
viernes, 20 de septiembre de 2019
Ir a la escuela en La Habana de mi infancia (1948-1954).
Por Tania Quintero.
Nací en 1942 y en 1948 comencé a ir al kindergarten (preescolar), en una escuela pública de enseñanza primaría que había casi llegando a la Esquina de Tejas, en el tramo de Monte entre San Joaquín e Infanta, en el municipio habanero del Cerro. El kindegarten pude haberlo hecho a la edad de cinco años, en 1947, pero mis padres consideraron que era mejor que lo hiciera a los seis, en 1948. La maestra, como todas las que entonces atendían las aulas preescolares en Cuba, era graduada de la Escuela del Hogar. No recuerdo su nombre, pero sí que asistía por las mañanas, de lunes a viernes, sin uniforme, con ropa de calle.
La enseñanza primaria la cursé en la Escuela Pública No. 126 Ramón Rosaínz, situada en Monte y Pila, también en El Cerro, a tres cuadras de mi casa, en Romay entre Monte y Zequeira. El primer grado (1948-49) lo hice con la Srta. Roxana; el segundo grado (1949-50), con la Srta. Inés, en 1950-51; el tercer grado (1950-51), con la Srta. Carmen; el cuarto grado (1951-52), con la Srta. Margarita, que era hermana de Carmen. El quinto grado (1952-53) con la Srta. Adolfina y el sexto y último grado (1953-54), de nuevo con la Srta. Carmen.
Nací en 1942 y en 1948 comencé a ir al kindergarten (preescolar), en una escuela pública de enseñanza primaría que había casi llegando a la Esquina de Tejas, en el tramo de Monte entre San Joaquín e Infanta, en el municipio habanero del Cerro. El kindegarten pude haberlo hecho a la edad de cinco años, en 1947, pero mis padres consideraron que era mejor que lo hiciera a los seis, en 1948. La maestra, como todas las que entonces atendían las aulas preescolares en Cuba, era graduada de la Escuela del Hogar. No recuerdo su nombre, pero sí que asistía por las mañanas, de lunes a viernes, sin uniforme, con ropa de calle.
La enseñanza primaria la cursé en la Escuela Pública No. 126 Ramón Rosaínz, situada en Monte y Pila, también en El Cerro, a tres cuadras de mi casa, en Romay entre Monte y Zequeira. El primer grado (1948-49) lo hice con la Srta. Roxana; el segundo grado (1949-50), con la Srta. Inés, en 1950-51; el tercer grado (1950-51), con la Srta. Carmen; el cuarto grado (1951-52), con la Srta. Margarita, que era hermana de Carmen. El quinto grado (1952-53) con la Srta. Adolfina y el sexto y último grado (1953-54), de nuevo con la Srta. Carmen.
jueves, 19 de septiembre de 2019
El período especial.
Por Alfredo M. Cepero.
El gran filosofo que fue mi padre, un niño huérfano a los cinco años de edad y que alcanzó solamente el sexto grado de escuela primaria, me decía cuando yo buscaba en forma apresurada soluciones inmediatas: "Alfredito, todo empieza y todo acaba". Y así mismo ocurrirá con esta infame tiranía cubana. No voy a caer en el ridículo de vaticinar la fecha exacta, pero estoy convencido de que el ansiado final anda ya muy cerca.
Tal como ocurre con todos los déspotas -incapaces de ver más allá de la burbuja en que los mantienen sus testaferros y cipayos- nuestros tiranos son incapaces de percibir con claridad el final de sus privilegios y sinecuras. Raúl Castro, igual que Adolfo Hitler con su diabólico "Reich de los Mil Años", está convencido de que sus herederos gobernarán a perpetuidad. Por lo tanto, en vez de confrontar y aceptar la realidad la describen con palabrejas y argumentos que ya a nadie convencen ni a nadie engañan.
El semental al que "Raula" pagó por los servicios prestados otorgándole la jefatura de la tiranía podrá negarse a admitir que Cuba confronta un nuevo "período especial". Díaz Canel podrá afirmar que esta es una "situación transitoria" o un "período coyuntural" que hay que ver como "un entrenamiento". Y las cotorras sarnosas del único y aburrido noticiero oficial podrán haber repetido más de 50 veces las palabras coyuntura y coyuntural.
Pero todos sabemos que ese "entrenamiento" y esa "coyuntura" no son otra cosa que la continuación de la domesticación de un pueblo de becerros que se ha dejado robar la dignidad y la libertad por más de medio siglo. Todos sabemos que la crisis galáctica que confronta en este momento la tiranía cubana no puede ser descrita de otra manera que como "período final". Y después de la desaparición de la Unión Soviética y del advenimiento de la irreversible depauperación venezolana, de este "período final" no los salva ni el mismísimo Lucifer que se disputa hoy el gobierno del infierno con el diabólico Fidel Castro.
Para mejor entender la situación actual vale la pena hacer un breve recorrido por un "período especial" cuyo final jamás ha sido declarado por la tiranía. Ya a medidos de 1990, se informó a los cubanos que vendrían restricciones en el consumo de combustible y demás productos energéticos. Asimismo, se les dijo que dichos productos ya no estaban arribando de la URSS con la frecuencia acostumbrada. El brujo mayor, por entonces en uso de sus facultades diabólicas para mentir y manipular, declaró en televisión que: "se comienza a transformar la vida de nuestro país de una situación normal a un periodo especial en época de paz”.
Los efectos del "período especial" fueron súbitos. Los envíos de petróleo crudo pactados con la Unión Soviética dejaron de ser recibidos por Cuba después de 1991, y durante el siguiente año la economía cubana sufrió importantes restricciones en la importación, y se redujo la importación de petróleo a un 10% del que se estaba importando normalmente. El PIB estimado para 1990 era de 31,1 mil millones de dólares, pasó en 1993 a sólo 19,8 mil millones de dólares.

Esta escasez de combustibles afectó especialmente a la agricultura cubana, con la consiguiente reducción de la producción de carne y productos básicos. Se llegó al extremo de poner en vigor formas alternativas de transporte, ideándose fórmulas como los "camellos" (Metrobuses adaptados, de gran longitud, para ser llevados por cabinas de tráiler). Aquella situación económica desesperada trajo consigo el estallido social del Maleconazo y la salida de más de 120 mil cubanos del país que fueron enviados a campamentos de refugiados en la base naval de Guantánamo y Panamá. Nunca más se recuperó la economía cubana. Los niveles de la economía cubana de 1989 demoraron quince años en recuperarse en el año 2004.
Quien lea estas líneas bien podría pensar que esta maldición solo podría caer sobre países con un famélico nivel de desarrollo. Pero si lo pensara estaría totalmente equivocado. En 1959, con una población de poco más de 6.5 millones de habitantes, Cuba se encontraba entre los países más prósperos y desarrollados del hemisferio occidental. Hoy en día, Cuba, con una población de 11.338.138 personas, se encuentra en la posición 81 de la tabla de población compuesta por 196 países. Para vergüenza de sus hijos, Cuba es hoy un pais miserable y parásito que sobrevive de la obediencia perruna de los tiranos venezolanos a los tiranos cubanos, como antes sobrevivió vendiendo a la Unión Soviética la sangre cubana derramada en las guerras imperialistas de África.
Sin el financiamiento de la Unión Soviética y sin las larguezas de una Venezuela quebrada la única alternativa es la continuación de un reino del terror al estilo de la Francia de Maximiliano Robespierre. En el curso de sus 60 años en el poder, superados únicamente por los 67 años de monarquía de la Reina Isabel Segunda de Inglaterra, la dinastía de los Castro ha establecido un prolífico catálogo de violación de derechos humanos.
Aunque las cifras cambian según los analistas, un estimado conservador indica que el régimen castrista ha sido autor de 7.365 asesinatos, encarcelado a 20.000 presos políticos y obligado al exilio a 2.500.000 de cubanos. Para cualquier persona que no haya sufrido este tipo de régimen resulta increíble que en un país con una población de 11 millones de habitantes existan 200 cárceles, muchas de ellas de extrema o máxima seguridad.
Sin embargo, quienes hemos experimentado la maldad congénita de los tiranos de izquierda sabemos que se aferran al poder hasta que son desplazados por la fuerza. Ninguno es capaz de imitar el ejemplo de patriotismo y de civismo de Francisco Franco o de Augusto Pinochet. El 22 de noviembre de 1975, Franco entregó el poder al Rey Juan Carlos y restauró en España un pleno estado de derechos. El 5 de octubre de 1988, con el 56 por ciento de votos emitidos en un referéndum sobre su mandato, los chilenos mandaron a casa a Augusto Pinochet. El General aceptó el resultado y Chile es hoy uno de los países más estables y prósperos de América.
Los tiranos que profesan ideologías totalitarias actúan en forma diametralmente diferente. Prefieren la muerte a la pérdida del poder y no tienen más patria que el engrandecimiento de sí mismos. Maximiliano Robespierre murió en la guillotina como la mayoría de sus víctimas. Adolfo Hitler se suicidó en un bunker después de envenenar a su perro. Nicolae Ceauescu, Muammar Gaddafi y Saddam Hussein nunca fueron más represores y sanguinarios que en los últimos días de sus miserables vidas. Ese es el mismo destino que parece haber escogido Raúl Castro. Ser arrastrado por sus víctimas en las calles tenebrosas de una Habana totalmente a oscuras.
