sábado, 14 de octubre de 2023

Lección castrista: sin capitalismo no hay desarrollo posible.

Por Roberto Álvarez Quiñones.

La persistente complacencia de la mayor parte de la izquierda a nivel mundial con la dictadura castrista expresa un fanatismo ideológico que lleva de la mano un inconsciente, o no, menosprecio por el pueblo cubano y su realidad.

Una de las más elocuentes lecciones que deja para la historia la "revolución cubana" es la confirmación, definitiva ya también en América (por si quedaba alguna duda), de que el atraso social y económico, la pobreza, el hambre, y la más deplorable explotación de los trabajadores y de todo un pueblo no emana del sistema capitalista, sino de su escasez, o de su falta.

Es todo lo contrario a lo que preconiza el dogma ideológico marxista y gramscista universal. Sin capitalismo (o si lo hay en pequeña escala), sin libertad económica, no hay desarrollo posible, de ningún tipo: socioeconómico, en innovaciones tecnológicas y científicas. Ni en lo cultural, ético y humanístico.

Así lo percibió Aristóteles empíricamente cuando le dijo sin tapujos a su ilustre maestro Platón que la propiedad privada es mejor que la colectiva. A lo largo de la historia los seres humanos han soñado con una sociedad perfecta. ¿Pero es el socialismo esa sociedad perfecta?

Ya desde la segunda mitad del siglo XX se sabe, al seguro, que no lo es, y que encima es un crimen de lesa humanidad. Ha causado la muerte, por hambre o fusilados, de unos 125 millones de personas, según estudios posteriores al informe El libro negro del comunismo, publicado en 1997.

Quienes apoyan al castrismo no lo quieren para ellos mismos.

Con el desastre "revolucionario" en Cuba, ser anticapitalista y abogar por fórmulas estatistas y colectivistas para elevar el nivel de vida de la gente ya es burlarse del pueblo cubano. Es una burla porque ninguno de los apologistas del castrismo quiere para su país lo que hay en Cuba. O sea, con el socialismo los cubanos sí pueden pasar hambre, pero esos alabarderos procastristas no, ¡solavaya!

En el plano teórico y político-ideológico la izquierda marxista ya no tiene asidero alguno. Nunca lo tuvo, y hoy mucho menos. Y en esto de culpar al ogro "burgués" de impedir el desarrollo económico y lograr una mejor vida para la gente con el socialismo contaré algo de lo que fui testigo.

A principios de los años 80 un grupo de periodistas cubanos tuvimos en La Habana una reunión con el economista marxista más destacado de Cuba, Carlos Rafael Rodríguez, miembro de la cúpula gobernante castrista. Rodríguez nos dio una disertación sintetizada de su tesis acerca de que una sostenida alta tasa de crecimiento económico capitalista no genera por sí misma desarrollo económico y social.

Realmente lo que hizo fue repetirnos lo que había dicho en la CEPAL en abril de 1969, al presentar en nombre de Cuba su teoría "desarrollista" socialista en una reunión ministerial de esa organización, celebrada en Lima, Perú, en la que sostuvo que el desarrollo de un país solo se logra con una "auténtica revolución popular (…) no hay otra alternativa". Y arremetió contra "la explotación a que son sometidos los países subdesarrollados y en especial los de América Latina". Lo mismo que haría cinco años después el uruguayo Eduardo Galeano en su distorsionador ensayo Las venas abiertas de América Latina.

Claro, al veterano estalinista cubano se le "olvidó" revelarnos la fórmula mágica para lograr desarrollo económico sin crecimiento del PIB, algo que es cosa de pura matemática: si no se produce más, no se puede crecer. Y punto.

El propio Marx en El Capital, al explicar la "reproducción ampliada" afirma que obviamente para crecer se requiere producir más de lo que se necesita. Pero el inventor de los partidos comunistas fue incapaz de sospechar que mientras su odiada economía de libre mercado produce de todo y mucho, la de la "dictadura del proletariado" produciría muy poco, de pésima calidad, y sería finalmente tirada a la basura. ¿No?

Y hay más, Carlos Rafael Rodríguez incluso nos dijo que el subdesarrollo no es una etapa o estadio normal por el que todos los países deben pasar por el camino hacia el desarrollo y que, por tanto, no puede ser superado dentro de los marcos del propio sistema capitalista. ¿Es que en el Primer Mundo de hoy no hubo nunca subdesarrollo? ¡Por favor!

Después de 74 años de laboratorio.

Obviamente, la tesis de Carlos Rafael (que compartía con el brasileño Celso Furtado), no tiene sustento científico. Porque toda teoría es válida si al llevarse a la práctica demuestra su validez, y el desarrollismo "revolucionario" marxista luego de pasar 74 años en el laboratorio de la vida práctica fue desechado por inviable e inhumano.

Un poco antes, en los años 60, el secretario general de la CEPAL, el economista argentino Raúl Prebisch, había impulsado una estrategia para el desarrollo económico dentro del sistema capitalista. "Que no tiene por qué interferir en la libertad económica, me horroriza el Estado que se ocupa de todo", destacó Prebisch.

Rodríguez propuso lo contrario, que el Estado debe "asumir los controles de la economía nacional, los controles fundamentales (…) el factor estratégico básico del desarrollo en Cuba y otros países que están en su caso no es el empresario privado, sino que ha de serlo el Estado de un contenido democrático popular".

¿Por qué la Europa capitalista dejó tan atrás a la comunista?

Esos ataques a la libertad económica capitalista devienen pompas ideológicas de jabón que estallan solas cuando algún académico anticapitalista intenta explicar estos dos hechos:

  1. Luego de la Segunda Guerra Mundial, sin "revoluciones populares" y sí con capitalismo, Europa Occidental dejó muy detrás a la Europa del Este socialista en desarrollo de todo tipo. Aún hoy, 34 años después de la caída del Muro de Berlín, la diferencia de nivel de vida entre la Alemania Occidental y la Oriental excomunista es notable.
  2. A fines de la Segunda Guerra Mundial la parte norte de la península coreana (colonia japonesa desde 1910) fue ocupada por la URSS y la parte sur por EEUU, y en 1948 fue dividida en dos países, Corea del Norte comunista, y Corea del Sur capitalista, entonces la parte más pobre de la península. En el Norte con "revolución popular" se pasa hambre, y la Corea explotada por el capitalismo es hoy uno de los países más desarrollados del mundo en todos los sentidos.

En fin, los sueños anticapitalistas de hoy ya no tienen sentido. El castrismo ha sido el puntillazo, también en América, a lo que Trotski y su discípulo Che Guevara llamaban la "revolución mundial". ¿Revolución para qué si todos van a vivir peor?

Luego de la caída del Muro de Berlín y la desaparición de la URSS los marxistas sacaron de la manga el argumento de que el fracaso del "socialismo real" en Europa se debió a errores y aberraciones de Lenin, Stalin y de todos los gobernantes y líderes políticos de los más de 30 países en los que fue impuesto el comunismo.

Y aún hoy, con Cuba en ruinas, los "amigos de Cuba" aducen que América Latina no es Europa, ni Asia (allí también fue desmantelado la economía comunista), sino una doncella virginal que debe seguir soñando con su príncipe azul: el éxito al fin del socialismo marxista. Pamplinas, el himen socialista latinoamericano pasó a mejor vida con la "revolución cubana".

Achacar la pobreza y el subdesarrollo a la explotación capitalista es ya ridículo. Ese cuento ya no es tragable por quienes tienen sus neuronas sanas bien activas. Y con la revolución comunicacional actual no cabe ya aquello de que lo hacen por desinformación. Hoy apoyar al régimen de Raúl Castro es burlarse del pueblo de Cuba, irrespetarlo, insultarlo.

Es penoso que quienes se consideran a sí mismos progresistas y defensores de los derechos humanos, por puro fanatismo den la espalda al único pueblo de América que ha sufrido y sufre el comunismo.

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viernes, 13 de octubre de 2023

Infusión de platanillo, el “nuevo café” de los cubanos.

Por Armando Díaz.

La escasez de café ha obligado a los cubanos a buscar alternativas para la producción de esa popular bebida.

Pobladores de la provincia de Holguín aseguraron a CubaNet que desde hace meses preparan una infusión con platanillo que “no es café, pero se deja tomar”.

El proceso de elaboración de esa bebida es similar al del café, explica Luisa Bárbara Martínez Silva, vecina del Consejo Popular Los Pinos, en el municipio de Antilla.

“Se abre la funda, se sacan los granos y se ponen a secar al sol. Ya cuando están secos, se ponen al fogón y se tuestan, como si fuera café, y se muelen Eso es lo que le estamos dando de desayuno a los niños para que puedan ir a la escuela”, explicó la mujer a este diario.

Martínez Silva dejó claro que la infusión de platanillo no tiene nada que ver con el café, “es un engaño”.

“Es para decir que estamos tomando café”, dijo.

El platanillo se da silvestre en varias provincias del país, pero Martínez Silva lo cultiva en el patio de su casa.

La producción de café en Cuba ha sufrido una marcada caída en los últimos años, hecho que ha repercutido negativamente en la disponibilidad del producto en la Isla.

Cifras de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) compartidas por el economista Pedro Monreal dan cuenta de un bajón productivo del 44,5% entre 2018 y 2021 (última actualización disponible).

“Hoy se produce menos que en el periodo especial”, indicó el experto en referencia a la escasez de café en el país.

A diferencia de lo que sucede con otros productos cuyo consumo dependen de los niveles de importación (como la carne de pollo), el café que consumen los cubanos suele producirse en la Isla, por lo que el desabastecimiento en bodegas y establecimientos en moneda nacional no obedece a restricciones para su compra en el exterior ni al embargo estadounidense.Por Armando Díaz.

La escasez de café ha obligado a los cubanos a buscar alternativas para la producción de esa popular bebida.

Pobladores de la provincia de Holguín aseguraron a CubaNet que desde hace meses preparan una infusión con platanillo que “no es café, pero se deja tomar”.

El proceso de elaboración de esa bebida es similar al del café, explica Luisa Bárbara Martínez Silva, vecina del Consejo Popular Los Pinos, en el municipio de Antilla.

“Se abre la funda, se sacan los granos y se ponen a secar al sol. Ya cuando están secos, se ponen al fogón y se tuestan, como si fuera café, y se muelen Eso es lo que le estamos dando de desayuno a los niños para que puedan ir a la escuela”, explicó la mujer a este diario.

Martínez Silva dejó claro que la infusión de platanillo no tiene nada que ver con el café, “es un engaño”.

“Es para decir que estamos tomando café”, dijo.

El platanillo se da silvestre en varias provincias del país, pero Martínez Silva lo cultiva en el patio de su casa.

La producción de café en Cuba ha sufrido una marcada caída en los últimos años, hecho que ha repercutido negativamente en la disponibilidad del producto en la Isla.

Cifras de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) compartidas por el economista Pedro Monreal dan cuenta de un bajón productivo del 44,5% entre 2018 y 2021 (última actualización disponible).

“Hoy se produce menos que en el periodo especial”, indicó el experto en referencia a la escasez de café en el país.

A diferencia de lo que sucede con otros productos cuyo consumo dependen de los niveles de importación (como la carne de pollo), el café que consumen los cubanos suele producirse en la Isla, por lo que el desabastecimiento en bodegas y establecimientos en moneda nacional no obedece a restricciones para su compra en el exterior ni al embargo estadounidense.

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lunes, 9 de octubre de 2023

Lo que el castrismo nos deja.

Por Iván García.

Edificio en la Habana Vieja.

