jueves, 18 de junio de 2020

Pichy Boys: “Memorias de La Sierra”. Capitulo 2 “Che Guevara.”

El Pichy Films.

Llega el segundo capitulo de Nuestra Serie especial , Memorias de la Sierra . En este segundo episodio aparece la figura del Che Guevara. Raul se encuentra en problemas y Fidel sigue intentando deshacerse de Camilo. No te pierdas este y todos los capitulos de Memorias de La Sierra.


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Cuba se derrumba.

Por Jorge Olivera Castillo.


Las recientes imágenes del aparatoso derrumbe de la sección de un portal en la ciudad de Cienfuegos, según apuntan informaciones que acompañan el video colgado en las redes sociales, muestran otras de las evidencias que desmienten la alegre sonoridad del triunfalismo despachado en los medios oficiales, sin racionamientos; y por otro lado sirven para confirmar la depauperación arquitectónica que literalmente ha convertido amplios sectores urbanos en verdaderos guetos, no solo en La Habana.

La pérdida de buena parte del patrimonio urbanístico a causa de la erosión y la falta de mantenimiento, elementos no del todo atribuibles al impacto del embargo, sino a la desidia de los burócratas, acostumbrados a firmar documentos sin detenerse en la búsqueda efectiva de soluciones duraderas al rosario de problemas socioeconómicos, es una amarga realidad que continuará no solamente amenazando la vida de los transeúntes, sino de miles de familias que habitan en esos edificios llenos de grietas y filtraciones.

Cada desplome representa una lesión cultural e histórica no redimible. Y es que raramente se procede a una restauración, lo más exacta posible, del inmueble o portal destruido.

A menudo los sitios donde ocurren los desastres permanecen intactos, es decir con todos los escombros y el amasijo de mohosos hierros torcidos, dejados a la intemperie por largos períodos, o a la postre, convertidos en rocambolescas versiones de parques, con algunos bancos rústicos en medio de un entorno donde fluyen, con entera naturalidad, corrientes de aguas albañales por el borde de las aceras y los tanques de basura permanecen desbordados.

En esa desastrosa secuencia de derrumbes han desaparecido casas, hoteles, edificios, cines que contenían un inestimable valor fundado sobre los pilares de la cultura, los sentimientos y la historia de varias generaciones que intervinieron, directa o indirectamente, para mantener y conservar ese legado.

Incontables han sido las promesas de detener la gradualidad de una tragedia que se exacerba después de los aguaceros y las ventoleras de los ciclones, sin embargo, muy poco o nada ocurre que merezca una sonrisa de satisfacción o un aplauso.

No es ningún secreto que buena parte de los materiales asignados para las labores de reparación terminan vendiéndose en el mercado negro.

Los mecanismos de control son cada vez más relativos. Se puede afirmar con total certeza que en Cuba existe una anarquía institucionalizada. El relajo, en todos los niveles de dirección, política y económica, es una verdad de perogrullo. Oportunismo, nepotismo y arribismo, son apenas tres baluartes de un modo de vida delincuencial que ha echado raíces y que se asume con pasmosa normalidad, desde las cumbres del poder hasta los sombríos nichos del proletariado.

El robo y la apatía son los estandartes de un sistema empeñado en proyectar unos niveles de excelencia que no tiene ni tendrá.

Como vecino de la Habana Vieja, puedo atestiguar que la gravedad de la situación avanza, con prisa y sin pausas, hacia lo que supondría nuevas y severas fracturas sociales, dado que no se trata de hechos aislados, sino de una peligrosa multiplicación.

Morir bajo los restos de una edificación en Cuba es cada día más probable, sobre todo en múltiples sitios de la capital.

El portal cienfueguero no se llevó a nadie al otro mundo, por pura casualidad, pero existen cientos de lugares, desperdigados por toda la Isla, listos para causar los peores estragos.

La mayor parte de los municipios de La Habana cuentan con amplias zonas para que sucedan este tipo de accidentes. El hecho de que la prensa oficial no les preste atención a estas facetas de la cotidianidad no quiere decir que pasen inadvertidas.

Basta una mirada a través de las persianas del ciberespacio para sentir el estrépito del colapso y ver a la gente correr despavorida en el episodio aquí descrito. También hay acceso a un enorme inventario de fotos que exponen la magnitud de la debacle arquitectónica nacional.

La rutina diaria a menudo conspira contra la necesidad de un chequeo visual antes de pasar por algunas de las hileras de edificaciones comparables a una bomba de tiempo. Un olvido que colinda con las puertas del cementerio.
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“Las cosas malas que vi en el capitalismo no las quisiera para los cubanos.”

Por CubaNet.


Raúl Torres no quiere el capitalismo para los cubanos. Así lo aseguró el cantautor en entrevista ofrecida al medio ruso Sputnik, donde recordó su paso por el extranjero y volvió a dejar clara su afinidad por el régimen de la Isla.

Torres, de 44 años, vivió alrededor de 25 en el extranjero. La música lo llevó a radicarse en países como España, México y Brasil. Sin embargo, cree que un sistema diferente al socialismo haría mucho daño.

“Viví alrededor de 25 años en diferentes países y constaté de cerca lo Martí nos enseñó: ‘Viví en el monstruo y le conozco sus entrañas’. Las cosas malas que vi en el capitalismo no las quisiera para las próximas generaciones de cubanos, las cosas negativas de esa sociedad son brutalmente nocivas para el ser humano”, explicó el cantautor.

Ese “rechazo” a la sociedad capitalista ha llevado a Torres a alinearse completamente al régimen cubano. Sus composiciones de los últimos años así lo corroboran.

“Me siento comprometido con el ser humano en cualquier lugar del universo en el que habite, y después de haber visto lo que he visto, no me queda otra cosa que denunciar con mis canciones lo que le hace daño a nuestra especie”.

Torres ha vuelto a recibir críticas tras el estreno de “Desbloquéame”, un tema que hace énfasis en la unión del pueblo cubano frente a las sanciones impuestas por Estados Unidos.

Sobre la producción musical, Torres explicó a Sputnik: “Es un latin-house con sonoridades muy modernas que están en nuestras juventudes y también con la impronta de nuestra identidad, añadiéndole timba y guaguancó matancero”.

El cantautor, que desde hace varios años es diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba, dijo a medios oficiales de la Isla que se trata de una canción necesaria que llevaba tiempo componiendo.

“Una canción así hacía falta y yo desde hace tiempo venía escribiéndola. Una canción se escribe desde que tienes el problema y sientes lo que está pasando. Desde hace años la compongo”, reveló el trovador.
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martes, 16 de junio de 2020

La delación como arma de desunión.

Por Gladys Linares.

Los CDR en Cuba.

Los cubanos de a pie atravesamos momentos difíciles. A la escasez, el recrudecimiento del racionamiento a niveles inusitados y la pandemia de la COVID-19 se unen las medidas coercitivas aplicadas por el gobierno, puesto que para mantenerse en el poder la dictadura no está dispuesta a permitir que desarrollemos nuestras iniciativas independientes. Casi desde el reconocimiento público de la presencia del nuevo coronavirus, en Cuba hemos visto en cada emisión estelar del Noticiero Nacional de Televisión casos de allanamientos y confiscación de bienes a ciudadanos que además son tildados, entre otros oprobios, de delincuentes, receptadores, revendedores o, cuando menos, acaparadores. Invariablemente se recalca de manera significativa que las actividades de estas personas se han podido detectar gracias a las denuncias de la población (delación), y se ofrece un número telefónico para tal fin.

Me comentaba un conocido: “Ahora se aparecen con estos show por la televisión, pero… y durante estos años, ¿dónde estaban metidos los que tienen que ver con eso? Además, no entiendo eso de ‘dudosa procedencia’ o ‘procedencia ilícita’, si la mayoría de las cosas que han expuesto se estuvieron vendiendo sin problema en las tiendas estatales hasta el año pasado”.

Y es que la dictadura necesita implantar la desconfianza mutua entre la población para contrarrestar que nos unamos como consecuencia de que el descontento y la desesperanza aumenten cada vez más, como también de la convicción de una gran mayoría de que el país está destruido y en bancarrota. Por eso apelan a atemorizar a través de esas medidas ejemplarizantes a la vez que enaltecen la chivatería. Al fin y al cabo, a través de todos estos años ha sido esa un arma eficaz para sus propósitos, fomentada principalmente a través de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), aunque al parecer en estos tiempos ya no son tan efectivos.

Me resulta inevitable establecer una comparación entre estos excesos policiacos y otros similares que en determinadas épocas de crisis ha ejecutado el gobierno en el país - generalmente contra los emprendedores- . Desde los primeros años en que Fidel Castro llegó al poder comenzó a aplicar una serie de leyes y medidas no sólo para dominar y aterrorizar a la población, sino también para socavar valores imprescindibles en una sociedad sana. Para lograr sus objetivos nacionalizó todas las instituciones educativas - sector que necesitaba controlar para ejecutar sus diabólicos propósitos- , expulsó de las aulas a los maestros que se opusieron a estas manipulaciones para corroer la moral de nuestros niños y jóvenes y promover valores negativos en nuestra sociedad, tales como la envidia, la delación (chivatería), la mentira y la falta de decoro.

Con el propósito de establecer un estado de opinión generalizado de que la educación era un derecho del pueblo y uno de los grandes “logros” de la revolución, a la vez que se remodelaban viejas escuelas y se modernizaron los mobiliarios, se crearon internados en el campo a todo lo largo del país (las llamadas becas, donde los escolares alternaban las clases con las faenas agrícolas), así como la escuela al campo: cuarenta y cinco días de duro trabajo no remunerado en medio del curso escolar, con el objetivo de separar a los niños de su familia. Asimismo se implantaron nuevos programas enfocados en el adoctrinamiento político para formar al “hombre nuevo”.

Uno de los primeros métodos utilizados es el análisis de grupo (que perdura hasta nuestros días), donde el estudiante es humillado por el colectivo con imputaciones sobre cualquier falta, por pequeña que sea, a la doctrina imperante - como la apatía ante las actividades- . Al incitar a los niños a acusarse mutuamente, se les va inclinando a convertirse en delatores o en espías. Esa clase de comportamientos, practicados desde la llegada del régimen al poder en centros de trabajo, en los barrios, cuadra por cuadra a través de los CDR, han pasado de padres a hijos y contribuido a la pérdida de valores en nuestra sociedad.

Esa cruel fiscalización la han aplicado los comunistas en todas las facetas de la vida del cubano. ¿Quién no ha sido víctima de las reuniones de méritos y deméritos, o participado en una tenebrosa asamblea para discutir a quien se le otorgará el derecho a comprar algún electrodoméstico, una casa, un auto, a alquilar en algún centro turístico, o un viaje al extranjero? Ahí sí los participantes demuestran que lo que se aprende desde los primeros años en la escuela, no se olvida.

Toda forma de delación es catalogada por los comunistas como comportamiento cívico, patriótico, representativo de los logros de la revolución, y forman parte del día a día del cubano.
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¿La ciudadanía debe ser un derecho por nacimiento?

Por José Azel José Azullenes.