El gran filosofo que fue mi padre, un niño huérfano a los cinco años de edad y que alcanzó solamente el sexto grado de escuela primaria, me decía cuando yo buscaba en forma apresurada soluciones inmediatas: "Alfredito, todo empieza y todo acaba". Y así mismo ocurrirá con esta infame tiranía cubana. No voy a caer en el ridículo de vaticinar la fecha exacta, pero estoy convencido de que el ansiado final anda ya muy cerca.Tal como ocurre con todos los déspotas -incapaces de ver más allá de la burbuja en que los mantienen sus testaferros y cipayos- nuestros tiranos son incapaces de percibir con claridad el final de sus privilegios y sinecuras. Raúl Castro, igual que Adolfo Hitler con su diabólico "Reich de los Mil Años", está convencido de que sus herederos gobernarán a perpetuidad. Por lo tanto, en vez de confrontar y aceptar la realidad la describen con palabrejas y argumentos que ya a nadie convencen ni a nadie engañan.
El semental al que "Raula" pagó por los servicios prestados otorgándole la jefatura de la tiranía podrá negarse a admitir que Cuba confronta un nuevo "período especial". Díaz Canel podrá afirmar que esta es una "situación transitoria" o un "período coyuntural" que hay que ver como "un entrenamiento". Y las cotorras sarnosas del único y aburrido noticiero oficial podrán haber repetido más de 50 veces las palabras coyuntura y coyuntural.
Pero todos sabemos que ese "entrenamiento" y esa "coyuntura" no son otra cosa que la continuación de la domesticación de un pueblo de becerros que se ha dejado robar la dignidad y la libertad por más de medio siglo. Todos sabemos que la crisis galáctica que confronta en este momento la tiranía cubana no puede ser descrita de otra manera que como "período final". Y después de la desaparición de la Unión Soviética y del advenimiento de la irreversible depauperación venezolana, de este "período final" no los salva ni el mismísimo Lucifer que se disputa hoy el gobierno del infierno con el diabólico Fidel Castro.
Para mejor entender la situación actual vale la pena hacer un breve recorrido por un "período especial" cuyo final jamás ha sido declarado por la tiranía. Ya a medidos de 1990, se informó a los cubanos que vendrían restricciones en el consumo de combustible y demás productos energéticos. Asimismo, se les dijo que dichos productos ya no estaban arribando de la URSS con la frecuencia acostumbrada. El brujo mayor, por entonces en uso de sus facultades diabólicas para mentir y manipular, declaró en televisión que: "se comienza a transformar la vida de nuestro país de una situación normal a un periodo especial en época de paz”.
Los efectos del "período especial" fueron súbitos. Los envíos de petróleo crudo pactados con la Unión Soviética dejaron de ser recibidos por Cuba después de 1991, y durante el siguiente año la economía cubana sufrió importantes restricciones en la importación, y se redujo la importación de petróleo a un 10% del que se estaba importando normalmente. El PIB estimado para 1990 era de 31,1 mil millones de dólares, pasó en 1993 a sólo 19,8 mil millones de dólares.

Esta escasez de combustibles afectó especialmente a la agricultura cubana, con la consiguiente reducción de la producción de carne y productos básicos. Se llegó al extremo de poner en vigor formas alternativas de transporte, ideándose fórmulas como los "camellos" (Metrobuses adaptados, de gran longitud, para ser llevados por cabinas de tráiler). Aquella situación económica desesperada trajo consigo el estallido social del Maleconazo y la salida de más de 120 mil cubanos del país que fueron enviados a campamentos de refugiados en la base naval de Guantánamo y Panamá. Nunca más se recuperó la economía cubana. Los niveles de la economía cubana de 1989 demoraron quince años en recuperarse en el año 2004.
Quien lea estas líneas bien podría pensar que esta maldición solo podría caer sobre países con un famélico nivel de desarrollo. Pero si lo pensara estaría totalmente equivocado. En 1959, con una población de poco más de 6.5 millones de habitantes, Cuba se encontraba entre los países más prósperos y desarrollados del hemisferio occidental. Hoy en día, Cuba, con una población de 11.338.138 personas, se encuentra en la posición 81 de la tabla de población compuesta por 196 países. Para vergüenza de sus hijos, Cuba es hoy un pais miserable y parásito que sobrevive de la obediencia perruna de los tiranos venezolanos a los tiranos cubanos, como antes sobrevivió vendiendo a la Unión Soviética la sangre cubana derramada en las guerras imperialistas de África.
Sin el financiamiento de la Unión Soviética y sin las larguezas de una Venezuela quebrada la única alternativa es la continuación de un reino del terror al estilo de la Francia de Maximiliano Robespierre. En el curso de sus 60 años en el poder, superados únicamente por los 67 años de monarquía de la Reina Isabel Segunda de Inglaterra, la dinastía de los Castro ha establecido un prolífico catálogo de violación de derechos humanos.
Aunque las cifras cambian según los analistas, un estimado conservador indica que el régimen castrista ha sido autor de 7.365 asesinatos, encarcelado a 20.000 presos políticos y obligado al exilio a 2.500.000 de cubanos. Para cualquier persona que no haya sufrido este tipo de régimen resulta increíble que en un país con una población de 11 millones de habitantes existan 200 cárceles, muchas de ellas de extrema o máxima seguridad.
Sin embargo, quienes hemos experimentado la maldad congénita de los tiranos de izquierda sabemos que se aferran al poder hasta que son desplazados por la fuerza. Ninguno es capaz de imitar el ejemplo de patriotismo y de civismo de Francisco Franco o de Augusto Pinochet. El 22 de noviembre de 1975, Franco entregó el poder al Rey Juan Carlos y restauró en España un pleno estado de derechos. El 5 de octubre de 1988, con el 56 por ciento de votos emitidos en un referéndum sobre su mandato, los chilenos mandaron a casa a Augusto Pinochet. El General aceptó el resultado y Chile es hoy uno de los países más estables y prósperos de América.
Los tiranos que profesan ideologías totalitarias actúan en forma diametralmente diferente. Prefieren la muerte a la pérdida del poder y no tienen más patria que el engrandecimiento de sí mismos. Maximiliano Robespierre murió en la guillotina como la mayoría de sus víctimas. Adolfo Hitler se suicidó en un bunker después de envenenar a su perro. Nicolae Ceauescu, Muammar Gaddafi y Saddam Hussein nunca fueron más represores y sanguinarios que en los últimos días de sus miserables vidas. Ese es el mismo destino que parece haber escogido Raúl Castro. Ser arrastrado por sus víctimas en las calles tenebrosas de una Habana totalmente a oscuras.

miércoles, 18 de septiembre de 2019
No es Período Especial, es «situación coyuntural», dice régimen cubano.
Por Iván García.
Cuando Leticia y su esposo Eduardo llegaron a la parada de ómnibus en la Calzada Diez de Octubre, con decenas de personas contrariadas que llevaban dos horas esperando poder viajar en el caótico transporte público de La Habana, lo primero que a Eduardo le vino a la cabeza era “que había una huelga de guagueros o un motín de taxistas particulares”, dice y añade:
“No pasaba ni una mosca. La gente estaba desesperada, a punto de estallar. Como desde hacía días se rumoraba que no había petróleo en las terminales ni en los CUPET (gasolineras), mi esposa comentó: ‘Es que ya empezó el Período Especial de la etapa de Díaz-Canel’. Queríamos ir a las tiendas del centro de la ciudad a ver si conseguíamos puré de tomate, que está perdido, y comprar dos mochilas para la escuela de nuestros hijos. No pudimos ir».
Cuando Leticia y su esposo Eduardo llegaron a la parada de ómnibus en la Calzada Diez de Octubre, con decenas de personas contrariadas que llevaban dos horas esperando poder viajar en el caótico transporte público de La Habana, lo primero que a Eduardo le vino a la cabeza era “que había una huelga de guagueros o un motín de taxistas particulares”, dice y añade:
“No pasaba ni una mosca. La gente estaba desesperada, a punto de estallar. Como desde hacía días se rumoraba que no había petróleo en las terminales ni en los CUPET (gasolineras), mi esposa comentó: ‘Es que ya empezó el Período Especial de la etapa de Díaz-Canel’. Queríamos ir a las tiendas del centro de la ciudad a ver si conseguíamos puré de tomate, que está perdido, y comprar dos mochilas para la escuela de nuestros hijos. No pudimos ir».
lunes, 16 de septiembre de 2019
Apagones en Cuba también se sienten en hoteles.
Por María Fernanda Muñoz.
El nuevo Periodo Especial se resiente en Cuba, incluso en las áreas más “consentidas” por el régimen cubano, como lo es el turismo.
Según compartió el canal de Ultrack TV, así lo evidenció una pareja cubana, que regresó a la Isla y se hospedó en un hotel en Cuba y para su sorpresa, al momento de subir a su habitación no contaban con corriente eléctrica.
En el video, se oye el reclamo del cubano, que por lo que indica, viene de Estados Unidos, y en el lobby del hotel expresa su descontento por la falta de electricidad en su habitación.
“Yo soy un huésped aquí, un cubano igual que tú, que pagó por esto”, se escucha decir al hombre, quien se hospedaba en el hotel Brisas del Mar, en Sancti Spíritus, Cuba.