Una mancha húmeda cubre la pared posterior de la ruinosa dependencia estatal. Apilados en el piso, una montaña de carpetas atadas con un cordón rojo entorpece el paso de los empleados hasta el archivo metálico, atestado de expedientes, ubicado en el fondo del local.

En las paredes laterales de la oficina, encima de una tabla curvada por el peso de tantos documentos, más papeles. Un viejo fax reemplaza a la secretaria que atiende el teléfono. Tras el saludo inicial, una voz grabada te invita a dejar los recados tras el pitido de la contestadora.

“Nadie revisa los mensajes. Cuando me voy por la tarde los borro todos”, confiesa un tipo con aspecto lombrosiano que es custodio del lugar. Afuera, bajo una pertinaz llovizna, una cola de casi veinte personas esperan por ser atendidos en la OFICODA.

¿Qué rayos es eso?, se preguntará cualquier lector ajeno a las anacrónicas organizaciones de la Cuba comunista. Les explico. La OFICODA, fundada en julio de 1963, es la institución que administra libreta de racionamiento de alimentos creada en marzo de 1962 por Fidel Castro.

“Me acuerdo que Fidel entonces dijo que la libreta sería provisional. Y ya llevamos seis décadas con ella”, comenta un señor de 80 años que aguarda en la cola para darle de baja de la libreta a su nieta que emigró a Estados Unidos. “Antes la libreta tenía un montón de hojas. A precios subsidiados te vendían una gama de productos como leche condesada, carne de res y pescado, hace años perdidos ”, explica.

La añoranza irrumpe en algunas personas que hacen la cola. “¿Se acuerdan de aquellas latas de jamón del diablo que daban los 26 de julio? ¿Y las cinco cajas de cerveza en las fiesta de quince? ¿Y la carne de res, que nos tocaba media libra per cápita cada nueve días?”, interpela una señora.

La gente empieza a hablar de comida. Casi todos en la cola son de la tercera edad. “Estábamos mal, pero el huevo, la leche y el yogurt eran por la libre en los 80. Fíjate si sobraban los huevos que en los actos de repudio se los tiraban a los que se iban por el Mariel”, dice un anciano. Otro recuerda los más de veinte sabores de helado que se vendían en Coppelia. Una mujer canosa cuenta que antes de 1959, un pan con frita costaba 10 centavos y un pan con bistec, con cebolla y papitas fritas valía 15 centavos.

“Es el típico síndrome de Estocolmo. De aquellos tiempos que vestíamos como mamarrachos y teníamos apagones de tres o cuatro veces a la semana, la gente intenta rescatar lo más potable. Pero la verdad que Cuba, después que llegó Fidel, siempre ha estado mal”, expresa en voz baja un hombe de mediana edad que en un bolso lleva dos libras de pan.

Cuando abre la oficina, una mulata desaliñada aclara que atenderán solo a doce personas. “Tienen prioridad los que se van dar de baja. No estamos dando de alta porque no tenemos material para entregar libretas nuevas. Y por falta de personal, estamos laborando hasta las once de la mañana”. Se arma un barullo en la cola. Por gusto. El capataz de la OFICODA no cede. El custodio alerta: “Ella cuidaba presas en Manto Negro (cárcel de mujeres) y tiene malas pulgas”. Aunque con dinero por debajo de la mesa las cosas cambian.

La pobreza sistémica de Cuba ha engendrado una colección de herramientas administrativas, en un intento por implementar la igualdad ciudadana. No solo la comida siempre ha estado racionada. También lo estuvieron la ropa, el calzado y los juguetes, durante los años que estuvo vigente la ‘libreta de productos industriales’. Ropa y calzado de baja calidad producida en el país. No existía moda femenina ni masculina. Los hombre vestíamos camisas de raya, pantalón marca Jiqui y unos horribles mocasines plásticos diseñados por un sádico funcionario.

Los niños de uno a trece años tenían derecho a tres juguetes: básico, no básico y adicional. Se hacía una lista. A quienes les tocaba comprar el primer día alcanzaban algunas de las pacotillas importadas de occidente. Los del último día tenían que conformarse con un juego de yaquis o parchís, un guante y una pelota.

Cuando el régimen vende el discurso de ‘aquellos años felices’, donde en los mercados había latas de col rellenas con arroz, embutidos y vinos procedentes de los antiguos países socialistas de Europa, Daniel, 65 años, pediatra, considera que es una burla al pueblo. “Porque desde que tengo uso de razón, en Cuba siempre falta algo. No te voy a hablar de libertades políticas, pues ya estábamos adoctrinados. No había internet ni veíamos canales extranjeros de televisión. Lo que decía Fidel era ley. Nos engañaron muchos años. Ese tiempo perdido jamás lo recuperaremos”.

Frank, 76 años, jubilado del MININT, durante quince años fue chofer del general Enrique Lussón, que posteriormente fuera ministro de transporte. «En su casa encontrabas cosas que solo habías visto en películas. Residencias con piscina y televisores traídos de Japón o Estados Unidos. Esos mayimbes trajeron a Cuba las primeras computadoras, videocaseteras y unos equipos de música que te dejaban con la boca abierta”.

“Todos ellos y sus parientes vestían pitusas Levi’s y les gustaba ponerse gafas Ray Ban. Comían mariscos, cordero, pescado de calidad y sazonaban las ensaladas con aceite de oliva español. Mientras por decreto el pueblo no celebraba las navidades, diariamente comía bazofia y vivía en apartamentos chapuceros construidos por microbrigadas, ‘nuestros líderes’ residían en mansiones de la otrora burguesía cubana y tenían amantes a las cuales les regalaban autos y pisos en el Vedado. Con la comida que sobraba en casa de Lussón alimenté a mi familia varios años. Desde esa época me di cuenta que este sistema es una estafa para engañar incautos”, opina el jubilado del MININT.

La crisis sistémica que se vive en Cuba no comenzó en 2019. La larga marcha por el desierto arrancó en enero de 1959. Con pequeñas etapas que pueden parecer oasis gracias al multimillonario subsidio de la desaparecida URSS, que triplicó al Plan Marshall de Estados Unidos a Europa Occidental y posteriormente a los petrodólares de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.

El legado del castrismo está marcado por el fracaso. Incluso sus cacareados logros, como una educación altamente doctrinaria y la cobertura universal de salud pública, en estos momentos en franco declive.

La marca Cuba siempre fue la producción azucarera. Fidel Castro la sepultó a golpe de voluntarismo y decisiones erróneas cuando ordenó cerrar más de cien ingenios. El país que fue ‘la azucarera del mundo’ tiene que importar azúcar para completar la magra ración de cinco libras por persona que se entrega a la población por la libreta de racionamiento.

Un cubano que no reciba dólares de Estados Unidos, no sea emprendedor privado, no robe en su puesto de trabajo o no participe en negocios considerados ilegales por el régimen, pasará hambre y vivirá en la indigencia.

La honestidad y los buenos modales cada vez más brillan por su ausencia entre los cubanos. La chabacanería, hablar gritando con palabras soeces y en un lenguaje incompresible es la tendencia. El engaño y la simulación forman parte del comportamiento habitual de un amplio sector de compatriotasm dentro y fuera de la isla. La crisis de valores es aún más profunda que la crisis económica.

La delación ciudadana se ha convertido en un arte. Recuperar el civismo y las buenas costumbres demorará tiempo. El mayor éxito del régimen ha sido arruinar las ciudades, enajenar a los ciudadanos y socializar la miseria. Su letal ineficiencia ha logrado hundir al país al nivel de Haití o Burundi. El castrismo como filosofía política debiera ser proscrito. En el futuro, nadie lo va extrañar.

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sábado, 7 de octubre de 2023

Nitza Villapol y las recetas de una “robolución” en crisis.

Por Damián Fernández.

Nitza Villapol es casi una figura mítica en la culinaria cubana. Cuando se habla en la Isla de fogones y recetas, la famosa cocinera es de obligatoria mención. Durante décadas, miles de personas aprendieron con su guía a guisar y condimentar dentro y fuera de Cuba.

Aun así, las recetas de Villapol fueron también un espejo en el que se reflejó Cuba, mostrando una imagen clara en los mejores tiempos de la nación y otra, más tétrica y decadente, en la segunda mitad del pasado siglo.

Nacida en New York en el año 1923, hija de padres cubanos, la cocinera cubanoamericana estudió en prestigiosos colegios de culinaria las carreras de chef, pastelería y dietética.

Tras radicarse en La Habana, Villapol alcanzó notoriedad con la llegada de la televisión a Cuba en los años 50 y el inicio de su programa Cocina al Minuto, en el cual enseñaba a los televidentes cómo cocinar mayormente recetas clásicas cubanas (picadillo, vaca frita o arroz con pollo).

Al triunfar la “Robolución” de Fidel Castro en 1959, Villapol mantuvo los fogones encendidos en la televisión y continuó en las pantallas cubanas hasta la década de los 90. Sin embargo, sus platos y libros de cocina cambiaron al tiempo que lo hacían las realidades y escaseces de la vida en el país.

En un artículo dedicado a Villapol en la prensa estadounidense, la periodista Suzanne Cope recordó que la chef tuvo que empezar la instrucción culinaria de un pueblo hambriento en la medida que se agudizaba la crisis económica en la Isla.

En una de las últimas ediciones de su icónico libro de cocina, Cocina al Minuto, la cocinera adaptó recetas populares para prepararlas sin grasa y sugirió sustituciones por otros ingredientes que alguna vez consideró necesarios.

En plena crisis de los 90, Villapol mostró de manera apócrifa en un episodio de televisión “cómo hacer ropa vieja con cáscaras de plátano en lugar de carne de res, lo que generó un debate sobre la definición de comidas cubanas icónicas”, indicó Cope.

Asimismo, se hicieron famosos el huevo frito con agua; y el infame arroz con pollo, sin pollo, una versión con caldos en cubitos para darle sabor al plato en una especie de “arroz con suerte” muy desafortunada.

A pesar del circo del que formó parte junto al régimen de la Isla hacia el final de su carrera, Villapol fue la primera chef famosa de Cuba y autora de libros de cocina muy vendidos como Cocina criolla (1954) y la edición original de Cocina al minuto (1959).

Aún hoy, Nitza Villapol permanece en el imaginario popular cubano por su talento culinario, calidez comunicativa y capacidad de emplatar la nostalgia de un pueblo a través de recetas.

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Calle Monte: lo que fue y no es…

Por Jorge Luis González Suárez.

La  Calzada de Monte fue una de las dos primeras avenidas de ese tipo que tuvo La Habana en la época colonial. Su nombre obedeció a que era la salida hacia el campo de la ciudad intramuros. Su nombre oficial actual es Máximo Gómez, pero todos la siguen identificando como Monte. 

Esta arteria habanera destacó en su momento por sus muchos comercios (pequeños, medianos y algunos grandes), a donde acudía la población más humilde debido a sus precios económicos.

Recuerdo que, hasta mediados de la década de los sesenta, en las primeras tres cuadras de Monte había bares, cafeterías, cines, panaderías, bodegas, peleterìas, tiendas de ropa y otros artículos, una ferretería, una farmacia, un tostadero de café, un estudio fotográfico, una joyería, la Casa Mimbre y la clínica San Juan Bosco, donde nací. Más adelante había mueblerías, almacenes, hoteles, La Casa de las Liquidaciones y negocios pequeños de toda índole.

El tramo de mayor importancia, desde Cuatro Caminos hasta la calle Egido, contaba con las tiendas mas grandes: El Cadete, La Casa Fraga, el Ten Cent de la cadena Woolworth y La Isla de Cuba.

