfrentan problemas como la falta de cloro para las piscinas, insuficiente oferta de alimentos y largos trámites burocráticos para obtener suministros. Ante esta crisis, la cadena Meliá anunció en julio de 2024 la creación de MESOL, su propia empresa importadora para abastecer sus hoteles en la Isla.

El artículo de Preferente subraya que la recuperación del sector podría tardar años. Los expertos estiman que el turismo cubano no podrá salir de su actual decadencia hasta al menos 2030, lo que deja al país en una posición crítica dentro de la economía global.


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lunes, 10 de marzo de 2025

La miseria en Cuba es cada vez peor; Otaola pide a los cubanos que despierten.

Por Mateo Orozco.

Alex Otaola abordó la crítica situación que atraviesa Cuba, instando a sus habitantes a romper con la apatía que los mantiene atrapados

En un análisis firme y directo, el popular influencer y presentador cubano, Alex Otaola abordó la crítica situación que atraviesa Cuba, instando a sus habitantes a romper con la apatía que los mantiene atrapados.

En su programa Hola! Ota-Ola, lanzó palabras contundente a aquellos que, todos los días, deben soportar la miseria y la represión que el régimen castrista sembró en la isla hace casi 70 años.

“¿Cuál crees tú que va a ser tu futuro? ¿Cuál va a ser el futuro de tus padres que hoy tienen 50 y pico de años, 60 y pico de años? ¿Tú crees que no van a terminar peor que este combatiente (video)? Yo te digo que sí”, aseveró.

Asimismo, Otaola pintó un cuadro desolador de la realidad cotidiana: los almuerzos en las escuelas, reducidos a un puñado de coditos un día y arroz mezclado con sobras al siguiente, reflejan el abandono generalizado.

De igual forma, sostuvo que maestros y trabajadores reciben sueldos tan bajos que no alcanzan para comprar nada que los sustente.

“Mira el almuerzo que le dan a los estudiantes, que le dan a los médicos, que le dan a los maestros, que le dan a todo el mundo que está trabajando para cobrar una mierda de salario que no le alcanza ni para comprar un cartón de huevo”.

Hacia el final de su intervención, el presentador lanzó un desafío claro y urgente. Señaló que los cubanos parecen vagar sin rumbo, atrapados en una rutina agotadora de buscar algo tan básico como un trozo de calabaza.

“¿Qué hace el pueblo cubano? ¿Qué hace el pueblo cubano moviéndose de punto A a punto B como si fuera un zombie? ¿Qué hace el pueblo cubano correteando detrás de un pedazo de calabaza?”, sentenció, contundente.

Con estas palabras, Otaola llamó a la población a despertar y tomar las riendas de su futuro, ya que es el mismo pueblo el que debe salir a las calles y enfrentar a esa dictadura que mantiene sumida a la isla en un auténtico infierno.

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La Habana, lujo entre la miseria.

Por Iván García.

Pasada las nueve de la noche, Idania, 26 años, jinetera, después de darle un puré de malanga a su hijo de seis años, se maquilló, se puso un ajustado vestido negro de Shein y unos tacones de puntera fina. Antes de salir “pal’fuego”-prostituirse- pasó por la habitación donde vive su madre y le dejó el desayuno del niño y mil pesos por cuidárselo .“Estaba tomando alcohol del malo con su nuevo marido. Es mi mamá, pero me cobra por cuidar a su nieto, aunque gracias a mí tiene garantizada la comida”, dice Idania.

La joven reside en un apartamento interior en el barrio pobre de Jesús María. En noches alternas camina con dos amigas y un par de travestis por el Parque Central, el Paseo del Prado y los bares privados donde suelen ir turistas. Según Idania, cada vez es más difícil hacer dinero. «Hace nueve años comencé a jinetear y en una noche ganaba 100 dólares. Cuando Obama cuadró la caja con estos bandoleros (los gobernantes cubanos) los yanquis estaban a pululu por La Habana. Cualquiera te invitaba a comer o a un trago” .