Describe Ultrack TV, que le comentó la pareja que sufrió el inconveniente, cómo en la recepción del hotel si había electricidad pero las habitaciones estaban en modo apagón.
“Mucho cuidado porque puede que te busques tremendo problema”, comenta Jorge Batista, de Ultrack Tv, sobre viajar a Cuba, en estos momentos en los que se intensifican las problemáticas en un evidente Nuevo Periodo Especial.
Fustiga, que esta sea la realidad que tengan que enfrentar en Cuba, solo la población, pues a su juicio, la élite del castrismo seguramente es ajena a toda esta realidad.
“En la casa de Díaz-Canel siempre va a haber corriente, en la de Randy también, ellos siempre van a tener corriente pero en casa de los cubanos no”
Auguró que finalmente, en medio de las calamidades, podría llegar el despertar del pueblo de Cuba. “La gente se va a cansar de esta situación”.

Ministro de Energía asegura que apagones en Cuba son "como en cualquier otro país".
Según compartió el canal de Ultrack TV, así lo evidenció una pareja cubana, que regresó a la Isla y se hospedó en un hotel en Cuba y para su sorpresa, al momento de subir a su habitación no contaban con corriente eléctrica.
En el video, se oye el reclamo del cubano, que por lo que indica, viene de Estados Unidos, y en el lobby del hotel expresa su descontento por la falta de electricidad en su habitación.
“Yo soy un huésped aquí, un cubano igual que tú, que pagó por esto”, se escucha decir al hombre, quien se hospedaba en el hotel Brisas del Mar, en Sancti Spíritus, Cuba.
Describe Ultrack TV, que le comentó la pareja que sufrió el inconveniente, cómo en la recepción del hotel si había electricidad pero las habitaciones estaban en modo apagón.
“Mucho cuidado porque puede que te busques tremendo problema”, comenta Jorge Batista, de Ultrack Tv, sobre viajar a Cuba, en estos momentos en los que se intensifican las problemáticas en un evidente Nuevo Periodo Especial.
Fustiga, que esta sea la realidad que tengan que enfrentar en Cuba, solo la población, pues a su juicio, la élite del castrismo seguramente es ajena a toda esta realidad.
“En la casa de Díaz-Canel siempre va a haber corriente, en la de Randy también, ellos siempre van a tener corriente pero en casa de los cubanos no”
Auguró que finalmente, en medio de las calamidades, podría llegar el despertar del pueblo de Cuba. “La gente se va a cansar de esta situación”.
domingo, 15 de septiembre de 2019
La Patrona de Cuba, la disidencia y la Seguridad del Estado.
Por Ivan Garcia.
Mientras tropas especiales del régimen junto a fuerzas combinadas de la Seguridad del Estado y la Policía golpeaban y arrestaban el domingo 8 de septiembre a decenas de disidentes en Santiago de Cuba, provincia a 957 kilómetros al este de La Habana, en la capital se desplegó un extenso operativo en sitios de culto y lugares públicos.
Entre los días 6, 7 y 8 de septiembre, más de un centenar de detenciones y cinco allanamientos de morada se produjeron en diversas localidades de la Isla, durante la ola represiva desatada por el régimen para impedir una protesta nacional convocada por la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), organización opositora que dirige José Daniel Ferrer en Santiago de Cuba, y Cuba Decide, iniciativa ciudadana creada por Rosa María Payá en Miami.
Mientras tropas especiales del régimen junto a fuerzas combinadas de la Seguridad del Estado y la Policía golpeaban y arrestaban el domingo 8 de septiembre a decenas de disidentes en Santiago de Cuba, provincia a 957 kilómetros al este de La Habana, en la capital se desplegó un extenso operativo en sitios de culto y lugares públicos.
Entre los días 6, 7 y 8 de septiembre, más de un centenar de detenciones y cinco allanamientos de morada se produjeron en diversas localidades de la Isla, durante la ola represiva desatada por el régimen para impedir una protesta nacional convocada por la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), organización opositora que dirige José Daniel Ferrer en Santiago de Cuba, y Cuba Decide, iniciativa ciudadana creada por Rosa María Payá en Miami.
Nuevo Periodo Especial: escuelas y trabajos a media máquina en Cuba.
Por María Fernanda Muñoz.
La “coyuntura” cada vez se evidencia como un nuevo Periodo Especial. El régimen de la Isla se niega en minimizar la crisis pero la información sale en tiempos donde ya no es tan fácil repetir una mentira.
“No sabemos la coyuntura del puesto a dedo pero lo que sí sabemos es que lo que dijimos hace meses atrás, está pasando, está llegando” explicó Alexander Otaola, a través de su programa Hola! Ota-ola.
Considerando que la Isla está actualmente sin dinero, no cuenta con infraestructura ni basa su economía en ningún área fuerte sino que se rige de la dependencia de otro país “robándole dinero a otros”, la situación tiende a agudizarse.
Miguel Díaz-Canel ha hecho al menos dos apariciones, para hablar sobre el nuevo Periodo Especial y aunque en ellos, ha buscado minimizar la problemática realidad que se avecina, la población se prepara para un escenario cada día más complejo.
La salida de trenes y ómnibuses se ha restringido, así como se ha pedido que se tome la “tracción animal” para solventar, como ya tuvo que hacer la Isla en el Periodo Especial tras la caída de la Unión Soviética.
Dentro de las medidas para ahorrar electricidad, en el nuevo Periodo Especial, piden que las empresas permitan que los trabajadores cumplan con sus funciones desde sus casas.
“¿Qué dice este títere? ¡Déjate de joder! Un país en crisis lo que tiene que hacer es duplicar la producción para salir de la crisis y en Cuba es todo lo contrario, ahora quieren que nadie salga de su casa, que nadie produzca nada”, se preguntó Otaola.
A juicio de Otaola, es un descaro, que se hable de “garantizar hasta el domingo” el combustible, anuncio que realizó en un miércoles. “Es como que te digan que viene un meteorito y en dos días te va a aplastar”.
La “coyuntura” cada vez se evidencia como un nuevo Periodo Especial. El régimen de la Isla se niega en minimizar la crisis pero la información sale en tiempos donde ya no es tan fácil repetir una mentira.
“No sabemos la coyuntura del puesto a dedo pero lo que sí sabemos es que lo que dijimos hace meses atrás, está pasando, está llegando” explicó Alexander Otaola, a través de su programa Hola! Ota-ola.
Considerando que la Isla está actualmente sin dinero, no cuenta con infraestructura ni basa su economía en ningún área fuerte sino que se rige de la dependencia de otro país “robándole dinero a otros”, la situación tiende a agudizarse.
Miguel Díaz-Canel ha hecho al menos dos apariciones, para hablar sobre el nuevo Periodo Especial y aunque en ellos, ha buscado minimizar la problemática realidad que se avecina, la población se prepara para un escenario cada día más complejo.
“Muchos centros de trabajo, la mayoría de ellos van a abrir únicamente tres veces por semana y la gente va a trabajar tres horas por día”.Ya empresas estatales han comenzado a informar sobre sus “horarios especiales”, como es el caso de ETECSA, durante el nuevo Periodo Especial.

La salida de trenes y ómnibuses se ha restringido, así como se ha pedido que se tome la “tracción animal” para solventar, como ya tuvo que hacer la Isla en el Periodo Especial tras la caída de la Unión Soviética.
Dentro de las medidas para ahorrar electricidad, en el nuevo Periodo Especial, piden que las empresas permitan que los trabajadores cumplan con sus funciones desde sus casas.
“¿Qué dice este títere? ¡Déjate de joder! Un país en crisis lo que tiene que hacer es duplicar la producción para salir de la crisis y en Cuba es todo lo contrario, ahora quieren que nadie salga de su casa, que nadie produzca nada”, se preguntó Otaola.
A juicio de Otaola, es un descaro, que se hable de “garantizar hasta el domingo” el combustible, anuncio que realizó en un miércoles. “Es como que te digan que viene un meteorito y en dos días te va a aplastar”.
«El pueblo cubano está paralizado» según Rosa María Payá.
Por María Fernanda Muñoz.
“El pueblo cubano está paralizado en términos de poder transportarse o tener acceso a los alimentos” aseveró Rosa María Payá, activista cubana en entrevista con NTN24.
Según refirió la opositora, la realidad que afronta Cuba, ante un inminente nuevo Periodo Especial, es producto de que el petróleo venezolano está “goteando” y es el pueblo cubano el quien paga las consecuencias.
Recordó que en medio del caos provocado, también se incrementa la represión, arreciando contra la población al sentirse debilitado.
Urgió que el pueblo cubano alce la voz y que la comunidad internacional reconozca a Miguel Díaz-Canel como lo que es: un usurpador.
“El pueblo cubano está paralizado en términos de poder transportarse o tener acceso a los alimentos” aseveró Rosa María Payá, activista cubana en entrevista con NTN24.
Según refirió la opositora, la realidad que afronta Cuba, ante un inminente nuevo Periodo Especial, es producto de que el petróleo venezolano está “goteando” y es el pueblo cubano el quien paga las consecuencias.
“Está goteando el petróleo que pertenece al pueblo venezolano. Hicieron a la Isla dependiente de la producción petrolera de un país extranjero y luego destruyeron el aparato productivo de ese país y ahora culpan a Donald Trump cuando es la mediocridad de esta dictadura y todos los frenos que les ponen a los cubanos para que labren su propio destino”.Fue enfática en asegurar que el régimen culpa a Estados Unidos “de su propia mediocridad”.