En las Américas consideramos garantizada la ciudadanía por nacimiento. Pero, de hecho, el derecho a ciudadanía de cualquiera nacido en territorio de un estado es raro. Actualmente solo unos treinta países del mundo ofrecen ciudadanía jus soli (derecho de suelo). En el resto del mundo, la ciudadanía se transmite por descendencia basada en el principio de jus sanguinis (derecho de sangre), que significa tener al menos un padre que sea ciudadano de ese país.

En Europa, Asia, África y Oceanía todas las naciones garantizan ciudadanía en alguna forma de protocolos jus sanguinis. En sociedades patriarcales la ciudadanía del menor se determina a través del padre; en sociedades matriarcales, de la madre, y algunos países pueden requerir que ambos padres sean ciudadanos. Para la mayoría del mundo el lugar donde se nace no es factor decisivo para ciudadanía.

No solamente es rara la ciudadanía por nacimiento; además está declinando. En años recientes algunos países transformaron la ciudadanía de jus soli a jus sanguinis. Malta, India, Nueva Zelanda, Australia, Francia e Irlanda han pasado a ciudadanía jus sanguinis. No está claro por qué los únicos países que garantizan ciudadanía por nacimiento están en el continente americano. Pero en 2013 República Dominicana cambió retroactivamente las leyes de jus soli, retirando ciudadanía dominicana a unas 200 000 personas nacidas en República Dominicana de descendencia haitiana.

Actualmente EE.UU. ofrece ciudadanía en ambos principios de jus soli y jus sanguinis, y también por naturalización. Los creadores de la Constitución de EE.UU. no definieron ciudadanía nacional. Por tanto, la ciudadanía por nacimiento se basa en la Decimocuarta Enmienda de la Constitución, que establece: “Todas las personas nacidas o naturalizadas en EE.UU., y sujetas a su jurisdicción, son ciudadanos de EE.UU. y del Estado donde residen”.

Históricamente, esta formulación fue utilizada para ignorar la decisión de 1857 de la Corte (Dred Scott vs. Sanford) de que los “afroamericanos no eran ciudadanos de EEUU…”. Y aunque los casos de la Corte Suprema esencialmente han afirmado la ciudadanía americana por nacimiento, ni la Corte Suprema ni el Congreso han aclarado si el lenguaje de la Decimocuarta Enmienda cubre a nacidos en EE.UU. hijos de padres que están ilegalmente en el país.

La decisión de la Corte en 1898, en Estados Unidos vs. Wong Kim Ark, cubre solamente la situación específica de que hijos nacidos en EE.UU. de extranjeros residentes legales son ciudadanos americanos. No aborda el caso de hijos nacidos en EE.UU. de residentes no legales. Entonces, el tema continúa siendo una cuestión abierta.

Los números son alarmantes. Pew Research Center estima que el 7,5% de todos los nacimientos en EEUU -unos 300 000 nacimientos anuales- son de inmigrantes ilegales. Pew calcula también que hay unos 4,5 millones de muchachos nacidos de inmigrantes ilegales que recibieron ciudadanía en virtud de haber nacido en EE.UU. Dada la magnitud del problema, y el hecho de que la mayoría de países del mundo han rechazado la ciudadanía por nacimiento, podría valer la pena reanalizar esta política.

Un argumento central contra la ciudadanía automática por nacimiento es que el país que la reconoce entrega su derecho soberano a decidir quién puede ser ciudadano. La nacionalidad por nacimiento debilita la ciudadanía existente.

Un gobierno justo se basa en un contrato social libremente aceptado por ciudadanos libres. Consecuentemente, el alcance y autoridad de tal contrato social cubre solamente a esos ciudadanos que han aceptado subordinarse a las estipulaciones del contrato. Esta es la esencia de la ciudadanía. Entonces, se razona, un contrato social donde cualquiera puede agregarse desafiando a la comunidad de miembros existentes no es un contrato social válido. La ciudadanía por nacimiento es, casi por definición, auto contradictoria.

Claramente, los países desarrollan políticas prácticas para acomodar sus cambiantes necesidades económicas y de seguridad. Considérese el Vaticano, donde ni el jus soli ni el jus sanguinis funcionan. La única vía para obtener ciudadanía vaticana es trabajar para el Sumo Pontífice o por dispensa papal especial. El Vaticano defiende vehementemente los derechos de los inmigrantes, pero irónicamente es el único lugar del mundo donde alguien puede ser ciudadano solamente si le place al Jefe de Estado.
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domingo, 14 de junio de 2020

La importancia de llamarse Alejandro.

Por Carlos Alberto Montaner.


Néstor T. Carbonell, ex vicepresidente de la Pepsi Cola durante muchos años, ha publicado un libro extraordinario sobre la Isla: Why Cuba Matters. En la obra repasa las tormentosas relaciones entre Fidel Castro y los doce inquilinos que han pasado por la Casa Blanca. Desde el primero, Ike Eisenhower a Donald Trump, pasando por Barack Obama, quien le hizo todas las concesiones a La Habana, sin ningún gesto de reciprocidad democrática, violando la única estrategia común de republicanos y demócratas a lo largo de más de 60 años.

En ese largo periodo de coincidencias y desavenencias, habían pasado por el poder americano genuinos “halcones”, como Ronald Reagan, hasta blandas “palomas”, como Jimmy Carter, pero todos estuvieron convencidos de que cualquier transacción con los Castro debía incluir una verificable retirada de Cuba de su papel internacional como foco de infección procomunista y “antiyanqui” en América Latina y África, aunque no faltaron notables incursiones castristas en el Medio Oriente, como sucedió con una brigada de 22 tanques más sus tropas de auxilio, operada por cubanos durante la guerra de Yom Kipur, reñida entre 1973 y 1974.

El problema, realmente, era que los Castro veían a Cuba sólo como una base de operaciones para actuar en el terreno internacional contra Washington y contra el odiado “capitalismo”. Ése era su leitmotif. Los Castro, y sobre todo Fidel, no se percibían como los cabecillas de una revolución comunista efectuada en una pobre isla azucarera del Caribe, sino como jefes de un imperio político en construcción. No en balde, Fidel, a los 18 años se quitó su segundo nombre, Hipólito, y se puso “Alejandro”. Tenía en mente al griego que había conquistado todo un imperio desde la insignificante Macedonia.

Así las cosas, fue Chile su primer triunfo en América Latina, y no ocurrió de acuerdo con el guión usual de una insurrección rural, sino como una consecuencia de la peculiaridad electoral chilena. Salvador Allende fue electo en 1970 con algo más de un tercio de los votos, y el parlamento chileno, pudiendo elegir a uno de los otros dos partidos, como le concedía la ley, seleccionó a este médico marxista, ligeramente mayoritario en las urnas, obligándole antes a firmar un documento por el que se comprometía a salvaguardar las libertades, algo que sólo hizo parcialmente.

La tesis que subyace en la obra de Carbonell es que la democracia y las libertades tienen un lado magnífico (el tipo de sociedades que propician), pero poseen otro rasgo inquietante: la tendencia a menospreciar a los adversarios económica y técnicamente débiles que se le oponen. Lo hicieron con Cuba y hoy lo hacen con Venezuela, su protegida, sin advertir el peligro que esto significa.

Cubazuela como les llaman a los dos países en la jerga política del vecindario, han derivado al delito para sostener su precario poder. Cuba les proporciona a los venezolanos inteligencia, control militar y redes de apoyo internacionales construidas a lo largo de los años, amén de los consabidos médicos, mientras Venezuela les paga a los cubanos con gasolina propia o iraní, y con el poco dinero que puede rebañar producto del narcotráfico o la venta de oro ilegalmente conseguido. En tanto, Maduro, nacido en Colombia, no es venezolano ni colombiano. Es un cubano de vocación que le debe su cargo a los Castro. Ha descubierto la ciudadanía ideológica.

Cuba ya era un peligro, pero no haber liquidado ese foco infeccioso permitió que hiciera metástasis hacia otras naciones, como Venezuela, y el riesgo es que continúe expandiéndose a Colombia, Ecuador y Bolivia, países todos del arco andino. Para evitar ese inmenso perjuicio, la opositora María Corina Machado, una de las cabezas más sólidas del antichavismo-madurista, propone una “operación de paz multifácetica”. El profesor venezolano Carlos Blanco, en un excelente artículo, agrega que pudiera ser “una operación liderada por la OEA, con base en el TIAR”. Todo eso es correcto, pero, para que suceda, los Estados Unidos deben encabezar el esfuerzo y es muy difícil que eso ocurra.

Hasta ahora, Washington se ha limitado a imponer sanciones y a enseñar los colmillos, pero los países latinoamericanos no tienen política exterior, salvo Cuba y Venezuela, y no creo que vayan a cambiar. Yo comenzaría por regalarles profusamente a los americanos del establishment el libro de Carbonell. Ahí verán el inmenso error cometido por el republicano Eisenhower y el demócrata Kennedy por no haber liquidado la revolución comunista cuando estaba en la cuna. Asimismo, tras la desaparición de la URSS, en época de Bush (padre), cuando surgió otra oportunidad dorada, por haber supuesto que el régimen “caería” solo, producto de la falta de recursos, sin entender la fortaleza interna del comunismo dinástico, como se ha comprobado no sólo en Cuba, sino también en Corea del Norte.

El régimen no sólo no cayó: tuvo tiempo de contaminar a Venezuela y de infectar a una buena parte de América Latina prolongando la agonía de nuestras sociedades. Si no se erradica será otro inmenso error que pagaremos todos, incluso, Estados Unidos. Eso está clarísimo en el libro de Carbonell.
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Lydia Cabrera: empresaria y publicista.

Por Ricardo Hernández Otero.


Con la Lydia Cabrera famosa ya por sus incursiones en la vertiente negrista de la narrativa corta cubana, y a través de la mirada crítica de María Zambrano, iniciamos esta columna hace varios años. Ahora viajamos a su juventud, y nos enfocamos en hechos y facetas poco conocidos de su quehacer en el mundo del diseño industrial y la publicidad, bien alejada aún de los temas y asuntos que la convertirían, con el paso de los años, en icono de los estudios etnológicos sobre la viva presencia negra en la cultura nacional de Cuba.

En los inicios de la década de 1920, con una experiencia periodística previa, durante la adolescencia, como cronista de sociedad en la revista de su padre Cuba y América, oculta bajo el seudónimo “Nena”, y con un sostenido ejercicio profesional como ilustradora de la sección “Elegancias”, que la gran tienda El Encanto mantenía en el Diario de la Marina, se enrolaría Lydia en una aventura que le proporcionaría muchas satisfacciones y ampliaría de manera notable su currículo: la creación de una Sociedad de Arte Retrospectivo, en alianza con Alicia Longoria de González de la Peña.