Pero las cosas han cambiado. “Los yumas (extranjeros) escasean y los cubanoamericanos, que son los mejores clientes, cuando vienen a vacilar ya han cuadrado con sus jevitas. Si no ligaste un punto (cliente) por WhatsApp o las redes sociales, tienes que salir a ‘luchar’ la calle”. La prostitución en Cuba cambió su modus operandi después del acceso a internet y tras el paso de la pandemia.

“Ahora existe el sexo virtual. Tu mandas fotos y videos a un tipo y él te depostiva dinero en tu cuenta. En pesos si es cubano y en divisas si es extranjero. Tengo de las dos tarjetas. Si alguno quiere conocerte personalmente, le cobro 80 o 100 dólares, pero si se pone a regatear, acepto 40 o 50 dólares por una noche. Si logras engancharlo, te compra comida y cosas para la casa. El dinero del sexo por internet lo cojo para los gastos diarios. Por una sesión de fotos se cobra de mil a dos mil pesos. Y por los videos, si es un cuadro lésbico, de cuatro mil a cinco mil pesos”, explica Idania.

El miércoles 26 de febrero, ella, las dos jineteras y los dos travestis pensaban pasar primero por el parque El Curita, a comprar dos cigarrillos de marihuana y tres tiras del kímico, la droga sintética de moda en Cuba. Después, recorrer los hoteles Manzana Kempiski, Parque Central y Packard. “Si no cuadrábamos con un yuma, íbamos a ir a bares de la Habana Vieja. Es que hay más oferta que demanda y al final casi siempre terminas ligando a cubanos. Pero es mejor llegar a la casa con una calderilla que sin nada”, confiesa Idania.

Para su sorpresa, ese miércoles había un amplio despliegue policial por la zona. “En El Curita, los antidrogas habían montado un operativo y por el Parque Central desalojaron a las matadoras de jugadas (jineteras baratas) y los travestis del Boulevard de San Rafael. En las inmediaciones del Capitolio habían dos camiones de boinas negras, motos de la Seguridad del Estado y policías que te impedían el paso por las calles aledañas. En la escalinata del Capitolio pusieron unas alfombras negras como si estuvieran en los premios Oscar. La fachada era un derroche de luces color salmón, parecía otro país. Entonces nos enteramos que se iba a efectuar una velada por el Festival del Habano”, comenta Idania.

Uno de los travestis que dice llamarse Aitana, señala que “los invitados llegaban al Capitolio a golpe de Mercedes Benz, Audi y autos americanos con cristales oscuros. Todo el mundo vestido de etiqueta. Lo primero que pensé fue pernoctar cerca para ver si después que terminara el evento, algunos invitados buscaban sexo. Pero esa gente, evidentemente, eran de alcurnia y estaban en su mundo”.

Justo al fondo del Capitolio, sede de la monocorde Asamblea Nacional del Poder Popular, una pantomima creada por el castrismo para intentar vender al mundo de país ‘democrático’, Lázaro, anciano de 76 años que vive con su esposa y un nieto, apuraba un plato de sopa, acompañado por un trozo de pan y un vaso de refresco instantáneo de mango, su única comida del día. En la acera de enfrente de su vivienda, el despliegue de pompas y luces contrastaba con la oscuridad y la miseria de los alrededores. “Esta gente (el régimen) anda al berro. Ya ni siquiera cuidan las apariencias. Al igual que otros viejos mayores de 70 años, creí en el proceso. Fidel nos comió a cuentos (mentiras)”, afirma Lázaro.

Una persona que participó en el Festival del Habano en su edición 2025, cuenta que el gobierno tiró la casa por la ventana. «Para la cena en el Capitolio y para la de la clausura del Festival, celebrada al día siguiente en Pabexpo, contrataron chefs extranjeros. Había varias clases de carnes, pescados, mariscos y hasta faisán. La cata de vinos era del primer mundo. Mientras mi familia, residente en otra provincia, tiene que aguantar apagones de 23 horas seguidas, las autoridades derrochan la electricidad en eventos. Con el consumo de las cuatro jornadas del Festival del Habano se mantiene alumbrado cualquier pueblito durante diez días. Los invitados estuvieron alojados en el hotel conocido como la Torre K, recién inaugurado en el Vedado, y en casas de protocolo en el reparto Cubanacán. No faltó el combustible ni la comida. Movilizaron a medio ejército y a la policía de la capital. Contrataron músicos y grupos foráneos como Earth, Wind&Fire, una banda que ya pasó de moda, pero por un pastizal (dinero) vinieron a cantar”.