Recordó que en medio del caos provocado, también se incrementa la represión, arreciando contra la población al sentirse debilitado.
“Los cubanos no tienen libertades políticas ni económicas. No existe libertad para hacer negocios, no hay respeto por la propiedad privada sino un permiso que da el régimen que se quita a voluntad de quienes están en el poder”.Denunció que el régimen cubano tiene alianzas con grupos delictivos, terroristas y con vínculos con el narcotráfico. “Hablamos de un peligro no solo para los cubanos sino para toda la región que en estos momentos va en aumento” expresó.
Urgió que el pueblo cubano alce la voz y que la comunidad internacional reconozca a Miguel Díaz-Canel como lo que es: un usurpador.
“No pueden darle una legitimidad que el pueblo cubano no le ha dado porque no lo ha elegido. Queremos que los países de América Latina los primeros afectados, sean los primeros en alzar la voz”, acotó Payá.
jueves, 12 de septiembre de 2019
Delincuentes, vulgares delincuentes.
Por Regis Iglesias.
Netflix estrena la serie Wasp Network (Red avispa) sobre el grupo criminal que opero, fue desarticulado y sus miembros sentenciados por conspiración para cometer espionaje, cometer asesinato, actuar como agentes de un gobierno extranjero y otras actividades ilegales en los Estados Unidos de Bill Clinton, allá por los años 90s.
En su cartel promocional la serie, que protagoniza Penelope Cruz, deja el suspense de la trama, Traitors or héroes. Es la pregunta que se hacen los productores para no molestar a los represores del régimen y tampoco parecer muy abyectos de la tiranía a sus opositores, para supuestamente marcar equidistancia de posiciones políticas que cuando menos son rentables para sus bolsillos. El Castrismo siempre ha sido atractivo para Hollywood y la de ceporros millonarios que les gusta posar de agitadores anti sistema desde sus mansiones en las colinas frente al océano de la mítica ciudad de Los Angeles.
Viene a mi memoria una anécdota de cuando estando en la prisión de máxima severidad Kilo 8 de Camaguey junto a un grupo de compañeros activistas pro democracia que habíamos demandado un referendo basándonos en las leyes vigentes de la dictadura, lo que nos costó largas en injustas condenas que aún no terminan porque el destierro continua vigente para nosotros. Alli mientras descansábamos una tarde en los camastros de nuestras celdas nos visitó un grupo de fiscales del Estado.
Estaban frente a la reja de mi celda y uno de ellos me pregunta: “Como esta?” Con igual gesto de urbanidad le respondo “Preso injustamente”
El tipo se siente incómodo por mi respuesta, supongo que esperaba que le dijera que atendido a cuerpo de rey (al menos como Luis XVI en manos de los jacobinos, Nicolas II en manos de Lenin o Pu Yi de los maoístas), me suelta un cansino “Ustedes están bien presos, violaron la ley y son vulgares delincuentes”
Simplemente le respondí que “si esa era su opinión no tenía mas nada que hablar con el y daba por terminada la conversación”. Di la espalda pero el tipo se quedo entre sorprendido y con ganas de más debate o por mi desprecio a su estatus. Pero inmediatamente mis compañeros que desde sus celdas seguían el intercambio comenzaron a increpar a la delegación de represores con títulos de juristas que ante los aplastantes argumentos de los prisioneros se despertaban. El periodista y escritor Ricardo González, presidente de la Asociación de Periodistas Independientes Manuel Marquez Sterling, le pregunta a una fiscal, “En fin en caso de que alguien viole aun una ley injusta, aunque en nuestro caso no fue así, ustedes le consideran como vulgar delincuente?” A lo que esta respondió afirmativamente.
Pero Ricardo, que ya tenía la espada dispuesta para el lance final entonces le dice, “Entonces para usted los cinco agentes de la Red Avispa infiltrados en Estados Unidos que violaron las leyes de ese país son vulgares delincuentes por el hecho comprobado de su delito”
Hubo un silencio sepulcral entre los represores con títulos de juristas. Pero unos segundos después la fiscal supongo que por no ceder en su punto de vista sobre la injusticia de nuestro secuestro reconoce con una frase lapidaria todo lo que representaban los cinco criminales del G2 cubano presos en Estados Unidos. “Si, violaron la ley de ese país y aunque es injusto están presos como vulgares delincuentes…”
Ricardo le agradeció su respuesta y yo me uní finalmente a la conversación “Pues bien, esos espías como usted bien reconoce son unos vulgares delincuentes, nosotros no”.
Mas nunca vinieron fiscales a visitarnos y mucho menos a debatir con nosotros en nuestro injusto secuestro esos casi ocho años.
Los vulgares delincuentes fueron indultados por un presidente miserable de Estados Unidos desesperado por restablecer relaciones con esa dictadura que viola leyes propias y ajenas, encarcela a activistas pacíficos pro democracia y ha preparado y exportado criminales a todo el mundo por más de sesenta años.
Hollywood luego se encarga de lavarles la cara a pesar de las sentencias de los fiscales del propio régimen.
Yo por supuesto que apoyo la campaña iniciada por la mas importante escritora cubana viva, la exiliada Zoe Valdes para que se boicotee esa producción promocionada por Neflix que debería titularse Vulgares delincuentes, como sentencio aquella fiscal en Kilo 8, Camagüey. Las victimas de esa dictadura feroz claman por justicia y solidaridad. Vergüenza sobre todo ese mundillo infame del cine que es cómplice de la tiranía.
Netflix estrena la serie Wasp Network (Red avispa) sobre el grupo criminal que opero, fue desarticulado y sus miembros sentenciados por conspiración para cometer espionaje, cometer asesinato, actuar como agentes de un gobierno extranjero y otras actividades ilegales en los Estados Unidos de Bill Clinton, allá por los años 90s.En su cartel promocional la serie, que protagoniza Penelope Cruz, deja el suspense de la trama, Traitors or héroes. Es la pregunta que se hacen los productores para no molestar a los represores del régimen y tampoco parecer muy abyectos de la tiranía a sus opositores, para supuestamente marcar equidistancia de posiciones políticas que cuando menos son rentables para sus bolsillos. El Castrismo siempre ha sido atractivo para Hollywood y la de ceporros millonarios que les gusta posar de agitadores anti sistema desde sus mansiones en las colinas frente al océano de la mítica ciudad de Los Angeles.
Viene a mi memoria una anécdota de cuando estando en la prisión de máxima severidad Kilo 8 de Camaguey junto a un grupo de compañeros activistas pro democracia que habíamos demandado un referendo basándonos en las leyes vigentes de la dictadura, lo que nos costó largas en injustas condenas que aún no terminan porque el destierro continua vigente para nosotros. Alli mientras descansábamos una tarde en los camastros de nuestras celdas nos visitó un grupo de fiscales del Estado.
Estaban frente a la reja de mi celda y uno de ellos me pregunta: “Como esta?” Con igual gesto de urbanidad le respondo “Preso injustamente”
El tipo se siente incómodo por mi respuesta, supongo que esperaba que le dijera que atendido a cuerpo de rey (al menos como Luis XVI en manos de los jacobinos, Nicolas II en manos de Lenin o Pu Yi de los maoístas), me suelta un cansino “Ustedes están bien presos, violaron la ley y son vulgares delincuentes”
Simplemente le respondí que “si esa era su opinión no tenía mas nada que hablar con el y daba por terminada la conversación”. Di la espalda pero el tipo se quedo entre sorprendido y con ganas de más debate o por mi desprecio a su estatus. Pero inmediatamente mis compañeros que desde sus celdas seguían el intercambio comenzaron a increpar a la delegación de represores con títulos de juristas que ante los aplastantes argumentos de los prisioneros se despertaban. El periodista y escritor Ricardo González, presidente de la Asociación de Periodistas Independientes Manuel Marquez Sterling, le pregunta a una fiscal, “En fin en caso de que alguien viole aun una ley injusta, aunque en nuestro caso no fue así, ustedes le consideran como vulgar delincuente?” A lo que esta respondió afirmativamente.
Pero Ricardo, que ya tenía la espada dispuesta para el lance final entonces le dice, “Entonces para usted los cinco agentes de la Red Avispa infiltrados en Estados Unidos que violaron las leyes de ese país son vulgares delincuentes por el hecho comprobado de su delito”
Hubo un silencio sepulcral entre los represores con títulos de juristas. Pero unos segundos después la fiscal supongo que por no ceder en su punto de vista sobre la injusticia de nuestro secuestro reconoce con una frase lapidaria todo lo que representaban los cinco criminales del G2 cubano presos en Estados Unidos. “Si, violaron la ley de ese país y aunque es injusto están presos como vulgares delincuentes…”
Ricardo le agradeció su respuesta y yo me uní finalmente a la conversación “Pues bien, esos espías como usted bien reconoce son unos vulgares delincuentes, nosotros no”.
Mas nunca vinieron fiscales a visitarnos y mucho menos a debatir con nosotros en nuestro injusto secuestro esos casi ocho años.
Los vulgares delincuentes fueron indultados por un presidente miserable de Estados Unidos desesperado por restablecer relaciones con esa dictadura que viola leyes propias y ajenas, encarcela a activistas pacíficos pro democracia y ha preparado y exportado criminales a todo el mundo por más de sesenta años.