Razones hay suficientes para considerar que el trabajo de ambas, tanto de organización como de promoción de las actividades de la Sociedad,[1] será el punto de partida para su participación en la gran Exposición Comercial y de Arte Retrospectivo, que se inauguraría “ante 20 000 asistentes” en el antiguo Convento de Santa Clara en La Habana el 22 de noviembre de 1922, y se mantendría hasta el 24 de enero de 1923.[2]

El evento, que dio mucho que hablar, incluso desde antes de su apertura, y que atrajo al añejo y ya por entonces controvertido centro conventual a una multitud de interesados en las variadas temáticas y expresiones de las artes aplicadas, fue el marco para que Lydia y Alicia se destacaran en la curaduría de la sección de Arte Retrospectivo, para la cual la primera se agenció préstamos de valiosas piezas patrimoniales atesoradas por influyentes familias cubanas de ilustre prosapia. El aporte del dueto al éxito de público y de crítica de la Exposición fue reconocido con sendas medallas de oro y mereció el elogio de María Capdevila, unos meses después, durante la inauguración del Congreso Nacional de Mujeres celebrado en La Habana.[3]

Esta experiencia contribuyó a avalar el trabajo que también desarrollaban las dos amigas como propietarias de una empresa no pequeña, cuyo nombre fusionaba el de ambas: Casa Alyds. Dedicada al diseño y fabricación de muebles de estilo, la Casa se encargaba de vender, además de sus productos, antigüedades y otros objetos para la decoración de interiores, algunos importados, que gozaban de amplia demanda entre las familias pudientes de la sociedad habanera. No sabemos cuándo se fundó la firma ni hasta cuándo funcionó, pero sí que a comienzos de 1924 aún existía, como demuestra un documento manuscrito en hoja impresa con membrete de “Alyds (Muebles / Decoración Interior / Antigüedades)” que su copropietaria, Alicia G. Longoria, signa acreditando el cobro de un encargo el 19 de enero de 1924.[4] Incluso, al parecer todavía hacia 1926, funcionaba la empresa, pues por entonces Jorge Mañach se refería al taller abierto cuatro años atrás por ellas, y destacaba, según palabras de Carlos Espinosa, “su carácter de pioneras al rebelarse contra la vida regalona que la sociedad asigna a las mujeres”.[5] En lo que concierne al diseño industrial de muebles, y reconociendo que es una faceta suya aún por investigar, podría estimarse a Lydia Cabrera como una precursora en Cuba del trabajo que desarrollaría años después la internacionalmente renombrada diseñadora cubana Clara Porset (Matanzas, 1895-México, 1981), a partir de una sólida formación académica en Francia y ya con una perspectiva artística personal más avanzada.

En esta emisión de Cubañejerías, precisamente, queremos acercarnos a otra de esas facetas poco exploradas de la vida y quehacer de Lydia Cabrera; esta vez, a la de redactora de textos publicitarios, en especial de aquellos relacionados con la firma que regentaba. Ofrecemos entonces, en principio, una entrevista que se le realizara en el taller de Alyds. En seguida, reproducimos un simpático texto promocional que, aunque apareció sin firma, no dudamos en atribuir a su autoría, y que puede dar una idea de cómo se desenvolvían algunas campañas de mercadotecnia en la época. Para último hemos dejado un escrito más extenso (ocupa una página completa del suplemento literario del Diario de la Marina) que por su valor y complejidad comentamos a continuación.

Titulado “La jornada de los dispates dijo un paje…”, firmado por “L. Cabrera Bilbao”,[6] y con ilustraciones anónimas que, sin duda alguna, son atribuibles la propia Lydia, se trata de un precursor e irreverente texto cubano, en prosa de clara orientación vanguardista, en el cual confluyen personajes reales (por partida doble: de la vida real y de la realeza) y ficticios (algunos replicados de famosas obras literarias); del medio habanero y de otras latitudes, países y culturas; del presente y del pasado (hasta el más remoto); en un ambiente cuasi cortesano pero a la vez popular; en un juego intertextual, paródico y autorreferencial (del que forma parte la propia autora), saltando barreras temporales, genéricas (por momentos podría considerarse escrito para ser escenificado; véanse si no los frecuentes diálogos, las acotaciones y el telón que “no” cae al final), idiomáticas (arcaísmos, refranes, citas en francés, voces y expresiones populares) y hasta de orientación sexual (¡cómo pudo el Diario de la Marina dejar pasar semejante temática!); con asincronías históricas y geográficas; donde parece que nada ocurre pero suceden muchas extrañas cosas; donde se discurre sobre el valor del arte en su relación con la imaginación y la realidad; y donde todo concluye en una sorpresiva, risueña, agradable y subliminal propaganda de la firma Alyds, muy alegórica y aleccionante.

No dudo que, tras la “engañosa apariencia” de “cuanto aquí se cuenta”, todo sea “absolutamente cierto”, –como expresa la propia Lydia al comienzo del texto–: la implicación del periodista Rafael Suárez Solís como uno de los testigos de “la jornada”; la presencia semiclandestina de un personaje tan influyente ya entonces como Clemente Vázquez Bello; esa Dama Regina que bien podría aludir a la esposa de Vázquez Bello, la económicamente poderosa Regina Truffin; la inclusión como personajes de dos embajadores (Argentina y España); el encuentro por Evelio Govantes de unos “muebles que soñaba” para completar su obra en el Congreso (en 1921 se habían detenido los trabajos de construcción del Capitolio a cargo de su firma en copropiedad con Cabarrocas), elaborados por la Casa Alyds; el paje afeminado que intenta exponer y/o vender el tapiz y que me trae a la mente mientras escribo, no sé por qué, a un famoso diseñador e ilustrador cubano de aquellos momentos, cuyo apellido era Dalmau, si no recuerdo mal; el “telón que no cae” al final de esta pieza realizada por Lydia Cabrera con “mala intención” (el asunto, fuese cual fuese, no estaba concluido). Todo apunta en este texto a realidad “real” tras apariencias juguetonas; realidad cuyos significados no estoy en condiciones de dilucidar en estos momentos, pero que, de seguro, con revisiones alertas de la prensa habanera de entonces, podrían solventarse. Hay que pensar que se estaba bajo el corrupto gobierno del “Chino Zayas”, donde tantos negocios turbios tenían lugar con harta frecuencia.

Habría mucho más que escribir sobre este, según nuestro parecer, inclasificable texto, que no encaja bien ni en los moldes de las narrativas al uso entonces en el país (si considerado obra literaria) ni en los de la propaganda comercial (si estimado sólo como anuncio). De hecho, no logramos discernir ni especular siquiera en torno a si el “dispates” del título es una errata por “disparates” o uno más entre los elementos lúdicos del texto. Debe aclararse, no obstante, que algún que otro trabajo de Lydia Cabrera de similar índole novedosa, aunque no de tan acusada irreverencia y rompimiento, queda por extraer de esa valiosa arca de tesoros que es el habitualmente denostado Diario de la Marina. Tal vez tales “anuncios literarios”, promotores de las excelencias de la Casa Alyds, no siempre fueran elaborados por Lydia, según manifiesta ella misma en el trabajo sin firma “A un curioso”; pero nos parece que tal afirmación suya es más que todo un ardid para distraer la atención y jugar con los lectores. No pocas de tales frecuentes promociones, distintas en cada ocasión, acusan la impronta de alguien con dominio de resortes comunicativos y del mejor uso de la lengua.

Para concluir, quisiéramos insistir en que estos tres textos, editados para la ocasión, ofrecen una perspectiva harto atendible para la conformación de una visión más completa de su trayectoria vital, profesional y creativa, no centrada en su siempre socorrida imagen como etnóloga. Aquí están algunas mínimas primicias de su labor como publicista y empresaria; publicista de su propia empresa en copropiedad, con la cual se anticipa a otra como las Ediciones C.R., en cuya denominación vuelve a fusionarse con una amiga, en este caso, María Teresa de Rojas Lamas. Bajo dicho sello editorial aparecerían en La Habana libros fundamentales de Lydia Cabrera como Por qué… cuentos negros de Cuba (1948), El monte (1954), Anagó. Vocabulario lucumí. El yoruba que se habla en Cuba (1957) y La sociedad secreta abakuá (1959).

Y sin más, el telón que “no cae”, se abre o se alza, como mejor parezca o guste a cada cual, ante la mirada expectante de los seguidores de la columna, con la esperanza de que las tres piezas seleccionadas para su disfrute les dejen, cuando menos, grata impresión y alguna enseñanza útil.

Con Alicia Longoria y Lydia Cabrera

Arturo G. Quijano.

(Tomado de La Noche, lunes, 16 de abril, 1923, p. 24.)

En el Taller Alyds.

Ya había oído este nombre, en otra ocasión…

En el antiguo convento de Santa Clara –que se ha hecho cada día más famoso–, una de las exhibiciones que más llamaba la atención por el lujo del decorado y la belleza de los muebles, en la sección de La Habana Antigua, tenía sobre el dintel de la puerta un farolillo de hierro forjado, y en dos azulejos pintados a mano, con un escudo que sostenían dos leones, el nombre Alyds.

El público que durante dos meses visitó aquellas interesantes exposiciones, organizadas y dirigidas por la culta y distinguida señora Alicia Longoria, cuyo gusto depurado y grandes conocimientos artísticos le han concedido tantos y tan merecidos triunfos, y la señorita Lydia Cabrera, hija de nuestro admirado y glorioso amigo, el insigne escritor don Raimundo Cabrera, laboriosa y exquisita artista, supo apreciar y alabar la labor educativa, trascendental, realizada por ella; la energía, el acierto, la elegancia desplegadas con tanta gallardía.

Por eso al leer esta vez en un periódico, aquel nombre “Alyds”, anagrama de Alicia y Lydia, simpática razón social que encabeza un anuncio de muebles de estilo, anotamos la dirección, 27 de Noviembre, o sea, calle de Jovellar, y fuimos a sorprender en pleno trabajo a las ya conocidas y admiradas artistas.

Amparándonos con el título de periodistas fuimos, lo confesamos, a curiosear….

La casa de Alyds, en efecto es una deliciosa casita amueblada y decorada a la europea, tapizada con los papeles que importa y tiene a la venta…

Mientras nosotros nos fijábamos en todos aquellos detalles llenos de delicadeza y de refinamiento, donde adivinábamos la mano exquisita y artista de las dueñas de la casa, una vendedora nos mostraba almohadones, tapetes, pantallas, cortinas bordadas hechas en el taller Alyds, mil preciosidades confeccionadas primorosamente y ejecutadas de acuerdo con los dibujos de la señorita Cabrera.

Un hermoso tapiz de tela roja, con las armas bordadas con oro y con colores, del señor Sánchez, me llamó poderosamente la atención por la belleza del trabajo.

-  Quién diría que cosas tan bellas pueden hacerse aquí –le decía a la amable muchacha que me mostraba gustosa todas las creaciones de la casa–. Aseguro a ustedes un éxito grande. En Cuba ya hay verdadera afición a estas cosas… Si antes se traían de fuera, ahora habrá aquí quien las fabrique iguales a las que vienen de París.

Mi diálogo con la graciosa vendeuse de la Casa Alyds lo interrumpió la señorita Cabrera.

-  ¿En qué puedo servirle, Calcagno Segundo?

-  He venido a ver los muebles que ustedes fabrican y hasta ahora sólo he visto almohadones, cortinajes y bordados heráldicos…

La señorita Cabrera se rio de mi exabrupto.