La prensa estatal, controlada por la dictadura verde olivo, no publicó sobre los gastos, la lista de invitados ni describió los platos ofrecidos en las cenas. Intentaron vender el relato de siempre: ‘nos vemos obligados a practicar un poco de capitalismo y con los dólares recaudados mejoraremos el socialismo’. El lunes 24 de febrero, el mismo día que se conmemoraba el quince aniversario de la muerte por una huelga de hambre del preso político Orlando Zapata Tamayo, el diario digital Cubadebate reseñaba que el Festival del Habano 2025 se enfocaría en la innovación y la tradición.

La prensa oficial destacó la presencia de 1,300 mil participantes de más de un centenar de países y con un tufillo de orgullo, resaltó que en la tradicional Subasta de Humidores se recaudaron 17,9 millones de euros (más de 18 millones de dólares). Y subrayó que el dinero se utilizaría en la deteriorada salud pública de la Isla. Los aburridos presentadores del noticiero de televisión recordaron que el monopolio Habanos S.A. (empresa mixta compartida por GAESA y España), tuvo ingresos de 827 millones de dólares en 2024, 106 millones más que en 2023.

Gilberto, campesino de una plantación de tabaco en Pinar del Río, señala que “los tabacaleros pinareños se preguntan cuál es el camino que cogen las ganancias en esos Festivales del Habano, pues cada vez recibimos menos combustible, insumos y fertilizantes. Hubo un tiempo, antes de la inflación y la crisis económica, que ganábamos un buen billete. Ahora ese dinero se evapora en los gastos corrientes. Y para colmo, el gobierno le debe miles de pesos a muchos tabacaleros. El que no tiene un negocio por la izquierda pasa tremendo trabajo”.

Los medios estatales fueron muy cuidadosos a la hora de informar sobre las actividades realizadas en el Festival del Habano. “Teníamos indicaciones de no publicar ninguna nota que resaltará el lujo. Solo recalcar el dinero recolectado y su posterior uso público”, dijo un periodista oficial. Pero en las redes sociales trascendieron los derroches de luces, lujos, refinamientos y los millones de dólares en las cuentas de los invitados.

Ana Teresa Badía, profesora y periodista del régimen, criticó duramente el evento en su perfil de Facebook: “¿Qué se quiso trasmitir con este Festival del Habano? En un mundo en el cual cada vez más la construcción de la opinión pública es simbólica, esto es muy desacertado. Error grave de comunicación política que entierra la ideología que ha defendido Cuba. El lugar -el Capitolio, donde se efectuó una de las veladas- es la sede de nuestro Parlamento y ahora se utilizan imágenes que asemejan a una especie de burdel de los años cincuenta”.

Varios intelectuales también se escandalizaron con el evento. La musicóloga e investigadora Rosa Marquetti, publicó: “A ver: ¿es así o estoy equivocada? El Capitolio Nacional de Cuba es la sede de la Asamblea Nacional del Poder Popular, que a su vez, es la sede de la soberanía nacional, según los instrumentos constitutivos de la nación. Entonces, ¿cómo hay que entender este sarao cuasi privado al pie de la estatua que representa la imagen de la Patria y junto a la Tumba del Mambí desconocido? ¿Qué nos están queriendo decir con esta obscenidad?”.

Idania, la prostituta habanera lo ve de una manera más simple: “Lo de ellos (los gobernantes) es ganar dólares. El pueblo que se joda”. Es que en la Isla existe un país bicéfalo: tiendas dolarizadas para la los que tienen divisas y miseria socializada para el resto, que es la mayoría de la población.