Transité por Monte hace pocos días desde uno de sus extremos, La Esquina de Tejas, hasta el final (unos tres kilómetros) y contemplé con horror el desastre que es hoy. De todos aquellos comercios que existían, no queda ninguno que funcione. Los edificios que los acogieron están en ruinas, cerrados por peligro de derrumbe o fueron demolidos, como la casa de vecindad en Monte, entre Arroyo y Belascoaín, en la cual vivió el escritor Guillermo Cabrera Infante durante sus primeros tiempos en La Habana.

De todos aquellos comercios que hubo en la calle Monte, solamente uno está restaurado, el famoso Mercado Único o Plaza de los Cuatro Caminos, que cumple ahora la función de tienda en MLC y agromercado.

Ahora lo que más se ve en Monte son chinchales y timbiriches de cuentapropistas y muchas personas sin licencia que venden objetos inexistentes en las tiendas en MLC. Hay, además, pequeñísimas cafeterías, donde ofertan confituras, refrescos, cervezas, cigarros y refrigerios que venden a elevados precios. Están los puntos dedicados a la venta de ropa, zapatos, artìculos de ferretería y mercancìas variadas, que son traídos del exterior por las llamadas “mulas” para revenderlos a precios de infarto.

Los vendedores que carecen de permiso se colocan en los portales, las escaleras y las entradas de las ciudadelas mostrando la mercancìa y proponiéndola a los transeúntes, pero siempre atentos y listos a esconderse para evitar las multas o el decomiso por la policía y los inspectores.

Para hallar lo que usted busca, además de ir con mucho dinero, debe caminar y preguntar a cada paso a los que ofrecen algo, para orientarse hacia dónde debe ir o a quién dirigirse. Para que tengan una idea de cómo es ese gran pulguero en que se ha convertido Monte, les diré que había vendedores que ofertaban manzanas a 160 pesos cada una. Pero la sorpresa mayor la obtuve cuando, al pasar por delante de una mujer sentada en la entrada de una cuartería, vi que vendía esparadrapo y bisturíes, insumos médicos que ni siquiera tienen en hospitales y policlínicos.

Los precios de todo lo que venden estos comerciantes callejeros ilegales también es elevadísimo, su procedencia dudosa y sin garantía de calidad. La mayoría de estos vendedores son ancianos (de ambos sexos) sucios y malolentes, que visten con short, pullover y chancletas.

Monte no es la única calle de la capital donde encontramos esta situación. Las principales vías de la ciudad (Diez de Octubre, Galiano, Reina, Belascoaín, etc.) en mayor o menor medida, tienen una imagen similar.

La gran cantidad de mercancía que hay en circulación en las calles habaneras demuestra a las claras que el famoso “bloqueo” del que tanto habla el régimen no parece ser tan férreo como lo pintan.

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viernes, 6 de octubre de 2023

Superpoblación, la obsesión de la izquierda que impulsa sus políticas más inhumanas.

Tomado de outono.net

Marx opuso su utopía comunista a las tesis de Malthus.

El gran formulador de ese mito fue Thomas Malthus con su "Ensayo sobre el principio de la población" (1798), que desencadenó una serie de normas antinatalistas en algunos países europeos a comienzos del siglo XIX. Karl Marx se opuso a las tesis de Malthus sobre la superpoblación, en la creencia de que la tecnología permitiría acabar con la falta de recursos en la que los partidarios de Malthus fundamentaban sus planteamientos. Para Marx ese avance tecnológico sólo sería posible en una sociedad comunista. Pero se equivocó por completo.

La primera dictadura comunista y el hambre utilizada como arma.

La primera dictadura comunista se estableció en Rusia en 1917. El primer dictador comunista fue Lenin, un individuo sin escrúpulos que consideraba que el hambre tenía efectos políticos beneficiosos, bajo la idea de que la desesperación que generaba haría que las masas se sumasen al movimiento marxista. De hecho, antes y después de su ascenso al poder Lenin se opuso a todas las campañas de ayuda a los hambrientos, e incluso se dedicó a difamar a los que participaban en ellas. Además de eso, con su política de requisas, Lenin provocó una gran hambruna en 1921 y 1922, que afectó a unos 27 millones de personas y mató a entre 3 y 5 millones.

Esa hambruna demostraba el fracaso de las recetas económicas marxistas, pero Lenin, con una actitud puramente maquiavélica, se propuso utilizar esa hambruna para acumular más poder y, concretamente, para liquidar a la Iglesia Ortodoxa, presentándola como un chivo expiatorio. A falta de un éxito económico, Lenin desató una ola de terror en la que más de un millón de personas fueron asesinadas por motivos políticos en sólo seis años.

El fracaso de las recetas comunistas y su creencia en la suma cero.

Cabe preguntarse hasta qué punto la primera dictadura comunista (y las siguientes) no vieron un aliciente demográfico para esos crímenes masivos, además de motivaciones políticas. Tengamos en cuenta que en sus primeros años, la dictadura comunista provocó un éxodo rural con su nacionalización de las tierras, éxodo que suministró mucha mano de obra barata a la industria soviética, pero masificó las ciudades con unas condiciones de vida pésimas. Era el final de la utopía marxista sobre el avance tecnológico que acabaría con la temida superpoblación.

En ese momento, el comunismo no sólo evidenció el fracaso de sus recetas económicas, sino también su incapacidad para entender la economía, al consirarla un juego de suma cero, como explica Carlos Rodríguez Braun: "La suma cero es que ninguna persona puede mejorar su condición sin empeorar la de otra persona. Marx cree en la suma cero: el beneficio de los empresarios brota de la explotación de los trabajadores".

El comunismo acabó abrazando las inhumanas tesis malthusianas.

El problema de esta creencia en la suma cero es que implicaba, también, la creencia de que ante el fracaso de los pronósticos marxistas, en la URSS sobraba gente. Lenin mostró su adhesión a las tesis malthusianas antes incluso de que su régimen provocase la citada hambruna de 1921. En 1920 la URSS legalizó el aborto, es decir, el acto de matar a los hijos por nacer. La dictadura comunista necesitaba mano de obra para su proceso de industrialización y eso incluía a las mujeres, y la maternidad no cuadraba en los planes industriales de Lenin.

El desastre demográfico provocado por el comunismo en Rusia.

Con estos fatales ingredientes, el comunismo provocó un desastre demográfico en Rusia, agravado por las purgas masivas provocadas por Stalin. En 1936, en pleno auge del nazismo y con un país en crisis, Stalin decidió ilegalizar el aborto por motivos puramente oportunistas y con la excepción del riesgo para la salud de la madre. El fiscal general de la URSS, Aaron Soltz, lo justificó así: "No tenemos suficiente gente. ¡Tenemos tanto que hacer! ... Necesitamos más y más luchadores, constructores de esta vida. Necesitamos gente". A pesar de la prohibición, y acogiéndose al supuesto legal, en la URSS siguieron perpetrándose cientos de miles de abortos anuales, llegando a más de 500.000 en 1940.

El exterminio de no nacidos en la URSS: hasta 8,5 millones de abortos anuales.

En 1955, tras la muerte de Stalin, el aborto volvió a ser legalizado en la URSS. El año anterior, 1954, ya se había perpetrado 1,9 millones de abortos en el país. La dictadura soviética llegó a su máximo número de abortos en 1965: 8,5 millones. Hasta 1987, la cifra de abortos anuales en la URSS no descendió de los 7 millones. La dictadura soviética exportó esta cultura de la muerte a sus países satélites. Así expuso sus efectos el catedrático de geografía Manuel Ferrer Regales: "Entre 1950 y 1960 el número de abortos había superado al de nacidos en Hungría, Bulgaria, Rumanía, Checoslovaquia, Alemania Oriental, la URSS e incluso Polonia". El mismo autor señaló que en Hungría se llegaron a cometer 135,5 abortos por cada 100 nacidos vivos en 1965; en Rumanía 400,6; en la URSS 275,1.

La China comunista ha llegado a los 23 millones de abortos anuales.

Ese maltusianismo comunista acabó trasladándose a otros continentes. En la China comunista se han llegado a perpetrar 23 millones de abortos al año, muchos de ellos forzados, y de forma paralela a una política obligatoria de un solo hijo que ha acabado siendo derogada debido al grave desequilibrio demográfico provocado por esas políticas antinatalistas en el país. Fue precisamente en China donde el comunismo perpetró el mayor genocidio de la historia, con hasta 82 millones de muertos entre ejecuciones, muertes de presos políticos y hambrunas masivas.

El exterminio de niños por nacer en Vietnam y Cuba.

A su vez, la dictadura comunista de Vietnam ha llegado a tener la mayor tasa de abortos de Asia, con hasta 59,1 por cada 100 embarazos. En Cuba se llegaron a registrar tasas de 73,25 abortos por cada 1.000 mujeres en 1982. Para que nos hagamos una idea, hoy Cuba es el país con mayor tasa de abortos de Iberoamérica y el Caribe, 55 por cada 1.000 mujeres: es 4,7 veces la tasa de aborto de España (11,68). Ésa es una de las causas por las que la población cubana lleva 25 años estancada en los 11 millones de habitantes.

La izquierda ha impulsado ese mismo exterminio de no nacidos en Occidente.

Además, la izquierda ha sido la gran promotora de la legalización del aborto en Occidente, con sus apologistas más fanáticos entre la extrema izquierda. Motivada en buena medida por el mito de la superpoblación, especialmente en la década de 1970, esas políticas antinatalistas están provocando un nuevo desastre demográfico en muchos países occidentales, un desastre que la izquierda pretende solucionar abriendo las fronteras e introduciendo grandes masas de población inmigrante en Europa, poniendo la excusa de que vienen a pagarnos las pensiones, pero provocando grandes problemas de integración y de inseguridad.

La globalización económica y el éxito del capitalismo en Occidente han demostrado la falsedad del mito de la superpoblación, como incluso reconoció The New York Times, un medio nada sospechoso de sostener posiciones conservadoras. Sin embargo, la izquierda sigue obsesionada con ese mito, y eso explica en gran medida sus políticas más inhumanas, especialmente su promoción del aborto y de la eutanasia. Una promoción de la cultura de la muerte en la que, todo hay que decirlo, la izquierda ha logrado captar al llamado centrismo y a una parte de la derecha, que se han doblegado a las tesis antinatalistas de socialistas y comunistas.

La misma izquierda de siempre con sus mismas obsesiones.

Ahora en Occidente la izquierda ya no dispone de dictaduras dispuestas a masacrar a millones de personas, como lo han hecho los comunistas desde 1917, así que optan por tratar de convencer a las mujeres de que sus hijos sobran y es mejor que se deshagan de ellos, incluso demonizando a las familias con más hijos en aras del ecologismo, presionándolas para que aborten. Es la misma izquierda de siempre, con sus mismas obsesiones de siempre, empeñada en liquidar a millones de seres humanos en la infame creencia de que sobran.

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miércoles, 4 de octubre de 2023

¿Qué pasó con los 300.000 millones de dólares que los Castro le han 'tumbado' al mundo?

Por Roberto Álvarez Quiñones.

En 63 años de "revolución" Cuba ha sido obsequiada con unos 300.000 millones de dólares en cash, bienes de capital y de consumo, "ayuda al desarrollo", petróleo y gasolina, materias primas, maquinaria, tecnología y asesoría técnica, armamento, donaciones humanitarias, préstamos y créditos internacionales (que luego nunca ha pagado a sus acreedores).

