Por Luis Cino Alvarez.
En la tarde del 16 de abril de 1961, en la esquina de las calles 12 y 23, a las puertas del Cementerio de Colón, durante la despedida del duelo de las víctimas de los ataques aéreos que preludiaron la invasión de Bahía de Cochinos, Fidel Castro proclamó el carácter socialista de la revolución cubana.
El anuncio de Fidel Castro, que contradecía sus afirmaciones de los primeros tiempos de que su revolución no era comunista, sino verde como las palmas, se produjo en medio de consignas estentóreas y de una marea de fusiles FAL alzados al cielo de milicianos enardecidos y dispuestos a morir por la revolución.
Desde entonces, aquel hecho fue conmemorado cada año en el mismo lugar, más o menos con la misma gente -la que aún vive y todavía se mantiene en pie- y bastante menos ardor. Pero después de 2006, las conmemoraciones fueron sin Fidel Castro, que se tuvo que jubilar por enfermedad. Y tampoco hubo más gritos ni fusiles. Sólo las consignas, desgastadas por el tanto uso, y los aplausos rituales luego del discurso del dirigente asignado al acto. Pura formalidad.
En la tarde del 16 de abril de 1961, en la esquina de las calles 12 y 23, a las puertas del Cementerio de Colón, durante la despedida del duelo de las víctimas de los ataques aéreos que preludiaron la invasión de Bahía de Cochinos, Fidel Castro proclamó el carácter socialista de la revolución cubana.El anuncio de Fidel Castro, que contradecía sus afirmaciones de los primeros tiempos de que su revolución no era comunista, sino verde como las palmas, se produjo en medio de consignas estentóreas y de una marea de fusiles FAL alzados al cielo de milicianos enardecidos y dispuestos a morir por la revolución.
Desde entonces, aquel hecho fue conmemorado cada año en el mismo lugar, más o menos con la misma gente -la que aún vive y todavía se mantiene en pie- y bastante menos ardor. Pero después de 2006, las conmemoraciones fueron sin Fidel Castro, que se tuvo que jubilar por enfermedad. Y tampoco hubo más gritos ni fusiles. Sólo las consignas, desgastadas por el tanto uso, y los aplausos rituales luego del discurso del dirigente asignado al acto. Pura formalidad.
Al iniciar un viaje que por muchos motivos puede denominarse de vacaciones, consideramos obligado ofrecer a los lectores amigos los otros se lo explican todo a su manera algunas consideraciones sobre la actitud de este columnista antes y después del 1º de Enero.