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domingo, 9 de marzo de 2025

Eufemismos para disfrazar el desastre.

Por Luis Cino.

Recientemente, en un informe lleno de eufemismos de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) sobre la muerte por envenenamiento de una madre y su pequeña hija, en Guanabacoa, al este de La Habana,  por haber ingerido sal de nitro, se explicaba que la sustancia fue llevada a casa de las víctimas por  un tío de las mismas que “trabaja como recolector de materias primas”, que la había hallado en un basurero y pensó que era sal común.

“Recolector de materias primas” es el modo eufemístico que usan las autoridades cubanas para designar a los llamados “buzos”, los varios millares de personas de cualquier sexo y edad que en todo el país hurgan en los vertederos de basura en busca de latas, botellas, zapatos y ropa que puedan remendar, alambres, piezas de electrodomésticos y todo cuanto puedan luego aprovechar para su uso o vender. A veces se ve a algunos de ellos devorar sobras de comida que extraen de la basura.

Esos infelices que escarban  en la basura para ganarse la vida se ven expuestos a multas y arrestos por las autoridades, que los acusan de “propagar enfermedades”, afectar la higiene y el ornato público. Como si no estuvieran las calles llenas de lomas de basura, escombros y ríos de aguas albañales…

El régimen, siempre tan dado a los eufemismos, desde la época de Fidel Castro y hoy más con sus continuadores, mediante su uso, trata hipócritamente de encubrir las tristes realidades resultantes de la crisis socio-económica, la más grave de la historia de  Cuba, que han provocado con sus empecinadas, torpes y antipopulares políticas económicas y su aferramiento al poder a costa de lo que sea, incluso de la supervivencia de la nación.Turismo en Cuba

Así, para ocultar que cada vez hay más pordioseros y mendigos, porque, según aseguran, “la mendicidad es incompatible con el proyecto social cubano”, han acuñado el término “deambulantes”. A veces los recogen e internan en albergues, de donde se van enseguida, pues es tan mala la alimentación que prefieren seguir en las calles.

Consideran “actos de indisciplina social” a los cada vez más frecuentes robos, asaltos y riñas tumultuarias en lugares públicos.  A los desempleados los llaman “disponibles”. A ancianos y enfermos cuyas jubilaciones no les alcanzan ni siquiera para mal comer unos pocos días, a personas que viven prácticamente en la indigencia, los llaman “vulnerables” y como tales  les conceden  ayudas ridículamente insuficientes. Al desalojo, generalmente por la fuerza,  de personas que ocupan locales y casas abandonadas lo llaman “extracción”. Las villas miseria, -que engalanan cual aldeas Potemkin para las visitas de los mandamases- son calificadas  como “comunidades en desarrollo”, y “comunidades de tránsito” los inmundos albergues, verdaderos almacenes de náufragos, donde se hacinan las personas a las que se les han derrumbado sus casas y donde deberán permanecer durante diez, quince años o más en espera de que les asignen una vivienda o un derruido local para reparar.     

Eufemismos ridículos y cínicos le sobran a la Cuba oficial y los  seguirá inventado para disfrazar las tristes situaciones que ya no puede ocultar y de las que no puede atribuir la culpa solamente al “criminal bloqueo y la compleja situación económica internacional”.   

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lunes, 17 de febrero de 2025

La realidad de la disidencia cubana.

Por Iván García.

Hace trece años, cada sábado, Ana Torricela, webmaster de Primavera Digital y esposa del periodista independiente Juan González Febles, desde las nueve de la mañana recibía en su reducido apartamento de la barriada habanera de Lawton a un grupo de ruidosos reporteros que ese día entregaban sus notas para el semanario.

La casa del matrimonio Febles estaba lejos de ser una oficina ideal. La sala, demasiado pequeña, era ocupada por una computadora de cuarta generación y un fax anacrónico. Ana, quien además de cocinar y limpiar era fotógrafa, editora y periodista, debía soportar a media docena de adultos hablando alto y discutiendo, pues casi nunca se ponían de acuerdo en temas políticos, económicos o deportivos. Además se bebían hasta dos termos de café y desbordaban los ceniceros de colillas de cigarros.