Dicho en cubano, los hermanos Castro desde 1960 le han tumbado al mundo casi un tercio de billón de dólares (millones de millones), y el pueblo está hundido en la extrema pobreza y pasa hambre.

El Plan Marshall que sacó a Europa Occidental de la devastación tras la Segunda Guerra Mundial ascendió a 13.000 millones de dólares de entonces, equivalentes a 87.100 millones de dólares de 1990 cuando la URSS desapareció, y a 204.620 millones de 2023.

Hagamos con Cuba lo mismo. Según la calculadora online Dinero en el tiempo, un dólar de 1965 tiene en 2023 un valor de 9,74 dólares. Uno de 1975 equivale a 5,70 dólares, y uno de 1985, cuando los subsidios soviéticos alcanzaron su máximo nivel, vale hoy 2,85 dólares.

Entonces, si se hace un prorrateo año por año del valor del dólar, advertimos que el volumen de recursos financieros regalados a Cuba fácilmente triplica al Plan Marshall.

Solo que Europa Occidental es hoy punta de avanzada del desarrollo del Primer Mundo industrializado, mientras en Cuba nueve de cada diez ciudadanos, el 88% de la población, viven en la extrema pobreza, pasan hambre, o están desnutridos. Así lo acaba de revelar un reciente estudio realizado en la Isla por el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), que incluyó 1.354 entrevistas en 75 municipios.

Y eso que en la encuesta se tomó como base un ingreso mínimo diario de 1,95 dólares. De haberse aplicado el ingreso mínimo de 2,15 dólares diarios que establece ahora el Banco Mundial, nos habríamos percatado de que, crease o no, en la Cuba actual el 98% de los habitantes son extremadamente pobres, y muchos malviven en la miseria.

Los emigrados, 102.252 millones; la URSS, 120.000 millones.

En tanto, solo los emigrados cubanos han entregado a la Isla 102.252 millones de dólares desde 1993, casi el 90% desde EEUU. De ellos 52.252 millones en remesas de dinero en efectivo, y 50.000 millones en paquetes con alimentos, medicinas y otros bienes de consumo, según un estudio realizado por Cuba Siglo 21.

Y el economista cubano Carmelo Mesa-Lago calcula en 65.000 millones de dólares el monto total de los subsidios soviéticos al castrismo. Eso es el triple de toda la ayuda financiera concedida por la Alianza para el Progreso lanzada por el presidente John F. Kennedy para América Latina, entre 1961 y 1970.

Pongo un ejemplo que recuerdo muy bien. Cuando el precio del azúcar en el mercado libre mundial oscilaba entre cuatro y seis centavos de dólar la libra, Moscú pagaba a Cuba 45 centavos la libra y le compraba entre cuatro y cinco millones de toneladas de azúcar.

Y hay más. Cuba tenía asignada en el CAME una cuota anual de consumo de 13 millones de toneladas de petróleo, pero solo consumía diez millones. Moscú no enviaba a Cuba ese tonelaje "sobrante", sino lo exportaba al mercado internacional y enviaba las divisas a La Habana.  En los años 80, como ya conté en otra ocasión, el presidente de la JUCEPLAN (ministro de Economía) Humberto Pérez, me dijo off the record que aquella exportación de petróleo no consumido le reportaba a Cuba más divisas que la zafra azucarera, que no llegaba a los 500 millones de dólares.

Y luego saqué la cuenta en detalle. Haciendo la conversión se estaban reexportando 21,4 millones de barriles, que a un precio entonces de unos 30 dólares estaban reportando al castrismo unos 642 millones de dólares anuales. Luego la dictadura ha hecho lo mismo con el petróleo regalado por Venezuela, lo reexporta y se embolsa las divisas.

Más de 45.000 millones en "ayuda militar" de Moscú.

En cuanto a la "ayuda militar" soviética, el monto ronda los 45.000 millones de dólares, de acuerdo con estimados del Departamento de Estado y de la CIA. Bernard Aronson, subsecretario de Estado en el Gobierno de George H. W. Bush (1989-1993), estimó que entre 1985 y 1990 la ayuda militar soviética a Cuba promedió unos 1.300 millones de dólares anuales, cuando  ya Fidel Castro arremetía contra la perestroika de Gorbachov y Moscú había reducido los regalos a Cuba.

De acuerdo con el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres, la URSS entregó a Cuba gratuitamente 230 aviones de guerra, incluyendo modernos aviones de combate MIG-29 (cada uno cuesta unos 30 millones de dólares), MIG-23 (siete millones de dólares cada uno), y MIG-21. Así como cohetes tierra-aire, lanzacohetes múltiples (las "katiuskas"), tanques, cañones, baterías antiaéreas, helicópteros, fragatas, navíos torpederos, radares y tecnología de espionaje, cientos de miles de fusiles, ametralladoras, morteros, vehículos blindados, miles de camiones, jeeps y todo el avituallamiento necesario.

En resumen, posiblemente el valor de todo lo obsequiado por la URSS a Cuba no baja de 120.000 millones de dólares, y creo me quedo corto.

Llegamos entonces a Venezuela. Carmelo Mesa-Lago descubrió que solo en 2012 los subsidios y la inversión de la dictadura chavista en Cuba alcanzaron 14.000 millones de dólares. O sea, entre Hugo Chávez, y Nicolás Maduro, la dictadura venezolana ha regalado a los Castro no menos de 60.000 millones de dólares.

¿Qué hizo la dictadura con esos 300.000 millones de dólares?

Y la pregunta brota por sí misma: ¿qué pasó con ese Plan Marshall triplicado concedido a Cuba?: 1) fue engullido por la megalomanía expansiva de Castro I; 2) malversado por la oligarquía dictatorial y 3) despilfarrado en planes económicos de locura que destruyeron la infraestructura y el andamiaje agrícola e industrial precastrista y sumergieron la economía cubana en una crisis crónica, que ahora ya toca fondo.

Ciertamente, desde 1959 el castrismo ha intervenido militarmente en 22 países, 15 de ellos latinoamericanos (seis más que las diez intervenciones de EEUU a lo largo del siglo XX) y seis en naciones de Africa y Medio Oriente.

En 1966 Fidel Castro organizó en La Habana la Conferencia Tricontinental, donde surgió la terrorista Organización de Solidaridad de los Pueblos de Asia, África y América Latina (OSPAAAL) con la consigna guevarista de "Crear dos, tres, muchos Vietnam". Se dispararon en Latinoamérica las guerrillas rurales y urbanas, los actos terroristas, los atentados a líderes políticos y los asaltos a bancos.  

Y todo financiado por Cuba (con dinero soviético), pues Moscú rechazaba la doctrina castro-guevarista de "la lucha armada para la liberación nacional", y prefería la tarea de zapa política, ideológica, sindical y electoral, para desestabilizar la democracia liberal "burguesa" y fomentar gobiernos aliados de la URSS. Eso produjo tensión política entre Moscú y La Habana.

Mucho dinero, pese a la tensión política entre La Habana y Moscú.

No se me olvida que a la celebración en Moscú del 50 aniversario de la revolución bolchevique, en noviembre de 1967, un mes después de la muerte del Che Guevara (en pugna con los soviéticos), no fue ninguno de los Castro. Enviaron a un funcionario de menor rango entonces, el ministro de Salud Pública, José R. Machado Ventura, quien ni era miembro del Buró Político del PCC, integrado por los dos Castro, Juan Almeida, Ramiro Valdés y Guillermo García, y un solo civil, Osvaldo Dorticós.

Machado Ventura llegó al aeropuerto moscovita y fue directamente para la Plaza Roja. Y esa misma noche regresó a Cuba sin entrevistarse con ningún funcionario soviético. La tensión política era más que obvia.

Sin embargo, el flujo de dinero y subsidios del Kremlin a la dictadura castrista continuó, y se disparó en 1972 al entrar Cuba en el CAME y acatar por fin las reglas del juego del PCUS (de lo contrario, el régimen castrista se quedaba colgado de la brocha sin su jugoso sueldo soviético).

En fin, toda esta historia confirma el fraude colosal, el parasitismo y la criminalidad de la "revolución cubana", frase que traducida al buen castellano equivale a grupo de mafiosos vividores que odian a Cuba, y que encima le han chuleado y le sigue chuleando al mundo cientos de miles de millones de dólares, hambrean al pueblo y se empecinan en "haitianizarlo". 

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sábado, 30 de septiembre de 2023

¿Por qué Cuba es un país improductivo?

Por Alberto Méndez Castelló.

Miguel Díaz-Canel con trabajadores de la agricultura.

Cuba, archipiélago de economía agropecuaria con experiencia de cinco siglos, hoy se encuentra empantanada en una crisis socioeconómica de la que no se avizora el final. Es el nuestro un país con diversidad de suelos, cuencas hídricas, embalses para la irrigación y un clima tropical con una época de lluvias bien definida (de mayo a octubre), pero que, a pesar de eso, sufre carencias alimentarias sin precedentes.

Esas características de clima y suelos permiten establecer siembras de cultivos tanto anuales como estacionales, entre los que son de elevados rendimientos los pastos para el ganado, la caña de azúcar para la agroindustria, y como alimento del rebaño, y diversas variedades de plátanos, viandas o frutas. También son posibles dos cosechas de granos como maíz, arroz o frijoles (una en primavera y otra en otoño, llamada de “frío”) y productos de huerto, como pepinos, tomates, ajíes, cebollinos, calabazas y melones, entre otros.

En ese escenario, desde el punto de vista agrícola, económico, jurídico y sociológico, es útil preguntar: ¿Por qué Cuba hoy es un país improductivo, si desde sus aborígenes hasta los colonizadores y luego la nación toda en eclosión, por más de 400 años, se sustentaron de sus tierras? ¿Por qué en la actualidad escasean los alimentos si en los años cincuenta del pasado siglo la Isla poseyó una res por habitante y fue el mayor productor de azúcar de caña del mundo, e incluso en la crisis de los años noventa del pasado siglo (eufemísticamente llamada “Período Especial”) la agricultura tuvo crecimientos notables en varios cultivos?

Muestra de que hoy el castrocomunismo es un sistema sociopolítico agotado es el hecho de que tras el derrumbe de la extinta Unión Soviética (URSS) y demás países satélites comunistas -que sostenían al régimen (con maquinaria, combustibles, piezas de repuesto y demás recursos)- la agricultura cubana logró producciones superiores a la etapa de pre crisis de finales de los ochenta y principios de los noventa en cultivos tales como plátanos, maíz, frijoles, frutas tropicales, cítricos y tubérculos. Se trata de producciones que hoy, transcurridos 23 años del siglo XXI, a los cubanos parecería un sueño. Pero ese sueño tiene precedentes de agotamiento en nuestra ruralidad.

Es obvio que no puede existir producción agrícola ni en ningún otro ramo sin mano de obra. Luego, es un reflejo de nuestras carencias de productos agropecuarios que si la población rural cubana ascendía a 56% en 1958, ya para 1990 había descendido a 25%. Esa cifra hoy, con cientos de miles de cubanos huyendo de su país, es muchísimo mayor. Solo las labores de procesamiento de la caña empleaban a unos 200.000 trabajadores fabriles azucareros; y, en su conjunto, la agroindustria azucarera daba empleo a más de 400.000 trabajadores, que era el 12% de la fuerza de trabajo empleada en el país. Esto significa que, entre los obreros y sus familias, unos dos millones de cubanos dependían de la agroindustria azucarera, pero también producían bienes de consumo para la nación y para la producción de divisas por exportación de azúcar, rones, mieles y otros derivados.