-  Si quiere usted ver nuestro taller de muebles, yo tendré mucho gusto de mostrárselo. Tenemos que caminar unas dos cuadras, porque usted comprenderá que en una casa tan pequeña –y esto es sólo una oficinita en miniatura– no puedo meter ni obreros ni maquinarias.

El taller puede verse desde el tranvía que baja por San Lázaro y pasa frente a la Universidad.

Yo me sorprendo al entrar en amplia y larga nave de mampostería.

La señorita Cabrera, que comprende mi asombro, me dice riendo:

-  Pero ¿qué se imaginaba usted? Los muebles no se hacen como los tapetes.

Ella misma me explica cómo se maneja el trompo, la sierra sinfín, la circular, la garlopa y el cepillo.

-  Tienen ustedes un taller soberbio.

-  Estamos orgullosas, eso sí, de los obreros. Podemos jactarnos de tener en casa los mejores ebanistas de La Habana.

En Cuba hay espléndidos operarios. Los dirigen mal porque no hay interés en hacer muebles bellos. Importa vender y… nada más. Además, para hacer el mueble de estilo, ya es menester estudiar y trabajar con más deseo y… con buena fe.

Las maderas nuestras son insuperables.

Son eternas y tan hermosas y variadas que pueden hacerse con ellas toda clase de combinaciones, conseguir todos los efectos… Ya era hora de salirnos de la vulgaridad de los muebles indefinidos que se hacen aquí.

-  ¿Qué estilo le gusta más?

-  Todos los estilos bien interpretados son bellos. No tengo preferencia. Busco la línea sencilla y la armonía del conjunto.

Nosotros tendremos que sufrir siempre la cargazón, la indocumentación de los comerciantes de muebles, que no quieren estudiar.

Renacimiento de pacotilla, con motivos rococó, por ejemplo, Luis XV o XVI falsificado… Ahora se habla mucho del Renacimiento español…

-  El Renacimiento español, francés, inglés o italiano requiere mucho trabajo. Tiene mucha talla, es costoso. Mal interpretado y ejecutado es desastroso… Y a propósito de Renacimiento, quiero presentar a usted, al señor Bruno Guell, director del taller y dibujante de la casa. El señor Bruno Guell es un dibujante notable y un gran tallista. Ha dedicado varios años de su vida al estudio de los muebles renacentistas. En La Habana, es la única autoridad que tenemos sobre el Renacimiento.

La señorita Cabrera me muestra varios dibujos de mesas, fraileros y arcas dibujados por el señor Guell. Y yo afirmo el juicio de Lydia sobre el notable dibujante español que conocerán seguramente algunos de mis lectores.

-  Estamos haciendo un mueblaje Luis XVI de diecisiete piezas con caoba y palo rosa… Ahí tiene usted un estilo femenino, gracioso, fino… Me refiero al verdadero XV, no al que se repite aquí hasta lo infinito y que es algo antipático… Esta mesa Luis XVI, con oro y gris ¿qué le parece?

Yo estoy francamente encantado y felicito a la señora Longoria y a la señorita Cabrera, convencido del éxito que espera a la firma Alyds.

-  Hasta ahora nunca en Cuba habíamos tenido nada semejante. La gente que viaja y desea tener en casa todas esas delicadezas o busca un mueble realmente bello tiene que exponerse al peligro de los muebles encargados al extranjero, al comején que acaba con las maderas de fuera. Y sin embargo, si tenemos todos los elementos, si podemos hacer en nuestro país todo lo que en el Norte o en Europa nos seduce, y no lo hacíamos por esa misma razón que usted dice, por la falta de interés y de estudio del mueblista que está muy lejos de saber lo que es clásico o no, que no tiene otro empeño que ganar… ¿Cómo no he de augurarles a ustedes toda clase de éxitos, si nadie con más motivos y conocimientos tienden a llenar una necesidad nacional?

-  Cuando su hija se case, me dice Lydia, le haremos los muebles y le decoraremos la casa.

El cubano cada día siente más la necesidad de confort y de refinamiento. Por eso he dicho a Lydia Cabrera que su obra, su labor de cultura tan brillantemente secundada por la señora Longoria, cuyo nombre siempre despertará el recuerdo del Palacio de Longoria en Madrid, famoso por las riquezas de arte que encerraba, y por el buen gusto que parece proverbial en los Longoria, viene a llenar un hueco en nuestra vida capitalina, a satisfacer una necesidad espiritual y progresista.

A un curioso: “¿Quién escribe los anuncios de la casa Alyds?”. Fúnebre presagio

[Lydia Cabrera]

(Tomado de Diario de la Marina, edición de la tarde, 17 de julio, 1923, p. 5.)

Un hombrecito gordo, bajo, panzudo y asmático, que cuanto grita con “afónica bravura” –menos mal que se le oye poco– es porque el calor le irrita –le irrita el ambiente caluroso y otras cosas más, que dejaremos en la negrura de la tinta–, quisiera marcharse al Polo Norte, pero está condenado a quedarse entre nosotros, redactando anuncios y llevándonos las cuentas.

Panzudo y asmático. “Y el [sic] un ojo bizco”… Calvo, la nariz bermeja, y una boca que parece la entrada del infierno.

Pero él se jacta, en cambio, de su barba negra, espesa, larga, que chorrea betún de Judea y donde alguna que otra vez, una pulga amaestrada baila la zarabanda.

Cuando alguien le grita “¡Patilla!”, “¡Barbazas!”, él sonríe con orgullo.

-  ¡Es lo que hace falta aquí, hijos míos! –suele repetir nuestro arrogante Jefe de Propagandas–. Si me hicieran presidente de la República, todos los días presenciaría una ejecución en el Parque Central, frente a Martí, para que este, señalador de víctimas, amenazador, les dijese: “¡Cocinaos bien, granujas! ¡Bribones!”

Es muy radical nuestro hombrecillo gordo y asmático, muy violento. En estos días ardorosos, bufa como un toro, y protesta porque está condenado a vivir entre nosotros redactando anuncios.

-  ¡Cuba es una factoría demasiado calurosa!

Otras veces cuando nuestro compañero no puede hacerlo, los anuncios de la casa Alyds los redacta una humilde servidora vuestra –¡oh, qué mansedumbre!– que os pide mil perdones por haber distraído vuestra atención algunas veces.

* * *

¡Usted y yo seremos polvo! ¡Ah, qué grata sorpresa! Perdone que le recuerde que antes de sesenta años no seremos más que un montón de cenizas.

Nuestra cobardía aleja tanto la muerte, que esta siempre nos sorprende burlona. La muerte vendrá, con su enorme guadaña a segar nuestra miseria fanfarrona, un día tan lejano, tan lejano, que usted y yo estamos convencidos de que este día de sombra y de frío no llegará nunca.

Y no veremos, ni usted ni yo, el resumen de la Historia de la Literatura Cubana, que se publicará quizás en el año de gracia de 1980. Pero me sospecho que en este resumen, que no podrá escribir el doctor J. Remos, habrá un capítulo que comience así:

“La literatura cubiche, en los anuncios del año de desgracia de 1923 –agudeza, sutileza– bizcochos, cognacs, vermouths. Jabones, muebles… La Filosofía de charmeusse y muselina… Los estilistas de propaganda…”

Y en el que se haga el justo elogio de los que en tal año enriquecieron el idioma.

Pero cuando usted y yo seamos polvo y cieno, quedarán muchos muebles burlando la muerte, escapando de la garra destructora del tiempo, que intenta desmoronarlos, insinuando flaqueza y carcoma.

Y el tiempo no podrá nada contra la firmeza de nuestras maderas y la solidez de construcción que caracteriza a los muebles de ALYDS / Decoración interior / MUEBLES DE ESTILO Y CALIDAD / JOVELLAR 45 / TELÉFONO F-5346 / ENTRADA AL TALLER POR SAN LÁZARO.

La jornada de los dispates dijo un paje.

[Lydia Cabrera]

(Tomado de Diario de la Marina, suplemento literario, 2 de diciembre, 1923, p. VI.)

Tomaron en ella parte muy activa nuestro amigo, el señor don Evelio Govantes y otros señores y señoras, que el público, si está dispuesto a soportarlo, irá conociendo. Y es absolutamente cierto, a pesar de su engañosa apariencia, cuanto aquí se cuenta.

(Testigos: el señor don Rafael Suárez Solís y la señorita Amalia Bacardí.)

[Personaje innominado. ¿Lydia Cabrera?]: Maestro Evelio Govantes, émulo del Bramante… ¿qué es eso?

Evelio Govantes: Un tablado, un tapiz al fondo y… un paje que parece llovido del cielo. Ha saltado como un cervatillo. ¡Hum! “Arte diabólico es”. (Dijo torciendo el mostacho… Pero, no. ¡Govantes no ha tenido nunca un “mostacho”!)

(El paje –los labios muy frescos, como Gerineldo, lento y gracioso y “dos grandes ojeras que dicen…”– no es un paje de guion, ni de jineta, ni de lanza. He aquí sencillamente, al pajecillo de los lindos cuentos.)

[Personaje innominado. ¿Lydia Cabrera?]: ¿Se acuerda usted, Maestro Govantes? El señor Balzac ha escrito la historia del pequeño, formidable René - la blancheur de peau, la grace de René, surtout ses yeuex oú estoyent en habondance une limpide chaleur et un grand feu de vie-  y de Blanch sa jolie seignieure. ¡Ho! Va doncquies René le dors!

El paje: (Destacándose, hace una gallarda reverencia.) Yo, Maestro Govantes, aunque eternamente joven, ni tengo edad, ni soy precisamente, “un ser actual”.

No puedo salirme sin grandes dificultades del áureo marco de los cuentos azules…o “verdes”. ¿Me envidias, Maestro? ¡Siempre hay una princesa en flor, para amarme, en todas las leyendas!

Mi única preocupación es agradar y que la vida me agrade… Romántica figurilla de antaño, salgo de cacería con los señores en la magnífica cabalgata; van los caballeros dos a dos, en la mano enguantada el halcón; van la damas ataviadas de tal suerte que no bastarían los millones del señor Castaño, ni la buena voluntad de algún pobrete ansioso, para pagar las gemas que adornan las gallardas tocas y el blanco pecho, los brocados finísimos, las telas preciosas de oro y plata, de Persia y de la Gran Armenia. Soy juguetón y muy enamorado, lánguido cuando es oportuno languidecer y suspirar, y muy sabio y profundo, como el más diestro y empedernido cardenal de la corte de un Borja [sic].

Como todos los pajes afortunados, bien conozco el encanto de un cuerpo de efebo. Me sé todo armonioso, elegante, entre mis lebreles ágiles y finos.

Vivo orgulloso de mis ojeras hondas, de mi boca roja y de mis manos desnudas… ¡y ante todo –te juro–, de mis manos desnudas, tan blancas, tan largas y tan suaves como las de mi señora!

Míralas, Maestro… Tómalas un momento entre las tuyas.