Pasado el mediodía, cuando los reporteros se marchaban, Ana limpiaba la casa. “Imagínate, la cama donde dormimos era el sofá. Ya perdí la cuenta de las quemaduras de colillas de cigarros en las sabanas”, contaba Torricela.

A pesar de las carencias materiales, y que en la acera de enfrente, a partir de noviembre de 2007, los servicios especiales acosaban a Primavera Digital, realizaron un trabajo informativo sobre la otra Cuba que el régimen pretende ignorar. Sin intermitencias. Y sin fondos desde el verano de 2014. Durante siete años patrocinadores suecos financiaron al primer semanario disidente en papel y digital editado íntegramente en La Habana. Pero en agosto de 2014 su sponsor decidió cerrar el grifo del subsidio utilizando el chantaje como arma de presión.

Febles, su director, y Luis Cino, vice director, no aceptaron la coacción. Desde entonces editaron el semanario por sus propios medios. Llegaron a publicar más de 500 de ediciones. La falta de dinero provocó la marcha de un número importante de periodistas independientes. En su mejor momento el periódico tuvo en la plantilla a más de 25 reporteros. Para 2020 apenas cuatro o cinco reporteros publicaban columnas de opinión política.

Primavera Digital, decano del periodismo independiente en Cuba, tuvo que cerrar. La principal causa no fue la represión, que siempre estuvo presente. La falta de fondos sentenció a muerte el periódico. También el exilio. Del manicomio ideológico castrista cada año escapaban, y continúan escapando, decenas de opositores, activistas y periodistas libres.

Juan González Febles es un patriota a prueba de bombas. Amante del rock y la libertad a partes iguales, le gustaba cerrar sus ojos y visualizar el escenario en una Cuba democrática. “Ya viene llegando, Iván, ten fe. La dictadura no tiene otro camino”, me comentaba en el verano de 2020 cuando fui a visitarlo. Estaba cada vez más demacrado. Comenzó a vender la ropa y los muebles para poder comer. Luego regaló su gato a un vecino. No quería que pasara hambre. En 2022, la mente de Juan González Febles comenzó a apagarse.

Como no reciben pensión -la primera medida activa de la dictadura contra los disidentes es expulsarlo de sus empleos-, cuando llegan a vejez los opodizotrd cubanos tienen que sobrevivir como pueden. Casi siempre del altruismo de sus amigos y allegados que le regalan un poco de comida, algo de dinero o un medicamento. Pero de la caridad no se puede vivir todo el tiempo. No es sostenible.

En 2025 la demencia senil ha consumido a Febles que ya no reconoce a sus antiguos colegas. Sumamente delgado se sienta en silencio durante horas en un desvencijado sillón. Ana, su esposa, también anciana, maltratada por la miseria y la mala alimentación, cuida de él. En un pulóver, sus amigos le mandaron a imprimir, en el dorso, el número telefónico, para que las personas llamen cada vez que Febles se va de la casa.

Héctor Julio Cedeño, 71 años, es un veterano activista que no lo pudo doblegar la feroz represión de la Seguridad del Estado. Para sobrevivir vende caramelos, paquetes de maní o cualquier otra cosa en los alrededores del Parque de la Fraternidad. Come una vez al día, poco y mal. El pasado 5 de febrero, frustrado por la miseria que genera el castrismo, en un trozo de cartón escribió a mano Abajo la dictadura.

En plena calle el anciano fue golpeado y reducido a la fuerza por efectivos policiales. Los transeúntes comenzaron a gritarles sicarios, abusadores y criminales a los agentes del orden. “Héctor prefiere estar preso o muerto antes de tener que sufrir tanta indigencia. No tiene miedo. Me dice que al menos en la prisión tiene garantizado algo para comer. Está muy mal de salud. Sin dinero, comida ni medicamentos vive de la ayuda de sus amigos”, dice un vecino.