Cuba es hoy un país improductivo porque la población rural (esa que prepara la tierra, siembra, cultiva y cosecha) y la población urbana vinculada a las producciones fabriles agropecuarias (esas mujeres y hombres que un día dieron vida al campo cubano y operaron industrias) desde hace muchos años han sido abandonados a su suerte. Fueron mal pagados, mal alimentados y malas fueron sus oportunidades para adquirir una vivienda confortable. Así fue año tras año. Y la población del campo emigró y los obreros de las industrias dijeron “a mí hacen como que me pagan, y yo hago como que trabajo”.

Conciso, en su libro Azúcar y población, ya en 1927 Ramiro Guerra resumía siglos de trabajo familiar en el campo cubano cuando expresó: “El agro cubano queda fuertemente constituido y Cuba contaba con miles de familias sólidamente organizadas, arraigadas en tierras propias, el cultivo y explotación de la cual dirigían personalmente gente bien acomodada al medio, anhelosa de progreso, de autonomía política y de desempeñar en su país el papel preponderante a que le daba derecho su ilustración, su arraigo y valor individual y colectivo”.

Ya en los campos de Cuba apenas si quedan familias, y todavía menos son las que permanecen “arraigadas en tierras propias”, porque ya demasiadas de ellas perdieron las esperanzas de “progreso, de autonomía política y de desempeñar en su país el papel preponderante” que debían darles sus derechos como productores honrados y que los comunistas le han negado, privándoles de la propiedad de la tierra, y hasta de sus costumbres, que fueron las de sus ancestros, reduciéndolos a la categoría oficial de “agricultores pequeños”. Así llegaron los cubanos a la situación de emigrados (hasta en su propio país) y Cuba a la miserable condición de país improductivo.

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viernes, 29 de septiembre de 2023

La fundación de los CDR en Cuba por el General hispano-soviético Enrique Líster.

Por Pedro Pablo Arencibia.

En el  libro "One hell of a Gamble (The Secret History of the Cuban Missile Crisis)" de los investigadores Aleksander Fursenko y Timothy Naftali que desde febrero de 1959, según los archivos abiertos de la KGB y la GPU soviéticas, comenzaron los acercamientos a la Unión Soviética iniciados no por Jorge Risquet, que es la versión oficial trasladándolos a fecha posterior, sino por Emilio Aragonés en México. 

Pero se plantea por algunas personas que Fidel y Raúl Castro ya estaban vinculados al Comunismo internacional desde antes del asalto al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 y que, mediante el oficial de la KGB Nikolai Leonov, el comunismo soviético  le brindo  en México ciertos recursos a la preparación y expedición del yate Granma.

Lo siguiente se extrajo del ensayo  Razones de Angola IX, de César Reynel:

"La inteligencia checa, que desde 1948 era incapaz de tomar una sola decisión sin consultar con Moscú, pidió asesoramiento de los soviéticos y recibió respuesta a través de la decisión del Presidium de Comité Central que hoy puede ser consultada en el Archivo del Presidente de la Federación Rusa (Extracto del Protocolo 198, reunión del Presídium de diciembre 27, 1958, folio 3, lista 65, Fichero 871). En esa resolución (que ya está desclasificada y es pública), el PCUS aprobó “la intención de los amigos checos de ayudar al movimiento de liberación en Cuba”, y dio instrucciones precisas de no dejar ningún rastro escrito diciendo que la armas eran para Cuba, que verificaran exhaustivamente la seriedad de las intenciones de la compañía (léase contacto), y que no enviaran ningún arma que pudiera ser rastreada como perteneciente al bloque soviético.

Tampoco olvidemos que los primeros especialistas extranjeros en Inteligencia y Contrainteligencia  que asesoraron a los incipientes órganos de la Seguridad del Estado  después del triunfo de la Revolución fueron los checoslovacos, hispanosoviéticos y ex combatientes  de la Guerra Civil española. Uno de ellos fue Angel Martínez Riosola,   "Angelito", cuyo verdadero  nombre  era  Francisco  Ciutat de Miguel  quien llegó a Cuba el 4 de  marzo de 1960;  su avión procedía de Venezuela pero antes había recorrido varios países europeos como Checoslovaquia y Bélgica  para eludir algún "chequeo" de las agencias de inteligencia y contrainteligencia de Occidente; otro, de tantos,  fue el verdadero creador de los Comités de Defensa de la Revolución  en Cuba así como la mal llamada Libreta de Abastecimiento: el General hispano soviético Enrique Lister.

Esto no escapaba a los órganos de Inteligencia de los EE.UU., los cuales tenían informado al Presidente Dwight D. Eisenhower, el cual el 17 de marzo de 1960 aprobó  el documento titulado “Un programa de acción encubierta contra el régimen de Castro”,con el objetivo de derrocar a la amenaza que se establecía a 90 millas de las costas de EE.UU. pese a que su gobierno de manera extraordinariamente rápida había reconocido  la llegada al poder del nuevo régimen en Cuba. No olvidemos que ¨el gobierno de los 100 días¨ (realmente fueron 127 días)  de Ramón Grau San Martín no fue nunca reconocido por los EE.UU. pues Grau se negó a jurar ante el Tribunal Supremo de Justicia y sobre la Constitución de 1901  argumentando  que dicha constitución contenía la Enmienda Platt.

La creación de los Comité de Defensa de la Revolución fue  sugerida por el asesor hispano-soviético General Enrique Lister Forján, pero  ya en la Italia de Benitto Mussolini existía una organización similar para que los vecinos se vigilaran y delataran unos a otros; ni en eso fue original Fidel Castro.



Captura de pantalla  del libro "Fidel Castro: Escupiré sobre su Tumba" de Alejandro Prieto Blanco.



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“Socialismo a la cubana”, un estado general de demencia o estupidez.

Por Ernesto Pérez Chang.


“Estuviéramos mejor si hiciéramos las cosas mejor”, así lo dijo el miércoles el ministro de Economía en la televisión nacional, y después de esa frase ya sobraba todo lo que había hablado antes y después, que no es otra cosa que la reconfirmación de que tienen todas las intenciones de continuar empeorando las cosas.

Probablemente la frase haya sido una “traición del subconsciente” y esa “conciencia del error” por tanto tiempo reprimida finalmente brotó aunque solo igual que salen los gases del cuerpo cuando la comida está haciendo digestión, nada más. 

Quizás, por eso de los “gases”, el ambiente de malos olores que ha dejado la intervención de los ministros de Energía y Economía en el programa Mesa Redonda del miércoles, sobre todo para esos “emprendedores” que por estos días pasean por Washington y Miami esperando por las “nuevas medidas” anunciadas por Miguel Díaz-Canel en Nueva York y que aún no llegan pero que, si lo hacen, finalmente llegarán después de estas anunciadas en la Mesa Redonda y que, en resumen, son algo así como: “aceleremos todos la marcha en camino a la Edad de Piedra”.

Así, los ingenuos q ue esperaban un paquetazo de “flexibilizaciones” de ambos lados (que solo llegará cuando los “chicos listos” de la Continuidad tengan claro cuáles serán sus beneficios y desventajas en esa “apertura”) lo que recibieron este miércoles fue el bombazo de que vendrán más apagones, más colas en las gasolineras, menos comida, es decir, el mejor de los escenarios para que una empresa prospere, de modo que cuando aterricen en La Habana, provenientes del sabroso “Mayami”, les aguarde una verdadera “prueba de fe”.

No hubo “buenas nuevas” y sí “nuevas malas” que, de inmediato”, han provocado reacciones en las redes sociales sobre lo bien difícil (por no decir “imposible”) que cada día se pone el escenario de supervivencia, por lo que cada día son más frecuentes los anuncios de ventas de negocios, de remate de casas y objetos personales, de gente que se da por vencida y “descubre” que la única vía segura de mantener viva la esperanza de una mejor vida es emigrar. 

Y pensemos que hablo apenas de la esperanza porque es sabido que emigrar es para muchos un proceso en que se puede perder la vida, y eso habla de la desesperación pero además de lo irremediablemente fallido y demencial que es este sistema que, renegando del capitalismo, habiendo prometido una “sociedad mejor”, habiendo criminalizado la “propiedad privada”, busca su prosperidad y plenitud en un capitalismo más deshumanizado y cruel, incluso inculcando en las personas no solo sentimientos de rechazo por lo nacional y lo propio sino la necesidad de huir para convertirse en un “buen rehén”, que a fin de cuenta es lo que son quienes se van “enojados” y luego retornan “felices” a “vacacionar” o “hacer negocios”.

Pudiera entonces pensarse que el “socialismo a la cubana” es en realidad la más grande paradoja de los sistemas políticos, en tanto necesita convertirse a plenitud en aquello que rechaza para fingirse como una forma “superior”, así como sus ciudadanos están obligados a alejarse y adoptar otra ciudadanía para retornar (con dinero en el bolsillo) y entonces solo así ser tratados y tener privilegios como debiera corresponder en el país natal.

Hay que comprender tan solo eso para poder ver cuán demencial y fallido es el sistema que padecemos, así como cuánto nos hemos adaptado a él, y cuánto esa “adaptación” ha contribuido a prolongar la agonía de un país, de nosotros mismos, aun cuando pensemos que el dinero, la comida (tan escasos cada día) y la posibilidad de entrar y salir del “infierno” a nuestro antojo, nos mantienen a salvo y a distancia, cuando en realidad nos convierten en el epicentro del mal.

Sobrevivir en Cuba es un milagro, sin dudas, pero sobrevivir y al mismo tiempo tener la falsa conciencia de que el mal no nos afecta, que existe la posibilidad de estar aquí y no ser tocado por los problemas no solo es una señal de oportunismo y deshumanización sino, sobre todo, de complicidad con un régimen que demanda de ti esas actitudes, esa hipocresía, en tanto esa “adaptabilidad”, esa “disciplina”, son las que hoy, cuando todo se viene abajo, llegan para sustituir las fidelidades y lealtades de ayer.   

Hoy ni siquiera hay fieles y leales dentro de sus propias filas, solo tipos que patalean inútilmente como los ahorcados por un último bocado de aliento, aun sabiendo que la soga alrededor del cuello es el fin. Tipos que generan leyes y represión de manera instintiva, refleja, igual que se retuerce la serpiente durante horas después de morir. Tipos cuyo jodido y desagradable trabajo es intentar mantener a flote un barco que se hunde y que por tanto se les nota en la mirada el terror que los domina. Y solo basta comprobar ese miedo en cómo encadenan a Luis Robles -el chico valiente que hoy guarda prisión por protestar en la vía pública-, como si se tratara de un asesino serial y no de un preso político, un preso de conciencia que jamás recurrió a la violencia.

Pero, mientras hay un chico rebelde encadenado como criminal, lo que debiera ocupar los titulares de todos los medios en el mundo, los 40 emprendedores cubanos en Miami (40, como los ladrones de Alí Babá) desempeñan su mejor papel de cortina de humo, y entonces nuestro mundo insular y “socialista” continúa girando alrededor de más promesas y más apagones, de más oportunismos y cegueras a conveniencia, de más chisme farandulero porque es “lo que vende” en un país donde todos nos vendemos a precio de ganga, de más tontos útiles y sacrificios inútiles, a fin de cuentas el “socialismo a la cubana” no es otra cosa que un estado general de demencia o estupidez.

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CDR: Si las paredes hablaran.

Por René Gómez Manzano.

Este 28 de septiembre se cumple un año más desde que, en 1960, Fidel Castro anunciara, en uno de los mítines multitudinarios que solía convocar en aquellos años iniciales del “Proceso”, la creación de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR). Se trata -a no dudarlo- de una de las más evidentes muestras de la notable astucia que caracterizaba al aludido personaje.