Hollywood luego se encarga de lavarles la cara a pesar de las sentencias de los fiscales del propio régimen.
Yo por supuesto que apoyo la campaña iniciada por la mas importante escritora cubana viva, la exiliada Zoe Valdes para que se boicotee esa producción promocionada por Neflix que debería titularse Vulgares delincuentes, como sentencio aquella fiscal en Kilo 8, Camagüey. Las victimas de esa dictadura feroz claman por justicia y solidaridad. Vergüenza sobre todo ese mundillo infame del cine que es cómplice de la tiranía.
Cuba y Hong Kong.
Por Zoé Valdés.
Los hongkoneses llevan semanas en las calles. Ha habido de todo: detenciones, encarcelamientos, palizas brutales, heridos, y al parecer hasta muertes ocultadas por las autoridades gubernamentales, pero los hongkoneses siguen copando los espacios de la ciudad en tono de protesta frente al recorte de libertades impuesto por la China comunista. No hay señales de que se detendrán en breve. Es un movimiento que gana cada día en afrenta y verdad. Hace poco salieron con banderas norteamericanas reclamando la intervención norteamericana y pidiendo al presidente Donald Trump que los apoyara con toda la fuerza del gigante estadounidense. Están decididos a ser libres.
Por otro lado, los cubanos continúan aguantando esquinas con sus cuerpos extenuados, o sentados en los contenes maniobrando en sus móviles, exigiendo recargas al exilio que los mantiene. Salvo rarísimas excepciones, no es más que un pueblo desgastado. Y una disidencia perpetrada por el propio régimen. No anhelan ser libres. La esclavitud les va como un guante de piedra.
A esa otra disidencia de nuevo modelo no se le ocurre otra cosa que citar al pueblo a copar las calles el Día de la Patrona de Cuba, Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, cada cual con un girasol en la mano. Un girasol, señores… Se creen que son Birmania, al parecer… Son muy bichos, por otro lado, porque se acerca la época de repartición de grants americanos (ayudas económicas de la NED), y algo hay que inventar para que caiga abundancia en la alcancía. Entonces, pues protestas con girasoles… De modo que, cualquiera que salió con un girasol en la mano el día 8 de septiembre, pues fue computarizado, lo mismo por el régimen que por la disidencia de último diseño, como contestatario de uno u otro o cualquier bando, que ya nadie sabe ni les interesa saber.
Cuba es así, un chiquero donde al lodo lo han convertido en flan sin azúcar, y a tragar con lo que se pueda, hoy gladiolos, mañana girasoles...
Por fin llegó el gran día… En Palmarito de Cauto, el rebautizado León de Palmarito (así se hizo llamar él mismo), José Daniel Ferrer, de Unpacu (un paco de aprovechados), salió a la calle con cuatro gatos que lo seguían marchando con girasoles medio marchitos. El espectáculo, preparado donde los haya, dio vergüenza ajena (vídeo en Facebook): el León de Palmarito avanza autofilmándose, mientras comenta en una especie de aramemeo, con un móvil, y al punto llega la programada policía, se supone que para detenerlos. Cuentan que hubo cuarenta y tantos apresados, ahí no había más de cinco indefensos.
En Miami, idéntico show, pero con mayor cantidad de gente y girasoles alimentados con Malta Hatuey (los girasoles, aclaro, no la gente). La líder del momento, Rosa María Payá, disfrazada de sí misma pero decidiendo por Cuba, arengaba moviendo los brazos cual aspas de un ventilador Sanyo. A la que habla como un ventilador Órbita la tenía detrás, de guardaespaldas jala leva, aprobaba cada una de sus estrambóticas y gastadas frases, disfrazada con botas militares, vestido vaporoso, el pelo oxigenado a lo Lady Gagá, y un poco más… Daba pena.
Sesenta años llevamos en esto, salvo excepciones, como dije antes.
El MCL (Movimiento Cristiano Liberación) cumplía ese mismo día 31 años. Todo este escandalito de los bichidisidentes, dentro y fuera, no hizo más que apagar la intención de lucha y el auténtico aniversario de los que sin tanta alharaca han ido demostrando que un pueblo desde la verdad todo lo puede, pero con la mentira no irá ni de aquí a la esquina.
Me he atrevido a comparar a Cuba con Hong Kong, pido disculpas al pueblo hongkonés. Y ruego que no les caiga encima la maldición cubana, ese karma carnavalero, que no lleva más que al abismo y guarachando. "Cuba es como el Titanic, pero con los pasajeros aplaudiendo", dijo Jorge Cancio en Twitter. Cuánta razón lleva.
Los hongkoneses llevan semanas en las calles. Ha habido de todo: detenciones, encarcelamientos, palizas brutales, heridos, y al parecer hasta muertes ocultadas por las autoridades gubernamentales, pero los hongkoneses siguen copando los espacios de la ciudad en tono de protesta frente al recorte de libertades impuesto por la China comunista. No hay señales de que se detendrán en breve. Es un movimiento que gana cada día en afrenta y verdad. Hace poco salieron con banderas norteamericanas reclamando la intervención norteamericana y pidiendo al presidente Donald Trump que los apoyara con toda la fuerza del gigante estadounidense. Están decididos a ser libres.
Por otro lado, los cubanos continúan aguantando esquinas con sus cuerpos extenuados, o sentados en los contenes maniobrando en sus móviles, exigiendo recargas al exilio que los mantiene. Salvo rarísimas excepciones, no es más que un pueblo desgastado. Y una disidencia perpetrada por el propio régimen. No anhelan ser libres. La esclavitud les va como un guante de piedra.
A esa otra disidencia de nuevo modelo no se le ocurre otra cosa que citar al pueblo a copar las calles el Día de la Patrona de Cuba, Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, cada cual con un girasol en la mano. Un girasol, señores… Se creen que son Birmania, al parecer… Son muy bichos, por otro lado, porque se acerca la época de repartición de grants americanos (ayudas económicas de la NED), y algo hay que inventar para que caiga abundancia en la alcancía. Entonces, pues protestas con girasoles… De modo que, cualquiera que salió con un girasol en la mano el día 8 de septiembre, pues fue computarizado, lo mismo por el régimen que por la disidencia de último diseño, como contestatario de uno u otro o cualquier bando, que ya nadie sabe ni les interesa saber.
Cuba es así, un chiquero donde al lodo lo han convertido en flan sin azúcar, y a tragar con lo que se pueda, hoy gladiolos, mañana girasoles...
Por fin llegó el gran día… En Palmarito de Cauto, el rebautizado León de Palmarito (así se hizo llamar él mismo), José Daniel Ferrer, de Unpacu (un paco de aprovechados), salió a la calle con cuatro gatos que lo seguían marchando con girasoles medio marchitos. El espectáculo, preparado donde los haya, dio vergüenza ajena (vídeo en Facebook): el León de Palmarito avanza autofilmándose, mientras comenta en una especie de aramemeo, con un móvil, y al punto llega la programada policía, se supone que para detenerlos. Cuentan que hubo cuarenta y tantos apresados, ahí no había más de cinco indefensos.
En Miami, idéntico show, pero con mayor cantidad de gente y girasoles alimentados con Malta Hatuey (los girasoles, aclaro, no la gente). La líder del momento, Rosa María Payá, disfrazada de sí misma pero decidiendo por Cuba, arengaba moviendo los brazos cual aspas de un ventilador Sanyo. A la que habla como un ventilador Órbita la tenía detrás, de guardaespaldas jala leva, aprobaba cada una de sus estrambóticas y gastadas frases, disfrazada con botas militares, vestido vaporoso, el pelo oxigenado a lo Lady Gagá, y un poco más… Daba pena.
Sesenta años llevamos en esto, salvo excepciones, como dije antes.
El MCL (Movimiento Cristiano Liberación) cumplía ese mismo día 31 años. Todo este escandalito de los bichidisidentes, dentro y fuera, no hizo más que apagar la intención de lucha y el auténtico aniversario de los que sin tanta alharaca han ido demostrando que un pueblo desde la verdad todo lo puede, pero con la mentira no irá ni de aquí a la esquina.
Me he atrevido a comparar a Cuba con Hong Kong, pido disculpas al pueblo hongkonés. Y ruego que no les caiga encima la maldición cubana, ese karma carnavalero, que no lleva más que al abismo y guarachando. "Cuba es como el Titanic, pero con los pasajeros aplaudiendo", dijo Jorge Cancio en Twitter. Cuánta razón lleva.
miércoles, 11 de septiembre de 2019
La cueva.
Por Carlos Lechuga.
Juan Carlos Hevia se dedicaba al hueco. Y no me refiero al hueco como algo emocional, bueno, también, ya que todos los cubanos hemos estado o seguimos estando en algún tipo de «huequito» o «fundidera». Algún tipo de tristeza. Juan Carlos Hevia se dedicaba al hueco: cavaba huecos. Desde chiquito.