Hace unos meses, mientras, caminaba por Primelles y Calzada del Cerro, me encontré al periodista independiente Pablo Marchan, andrajoso y sin dientes, hurgando sobras de comida en un depósito de basura. Nos sentamos en el parque Manila. Le compré comida y le regalé casi todo el dinero que llevaba en la cartera. Me contó que su familia lo botó de la casa después de la muerte de su madre. Al ser de los reporteros menos conocidos se quedó sin un medio donde publicar. Por su activismo político la dictadura no pudo conseguir empleo. La mala alimentación y el desamparo le pasaron factura. Comenzó a vivir en la calle.

Ahora mismo está ingresada en una sala de terapia intensiva del hospital Hermanos Ameijeiras la veterana opositora Martha Beatriz Roque Cabello, de 79 años. Está reportada de grave. En la década de 1990, Martha Beatriz, economista, el abogado René Gómez Manzano, el profesor Félix Bonne Carcassés y el ex ex piloto militar Vladimiro Roca Antúnez, junto a Arnaldo Ramos Lauzerique, apostaron por la democracia y las libertad políticas y económicas en Cuba y crearon el Grupo de Trabajo de la Disidencia Interna, con repercusión internacional.

En julio de 1997 dieron a conocer La Patria es de Todos. Por ese documento coherente e inclusivo recibieron de parte del gobierno de Fidel Castro violencia verbal y física. Martha, René, Félix y Vladimiro fueron juzgados y encarcelados. En la Primavera Negra de 2003, a prisión iría de nuevo Martha Beatriz, también Arnaldo Ramos. 22 años después, la destacada opositora es una anciana con una salud debilitada.

Vladimiro Roca, hijo del líder comunista Blas Roca, falleció en julio de 2023. Unos años antes, para superar las necesidades, vendió su casa en Nuevo Vedado, se compró un apartamento chapucero y guardó algo de dinero para comer. Roca fue piloto de Mig-15 en la fuerza aérea y trabajó en instituciones del Estado. Fidel Castro fue implacable con sus enemigos. A los que no fusiló, encarceló o desterró, los expulsó de empleos dignos y bien remunerados, negándoles una chequera de jubilación. Bonne, distinguido profesor universitario e intelectual de valía, falleció entre el olvido y las penurias. En un país normal, la asistencia social debería ayudar a todas las personas desamparadas, al margen de su ideología.

Pero en un sistema totalitario como el cubano, las cosas son diferentes. Por venganza y crueldad, les impide trabajar y no reciben pensiones ni ayudas monetarias. ¿Quién debe velar entonces por los opositores y periodistas independiente cuando se enferman o llegan a la vejez? Algunos sobreviven de ayudas enviadas por grupos anticastristas en el exterior. Hace un tiempo, en el exilio había un proyecto que cada dos meses enviaba medicamentos y alimentos a los disidentes más desvalidos. Pero por falta de financiación esa ayuda cerró.

Es penoso ver a destacados disidentes pedirle a un amigo en la diáspora que le recargue el teléfono móvil o le envié 20 dólares para comer o comprar medicinas. La mayoría de los opositores y periodistas sin mordazas que conozco viven en la pobreza. Los periodistas que escriben para sitios financiados por la USAID, la NED y otros programas federales, reciben un pago de 10 a 25 por artículo publicado. En un mes bueno, pueden ganar entre 150 y 200 dólares, una cantidad que a duras penas le sirve para capear la crisis multisistémica y la inflación. Los más conocidos quizás ganen algo más. Como muy pocos pueden publicar en la prensa comercial o tener canales en You Tube que les permita monetizar, deciden marchar al exilio.

La suspensión de la ayuda de USAID provocó una algarabía en la prensa estatal y activó las alarmas en la oposición y la prensa libre. Desde hace tiempo vengo abogando por un cambio de modelo para los que reciben fondos federales en Cuba. Al régimen le gusta vender el relato de que quienes reciben financiación de Estados Unidos, demuestran una supuesta conspiración e injerencia del ‘imperialismo yanqui’.