En el agua dormida de una vieja fuente también tengo un jardín para pasearme solitario y rimar mis versos entre los altos pinos… porque todos llevamos un jardín dentro del alma, Maestro, que el tiempo cultiva en silencio. Me veo siempre con tal afán pecaminoso, que temo mucho que lo que cuenta de Narciso la leyenda…

¡Los pajes somos muy vanidosos! Tenemos conciencia de cuanto valemos…

El Maestro Govantes: (Limpiando los lentes oscuros.) ¡Con estos lentes veo visiones! Di, criatura diabólica, ¿eres un ser real o soñamos todos despiertos?

El paje: Te he dicho que no soy un personaje de actualidad. ¡De ningún modo! ¡Gracias! ¡No me gusta tu siglo, Maestro Govantes, mi platonismo se da de cachetes con todo esto! ¡No me gusta la canalla, ni las levitas que gasta!

Ni soy demócrata ni práctico ni útil a la sociedad en que vivís. Lo bello ha dejado de ser útil. Estoy de más, ya lo sé… Pero mi irrealidad –que es mi única realidad– me deja pasar entre vosotros, con la cabeza erguida, triste o gozoso, pero siempre triunfante, aunque vencido y solo…

Dama Regina: (Imprevista.) ¡La irrealidad es el punto de partida de la realidad –o la realidad misma!

El paje: ¡Ah, Dama Regina, discreta y gentil entre las mujeres, a quien ya aguarda impaciente el Maestro Tiziano, para burlar una vez más la muerte y hacer merced a la posteridad, regalándole el azul ideal de tus pupilas, el oro de esa soberbia cabellera que envidia la Duquesa de Ferrara y la divina transparencia de tu piel! ¡No le eres tú menos querida que Madona Silvia!

Una doncella estupefacta: ¡El paje dice cosas que no entiendo! Habla en camelo el muy granuja…

El paje: ¡Qué grosería! ¡Llamar granuja a un paje!

Dama Regina: (Como extasiada y un poco incoherente.) Galana doncellica… tú has menester las lecciones de un paje. ¡También yo podía enseñarte una verdad eterna! Pero la verdad, si tú la buscas, si nada sabes, sólo has de hallarla en tus sueños. La mentira no existe en el sueño, y serás tú misma desnuda. ¡Porque sólo viviremos realmente nuestros sueños… y ayer y hoy y mañana!

(La doncella cae sin sentido.)

Un majo de Goya: (Muy marchoso. La [sic] color morena, se entiende, para que sea legítimo. De legítima pandereta. Alguna vez dio achares a la Duquesa de Alba. No le gustan los dientes postizos de la reina María Luisa.) ¡Olé las mujeres con tronío; las mujeres juncales con sentido común!

[Personaje innominado no identificable]: Toma… Si es Clemente Presidente… ¡Cámara! ¡Representante de cuanto vale y brilla en la villa y corte de los madriles, entre las majas y los chisperos!

Un “pajolero”: (Niño que se lo sabe todo, que le ha parecido muy malo el chiste y que es indiscreto como una mujer.) ¡Clemente Vázquez Bello!

No sabemos cómo ni cuándo en torno al paje, a Dama Regina, al majo, a Evelio Govantes, y a una mujer con un martillo, un serrucho y un clavo –Doña Lydia Cabrera Bilbao– se ha reunido en un instante tanta gente. Solo el buen diablo sabe.

El Conde del Rivero: ¿Por qué tanto barullo? ¿Qué sucede en las páginas de nuestro Semanario? ¿Qué hace aquí este doncel anacrónico?

El doctor José I. Rivero: Hermano don Nicolás, ¡es casi un escándalo!

Mme. de Maintenon y la Princesa de los Ursinos: ¡Déjennos ustedes tomar cartas en el asunto!

(A estas alturas, doña Juana de Castilla, tirando por un cordelito, de un féretro aparece.)

Doña Juana de Castilla: ¡Atrás! ¡Atrás! ¡Fijas malditas de la glotona Eva, cuitadas vosotras si osáis mirar el rostro del señor y dueño don Felipe, nomado ciertamente el fermoso, maguer don Filiberto el de Savoya!

¡Ay, qué Felipillo para fazerme la “santísima”, fijas malditas de la glotona Eva!

¡Pues agora os saltaré los ojos y os desgarraré las carnes, trocadas en mortales garfias vengadoras los dedos de estas manos!

¡Disposición y fuerzas grandes tengo, aunque estoy algo malucha –hame dicho mi físico, adorable galeno, y bien sabe Dios que no ofende mi honestidad fablar de tal guisa, don Antonio Díaz Albertini–, para defender lo mío de miradas baxas de mujeres garridas, ca non hubo nunca rey más galán, ni gentil hombre más valido –por mi desventura– con las damas!

Luisa Carlota Párraga: ¡Vaya una alteza con ganas de gresca! Peor educada es la reina que una fregona…

(Mi hermano José María Chacón, desde Madrid, por cable.)

José María Chacón: “¡Habiendo escrito Cervantes La ilustre fregona, no veo por qué expresarse, señorita Párraga, despectivamente; ninguna fregona!”

Dama Regina: (Enérgica.) ¡Prefiero a las fregonas, a las cocineras que huelen a cebolla y a ajos –no digamos palabra de la Constancia del mesón toledano–, a muchas altezas que por el mundo van muy mal envueltas en mantos de armiño!

Doña Juana: (Echando chispas.) ¡No miréis al rey! ¿No os acerquéis al rey! ¡Es mío… y muy mío! (Le da un cumplido empujón a don Mario Ruiz de los Llanos.)

El Ministro de la Argentina: (Muy enojado, en traje de guef [sic].): ¡Callate, ché, Juanita! ¡Déjame que oiga al “músico” y no me tires del poncho que me importunas! ¡O me mando mudar y haré que te rezongue el Marqués de Denia!

(Las mujeres protestan y temen a doña Juana, frenética. Interviene don Alfredo de Mariátegui. Renté de Vales, que ha matado un pollo, trata de infundir confianza a las damas, escopeta al hombro. Y el señor Pastor Fernández, que se ha vuelto loco inundando la Habana de azulejos y cerámica sevillana, reconforta a una señoritinga desmayada, con unas gotas del vino Titán.)

Mariátegui: ¡La reina tiene una diabólica locura, acreedora del respeto de todos nosotros! Vosotras, señoras, ¿qué sabéis del mal que a mi princesa atormenta? Sería menester que fueseis todas españolas, y como españolas, ¡locas de amor cuando amáis!, ¡locas de amor y de celos!

Demóstenes: (En secreto al Conde del Rivero.) ¿Me permitís que lance una filípica contra el desconcierto que reina en estas cuartillas? ¡Oh, desconcertado concierto de tonterías!

El Conde: ¡Veamos en qué para todo esto!

Descartes: ¿En qué para? ¡No señor! ¡Sigue y sin método!

Un lector: Comienzo a aburrirme… ¡como en sociedad! ¡Profundamente!

Lydia Cabrera Bilbao: ¡Silencio! En nombre de Shang Tao Lin y de Alicia Longoria, que se impacienta.

Tutankamen: (Muy molesto.) ¡Silencio, sí; por mis tesoros violados, por mi carne momia! Me explicaréis qué hacemos todos aquí como posmas, ante el tablado de un paje charlatán y presumido.

El paje: ¡Señores, perder el tiempo, que es el mayor placer de la vida!

Yo quería mostrar al maestro Evelio Govantes, a Dama Regina y a este chispero garboso, algo que escondo tras ese tapiz… ¡Ah, un tapiz renacimiento y de los más hermosos! No me hubiese atrevido a presentarme ante vosotros teniendo por fondo un mille-fleurs, por ejemplo, y he declinado galantemente al Conde de Anjou su famosa tapicería para escoger esta hermosa pieza del emperador Carlos V, salido del taller de Rafael, de manos de Giulio Romano, su discípulo favorito.

¡Ay, mi querida señora de Sarrías!, en aquella época magnífica que yo amoraré [sic] siempre, y que a usted le enamora, mi antiguo amigo Rafael era, entre todos, el mejor dibujante de tapices y Giulio, uno de los más fecundos en el arte; tanto como su compañero en el taller del maestro, el flamenco Van Orley.

En fin, ¿levanto el tapiz? (Por la cita y la erudición barata, se ríe Voltaire desde Buenos Aires.)

¡Estadme atentos! Luego, en un hermillo azul y tenue, varilla ondulante de florecillas de humo, me iré para siempre como el Príncipe Peonía, o el Paje Violeta, del valle de Shimizutane. ¡Otra vez a mis leyendas –elegante, entre mis lebreles ágiles y finos–, a las páginas de un cuento sentimental, y al amor de mis princesas pálidas!

¡Beso tus manos, Dama Regina!

(Han desaparecido el tablado, el paje y el tapiz.)

Una vieja: ¡Me habéis tomado el pelo… por no decir la peluca! ¿Detrás del tapiz… qué había?

Govantes: (Melancólico) Muchas cosas que usted no ve, señora… ¡que acaso no veía usted nunca! Detrás del tapiz está todo, lo que se sueña y se desea intensamente. ¡Unas rosas blancas! ¡Un tesoro que es suyo también, que puede usted llevarse, si lo quiere, como yo lo quiero!

Dama Regina: ¡He de llevarme un penitente! ¡Un rincón de España! Quiero también aquella Quimera…

Govantes: Y yo, señora, que soy artista de una vez y para siempre, hallé detrás del tapiz unos muebles que soñaba –construidos por Alyds-, para completar mi obra en el Congreso…

Su Católica Majestad Felipe II: ¡Muebles del Renacimiento español! ¡El último chillido de la moda en Cuba!

[Personaje innominado. ¿Lydia Cabrera?]: ¡Sí, el último chillido! Porque la moda lanza su grito de triunfo. Afeadla, deformad lo que es bello idiotamente, y la moda no grita: chilla, ruge, desentona.

Cuidad que vuestros muebles no chillen… ¡Oh, el trágico chillido!

Y que la paz del Señor sea con vosotros… ¡y conmigo algún día!

(Telón que no cae.)

Por la mala copia, la mala letra y la mala intención:

L. Cabrera Bilbao, 1923

Notas:

[1] También en alianza con Alicia Longoria, Lydia Cabrera se encargaba, al parecer en principio anónimamente y más tarde con sus firmas, de la promoción de las actividades de la Sociedad de Arte Retrospectivo en la sección dominical de grabados del Diario de la Marina. En una “Aclaración” de este medio, se hace constar que “las informaciones artísticas que vienen publicándose en la sección dominical de grabados de este periódico sobre antigüedades y objetos de arte […] fueron dirigidas, organizadas y redactadas por […] Lydia Cabrera y […] Alicia Longoria de G. de la Peña; y que las que en lo adelante publicaremos confeccionadas por ellas llevarán la firma de tan distinguidas damas”. (Cfr. Diario de la Marina, edición de la mañana, La Habana, 28 de agosto, 1922, p. 1.)

[2] Cfr. “Ante 20 000 asistentes se inauguró anoche la Exposición Comercial y de Arte Retrospectivo”, Heraldo de Cuba, La Habana, 23 de noviembre de 1922, p. 3.