Juan Carlos vivía en una zona oriental de la isla que tenía un mineral especial y todo el mundo en su pueblo, y en el poblado de al lado, vivía de eso. Primero, Juan Carlos fue contratado para abrir túneles antiaéreos ya que una invasión yanqui siempre ha sido inminente. Todos los días de su vida los pasaba, de seis a seis, metido en la oscuridad. Sin ver la luz. Ya cuando salía estaba tan fundido que ni se enteraba de lo que pasaba a su alrededor. Como un zombi se sentaba frente al televisor, a esperar a que su mujer le trajera el plato de comida y los locutores le tiraran una serie de noticias bien locas. Para mi amigo Juan Carlos la realidad era algo que le contaba yo, o su mujer, o la televisión. No tenía manera de saber si le mentíamos o si la vida de afuera era realmente así. En un momento, una empresa canadiense empezó a excavar en la zona para buscar el preciado mineral y entonces el flaco Juan Carlos mejoró. Pasó de cavar huecos para el Estado y empezó a cavar para una empresa de afuera. El salario mejoró, mas su realidad diaria siguió siendo la misma. De seis a seis, metido en un hueco. En la oscuridad. Sin tener referente de lo que pasaba afuera. Sin saber quién era Nicole Kidman ni Roberto Bolaño. En pandemia. Sin baranda.

Juan Carlos Hevia se dedicaba al hueco. Y no me refiero al hueco como algo emocional, bueno, también, ya que todos los cubanos hemos estado o seguimos estando en algún tipo de «huequito» o «fundidera». Algún tipo de tristeza. Juan Carlos Hevia se dedicaba al hueco: cavaba huecos. Desde chiquito.
Juan Carlos vivía en una zona oriental de la isla que tenía un mineral especial y todo el mundo en su pueblo, y en el poblado de al lado, vivía de eso. Primero, Juan Carlos fue contratado para abrir túneles antiaéreos ya que una invasión yanqui siempre ha sido inminente. Todos los días de su vida los pasaba, de seis a seis, metido en la oscuridad. Sin ver la luz. Ya cuando salía estaba tan fundido que ni se enteraba de lo que pasaba a su alrededor. Como un zombi se sentaba frente al televisor, a esperar a que su mujer le trajera el plato de comida y los locutores le tiraran una serie de noticias bien locas. Para mi amigo Juan Carlos la realidad era algo que le contaba yo, o su mujer, o la televisión. No tenía manera de saber si le mentíamos o si la vida de afuera era realmente así. En un momento, una empresa canadiense empezó a excavar en la zona para buscar el preciado mineral y entonces el flaco Juan Carlos mejoró. Pasó de cavar huecos para el Estado y empezó a cavar para una empresa de afuera. El salario mejoró, mas su realidad diaria siguió siendo la misma. De seis a seis, metido en un hueco. En la oscuridad. Sin tener referente de lo que pasaba afuera. Sin saber quién era Nicole Kidman ni Roberto Bolaño. En pandemia. Sin baranda.
Cuando el castrismo censuró a Camilo Sesto.
Por Zoé Valdés.
Numerosos espectadores pudieron apreciar la música de Sixto Rodríguez y su significado en la sombría Sudáfrica del Apartheid mediante el premiado documental Searching for Sugar Men (2012) del cineasta Malik Bendjelloul: un disco de Rodríguez, que pasó sin pena ni gloria en Estados Unidos y en el resto del mundo, dio lugar al auge de numerosas manifestaciones en contra del régimen, y varios de sus protagonistas testimoniaron en el filme cómo la mera evocación de las canciones de aquel álbum, que competía en el mercado con The Rolling Stones, superando a sus rivales, por razones estrictamente políticas llenó de esperanzas y acompañó en su liberación al pueblo sudafricano.
El caso de Camilo Sesto en Cuba, salvando las diferencias, pues sin duda alguna en lo suyo Sesto es muchísimo mejor que Sixto, y por esa razón gozó de una gran popularidad mundial, fue muy distinto a lo que ocurrió con su música en el resto de Sudamérica. Explicaré el por qué a continuación:
En Cuba durante los años en los que Camilo Sesto fue célebre, toda la música norteamericana y la música tradicional cubana en gran medida fue censurada, y prohibida en la mayoría de los casos. Muchos de los más grandes compositores e intérpretes de la isla debieron tomar el camino del exilio; por otro lado, la música norteamericana fue barrida de los medios de comunicación por órdenes directas del tirano de izquierdas Fidel Castro. Los Beatles y todo lo que oliera a rock and roll fue aniquilado.
Numerosos espectadores pudieron apreciar la música de Sixto Rodríguez y su significado en la sombría Sudáfrica del Apartheid mediante el premiado documental Searching for Sugar Men (2012) del cineasta Malik Bendjelloul: un disco de Rodríguez, que pasó sin pena ni gloria en Estados Unidos y en el resto del mundo, dio lugar al auge de numerosas manifestaciones en contra del régimen, y varios de sus protagonistas testimoniaron en el filme cómo la mera evocación de las canciones de aquel álbum, que competía en el mercado con The Rolling Stones, superando a sus rivales, por razones estrictamente políticas llenó de esperanzas y acompañó en su liberación al pueblo sudafricano.El caso de Camilo Sesto en Cuba, salvando las diferencias, pues sin duda alguna en lo suyo Sesto es muchísimo mejor que Sixto, y por esa razón gozó de una gran popularidad mundial, fue muy distinto a lo que ocurrió con su música en el resto de Sudamérica. Explicaré el por qué a continuación:
En Cuba durante los años en los que Camilo Sesto fue célebre, toda la música norteamericana y la música tradicional cubana en gran medida fue censurada, y prohibida en la mayoría de los casos. Muchos de los más grandes compositores e intérpretes de la isla debieron tomar el camino del exilio; por otro lado, la música norteamericana fue barrida de los medios de comunicación por órdenes directas del tirano de izquierdas Fidel Castro. Los Beatles y todo lo que oliera a rock and roll fue aniquilado.
domingo, 8 de septiembre de 2019
sábado, 7 de septiembre de 2019
El castrismo torpedea incluso las cooperativas.
Por Roberto Álvarez Quiñones.
¿Conocen en la cúpula castrista o en el equipo económico del Gobierno cubano el libro La riqueza de las naciones (1776), de Adam Smith?
Probablemente ni siquiera saben a ciencia cierta quién fue Smith, aunque puede que a alguno le suene el nombre del célebre escocés, fundador de la teoría económica moderna y que un siglo antes que Karl Marx esbozó la diferencia entre valor de uso y valor de cambio, y postuló que el trabajo humano es el que crea valor.
En su libro, Smith develó la fórmula cuasi mágica que mueve al mundo: "No es por la benevolencia del carnicero, del cervecero y del panadero que podemos contar con nuestra cena, sino por su propio interés".
O sea, que por su naturaleza intrínseca individual todo ser humano busca ante todo su propio beneficio, pero al lograrlo, sin proponérselo, beneficia a la sociedad. Esa ley primaria de la condición humana fue la que nunca entendieron, o se negaron a reconocer, Karl Marx, el "Che" Guevara y Fidel Castro, cuyo hermano igualmente se niega a restablecer la propiedad privada en Cuba.
En el colmo del estalinismo, ahora Castro II no solo impide el crecimiento del cuentapropismo, sino que frena también el cooperativismo. Desde el 30 de agosto último, por un decreto ley se prohíbe crear nuevas cooperativas no agropecuarias (CNA) y que se admitan nuevos socios.
Primo hermano del socialismo.
El cooperativismo es primo hermano del socialismo. Se basa en el colectivismo comunal que propugnaba Platón para crear la sociedad perfecta, la que le criticaba su discípulo Aristóteles, defensor de la propiedad privada individual "porque permite el desarrollo y facilita el progreso". Para Platón la sociedad ideal llegaría cuando "lo privado y lo individual han desaparecido" (Las Leyes), idea que 2.200 años después tomó Marx para diseñar su experimento comunista.
El cooperativismo ha sido la espina dorsal de las utopías y proyectos de sociedades ideales imaginadas a lo largo de la historia por soñadores sociales, todos enemigos de la propiedad privada individual. Esas fantasías no han podido ponerse en práctica. Los intentos por basar toda la sociedad en la propiedad comunal han fracasado. Se dan casos aislados de comunas y cooperativas exitosas como los kibutz en Israel, y algunos otros casos, pero lo cierto es que no hay país alguno basado por completo en la propiedad comunal. Eso en el siglo XXI sigue siendo una utopía.
Engels y Lenin esbozaron el parentesco del cooperativismo con el socialismo. En 1894, el primero consideró a las cooperativas agrícolas como vitales para la "gran cooperativa nacional de producción" comunista. Y Lenin en un artículo en Pravda, en 1923, concluyó que "siendo la clase obrera ya dueña del poder (…) en realidad solo nos queda la tarea de organizar a la población en cooperativas".
En el caso de Cuba el parentesco es mayor. La propiedad de los negocios constituidos en cooperativas no agropecuarias (CNA) es del Estado socialista, que la renta o entrega en usufructo a los socios. Las CNA son organizadas por el Gobierno, no surgen por acuerdo entre socios libres como habrían querido Platón, Tomás Moro o Robert Owen. Por eso en 2015 la National Cooperative Business Association, que visitó Cuba, reportó que el 77% de las CNA de la Isla eran "cooperativas inducidas".
Las CNA en el sector gastronómico se formaron mediante la conversión de restaurantes y cafeterías estatales en cooperativas integradas por muchos de sus empleados. En 2015 todas las CNA del país sumaban 500. Pero su número ha venido disminuyendo. Al iniciarse 2019 eran 434, y en agosto último, 398, con unos 17.000 socios. En la gastronomía operan unas 150. Luego siguen las ramas del comercio (81), la construcción (59) y la industria artesanal (34).