En el mundo actualm miles de organizaciones de la sociedad civil y la prensa reciben fondos públicos de otros países. La BBC, uno de los medios más respetados del mundo, recibía dinero de la USAID. Lo ideal sería que los medios de prensa independientes puedan trabajar en Cuba y optar por fondos estatales. Pero la dictadura prohíbe recibir fondos foráneos, aunque agencias federales de Estados Unidos han donado dinero para supuestas ONGs de la dictadura.

El problema no es recibir dinero. Es su manejo. Es indiscutible que la USAID era un auténtico monstruo burocrático que despilfarraba una parte de los 60 mil millones de dólares anualmente asignados. En el caso de Cuba, las organizaciones que en el exterior dicen representar la disidencia y la prensa independiente manejan los fondos sin transparencia. Una parte del dinero se gasta en salarios de los empleados y pagar locales de alquier, entre otras facturas. Desde siempre, lo que han recibido los opositores y los periodistas independienten han sido cifras menores.

En el futuro, eso debe cambiar. Para mantener una prensa independiente eficaz y con calidad desde Cuba no se necesitan millones de dólares. Con un presupuesto mínimo para sus gastos de trabajo y un pago decente por cada texto publicado, un periodista puede hace su labor de forma óptima. Sacando cuentas: los gastos de trabajo y los salarios alrededor de 30 reporteros, no superan los 110 mil dólares anuales.

Sin embargo, la USAID y otras agencias desembolsan millones destinados a la oposición y el periodismo independiente. Es legítimo que el gobierno de Estados Unidos quiera saber a dónde ha ido a parar ese dinero. El eslabón más débil de la cadena son los activistas y periodistas dentro de la Isla. La suspensión de esos fondos empobrecerá todavía más a la disidencia cubana. La dura realidad no va frenar el activismo demócrata. La mayoría llegó a la oposición por sus convicciones, no por dinero.


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domingo, 16 de febrero de 2025

¡Ahora sí tendremos soberanía alimentaria y construiremos el Socialismo!

Por Redacción CPEM.


Si hasta parece un viejito cieguito, el descarado este.

El vicepresidente cubano, Salvador Valdés Mesa, ha iluminado el camino hacia el futuro de la revolución tras una serie de revelaciones místicas durante su reciente visita a Pinar del Río. En su periplo por la Empresa Agroindustrial de Granos de Los Palacios, el alto dirigente castrista tuvo la epifanía del siglo: en Cuba se come arroz, señala Diario de Cuba. Y no solo eso, sino que el arroz es lo que manda en el plato, y los alimentos son quienes lo acompañan. ¡Tomen nota, chefs del mundo!

Como si se tratara de un descubrimiento científico que dejaría a Einstein mordiendo el polvo, Valdés Mesa proclamó que la necesidad de arroz debe ser el mayor estímulo para sembrarlo. Los campesinos presentes, curtidos por décadas de promesas incumplidas, apenas lograron disimular su asombro ante tamaña revelación. «¡Ahora sí lo logramos!», pareció escucharse entre las malas hierbas y los baches de los campos semiabandonados.

Pero las iluminaciones no pararon ahí. El dirigente castrista también descubrió que ni con 6.000 pesos se vive en Cuba. Quizá alguna hada madrina le sopló al oído lo que millones de cubanos llevan gritando hace años mientras estiran sus magras pensiones de 1.525 pesos o sus salarios que alcanzan para poco más que dos libras de arroz y un plátano con suerte.

Por supuesto, fiel a la tradición castrista, el vicepresidente evitó mencionar cómo las políticas del Gobierno han llevado al desplome del 90% en la producción de arroz durante la última década. Nada de asumir culpas. Aquí todo es cuestión de meterle corazón (y mucha fe) y esperar que los vietnamitas, a los que ya se les han cedido 308 hectáreas de tierra, logren lo que el socialismo autóctono nunca pudo, pero eso sí, con dignidad y soberanía.