Más meritorio (desde el punto de vista de los “revolucionarios”) resulta la fundación de los CDR si tomamos en cuenta que en los “países hermanos del socialismo” no existía una organización de características y objetivos similares. En la antigua Unión Soviética, por ejemplo, lo más parecido a eso era la junta de inquilinos de cada edificio de apartamentos, conocida en ruso como “Domkom” (acrónimo de “Domovói komitet” o “Comité de edificio”).

Paradigma del presidente de las entidades de ese tipo era Shvónder, quien, en el conocido relato Corazón de perro, de Mijaíl Bulgákov, ocupaba ese cargo en el domkom correspondiente al domicilio del profesor Filip Preobrazhenski, héroe científico y protagonista de la noveleta. Es a este último a quien Shvónder, a su nivel pedestre, trata infructuosamente de inocularle la ideología comunista. Felizmente, el autor, con valentía, lo hace fracasar en ese repudiable empeño.

Para mí está claro que los referidos “comités de edificio” tienen un vínculo muy lejano con la invención diabólica de los CDR castristas. Para empezar, la concepción misma de las antiguas instituciones soviéticas estaba circunscrita a los complejos de apartamentos. Nada que ver con la idea de agrupar en sus respectivas cuadras a los vecinos de casas individuales o incluso, en las zonas campestres, a los miembros de un caserío, una granja o un pequeño paraje rural.

La idea monstruosa de Castro era la de aprovechar el espontáneo respaldo popular que rápidamente se ganó su régimen gracias a sus medidas populistas y demagógicas (como la rebaja de los alquileres) y amaestrar a los ciudadanos en el seno de las llamadas “organizaciones de masas”. En estas, los individuos permanecerían estabulados siguiendo criterios de centro laboral, sexo o domicilio (Central de Trabajadores de Cuba, Federación de Mujeres Cubanas y los mismos Comités de Defensa de la Revolución, respectivamente).

Entre las actividades previstas para estos CDR estaban incluidas algunas de interés para el conjunto de los ciudadanos, como -digamos- las de pintar las aceras o administrar vacunas orales a los niños. Pero no fue este el objetivo principal de su creación. El lugar central le correspondía a lo que se llamaba “vigilancia revolucionaria”. Esta denominación eufemística sirvió para extender y generalizar lo que en buen castellano se conoce en Cuba como “chivatería”.

La delación, siempre tan repudiada en todo el espacio cultural hispanoparlante (en particular en Cuba durante el régimen autoritario de Fulgencio Batista), fue transformada por los castristas en una actividad deseable y digna del mayor elogio y el más decidido aplauso. En este punto, los seguidores del “Comandante en Jefe” sí se ajustaron de lleno a las enseñanzas de sus precursores educados por el dictador Stalin en tierras soviéticas.

Como dechado de virtudes comunistas, en aquellas tierras gobernadas desde el Kremlin moscovita, la propaganda estalinista exaltó la figura de Pável Morózov, un niño que denunció… ¡a sus propios padres! Para colmo, el “crimen” de estos se había limitado a esconder una parte de la cosecha para evitar que los comunistas se apropiaran de toda ella y condenaran a la familia al hambre. Los paisanos de los Morózov hicieron pagar con su vida al jovencísimo chivato desnaturalizado. Este fue exaltado entonces por los estalinistas como un héroe, ¡digno de tener hasta estatuas!

Otra modalidad de la “vigilancia revolucionaria” eran las famosas “guardias de los CDR”. Aunque el supuesto objetivo de esta actividad era reducir el delito en general (no sólo el de carácter “contrarrevolucionario”), los resultados concretos de esos desvelos cederistas son harto discutibles. No creo que esos castristas que permanecían despiertos en horas de la noche y la madrugada alcanzaran resultados dignos de ser señalados.

Pero esas guardias nocturnas, al igual que los trabajos voluntarios, cumplieron otra función de gran interés para el régimen: Ellas sirvieron para acostumbrar a la generalidad de los ciudadanos -al menos, a los que se declaraban “revolucionarios” (y ya se sabe que quienes no lo hacían, podían pasarlo bastante mal)- a hacer lo que se les ocurriera a los jerarcas comunistas. Si la consigna (“orientación”, la llaman en la neolengua castrista) era -digamos- estar despiertos hasta las dos de la mañana, entonces eso era lo único razonable que a ellos les correspondía hacer.

A los que, con todo y el 11 de julio de 2021, se creen que nuestra Patria no ha cambiado en todos estos decenios, me complace recordarles que, felizmente, aquellos tiempos en que la generalidad de los ciudadanos se plegaba a las órdenes comunistas (no importa cuán absurdas) han quedado atrás. La mayoría, para evitar “señalarse”, siguen formando parte de los CDR; quizás hasta pagan la modesta cotización mensual. Pero nada más.

El antiguo jefe de la “Red Avispa”, Gerardo Hernández Nordelo, recibió, junto con el cargo de coordinador nacional de la ya anciana organización, la encomienda de revitalizarla. ¡Misión imposible! ¡Ni siquiera la campaña que emprendió para sembrar piñas en macetas y jardines ha alcanzado el ansiado éxito y respaldo (y esto a pesar del espectro de la hambruna que se cierne sobre los cubanos de a pie)!

La tarea encomendada al “Espía Mayor” rebasa con mucho cualquier posibilidad humana. En puridad, ella equivale a intentar convertirlo en una especie de nuevo doctor Frankenstein, haciéndolo revivir un cadáver insepulto. Parafraseando a don Juan Tenorio, pudiéramos decirle: “¡Los muertos que vos revivís apestan cada vez más!”

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jueves, 28 de septiembre de 2023

¿A quiénes en Cuba beneficiarían créditos de EEUU?

Por Iván García.

Con una computadora de tercera generación, Misael opera el negocio de transportación de pasajeros desde la sala de su casa en La Habana. Sentado en una butaca, el emprendedor observa por la pantalla del PC las reservas de combustible disponible y el kilometraje de cada uno de sus cuatro automóviles, dos jeeps y un camión de carga que lo han reconvertido y destinado al traslado de personas a otras provincias.

Con un clip del mouse, gracias a dispositivos GPS, puede ubicar exactamente dónde se encuentra cada vehículo y la cantidad de combustible consumido. Todo muy bien organizado. Solo que su negocio está un limbo legal.

No está totalmente prohibido, pero en las medidas dictadas por la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT), institución que rige el trabajo particular, no existe una licencia específica para gestores de transporte, donde algunos dueños pueden tener una docena de vehículos.

En Cuba, las autoridades desconfían de los emprendedores privados. Temen que si amansan demasiado dinero puedan desafiar el poder absoluto de un régimen que controla con puño de hierro a la sociedad cubana hace 64 años. La relación del Estado con los negocios familiares es más de odio que de amor. Los permiten porque el modelo de economía planificada hace agua.

El país está en bancarrota. No hay liquidez, las importaciones superan por tres a las magras exportaciones, los ingresos en moneda dura del turismo y las ventas de servicios médicos se han reducido entre un 30 y un 40 por ciento en los últimos cuatro años.La mayoría de los rubros agrícolas y productivos decrecen. Las industrias están ruinosas y descapitalizadas.

El gobernante Miguel Díaz-Canel ha viajado por cuatro continentes intentando obtener ayudas financieras de aliados políticos como China, Rusia y Vietnam o azuzando el fantasma del imperialismo yanqui en un intento por conseguir subsidios de Brasil, Argentina o Turquía.

Ninguna nación está por la labor. Los nostálgicos operadores políticos cubanos aún creen posible que Rusia les pueda financiar el desastre. Pero Putin no es Brezhnev. La realidad es el mayor enemigo del régimen verde olivo.

La única ayuda financiera, sin intereses, llega a la Isla de aquéllos que una vez Fidel Castro llamó ‘gusanos’. Según calculos del laboratorio de ideas Cuba Siglo 21, radicado en Miami, en los últimos treinta años el exilio ha enviado a la Isla 52.251.990 millones de dólares en efectivo y otros 50.000 millones en bienes de consumo.

En medio de una crisis sistémica, lo lógico hubiera sido que el régimen apostar por otro modelo económico. Incluso socios ideológicos como China y Vietnam, auténticas dictaduras, han logrado salir de la pobreza extrema aplicando recetas capitalistas y economía de mercado.

Misael, el transportista habanero, no sabe mucho de geopolítica ni de historia. Pero reconoce que “el gobierno autoriza la apertura a negocios privados porque se está ahogando. Cuando cojan un poco de fuerza, volverán a cerrar la puerta”.

En el tercer acápite de los Lineamientos Económicos del partido comunista, una especie de biblia política, el régimen prohíbe la acumulación de riquezas. Las instituciones del Estado perciben a los hombres de negocios como presuntos delincuentes.

¿Por qué entonces invierten dinero los emprendedores locales? “Porque hay una oportunidad de mercado que si sabes aprovecharla, puedes ganar bastante plata (dinero). En un país donde nada funciona, como el transporte, si reunes dinero y compras dos o tres vehículos, la inversión se recupera en un año y medio. Es el incentivo mayor. Si trabajara para el Estado estuviera comiendo una vez al día y sufriendo carencias”.

Misael cree que vale la pena correr esos riesgos. “No tengo compromiso con el gobierno. No tengo que chivatear a nadie ni darle una paliza a un tipo que salga a protestar en la calle. Tener mi propio dinero me hace un ciudadano libre”.

A Misael y otros dos emprendedores, se les preguntó quiénes consideraban que saldrían más beneficiados por un hipotético otorgamiento de créditos de Estados Unidos: las MIPYMES, el gobierno o el pueblo cubano.

Misael reconoce que “en un país normal esa medida sería muy bien recibida. Pero Cuba es diferente. Se sospecha que muchos negocios de éxito sus dueños son parientes de funcionarios del gobierno y oficiales de la FAR o el MININT. Sería maravilloso obtener un crédito de 200 mil dólares y comprar una flota de diez o quince automóviles de segunda mano en Estados Unidos y utilizarlos como taxis en La Habana. Beneficiaría al pueblo, porque habría una mejor transportación de pasajeros, el Estado ganaría su tajada con los impuestos y si mejoran las ofertas de bienes y servicios, tendrían menos descontento. Y los dueños de negocios ganaríamos más dinero y podríamos crecer. Es ganar-ganar todas las partes».

Pero Misael tiene sus dudas. «Aunque en cinco años se resolverían, entre otros, los problemas de transporte y la producción de alimentos, probablemente el gobierno haga todo lo contrario e invente un mecanismo para que esos créditos lleguen solo a la gente que a ellos le interesa”.

David, dueño de una MIPYME que vende bebidas y alimentos, opina que “si el gobierno de Estados Unidos no puede darle seguimiento a esos préstamos, todo esos dólares terminaran en manos de GAESA. Las remesas son la segunda industria en Cuba. Y GAESA, que es una empresa militar, tiene montado un entramado que captaría cada uno de esos dólares que entren al país”

Juan Carlos, economista, apunta que “el tema de las MYPIMES está sobrevalorado. Solo hay aprobadas más de ocho mil. En República Dominicana, con menos población, hay cinco veces más. No tengo pruebas que existan MIPYMES administradas por personas escogidas por el gobierno, pero desde que las autoridades permitieron los pequeños negocios privados, un grupo de esos emprendimientos son favorecidos por el Estado y otros son vilipendiados por los medios oficiales”.