¿Por qué hay menos CNA en vez de más? Por la intervención enfermiza del Estado. En una paladar es muy difícil que el cliente se queje de deficiente servicio, poca higiene, falta de variedad o la comida media fría, que son las quejas que sí hay sobre las CNA de restaurantes y cafeterías, que al final arrastran vicios de los establecimientos estatales. Por tanto, volviendo a Smith, la diferencia entre una paladar y una CNA radica en la propiedad. Es así de simple.
El Estado no puede competir con las CNA.
El decreto publicado en la Gaceta Oficial arguye que el freno a las cooperativas es para "perfeccionarlas". Falso, es porque el dueño (el Gobierno) quiere controlarlas mejor.Y también porque la alta burocracia castrista ve con malos ojos que pese a todas sus limitaciones por el intervencionismo estatal, las CNA se "comen" a las empresas estatales, herederas de los "consolidados" estalinistas inventados por el "Che" en los años 60. No pueden competir con las CNA, que tienen una eficiencia muy superior.
Las cooperativas en la construcción disponen de más diestros albañiles, que hacen un trabajo de superior calidad y en menos tiempo que las brigadas estatales con su ineficiencia, desorden, robo de materiales, mala calidad y la demora para terminar obras.
De las consecuencias del tutelaje estatal sobre las cooperativas un elocuente ejemplo es el de Yugoslavia con su "socialismo autogestionario". Allí todas las empresas eran propiedad del Estado, pero confiadas a cooperativas de trabajadores para que las gestionaran y obtuviesen una parte de las ganancias. El modelo fracasó. Atrasó a Yugoslavia con respecto a Europa Occidental, que se basa en la propiedad privada individual.
Y es que en el cooperativismo hay un problema de índole científica. Si en una cooperativa los más hábiles, productivos e innovadores sostienen con su trabajo superior a otros menos capaces, o que no se esfuerzan demasiado, no hay incentivo para poner el "extra" que se necesita para aumentar la productividad. En el argot de un guajiro criollo: en una cooperativa "todos no jalan parejo".
Por leyes de la naturaleza hay diversidad física e intelectual entre los seres humanos. Fue ese "extra" el que hizo posible la Revolución Industrial que cambió la faz de la Tierra.
Lo más importante en esto es que a las cooperativas tuteladas por el Estado el régimen las presenta como una alternativa "no estatal" que sí está dispuesta a permitir, siempre que las controle bien, en vez de liberar de verdad las fuerzas productivas de la nación y dejar que surja la tan necesaria libre empresa en la Isla.
Más cercanas al mercado que al estatismo.
No obstante, pese a ese control estatal y todas las limitaciones citadas, dada las características jurásicas del castrismo, las CNA resultan islas de aire fresco porque conforman un segmento de la economía más cercano al mercado que al estalinismo estatista. No son gestionadas por el Estado y sus socios se reparten las ganancias entre ellos. Y eso es positivo.
Eso sí, hay que exigir que el Estado venda la propiedad a los cooperativistas. Ello podría ser financiado por el Gobierno con préstamos a bajo interés concedidos por el Banco Popular de Ahorro u otro banco estatal.
Lo dramático en todo esto es que el frenazo a las CNA se produce en momentos en que ya el "Periodo Especial II" da sus primeros aletazos y se agrava la crisis económica. El parón a las CNA frena la creación de empleos precisamente cuando más empleo, producción y servicios se necesitan. El Estado socialista simplemente no es capaz de generarlos.
Para que los cubanos se alimenten bien, no sufran la pobreza y la escasez de todo, la desesperanza que los asfixia paulatinamente y los hace pensar en irse del país, los carniceros, cerveceros, panaderos, y todos los que operan negocios de cualquier tipo, sean grandes o minúsculos, deben ser sus propietarios, como lo eran en 1958. Lo mismo en la esquina de Infanta y San Lázaro en La Habana, que en una concurrida esquina santiaguera, villareña o pinareña.
¿Conocen en la cúpula castrista o en el equipo económico del Gobierno cubano el libro La riqueza de las naciones (1776), de Adam Smith?
Probablemente ni siquiera saben a ciencia cierta quién fue Smith, aunque puede que a alguno le suene el nombre del célebre escocés, fundador de la teoría económica moderna y que un siglo antes que Karl Marx esbozó la diferencia entre valor de uso y valor de cambio, y postuló que el trabajo humano es el que crea valor.
En su libro, Smith develó la fórmula cuasi mágica que mueve al mundo: "No es por la benevolencia del carnicero, del cervecero y del panadero que podemos contar con nuestra cena, sino por su propio interés".
O sea, que por su naturaleza intrínseca individual todo ser humano busca ante todo su propio beneficio, pero al lograrlo, sin proponérselo, beneficia a la sociedad. Esa ley primaria de la condición humana fue la que nunca entendieron, o se negaron a reconocer, Karl Marx, el "Che" Guevara y Fidel Castro, cuyo hermano igualmente se niega a restablecer la propiedad privada en Cuba.
En el colmo del estalinismo, ahora Castro II no solo impide el crecimiento del cuentapropismo, sino que frena también el cooperativismo. Desde el 30 de agosto último, por un decreto ley se prohíbe crear nuevas cooperativas no agropecuarias (CNA) y que se admitan nuevos socios.
Primo hermano del socialismo.
El cooperativismo es primo hermano del socialismo. Se basa en el colectivismo comunal que propugnaba Platón para crear la sociedad perfecta, la que le criticaba su discípulo Aristóteles, defensor de la propiedad privada individual "porque permite el desarrollo y facilita el progreso". Para Platón la sociedad ideal llegaría cuando "lo privado y lo individual han desaparecido" (Las Leyes), idea que 2.200 años después tomó Marx para diseñar su experimento comunista.
El cooperativismo ha sido la espina dorsal de las utopías y proyectos de sociedades ideales imaginadas a lo largo de la historia por soñadores sociales, todos enemigos de la propiedad privada individual. Esas fantasías no han podido ponerse en práctica. Los intentos por basar toda la sociedad en la propiedad comunal han fracasado. Se dan casos aislados de comunas y cooperativas exitosas como los kibutz en Israel, y algunos otros casos, pero lo cierto es que no hay país alguno basado por completo en la propiedad comunal. Eso en el siglo XXI sigue siendo una utopía.
Engels y Lenin esbozaron el parentesco del cooperativismo con el socialismo. En 1894, el primero consideró a las cooperativas agrícolas como vitales para la "gran cooperativa nacional de producción" comunista. Y Lenin en un artículo en Pravda, en 1923, concluyó que "siendo la clase obrera ya dueña del poder (…) en realidad solo nos queda la tarea de organizar a la población en cooperativas".
En el caso de Cuba el parentesco es mayor. La propiedad de los negocios constituidos en cooperativas no agropecuarias (CNA) es del Estado socialista, que la renta o entrega en usufructo a los socios. Las CNA son organizadas por el Gobierno, no surgen por acuerdo entre socios libres como habrían querido Platón, Tomás Moro o Robert Owen. Por eso en 2015 la National Cooperative Business Association, que visitó Cuba, reportó que el 77% de las CNA de la Isla eran "cooperativas inducidas".
Las CNA en el sector gastronómico se formaron mediante la conversión de restaurantes y cafeterías estatales en cooperativas integradas por muchos de sus empleados. En 2015 todas las CNA del país sumaban 500. Pero su número ha venido disminuyendo. Al iniciarse 2019 eran 434, y en agosto último, 398, con unos 17.000 socios. En la gastronomía operan unas 150. Luego siguen las ramas del comercio (81), la construcción (59) y la industria artesanal (34).
¿Por qué hay menos CNA en vez de más? Por la intervención enfermiza del Estado. En una paladar es muy difícil que el cliente se queje de deficiente servicio, poca higiene, falta de variedad o la comida media fría, que son las quejas que sí hay sobre las CNA de restaurantes y cafeterías, que al final arrastran vicios de los establecimientos estatales. Por tanto, volviendo a Smith, la diferencia entre una paladar y una CNA radica en la propiedad. Es así de simple.
El Estado no puede competir con las CNA.
El decreto publicado en la Gaceta Oficial arguye que el freno a las cooperativas es para "perfeccionarlas". Falso, es porque el dueño (el Gobierno) quiere controlarlas mejor.Y también porque la alta burocracia castrista ve con malos ojos que pese a todas sus limitaciones por el intervencionismo estatal, las CNA se "comen" a las empresas estatales, herederas de los "consolidados" estalinistas inventados por el "Che" en los años 60. No pueden competir con las CNA, que tienen una eficiencia muy superior.
Las cooperativas en la construcción disponen de más diestros albañiles, que hacen un trabajo de superior calidad y en menos tiempo que las brigadas estatales con su ineficiencia, desorden, robo de materiales, mala calidad y la demora para terminar obras.
De las consecuencias del tutelaje estatal sobre las cooperativas un elocuente ejemplo es el de Yugoslavia con su "socialismo autogestionario". Allí todas las empresas eran propiedad del Estado, pero confiadas a cooperativas de trabajadores para que las gestionaran y obtuviesen una parte de las ganancias. El modelo fracasó. Atrasó a Yugoslavia con respecto a Europa Occidental, que se basa en la propiedad privada individual.