Con la mirada firme en ese futuro de arroceras florecientes que quizás solo verá la generación de nuestros nietos, el pueblo cubano solo puede agradecer a este dirigente castrista por descubrir que el arroz es importante. ¡Ahora sí que se construye el socialismo! Eso sí, mientras llega el milagro vietnamita, la libra de arroz ya se cotiza a 300 pesos. Pero no importa: corazón y consignas es lo que sobra.

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lunes, 10 de febrero de 2025

El castrismo ya no puede ocultar la miseria en Cuba.

Por Orlando freire Santana.

Un hombre hurga en un basurero de La Habana.

Durante mucho tiempo la propaganda oficial cubana se esforzó por ocultar las muestras de indigencia y miseria que soportaban ciertas capas de la población de la Isla. Se decía que Cuba era un país socialista que protegía a todos los ciudadanos, y les ofrecía, al menos, lo necesario para vivir. Incluso hasta hace muy poco el gobernante Miguel Díaz-Canel Bermúdez se jactaba de que aquí no se dejaba a nadie abandonado. Sin embargo, la vida diaria se está encargando de que semejante embuste no pueda ser mantenido. 

El penúltimo día del año pasado, el periódico Tribuna de La Habana publicó el artículo “Niños, adolescentes, jóvenes: prioridad de cada cubano”, sobre dos situaciones que reflejan la terrible situación, dígase miseria, por la que atraviesan los niños cubanos. Se trata de un niño que vendía una bolsa de pan en el reparto Alamar, y de otros niños que, en las inmediaciones del habanero parque Maceo, y bajo un aguacero, les pedían limosnas a los choferes de autos que por allí pasaban.  

Claro, la autora del texto trata de exonerar de culpa a las autoridades, y responsabiliza a los padres de esos niños por la actitud de esos infantes. Ella concluye: “No permitamos que padres inescrupulosos distorsionen la obra de nuestra Revolución”.

En su versión impresa, apenas un día antes, el propio periódico dio cuenta de la celebración a finales de ese mes de un Pleno del Comité Provincial del Partido Comunista en La Habana, en el que, entre otras anomalías, se informa de la apreciable cantidad de jóvenes desvinculados de los estudios, y de las severas medidas aplicables a los padres que no envían a sus hijos a las escuelas, con lo que se da a entender que lo relatado por la periodista citada más arriba no constituye un hecho aislado. 

De igual manera, los comunistas habaneros hicieron un análisis crítico de las personas que se dedican a hurgar en los basureros y contenedores de basura que pululan en todas las esquinas de la ciudad, a los que acusan de ser propagadores de epidemias y enfermedades. También se refirieron a los cientos de mendigos -el régimen los llama “deambulantes”- que duermen en los portales, pidiendo dinero y comida por doquier. Algunos de ellos han sido recogidos luego de ser abandonados por sus familiares, quienes vendieron sus casas para poder emigrar. 

Así las cosas, la situación desesperante que también padecen las personas de más bajos ingresos, esas que el régimen califica como “vulnerables”, pero que en realidad ya están en la miseria, ha provocado que la cúpula del poder se pronuncie al respecto.  

En la reunión del Consejo de Ministros correspondiente al mes de diciembre, Díaz-Canel, al mencionar las prioridades de trabajo para este 2025, se refirió a la atención a los jubilados, y a quienes tienen pensiones y salarios mínimos. En ese sentido el heredero de los Castro apuntó: “Nosotros tenemos que ser capaces, aunque no sea totalmente, de empezar a mejorar la situación de los jubilados, que han entregado la vida por la Revolución, y hoy están en una situación muy compleja, e ir dando pasos que vayan atenuando esas situaciones”.

Sería conveniente saber si esa atención que anuncia el gobernante va a beneficiar a todos los jubilados y receptores de salarios mínimos, o se circunscribirá a los que el poder considera que “han entregado la vida por la Revolución”. 

De ser aplicable solo a los segundos, sería otra muestra del sesgo ideológico que el castrismo aplica en su política de seguridad social, así como la falsedad del discurso filantrópico con que acostumbra a encubrir su actuación. 

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