[3] Asegura María Capdevila refiriéndose a la labor de Lydia Cabrera en la Exposición Comercial y de Arte Retrospectivo: “Allí pudo demostrar sus dotes de organizadora y su dedicación completa a los asuntos artísticos”. (Cfr. “La mujer en la Asociación de Pintores y Escultores. Discurso de la Dra. María Capdevila [en el Congreso Nacional de Mujeres, celebrado en La Habana]”, Diario de la Marina, edición de la tarde, 12 de abril de 1923, pp. 1, 4; la cita en la p. 4.)

[4] El documento forma parte del fondo Lydia Cabrera, celosamente atesorado en la Cuban Heritage Collection de la Universidad de Miami: caja 4, carpeta 8.

[5] Palabras de Carlos Espinosa en mensaje por correo electrónico al enviar la referencia del texto de Mañach que mencionamos, y por lo que le agradecemos sobremanera. Cfr. Jorge Mañach: “Alyds o el orgullo de lo privado”, El País, 3 abril de 1926, (página desconocida).

[6] ¿Puede considerarse esta firma un seudónimo? Me inclino a pensar que sí, pues el nombre de su madre era Elisa Marcaida Casanova. Algunas fuentes recogen, como apellidos de Lydia, los de Cabrera Marcaida; otras, sin embargo, cambian el segundo por Bilbao. Una probable genealogía del seudónimo indicaría que sustituyó el Marcaida (apellido frecuente aún hoy, amén de topónimo, en el País Vasco), por otro nombre de lugar de la misma procedencia: Bilbao. Hay que indagar más al respecto. Lamentablemente, no tenemos a mano la extensa entrevista de Rosario Hiriart, donde puede hallarse más información relacionada con la vida y obra de la autora de El monte; Cfr. Rosario Hiriart: Lydia Cabrera: vida hecha arte, Ediciones Universal, Miami, 1978.
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sábado, 13 de junio de 2020

El Paniqueque de Díaz-Canel.

Por Lorena Urbina.

Llega a las redes sociales otra denuncia del mal estado de la comida que vende el régimen castrista en los módulos para niños, esta vez se trata de un paniqueque incomible, tan duro que ni niños ni adultos le pueden meter el diente.

En un video colgado en el perfil del usuario identificado en Facebook como Vladi Hidalgo Alemán, se ve cómo un hombre golpea el compacto bizcocho imposible de penetrar. En el pie de foto de la publicación está escrito: “Paniqueque revolucionario.  Somos continuidad”.

“Miren, esto es para que vean, esto no es cuento ni chisme, este es el paniqueque que nos manda Díaz-Canel para los niños”,
El protagonista de las imágenes dijo que quería revelar la verdad sobre los alimentos que la cúpula castrista les envía a los niños, mientras ellos se dan vida de lujos, ingiriendo finos vinos y comidas exóticas y extravagantes de todo el mundo, con las riquezas del pueblo cubano.

Para que quedara claro qué tan dura estaba la galleta, el hombre le pidió a un pequeño niño que la mordiera intentando arrancar un pedazo, sin embargo, para el niño fue imposible pese a que incluso haló y mordió varias veces.

Aunque quienes estaban detrás de las cámaras reían de lo ocurrido con el niño y el paniqueque, la indignación en la cara del hombre no podía esconderse, pues seguramente esta es una de las tantas veces en las que el gobierno cubano se ha burlado de él y de la alimentación de su familia, vendiendo productos en mal estado, por los que tuvo que pasar largas horas en una cola, a las que se debe someter por la crisis económica y la escasez de alimentos en Cuba, gracias a la mala gestión del régimen.
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Comida en mal estado y cara.

Por Carlos Escorihuela.

El régimen castrista sigue denigrando a los cubanos, esta vez con la comida que les vende en mal estado, demostrando que a los comunistas no les importa la vida de nadie.


A través del programa Hola! Ota-Ola, conducido por el presentador cubano Alex Otaola, se mostró el reclamo de una señora que denuncia el estado de descomposición en que se encontraban los alimentos que le vendió la dictadura.

La mujer muestra un paquete de “perros calientes” o salchichas que estaban “echadas a perder”, dejando en evidencia el tipo de comida que le vende el castrismo a los cubanos. 
“Miren como en nailon está con aire, eso quiere decir que está fermentado, pero además otras personas han comentado que me dieron el perro caliente echado a perder. Mire como está fermentado, mire como está el aire ahí”.
“Está completamente podrido, me dieron este perro ayer por el costo de un dólar y está completamente podrido. Esto es lo que nos están dando de comer aquí”.

Afirmó la cubana luego de abrir el paquete de salchichas.

Llamado de Otaola.

Ante esta situación, el controversial influencer cubano, Alex Otaola, como acostumbra no se quedó callado y dio su opinión al respecto de esta situación.

El conductor calificó de lamentable que muchos cubanos prefieran resignarse a vivir este tipo de situaciones en lugar de salir a las calles de la isla a exigir sus derechos y un cambio político.
“Que pena que la resignación sea lo único que ha se ha quedado en nuestros corazones en 60 años. Hasta cuándo es la pregunta, ya no nos vamos a lamentar más por lo que ha pasado, qué vamos a hacer para cambiar la realidad”.
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viernes, 12 de junio de 2020

La magia del Gobierno cubano: convertir 100 dólares de remesa en 25,

Tomado de https://diariodecuba.com/

El Gobierno de EEUU no quiere acabar con las remesas a Cuba sino con el negocio "bien hilvanado" por las Fuerzas Armadas y el Ministerio del Interior, disfrazados tras el conglomerado empresarial GAESA, para quedarse con más del 70% de lo que los cubanos de fuera de la Isla envían a sus familias, aseguraron este miércoles economistas y defensores de los derechos humanos en Miami.

En una rueda de prensa convocada por la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, Emilio Morales, presidente de la firma de asesoría The Havana Consulting Group, reconoció que la decisión de sancionar a la empresa FINCIMEX, propiedad de GAESA, y principal vía oficial para enviar dinero a la Isla, es un tema "sensible".

Pero también lo es que al cubano al que su hermana en Miami le envía 100 dólares por esa vía reciba a cambio 87 pesos convertibles CUC, una "moneda que no tiene valor fuera de Cuba", aseguró, según el reporte de EFE.

La rueda de prensa fue convocada para presentar el estudio "Sanciones a FINCIMEX, objetivos e impacto", que explica cómo puede verse afectado el negocio de las remesas a Cuba por la decisión anunciada por el Departamento de Estado a comienzos de este mes de sancionar a FINCIMEX y otras seis empresas estatales cubanas.

Los detalles de esa medida serán dados a conocer este viernes por el Departamento del Tesoro de EEUU, pero tanto Morales como Tony Costa, presidente de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, subrayaron que su objetivo no son las remesas, sino evitar que FINCIMEX lucre a costa de los integrantes de la diáspora cubana preocupados por sus familias en la Isla y usen el beneficio que obtienen "para seguir oprimiendo".

Costa recordó que estas medidas tienen como objetivo último presionar a La Habana para que cese "su injerencia en Venezuela".

Por su lado, Morales indicó que el beneficiario de una remesa enviada por la vía formal debería poder recibirla en la moneda en que se envió, como ocurre en la mayoría de los países.

En cambio, el CUC o peso convertible que admiten las autoridades en Cuba solo permite comprar productos en tiendas dolarizadas en las que venden productos con un gravamen fiscal del 240%, lo que limita enormemente el poder adquisitivo del receptor, agregó.

A ese impuesto se suma el del 10% que grava las remesas en dólares en Cuba. De manera que, por cada 100 dólares de las remesas enviadas por la vía formal, el Gobierno cubano gana 74,33 dólares, agregó.

Es un "negocio multimillonario y bien hilvanado", subrayó.

El 41,04% de los 3.716 millones de dólares de remesas llegadas a Cuba en 2019 lo hizo a través de las empresas con contratos con FINCIMEX, aseguró Morales.

Las remesas enviadas a Cuba desde 1993 hasta 2019 totalizaron 46.800 millones de dólares, de los cuales 18.871 millones llegaron por vías formales, principalmente por las empresas con contratos con FINCIMEX, como Western Union.

Nadie sabe a dónde fueron a parar esos 18.871 millones de dólares y para qué se usan, por la falta de transparencia del entramado de empresas dependientes del Estado en Cuba, subrayó Morales.

Las remesas por vías informales durante el mismo periodo totalizaron 27.900 millones de dólares, según las cifras de The Havana Consulting Group.

Tanto Morales como Costa dijeron que hay que esperar a que el viernes hable el Departamento del Tesoro para saber qué ocurrirá con Western Union (WU) y con las remesas desde Estados Unidos, que representan más del 90% del total de los envíos.

Preguntado por EFE acerca de si en caso de que WU tenga que terminar su negocio con Cuba habrá empresas de otras zonas del mundo no afectadas por las sanciones que asumirían sus funciones, Morales dijo que el relevo lo podría tomar alguna empresa de Canadá o Europa, pero señaló que deben darse a conocer y ganarse la confianza de los emigrados cubanos, que siempre pueden optar por la vía informal para enviar dinero.

Esa vía ha funcionado y sigue funcionando, aunque ahora esté cerrada por una circunstancia excepcional como es el Covid-19.

El dinero va a seguir llegando por una vía u otra, subrayó Morales, quien cree que la decisión del Gobierno cubano de crear tiendas dolarizadas fue un "fallo estratégico".

Quisieron hacer descarrilar a las "mulas" y captar dólares, obtener liquidez, y lo que ocurrió es que el cambio del dólar en la calle respecto al CUC comenzó a subir y llegó hasta dos dólares en diciembre pasado.

Morales subrayó que solo una empresa de GAESA no ha sido sancionada todavía por EEUU, American International Service, que depende de FINCIMEX, una empresa creada en Panamá que tiene licencia del Banco Central de Cuba no solo para gestionar y administrar las remesas de ayuda familiar desde el exterior, sino también para controlar el manejo de la tarjetas de crédito de los extranjeros que visitan la Isla y las tarjetas magnéticas necesarias para la compra de combustible.
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¿Estamos en el umbral de otra guerra civil?

Por Alfredo M. Cepero.

En los cuatro años que transcurrieron entre 1861 y 1865 la entonces incipiente nación americana estuvo enfrascada en la más sangrienta guerra de toda su historia. Una guerra civil en la cual entre 620,000 y 750,000 americanos  dieron su vida por erradicar del territorio de esta nación la odiosa institución de la esclavitud de los hombres y mujeres de raza negra. Por desgracia, ese bautismo de sangre no fue capaz de hacer realidad la igualdad total de derechos y oportunidades entre americanos de todas las razas.

En realidad, los negros continuaron siendo objeto de humillaciones y discriminaciones. El logro de esa igualdad fue el incentivo que dio contenido y vida al movimiento de derechos civiles encabezado por el Reverendo Martin Luther King en la segunda mitad del siglo pasado. Gracias al talento político y organizativo de King, los progresos fueron tales que, a principios de este siglo, los Estados Unidos eligieron a su primer presidente negro. Todo indicaba que este país había logrado una relativa justicia racial.