En la disidencia interna, la mayoría se opone a esos préstamos y los ven como una innecesaria concesión a una dictadura que viola flagrantemente los derechos humanos y las libertades políticas.

Rolando Rodríguez Lobaina, director de Palenque Visión, considera que la “administración Biden está apegada a la misma doctrina de Obama. Por tanto hay que partir de ahí. Si Biden no se abrió más con respecto al tema de Cuba, fue por las protestas del 11J y la violenta represión del régimen que todavía mantiene a más mil presos políticos en las cárceles. Y eso obligó a suspender los planesde hacer concesiones a la dictadura. He hablado con diplomáticos estadounidenses en La Habana y no es nuevo que la prioridad de la política exterior de Estados Unidos es que no exista un vacío de poder en la región. Como la oposición no ha podido derrocar al régimen, hace rato que Washington apostó por el acercamiento y dar dinero para intentar cambiar la mentalidad de los funcionarios cubanos”, expresa Lobaina y añade:

“El tema de los derechos humanos y los presos políticos pasa a un segundo plano. Se denuncia desde el tipo de vista formal, como una cuestión política. No olvidemos que hay congresistas de origen cubano y un exilio en la Florida que incluso puede definir elecciones, y exige que la actual administración defina sus planes hacia Cuba. Pero es evidente que Washington reconoce que La Habana necesita una inyección financiera que pueda evitar el colapso de la dictadura y provoque un éxodo gigantesco o una guerra civil. Por eso piensan que ayudando a los emprendedores, Cuba puede salir de la crisis económica. Espero que la Casa Blanca sepa que gran parte de esos supuestos empresarios, con la anuencia del régimen, ya son dueños de todas las empresas y negocios rentables y controlan los capitales”, advierte Rolando.

Habaneros como Alberto, médico general, está convencido que “esa medida solo va a beneficiar al gobierno y los negocios privados cercanos al poder. En caso de que favoreciera al resto de los trabajadores por cuenta propia, en ninguna de esas ecuaciones el pueblo se beneficiaría. El gobierno lleva más de treinta años invirtiendo en turismo y recibiendo remesas, siempre repitiendo el mismo falso discurso: que esas divisas son para mejorar la vida de la población. Pero cada vez los servicios básicos son más deficientes y el pueblo vive peor”.

Dian, al frente de un negocio de reparar teléfonos móviles, indica que “lo razonable sería que el sector privado pudiera financiarse con créditos de bancos americanos. Eso mejoraría la oferta de bienes y servicios e impactaría favorablemente en los ciudadanos de a pie. Pero esa manía del gobierno de querer contralarlo todo y que la gente se enriquezca, me genera más desconfianza que optimismo”.

Y es que en Cuba la lógica del régimen siempre suele funcionar a la inversa.

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sábado, 23 de septiembre de 2023

Las oscuridades de Pablo Neruda.

Por Luis Cino.

Mucho se escribe por estos días sobre el poeta chileno y Premio Nobel de Literatura 1971 Pablo Neruda (Ricardo Eliecer Neftalí Reyes, su verdadero nombre) con motivo de cumplirse este 23 de septiembre el aniversario número 50 de su muerte en 1973.

Vuelve a recordarse la opresiva atmósfera que hubo en el sepelio del poeta, rigurosamente vigilado por  militares con ametralladoras; el saqueo de su casa en Isla Negra, y a reiterarse las insistentes dudas sobre si Neruda murió de cáncer de próstata, como dictaminó el certificado de defunción, o si fue asesinado con una inyección letal por órdenes de la dictadura militar que se había instaurado en Chile doce días antes, el 11 de septiembre, cuando fue derrocado el gobierno izquierdista de Salvador Allende.

El examen tanatológico practicado en el año 2013 a los exhumados restos de Neruda no ha logrado disipar del todo las dudas. Y es que los golpistas tenían suficientes razones para odiar a Pablo Neruda, que había sido miembro del Comité Central del Partido Comunista y que, siendo senador, en las elecciones presidenciales de 1970 renunció, en favor de Allende, a ser el candidato de Unidad Popular.

Consideraciones políticas aparte, la mayoría de los comentarios sobre Neruda son favorables. Y es lógico que así sea: el autor de Veinte poemas de amor y una canción desesperada, Residencia en la tierra, Los versos del capitán  y Canto General, es uno de los poetas más reconocidos e influyentes del siglo XX.

Pero no faltarán los comentarios sobre el lado oscuro de Pablo Neruda, que  distaba de ser un dechado de virtudes.

Según reveló Neruda en su libro de memorias, Confieso que he vivido, publicado en 1974, siendo cónsul en Ceilán, violó a una sirvienta, a quien describió como “la mujer más hermosa del mundo” y “una especie de estatua ambulante”.

Neruda abandonó y llegó a calificar en una carta como “monstruo de tres kilos” a la hija enferma de hidrocefalia que tuvo con la holandesa-indonesia Maryka Hagenaar, con quien estuvo casado cinco años.

Sin divorciarse de Maryka, Neruda se convirtió en el marido de la pintora argentina Delia del Carril, 20 años mayor que él. Como el divorcio puesto por Maryka no fue legalmente reconocido, Neruda pudo ser acusado de bígamo. No lo fue, y volvió a incurrir en bigamia,  porque en 1949, estando exiliado en España, inició una relación amorosa con Matilde  Urrutia, quien, a partir de 1955, luego del divorcio con Delia, se convertiría en su esposa.

Las relaciones de Neruda fueron pésimas con varios de sus colegas chilenos, como Vicente Huidobro y Pablo de Rokha, con quienes intercambió acres acusaciones e insultos.

La bronca con los poetas cubanos Nicolás Guillén y Roberto Fernández Retamar es otra historia. No fue culpa de Neruda, sino que de debió a los ataques de ambos poetas, en modo de comisarios culturales del régimen castrista, porque Neruda asistió en julio de 1966 a una reunión en Washington del Pen Club.

A los pocos días de aquella reunión, un grupo de escritores cubanos -a la cabeza de los cuales estaban Guillén y Fernández Retamar- enviaron una carta abierta a Neruda que apareció publicada en el periódico Granma, órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), donde lo acusaban de traición.

Neruda, aunque sabía que el ataque, más que contra él, iba dirigido contra el Partido Comunista chileno por sus discrepancias con el régimen castrista, en Confieso que he vivido atribuyó aquella carta, que calificó de maligna, a “la falsedad política, las debilidades ideológicas, los resentimientos y envidias literarias”.

Debido a aquel encontronazo, en Confieso que he vivido Neruda se mofó de Fernández Retamar llamándolo “el cabo Retamar” y se refirió a Nicolás Guillén como “Guillén el malo” (el Guillén bueno para Neruda sería era el poeta español Jorge Guillén).

Fue injusto Neruda con Nicolás Guillén. Excelente poeta, si algo se le puede reprochar a Guillén es la poesía panfletaria que hizo después de 1959, cuando, como presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), se convirtió en el principal funcionario cultural del régimen castrista.  Pero de hacer poesía panfletaria y loas a una tiranía tampoco estuvo exento Neruda, quien, igual a Guillén, llegó a dedicar varios poemas laudatorios a Stalin y a la Unión Soviética.

Las sombras no demeritan la obra inmensa de Pablo Neruda  Es uno de mis poetas preferidos. Con él me pasa como con Ernest Hemingway, Gabriel García Márquez y John Lennon: me duele recordar sus oscuridades.

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jueves, 21 de septiembre de 2023

Crece la frustración de los cubanos.

Por Iván García.

Sábado en la mañana. Una caravana de ambulancias con sus luminosas sirenas alertaban para que los vehículos que transitaban por la angosta Calzada de Diez de Octubre, al sur de La Habana, se apartaran a un costado de la vía.

La gente que hacía cola a ver si podía sacar dinero del cajero, se preguntaba qué había pasado. “Otro edificio que se cayó, un incendio en cualquier establecimiento estatal o un accidente”, conjeturaba la dependiente de una farmacia.

Un estibador que descargaba sacos de harina en la panadería contó a varios transeúntes que esas ambulancias estaban pasando porque «una guagua repleta de pasajeros se volcó en la carretera que une a Santiago de las Vegas con el poblado de Managua (municipio Arroyo Naranjo). Hubo 36 heridos, algunos graves”.

“Ay, Virgen Santísima, este pueblo tiene que hacerse una limpieza. Tenemos que quitarnos este osorbo de encima”, expresaba una señora y se persignaba. “Todo el mundo sabe quién es el culpable de la desgracia que sufrimos los cubanos. Si no cogen un avión y se largan pronto, en Cuba no van a quedar ni las cucarachas”, decía un señor canoso. En la cola se escucha un murmullo de aprobación.

A una cuadra, en la llamada Plaza Roja de la Víbora, se encontraba apostado un auto patrullero. En la acera de enfrente, joven con uniforme verde olivo, acompañado por dos civiles, vigilan en la esquina, en un sitio donde en ese momento no existe ninguna amenaza a la tranquilidad ciudadana, sea por una multitud de personas en una feria agropecuaria o un baile púlblico que suele generar riñas.

Según me contó un vecino del barrio que pertenece a la Asociación del Combatiente, un grupo paramilitar del régimen que agrupa a ex veteranos de las guerras en África y militares jubilados, la ‘supuesta’ amenaza soy yo. En tono amistoso me dijo:

“El viernes 15 y sábado 16 trata de no salir de la casa. Hay una orientación de mantener controlados a los disidentes y periodistas independientes. En caso de que salgas de la zona avisan al puesto de mando para que te detengan. Nos dijeron que se esperan provocaciones por parte de la oposición para caldear el ambiente y causar problemas en el desarrollo de la Cumbre”.

Los dos sonreímos por la disparatada ‘teoría de conspiración’ de la Seguridad del Estado. Pero ya estoy acostumbrado. Aunque hace años intento despojarme de la paranoia y el policía interior que padecemos los disidentes, cuando por los alrededores fui hacer unas compras para la casa, me di cuenta que me seguían.

Al menos a mí ni me citaron ni me detuvieron. Tampoco nadie me llamó por teléfono y me avisó que no saliera de mi apartamento. Los daños colaterales fueron otros. Desde el jueves en la tarde, hasta el sábado en la noche, casi todo el día, no tuve conexión de datos en mi móvil, aunque el pésimo servicio de internet fue general en La Habana.

“Entre que no se le da mantenimiento adecuado a las antenas que emiten la señal en 3G y LTE y las disposiciones de arriba de ralentizar el servicio en el transcurso de determinados eventos, no solo los días que se efectuó la Cumbre del G-77, hace un tiempo que la conexión en el país es de regular a muy mala”, apunta un ingeniero de la estatal empresa de telecomunicaciones ETECSA.

Por causa desconocidas, a las tres de la mañana del domingo 17 de septiembre, se cortó el servicio de internet en gran parte de La Habana. Incluso los trabajadores de ETECSA no tienen una explicación razonada. “Sin ton ni son, un día cualquiera, llega un grupo de especialistas militares en telecomunicaciones, te relevan del puesto de trabajo y nos mandan para la casa hasta nuevo aviso. Disponen de internet cómo les da la gana”, comenta un empleado de ETECSA.

A partir del lunes 11 de septiembre, cuatro días antes de que comenzara la Cumbre del G77 más China, decenas de activistas y periodistas libres fueron citados y amenazados por la policía política.