Pero, como sabemos quienes hemos vivido largo tiempo, la vida de los pueblos puede estar llena de sorpresas. Los sucesores de King, ya fuera por incapacidad o por maldad, han hecho de la lucha por los derechos civiles de los negros un lucrativo negocio personal. Al Sharpton y Jesse Jackson son únicamente los más notorios entre otros muchos fabricantes de víctimas negras y explotadores del sentimiento de culpa de muchos blancos cargados de resabios y complejos.

Todo este entramado facilita la comprensión de los acontecimientos de las últimas semanas, pero no los explica en su totalidad. Los blancos de extrema izquierda se han abrazado a la bandera de la lucha por la igualdad racial de los negros como estrategia para ganar fuerza e influencia. Lo que antes fue una lucha por la redención de la raza negra ha pasado a ser una guerra solapada por la transformación radical de los Estados Unidos.

Sin lugar a dudas, esta es una alianza entre racistas negros y comunistas blancos para cambiar radicalmente las instituciones que nos legaron los fundadores de la nación americana. La única en el mundo que ha logrado la gran hazaña de sobrevivir los retos de 244 años de democracia. Para comprobar lo que digo basta con observar la desproporcionada cantidad de agitadores blancos en los videos de los disturbios de las recientes semanas.

Ahora bien, los más peligrosos son los racistas de "BLACK LIFE MATTER" y los fascistas de "ANTIFA" que irónicamente se proclaman anti fascistas. En el curso de una conferencia de prensa, el Secretario de Justicia, William Barr se refirió a ellos diciendo: "Tenemos pruebas irrefutables de que ANTIFA y otros grupos extremistas similares, al igual que otros actores de diversas tendencias políticas han instigado y participado en actividades violentas".

Con su característica sinceridad, William Barr los ha retratado y se prepara a conjurar el peligro que esta gentuza representa. Porque ANTIFA está promoviendo estos disturbios raciales como medio de lograr sus verdaderos objetivos, que no son otros que el derrocamiento del gobierno federal. Para ANTIFA esto no es cuestión de blanco y negro porque no tienen el más mínimo interés en la igualdad racial. Es cuestión de acumular poder a expensas del resto de la ciudadanía.

Por otra parte, quizás lo más lamentable por estos días haya sido la conducta y las declaraciones de ex militares y de políticos de extrema izquierda. Tal es el caso de un militar con una amplia hoja de servicios a su patria como el General James Mattis. Este hombre ha ignorado los hechos y se ha dejado llevar por su antipatía al presidente. Mattis ha dicho que Donald Trump ha dividido al pueblo americano. Y, en el colmo de la maledicencia, llegó a compararlo con Adolfo Hitler. No hay dudas de que Mattis es mejor militar que analista político.

Algo muy similar ha ocurrido con alcaldes demócratas de varias ciudades americanas. Por ejemplo, Eric Garcetti, Alcalde de Los Ángeles, segunda ciudad en número de habitantes de este país, se sometió a la indignidad de arrodillarse ante los amotinados y pedir perdón por sus privilegios como hombre blanco. Para ir más lejos, Garcetti está dando pasos para reducir en 100 millones de dólares el presupuesto destinado a la policía en Los Ángeles y dedicar esos fondos a proyectos destinados a las organizaciones negras.

Para no ser menos, la Alcaldesa de la ciudad de Washington, Muriel Bowser, decidió llegar al punto de la provocación al mismo presidente Trump. En la propia capital del país, a sólo unos metros y en  la calle que conduce a la Casa Blanca, Bowser ordenó pintar un letrero diciendo "LAS VIDAS NEGRAS SON IMPORTANTES". Una indicación inequívoca de que, para Muriel Bowser, las vidas blancas valen muy poco. Además, con esta conducta, Eric Garcetti y Muriel Bowser están siguiendo una filosofía de la cobardía y una estrategia del apaciguamiento cuyo resultado es envalentonar a unas turbas que solo entienden el mensaje de la fuerza.

Para entender mejor lo que proponen estos fanáticos, imaginemos por un momento una ciudad sin policías. ¿A quién va a llamar el ciudadano cuya casa ha sido asaltada por ladrones? ¿Quién va a detener a los vendedores de drogas frente a la escuelas? ¿Quién va a proteger a la mujer abusada por su marido? ¿Quién va a proteger a los niños abusados por sus mayores? ¿Quién va a mantener el orden en ciudades devastadas por desastres naturales?  Estas preguntas me parecen suficientes para engavetar esta alucinante proposición de unos vándalos que no quieren policías porque ellos quieren imponer su régimen de terror y muerte.

Por otra parte, la respuesta a estas preguntas y el mensaje de fuerza al que he hecho referencia, sólo pueden ser dados por cuerpos de policías bien entrenados y debidamente supervisados. De hecho, los Estados Unidos cuentan hoy con 800,000 policías de los cuales el 99 por ciento son profesionales honestos y respetuosos de los derechos constitucionales de los ciudadanos. El otro uno por ciento son las 8,000 manzanas podridas de policías corruptos y abusadores. La forma más idónea de aplicarles su justo castigo y mantener el prestigio de la institución es acabando con las comisiones de policías que se investigan a sí mismos y creando comisiones independientes que investiguen las quejas de los ciudadanos contra los uniformados.

Mientras tanto, Barack Obama se ha sumado con júbilo a este circo de intimidación y desorden. Sus declaraciones reflejan su desdén hacia Donald Trump y su frustración de haber fracasado como presidente. No dejó espacio para las dudas cuando dijo:"En cierto modo, por muy trágicas que hayan sido estas últimas semanas, ha sido una increíble oportunidad para que la gente se despierte a algunas de estas tendencias subyacentes. Y nos ofrecen la oportunidad de trabajar todos juntos para cambiar a América y hacerla vivir a la altura de sus más altos ideales". Este advenedizo no pudo cambiarla en sus ocho años en la Casa Blanca por eso ahora se pone su traje tradicional de Organizador Comunitario para seguir agitando a los inconformes.

Al mismo tiempo, si analizamos el tema sin miedos ni complejos, Barack  Obama, Eric Holder, Susan Rice, Valerie Jarrett,  Loretta Lynch, Al Sharpton, Jesse Jackson, Maxime Waters, Alexandria Ocasio Cortez,  Rashida Tlaib y la comparsa de resentidos que los acompaña en este asalto a la identidad americana no quieren igualdad, quieren superioridad. No quieren reivindicación, quieren venganza. Quieren blancos y negros de rodillas como los alcaldes Eric Garcetti, Bill de Blasio, Muriel Bowser y Jacob Frey.

Pero quienes amamos a esta nación y defendemos sus instituciones sostenemos que tanto la esclavitud como el racismo son inmorales. Que no importa el color de los esclavos. Que en 1861 se libro una gran guerra para libertar a los americanos de piel negra. Que hoy tenemos que asegurarnos de que los nuevos esclavos no sean los americanos conservadores de todos los colores y pieles. Que si Obama  y sus apandillados quieren una nación donde todos los gobernantes sean comunistas y negros bien pueden mudarse a la cautivadora y misteriosa Kenia, tierra ancestral del padre que nunca lo tomó en cuenta.

En conclusión y para dejar bien claro mis principios y sentimientos cito a José Martí: "Yo sé de un pesar profundo/entre las penas sin nombres/¡la esclavitud de los hombres/es la gran pena del mundo!"
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jueves, 11 de junio de 2020

Preguntas que el castrismo no desea responder.

Por Orlando Freire Santana.


La prensa oficialista, por supuesto, aplaude las acciones del gobierno contra aquellas personas a las que se les descubren niveles de inventario (alimentos, materias primas y otros bienes) considerados excesivos por las autoridades. Incluso, al ver reflejados esos operativos policiales en los noticieros de televisión, esos medios informativos celebran lo que consideran la salida de un “closet cauteloso” que no permitía visualizar las anomalías de la economía cubana que tienen lugar en el país.

En ese espíritu se inscribe el artículo El tren necesita avanzar más, aparecido en la edición del periódico Juventud Rebelde del pasado 5 de junio. El articulista, tras apuntar que semejantes anomalías se desarrollan en un contexto permeado por la corrupción y la economía sumergida, escribió que “Lo cierto es que esas cavernas son solo la cara visible y final de una larga cadena de quebrantamientos y distorsiones, fomentadas a la sombra de debilidades e insuficiencias de nuestro modelo económico”.

Es cierto que esas situaciones que ahora salen a flote son solo la punta del iceberg de un mal de extrema gravedad. Pero un mal que no solo afecta al modelo económico adoptado actualmente por el castrismo, sino que resulta endémico a las economías estatizadas como la cubana.

En cuanto a la presencia de la economía sumergida en la cotidianidad de la Isla, habría que recordar que semejante patología es propia de aquellas sociedades que impiden el normal desarrollo de las relaciones de mercado. Esa economía sumergida, entre otras consecuencias, va erosionando gradualmente los cimientos de esas sociedades.

Por ejemplo, el académico José Luis Rodríguez García, ex ministro de Economía y Planificación, y actualmente uno de los tanques de pensamiento económico del castrismo, en su libro El derrumbe del socialismo en Europa, reconoce que “El peso de la economía sumergida desempeñaría un papel determinante en el fracaso del socialismo en la URSS, especialmente en los años de la perestroika”.

Por otra parte, algunos especialistas apuntan a cifras que oscilan entre un 30% en la Federación Rusa, y un 50% en las Repúblicas de Asia Central, los ingresos que le aportaba la economía sumergida a muchos ciudadanos soviéticos durante la época de Brezhnev.

Sin dudas, lo más interesante del artículo de Juventud Rebelde son las interrogantes que el autor plantea, y que según él podrían ser las causas que dan lugar a los hechos que ahora reprimen las autoridades. ¿Problemas de descontrol y desidia? ¿Influirá la no realización aún de la propiedad social? Son algunas de las preguntas que el articulista no desea o no puede responder, pues como es lógico suponer evita cruzar la línea que, al decir de Fidel Castro, lo colocaría “fuera de la revolución”.

Por nuestra parte, comenzaríamos diciendo que la tan cacareada propiedad social no existe; es un mito elaborado por los enemigos de la propiedad privada. En las naciones como Cuba, la tan recurrente “propiedad de todo el pueblo” es en verdad la propiedad de la camarilla que ejerce el poder, que quitan y ponen a su antojo, como si la Isla fuese su finca privada.

De lo anterior se desprende que, al no sentirse dueños efectivos de los recursos y los medios de producción, en los trabajadores estatales anide la desidia por el destino de esos recursos, y que por supuesto nada hagan por fomentar su control. Ello resulta significativo por cuanto son de procedencia estatal la inmensa mayoría de los inventarios que ahora se califican de “dudosa procedencia”.

Mas, si realmente quieren que el tren avance podrían comenzar aplicando la siguiente triada: menos estatismo, más espacio para las relaciones de mercado, y dejar que todas las personas se realicen, en cualquier campo de la vida, hasta el tope de sus posibilidades.
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Una estrella fugaz entre vacas.

Por Francisco Correa.


Lo encontré en la ponchera de Montufar, donde fui a cogerle un ponche a mi bicicleta. Había cola. Tuvimos tiempo para hablar.

Estaba allí por lo mismo, un ponche de su triciclo. Era mensajero de la bodega. Me dijo que en su juventud fue ciclista, de alto rendimiento, pero por solo un año. Una luz que hubiera podido cegar, pero quedó como un simple destello en noche oscura.

“Yo era de Holguín. Salí huyéndole al servicio militar y vine para La Habana, en casa de mi tío en Caimito, que trabajaba en la finca Los naranjos, donde criaban las vacas del experimento del comandante y era dirigida por su hermano Mongo Castro. Allí me hice ordeñador, de los buenos. Pero un día me volvió de nuevo la quisquilla por el ciclismo y me compré una bicicleta. Me puse a entrenar”.

“Al año siguiente me presenté a la academia. El entrenador del equipo en cuanto me vio pedalear me aceptó en el equipo y me incluyó en la Primera Vuelta a La Habana, y alcancé el primer lugar, por delante incluso del campeón de Cuba y líder del ciclismo: Pipián Martínez”.

“Enseguida me llevaron al equipo Cuba B, a participar en la Vuelta a Cuba como novato. Recuerdo que cuando Pipián me vio en la línea de salida, rezongó en voz alta y me miró feamente. El Búfalo Arencibia, que estaba a su lado y era el subcampeón de Cuba, le dijo: “Pipián, deja al muchacho tranquilo”.

“Había más de 250 ciclistas de 24 países en el punto de salida en Baracoa. La primera etapa era hasta Guantánamo.  A mí me decían el tronco, porque soy bajito y grueso y estaba muy bien alimentado, porque en Los naranjos comíamos bien y nunca faltaba la carne de res. Y los jugos. Apenas tomaba agua, me hidrataba con jarros de leche pura, así que cuando le daba a los pedales, le pasaba a la gente por al lado como una flecha”.

Aquella vuelta a Cuba para el tronco fue una escuela. Era el último de la sexteta, el novato, y tenía que trabajar en la carretera para el resto del equipo.

“Incluso había un acuerdo de darle mi bicicleta a otro miembro del equipo que se rompiera, y quedarme con la rota a esperar el auto garaje”.

“Tampoco podía iniciar escapadas por mi cuenta, y yo lo que quería era ganar, así que me rebelé. Recuerdo que en la extenuante etapa Holguín-Camagüey, la más larga de la vuelta a Cuba, de 240 kilómetros, cuando pasamos Florida iba en un pelotón de avanzada compuesto por 10 ciclistas y aventajábamos en cinco minutos al resto del pelotón”.

“Iban dos escarabajos colombianos delante, con un mexicano llamado Elpidio, que era un mulo en la montaña. Nos hicimos amigos mientras subíamos caminando con las bicicletas a cuestas la loma de la Gran Piedra, donde la inclinación es tal que si te parabas en biela te ibas para atrás de cabeza”.

“En el grupo de escapada también iba Zhukoswky, el famoso polaco de los remates. Y dos italianos que querían parecer invisibles en el grupo y al final fueron los que ganaron la etapa. También iba por supuesto Pipián Martínez, y su yunta: el Búfalo Arencibia. Cuando Pipián se dio cuenta de mi presencia parece que se dijo: ¡¿Tú de nuevo?! Porque me hizo señas con la mano que me quedara rezagado”.

“No le hice caso. Se acercó a mí y me susurró: Estás dejando meter gente, vuelve con el pelotón. Me quedé anonadado. Yo quería ganar y el jefe me decía que no lo hiciera. El Búfalo Arencibia pedaleó a mi lado y me dijo: No le hagas caso… ¡escápate! Y así lo hice. Comencé a tironear fuerte al grupo y cuando pasamos Carrasco a mil, entre el júbilo de la gente que gritaba escuché: ¡Arriba tronco!, ya me conocían por el radio. Aceleré, los llevaba a todos con la lengua afuera”.

“Entonces sentí que alguien metió un pie en una rueda, algo común en las escapadas, y di dos vueltas en la carretera y me raspé las rodillas y los brazos. El pelotón se perdió de vista. Pipián cayó también tres kilómetros antes de la meta. Llegué en el lugar 14, gracias a los cinco minutos de ventaja que tenía sobre el pelotón”.

“Terminé la vuelta en el lugar 24, que me valió para participar en la Vuelta a Italia, un viaje que al final se suspendió. De todas formas, el servicio militar me cogió y fue el fin de mi carrera ciclística. Regresé a Los naranjos, volví a ordeñar y luego trabajé en los cuartones de aclimatación de las vacas canadienses. Donde vivían en aire acondicionado y escuchando radio enciclopedia”.

“Nadie me cree cuando cuento que las vacas de allí tenían hasta una clínica médica y que iban todos los meses a consulta. Las sometían a tratamientos y lea realizaban operaciones quirúrgicas en una mesa automática, que las recogía del piso, las acostaba y las amarraba, y varios cirujanos trabajaban con las técnicas más avanzadas”.

“Vi al Comandante en Jefe varias veces en Los naranjos. Era un hombre que amaba las vacas. Estaba muy cerca cuando se tomó la famosa foto junto a Ubre Blanca, aquella vaca cariñosa que ordeñé tantas veces y que era tan buena que cuando murió tuvieron que embalsamarla”.

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El siglo de la religión y del racismo.

Por Zoé Valdés.

Lo había pronosticado a finales del siglo pasado el filósofo francés Alain Finkielkraut, dijo algo parecido a lo siguiente: el siglo XXI será el siglo de la religión y del racismo.

No se equivocó, y al mismo tiempo era fácil predecirlo. El terrorismo islamista lo anunciaba desde hacía décadas, el extremismo de lo vengativo de una raza por encima de otras derribaría mucho más que monumentos. Sólo estamos viviendo el inicio de la catástrofe.

El mundo será islamista o no será, el mundo será negro o no será, el mundo será marxista o no será.

Sólo unos pocos nos enfrentamos a todo tipo de extremismos, el resto tiene miedo, o sencillamente no nos cree porque no lo han vivido. "Los cubanos venimos del futuro", también algo semejante escribió Reinaldo Arenas. Venir del futuro resulta una ventaja, aunque lo considero más bien un fastidio. No nos creyeron entonces, no nos creen ahora ni nos creerán nunca. Nos toman por excesivos alucinados. La prueba son los venezolanos y, en el mismo trayecto, aplaudiendo en la cola con el rabo entre las piernas, los españoles.

HBO ha retirado la película Lo que el viento se llevó de su plataforma. Estamos hablando de un clásico de la cinematografía mundial. Sin embargo, ¿a quién le importa? A unos pocos. La ignorancia no conoce el ridículo. La ignorancia es eso: pura suficiencia encima de una vastedad soberbia, o de la soberbia como vastedad desértica. ¿No irán también a prohibir Espartaco? Ah, no, que Espartaco era un esclavo tracio, por tanto, blanco.

La película más antirracista y la más feminista fue realizada por un hombre blanco, republicano. La película es Million Dollar Baby. El cineasta es Clint Eastwood. Tampoco le importará a nadie. Con el tiempo lo olvidarán, si es que no lo han hecho ya. Nadie querrá colocar a Clint Eastwood en un pedestal cuando muera, ojalá nos dure mucho.

Al contrario, llenarán los pedestales con Kunta Kinte, el Rey León y Nelson Mandela, cuidado no sea con Obama y su mujer. Ignorando de tal modo también que los primeros esclavos en Norteamérica fueron blancos irlandeses. Las mujeres valían menos que tres vacas. A los esclavos irlandeses los trataron muchísimo peor que a los esclavos negros, porque para los esclavistas valían menos que nada. Hoy serían los llamados rednecks o la white trash, a los que los negros, dicho sea de paso, desprecian de manera tóxica. Pero chitón, eso no se menciona.

Me comenta una amiga: "Lo más parecido a un idiota es un liberal norteamericano". Ahí en Londres hay una de esas idiotas letradas, acaba de regalar la receta de cómo destruir para siempre una estatua en bronce. Confirmo: no hay nada más parecido a una idiota que una liberal norteamericana feminista.

Ahí los tienen, blancos besando pies, rubios lavando costras; arrodillados, la frente inclinada, pelirrojos encadenados y siendo arrastrados como bestias por una mujer de raza negra. Suplican perdón por algo que no cometieron, igualmente tampoco lo hicieron sus antepasados. Tal vez ellos, descendientes de irlandeses, debieran exigir el doble de perdones a otros. Pero la ignominia, la obediencia y la soberbia triunfan en este siglo dominado por los tecnócratas.

Hemos visto de todo tras el asesinato de George Floyd por un policía que fue detenido de inmediato y que será juzgado. Floyd no era un santo, pero sólo falta que el papa Francisco lo canonice, tras desde luego de haberle lamido los pies a toda su parentela. Canonizar a un delincuente no será difícil para un Papa argentino. Floyd tuvo más servicios fúnebres que cualquier jefe de Estado, lo enterraron en un sarcófago dorado. Su familia consiguió más de 13 millones de dólares a través de un crowdfunding, sin contar las donaciones millonarias de deportistas y de la panda de subnormales de Hollywood. Las jóvenes generaciones se preguntarán si vale más tener un padre médico, abogado, que un delincuente que amenazó a una mujer embarazada con una pistola, que paga con un billete falso, que se droga… Al menos, la lectura está servida.

Pero lo peor que estamos viendo es la bifurcación de la sociedad hacia dos de los mayores frenos, la religión y el racismo, envueltos en el celofán de la ideología izquierdista. Apartando, desde luego, el clasismo. Y alejándose lo más que pueden del conocimiento, de la cultura, de la razón, de la paz perdurable.

Esto no es más que otra guerra civil moderna, ubicada en cada país occidental, en medio de la guerra mundial que nos ha declarado la China comunista. Esto no es más que un vergonzoso retroceso, tal como lo ha dejado claro el gran Morgan Freeman: "No me llame hombre negro si no quiere que yo lo llame hombre blanco".

Ahí lo dejo. Entre tanto, me largo a preparar el cepo en el que me deberé introducir voluntariamente, mientras organizo en mi cabeza si después sigo con la tanda de latigazos o me iré a recoger algodón a un campo soleado y lejano. Del cañaveral ya se encargó el castro-comunismo, cuando yo contaba apenas doce años.
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miércoles, 10 de junio de 2020

Candace Owens chica afroamericana que no apoya a George Floyd.

Por Wenceslao Cruz.

A diferencia de la mayoría de los medios de prensa nacionales e internacionales, que han dado la imagen de un George Floyd "martir" y "heroe nacional". En su cuenta personal de facebook (https://www.facebook.com/realCandaceO...), una afroamericana llamada Candace Owens, que consultó el historial criminal del afroamericano, se niega a considerarlo como un ejemplo, un héroe o un martir, pero desea que la familia reciba justicia, pues la evidencia del exceso policial efectuado por el policía Derek Chauvin está documentado.

Candace Owens, chica afroamericana explica por qué no apoya a George Floyd y se niega a considerarlo un martir.





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