Rolando Rodríguez Lobaina, director de Palenque Visión, quien estaba de visita en La Habana, cuenta a Diario Las Américas que el pasado martes 12 en la vivienda de su hermana «se personó un oficial de la Seguridad del Estado que se presentó como el mayor Alejandro. Como no estaba, me esperó tres horas en el portal. Cuando llegué, el oficial, acompañado con un auto patrulla, me condujo la unidad policial de Marianao”.

“Ya en la unidad, utilizando de excusa una foto que me tiré junto a otros activistas en el Parque Cristo, en La Habana Vieja, me dicen que ‘yo estaba organizando y preparando cosas’. Pero fundamentalmente la detención estuvo relacionada con la Cumbre. Les preocupaba mi presencia en la ciudad. Me dijeron que durante los días que se efectuara el evento debía permanecer en la casa de mi hermana. Estuve detenido toda esa noche, me liberaron en la mañana del miércoles”.

“Al día siguiente, se aparecieron por la noche y me dijeron que no podía moverme de la zona donde reside mi hermana, en el municipio Marianao, hasta que pasara la Cumbre. De lo contrario sería arrestado. Me advirtieron que por mi labor como periodista y por otros supuestos temas delicados, que no me especificaron, existen leyes severas y podrían encarcelarme. Para terminar con sus rondas de amenazas,el oficial de la Seguridad, me advirtió que si yo ‘provocaba un incidente de connotación’ no iba en dudar en procesarme y sancionarme. Por estos días un auto de patrulla se mantuvo vigilándome en la esquina de la casa donde vive mi hermana”, denuncia Rodríguez Lobaina.

El periodista independiente Henry Constantín fue apresado por fuerzas de la policía política y aún se mantenía detenido en un reclusorio conocido como El Vivac, ubicado en Arroyo Naranjo. Constantín, residente en la provincia Camagüey, a 550 kilómetros al este de La Habana, en una llamada telefónica que se le permitió hacer dijo que el capitán Orlando, de la Seguridad del Estado, atiende su caso.

El motivo de la detención del reportero fue presuntamente por “estar ilegal en La Habana” y será devuelto a su provincia “dentro de quince días, si aparece transporte” La periodista independiente Neife Rigau recibió una citación de la Seguridad del Estado para el domingo 17 a las ocho de la noche. Otros opositores también fueron sido citados y advertidos que no podrían salir de sus casas durante el transcurso de la recién finalizada Cumbre. A todos les cortaron el servicio de internet en sus teléfonos móviles.

El acoso de la Seguridad del Estado contrasta con el llamado a ‘democratizar’ las instituciones internacionales por parte del impopular gobernante Miguel Díaz-Canel, elegido a dedo por el nonagenario autócrata Raúl Castro.

La Cumbre del G77 fue más de lo mismo. Un evento tedioso, sin brillo, donde se midió con igual rasero a mandatarios de naciones democráticas con vulgares dictadores como Nicolás Maduro, Daniel Ortega y otros de Asia y África.

Un encuentro más cargado de intenciones y retórica antiestadunidense que de planes concretos para relanzar a países en desarrollo en el ámbito de las innovaciones científicas y las nuevas tecnologías. Mientras las instituciones internacionales no tracen una hoja de ruta que priorice el respeto de los derechos humanos, las libertades políticas y económicas y exista un mecanismo que permita darle seguimiento a su cumplimiento, la ONU y otras instituciones globales seguirán siendo un ajiaco folclórico utilizado por regímenes dictatoriales para legitimarse.

No se trata de gobiernos de izquierda o derecha. No puede meterse en el mismo saco a Cuba, Nicaragua y Venezuela junto a Brasil, Chile y Argentina, donde gobiernan presidentes de izquierda que ganaron en las urnas.

Pierde credibilidad la ONU grupos como los BRICS y el G-77 cuando utilizan como escudo el tema de los derechos humanos que posteriormente pisotean. A la mayoría de los cubanos, antes, durante y después de culminar las sesiones del G-77, les importó un comino lo que en esa Cumbre se trató. Desde hace seis décadas, los cubanos sufren una perpetúa crisis económica, ahora agravada por la agobiante inflación.

Buena parte de los representantes de las instituciones internacionales viven en otra galaxia, alejados de sus pueblos. La urgencia en Cuba es darle de comer a sus familias. Los cubanos están cansados de discursos y promesas. Quieren reformas. Pero que sean reales.


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sábado, 16 de septiembre de 2023

"El 'cambio climático' es en realidad una desinformación muy deshonesta difundida por los políticos."

Por A. Hernández.

El Dr. Clauser firma una silla en el Museo del Premio Nobel en Estocolmo, Suecia.

El Dr. John F. Clauser, galardonado con el Premio Nobel de Física en 2022, presenta nuevamente en una entrevista con "American Thought Leaders" de The Epoch Times una perspectiva crítica acerca del cambio climático. Clauser plantea que existe una interpretación errónea del mecanismo principal que controla el clima, desafiando la idea convencional que atribuye esta función principalmente al dióxido de carbono (CO₂). Subraya la importancia del impacto de las nubes en el equilibrio térmico de la Tierra, aspecto que ha sido subestimado y destaca que, la desinformación ha sido promovida por políticos y figuras públicas en este campo.

El Dr. Clauser enfatiza que la cobertura de nubes tiene un impacto significativo en el equilibrio de calor de la Tierra, ya que las nubes reflejan la luz solar de regreso al espacio. Al revisar los informes del IPCC (Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático) y de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, se alarmó por "lo descuidado que era el trabajo" y la falta de comprensión de las nubes en estos informes, calificándola de "mala ciencia".

Esta problemática, según Clauser, tiene sus raíces en el informe inicial de la Academia Nacional de Ciencias en 2003 y continúa en los informes del IPCC. Sin embargo, destaca que uno de los elementos más influyentes en esta cuestión ha sido el libro "Unsettled: What Climate Science Tells Us, What It Doesn't, and Why It Matters" de Steve Koonin, ex asesor científico de Barack Obama. El Premio Nobel subraya el mensaje clave de este libro: "El IPCC cuenta con 40 modelos informáticos diferentes, todos haciendo predicciones, todos citados en la prensa prediciendo un apocalipsis climático... pero ninguno de ellos es capaz de retroactivamente predecir y explicar la historia climática de la Tierra de los últimos cien años".

Los modelos que predicen un "apocalipsis climático" se basan en una representación irreal de la Tierra, asumiendo que carece de nubes. Sin embargo, el Dr. Clauser argumenta que esta suposición es incorrecta, ya que las imágenes de satélite muestran que la cobertura de nubes varía del 5 al 95 por ciento en la Tierra. Además, señala que entre un tercio y dos tercios de la superficie terrestre generalmente está cubierta por nubes, y esta cobertura cambia drásticamente en escalas de tiempo diarias y semanales, que es lo que conocemos como clima.

Por otra parte, el albedo, o la fracción de reflectividad, es un concepto clave en el estudio del clima. Se refiere a la cantidad de luz solar que una superficie refleja en lugar de absorber. Superficies con alto albedo, como la nieve o nubes brillantes, reflejan mucha luz solar. Por otro lado, superficies con bajo albedo, como el asfalto oscuro o el océano, absorben más luz solar. Estos factores tienen un impacto significativo en la cantidad de calor que se retiene en la Tierra y, por lo tanto, en la temperatura y el clima.

Clauser destaca que en varios modelos climáticos se ha mantenido incorrectamente constante el albedo, sin considerar la variabilidad natural que oscila entre el 5 y el 95 por ciento en la cobertura de nubes y sostiene que "No puedes tener clima sin nubes. Es esta fluctuación en la cobertura de nubes de la Tierra lo que crea un termostato de reflectividad de la luz solar que controla el clima, la temperatura de la Tierra, y lo estabiliza de manera muy poderosa y dramática, un mecanismo hasta ahora totalmente inadvertido.".

Desinformación muy deshonesta.

El cambio climático antropogénico, es decir, el cambio en el clima de la Tierra causado principalmente por actividades humanas, ha adquirido una enorme relevancia en la política global y está marcando la agenda de numerosos países, entre otros España.

El Dr. Clauser destaca que gran parte de esta presión proviene de Europa y de conferencias internacionales, basándose a menudo en datos científicos incorrectos, o lo que podría considerarse como pseudociencia, afirmaciones que carecen de una sólida base de evidencia. Enfatizando que, "con el cambio climático en particular, en realidad, hay una desinformación muy deshonesta que ha sido presentada por varios políticos."

El Dr. Clauser describe un ejemplo de lo que él llama "desinformación deshonesta". Ocurrió cuando la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) publicó un artículo en la revista científica Physics Today en 2013. Este artículo fue escrito por dos no-científicos, Jane Lubchenco, subsecretaria de comercio para el cambio climático y Thomas Karl, director de la NOAA para el cambio climático. Según el Dr. Clauser, este artículo presentó lo que él ha considerado una "desinformación atroz". En el momento de la publicación de este artículo, el término "calentamiento global" estaba siendo rebautizado y comenzaba a denominarse "cambio climático", y Lubchenco y Karl argumentaron que el "cambio climático" causaba un aumento dramático en eventos climáticos extremos, como huracanes, olas de calor, inundaciones y sequías.

Sin embargo, el Dr. Clauser tras examinar los datos presentados en el artículo con rigurosidad científica, no encontró evidencia clara de un aumento en eventos climáticos extremos. Además, señaló que el artículo omitió la frecuencia de tornados EF3-plus, cuyos datos de haber sido incluidos mostrarían una disminución de eventos climáticos extremos en lugar de un aumento. En su opinión, esto era una violación de la honestidad por parte del gobierno y de la NOAA y, se hizo "claramente por persuasión política".

Funcionamiento de las nubes en el control de temperatura.

Según explica el Premio Nobel, la luz solar es el principl mecanismo de calentamiento de la Tierra, pero las nubes, que reflejan el 90 por ciento de la luz solar que incide sobre ellas, juegan un papel crítico. Cuando hay poca cobertura de nubes, la luz solar llega en gran cantidad a la Tierra, lo que lleva a la evaporación del agua del océano y la formación de nubes. A medida que aumenta la cobertura de nubes, disminuye la cantidad de luz solar que llega a la Tierra, reduciendo la evaporación y, por lo tanto, la formación de nubes adicionales. Esto crea un sistema autorregulado que controla la temperatura de la Tierra de manera muy efectiva.

Este mecanismo resulta ser 200 veces más influyente en el equilibrio energético de la Tierra que los efectos del CO₂ y el metano. Según indica Clauster, "la pérdida de potencia es como 104 vatios por metro cuadrado cuando solo tenemos un tercio de nubosidad, y 208 vatios por metro cuadrado de superficie de la tierra cuando tenemos una cubierta de nubes muy baja. La diferencia entre ellos es del orden de 104 vatios por metro cuadrado o un área de superficie. Eso debe compararse con este minúsculo medio vatio por metro cuadrado de superficie que aporta el CO₂.". Por lo tanto, concluye que, "La potencia en este termostato en términos de lo que se puede llamar forzamiento radiativo, esta es la cantidad de vatios por metro cuadrado de área de superficie involucrada, y es 200 veces más potente que el efecto del CO₂ y el metano.".

El Dr. Clauser plantea de manera contundente que el mecanismo de control basado en la variación en la cobertura de nubes se erige como el factor más influyente en la regulación de la temperatura y el clima de nuestro planeta, y esto relega significativamente la influencia del CO₂ y el metano. Su llamado a la acción es claro, "todos los programas gubernamentales que están diseñados para limitar el CO₂ y el metano deben eliminarse inmediatamente. ", porque el costo astronómico asociado a estos esfuerzos merece una seria reconsideración en vista de esta reveladora perspectiva.

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