Y es que en el cooperativismo hay un problema de índole científica. Si en una cooperativa los más hábiles, productivos e innovadores sostienen con su trabajo superior a otros menos capaces, o que no se esfuerzan demasiado, no hay incentivo para poner el "extra" que se necesita para aumentar la productividad. En el argot de un guajiro criollo: en una cooperativa "todos no jalan parejo".
Por leyes de la naturaleza hay diversidad física e intelectual entre los seres humanos. Fue ese "extra" el que hizo posible la Revolución Industrial que cambió la faz de la Tierra.
Lo más importante en esto es que a las cooperativas tuteladas por el Estado el régimen las presenta como una alternativa "no estatal" que sí está dispuesta a permitir, siempre que las controle bien, en vez de liberar de verdad las fuerzas productivas de la nación y dejar que surja la tan necesaria libre empresa en la Isla.
Más cercanas al mercado que al estatismo.
No obstante, pese a ese control estatal y todas las limitaciones citadas, dada las características jurásicas del castrismo, las CNA resultan islas de aire fresco porque conforman un segmento de la economía más cercano al mercado que al estalinismo estatista. No son gestionadas por el Estado y sus socios se reparten las ganancias entre ellos. Y eso es positivo.
Eso sí, hay que exigir que el Estado venda la propiedad a los cooperativistas. Ello podría ser financiado por el Gobierno con préstamos a bajo interés concedidos por el Banco Popular de Ahorro u otro banco estatal.
Lo dramático en todo esto es que el frenazo a las CNA se produce en momentos en que ya el "Periodo Especial II" da sus primeros aletazos y se agrava la crisis económica. El parón a las CNA frena la creación de empleos precisamente cuando más empleo, producción y servicios se necesitan. El Estado socialista simplemente no es capaz de generarlos.
Para que los cubanos se alimenten bien, no sufran la pobreza y la escasez de todo, la desesperanza que los asfixia paulatinamente y los hace pensar en irse del país, los carniceros, cerveceros, panaderos, y todos los que operan negocios de cualquier tipo, sean grandes o minúsculos, deben ser sus propietarios, como lo eran en 1958. Lo mismo en la esquina de Infanta y San Lázaro en La Habana, que en una concurrida esquina santiaguera, villareña o pinareña.
Un economista propone diez acciones para sacar a Cuba de la crisis.
Por 14YMEDIO, La Habana
Omar Everleny Pérez fue expulsado por "indisciplina" en 2016 del Centro de Estudios de la Economía Cubana de la Universidad de La Habana
El economista Omar Everleny Pérez propuso un decálogo de acciones para salvar la economía cubana, que se encuentra al borde de una nueva crisis económica similar a la de los años 90 cuando terminaron los subsidios soviéticos y el Gobierno decretó el Período Especial.
En un artículo publicado por la agencia Inter Press Service, el economista, que fue expulsado por "indisciplina" en 2016 del Centro de Estudios de la Economía Cubana de la Universidad de La Habana, llama a liberar las fuerzas productivas, ampliar el mercado interno, eliminar el tutelaje del Estado sobre la contratación de cubanos y abrir el país a la inversión privada de la comunidad cubana en el extranjero.
La primera propuesta de Pérez es ampliar o eliminar el listado de actividades permitidas por cuenta propia, un catálogo considerado "medieval" por muchos expertos. El economista considera que se debería publicar más bien un listado de los oficios "que no se podrían ejercer privadamente", y dejar "a la iniciativa de la población" las actividades que quisieran ejercer por su cuenta.
Otra de las propuestas es la creación de mercados enfocados en la venta mayorista que abastezcan a los pequeños empresarios. Los primeros pasos para este tipo de mercados ya se dieron en el país, pero avanzan muy lentamente por el interés del Estado en controlar y apoderarse de todas las ganancias del comercio con márgenes que pueden llegar hasta el 300%.
Sin embargo, a pesar de los controles aduaneros, se estima que los cubanos gastan en el extranjero más de 2.300 millones de dólares en mercancías para luego revenderlas en la Isla.
El economista plantea la creación de zonas económicas especiales para que en vez de viajar a Panamá, México o Rusia, los cubanos puedan comprar esos mismos productos en la Isla. "Como el país carece de divisas, ese mercado funcionaria en dólares de Estados Unidos. Pero el Estado gana, no pierde, y la población mejora su poder adquisitivo después que ha recibido aumentos de salarios. No se entiende como otros países ganan con la situación económica interna cubana y las autoridades se dedican solo a controlar, en vez de ser proactivos", escribe.
Pérez sugiere al Ejecutivo de Miguel Díaz-Canel eliminar el gravamen al dólar estadounidense para evitar el comercio clandestino de dólares por CUC
Las cajas de cambio estatales, las únicas autorizadas en el país, compran el dolar a 0,87 CUC porque imponen un arancel del 10% y una comisión del 3%. Recientemente el valor del dólar subió en el mercado informal tras el aumento salarial decretado en el verano. La derogación del gravamen sobre el dólar sería un estímulo para que los cubanos que reciben remesas realicen depósitos en dólares en cuentas bancarias de la Isla.
El experto pide la aprobación de una Ley de Empresas y Cooperativas que ayuden a "legitimar" todas las formas de propiedad. El Gobierno acaba de suspender la creación de nuevas cooperativas con el argumento de que se deben eliminar "desviaciones" y mantiene su oposición a la creación de cooperativas de profesiones altamente cualificadas como los médicos, arquitectos o abogados.
El economista, que fue uno de los arquitectos de las reformas raulistas, propone que se "suavice" el monopolio estatal sobre el comercio exterior y se permita la contratación directa de los trabajadores por las empresas extranjeras.
El Estado tiene el monopolio de la contratación y cobra a esas empresas salarios similares a los de los países desarrollados pero pagan al empleado cubano sueldos que apenas superan los 100 dólares al mes. "Con la contratación de cada ingeniero cubano [la compañía estatal] Gaviota ingresaba, al menos hasta el año 2016, unos 15 mil dólares anuales", ejemplificaba un reciente informe de Cubanet.
Esta forma de contratación que también se aplica a deportistas, médicos y maestros que Cuba envía a trabajar al extranjero ha sido calificado como una nueva forma de trabajo esclavo por diversas organizaciones especializadas en la defensa de los derechos humanos.
Por último, Pérez propone a la Plaza de la Revolución abrir el país al capital de los cubanos que viven en el extranjero. Es sin duda la medida medida más difícil de implementar puesto que el Gobierno de La Habana carga con la responsabilidad histórica de haber confiscado todas las empresas del país y empujado a millones de cubanos al exilio con apenas lo que llevaban puesto.
Omar Everleny Pérez fue expulsado por "indisciplina" en 2016 del Centro de Estudios de la Economía Cubana de la Universidad de La Habana

El economista Omar Everleny Pérez propuso un decálogo de acciones para salvar la economía cubana, que se encuentra al borde de una nueva crisis económica similar a la de los años 90 cuando terminaron los subsidios soviéticos y el Gobierno decretó el Período Especial.
En un artículo publicado por la agencia Inter Press Service, el economista, que fue expulsado por "indisciplina" en 2016 del Centro de Estudios de la Economía Cubana de la Universidad de La Habana, llama a liberar las fuerzas productivas, ampliar el mercado interno, eliminar el tutelaje del Estado sobre la contratación de cubanos y abrir el país a la inversión privada de la comunidad cubana en el extranjero.
La primera propuesta de Pérez es ampliar o eliminar el listado de actividades permitidas por cuenta propia, un catálogo considerado "medieval" por muchos expertos. El economista considera que se debería publicar más bien un listado de los oficios "que no se podrían ejercer privadamente", y dejar "a la iniciativa de la población" las actividades que quisieran ejercer por su cuenta.
Otra de las propuestas es la creación de mercados enfocados en la venta mayorista que abastezcan a los pequeños empresarios. Los primeros pasos para este tipo de mercados ya se dieron en el país, pero avanzan muy lentamente por el interés del Estado en controlar y apoderarse de todas las ganancias del comercio con márgenes que pueden llegar hasta el 300%.
Sin embargo, a pesar de los controles aduaneros, se estima que los cubanos gastan en el extranjero más de 2.300 millones de dólares en mercancías para luego revenderlas en la Isla.
El economista plantea la creación de zonas económicas especiales para que en vez de viajar a Panamá, México o Rusia, los cubanos puedan comprar esos mismos productos en la Isla. "Como el país carece de divisas, ese mercado funcionaria en dólares de Estados Unidos. Pero el Estado gana, no pierde, y la población mejora su poder adquisitivo después que ha recibido aumentos de salarios. No se entiende como otros países ganan con la situación económica interna cubana y las autoridades se dedican solo a controlar, en vez de ser proactivos", escribe.
Pérez sugiere al Ejecutivo de Miguel Díaz-Canel eliminar el gravamen al dólar estadounidense para evitar el comercio clandestino de dólares por CUC
Las cajas de cambio estatales, las únicas autorizadas en el país, compran el dolar a 0,87 CUC porque imponen un arancel del 10% y una comisión del 3%. Recientemente el valor del dólar subió en el mercado informal tras el aumento salarial decretado en el verano. La derogación del gravamen sobre el dólar sería un estímulo para que los cubanos que reciben remesas realicen depósitos en dólares en cuentas bancarias de la Isla.
El experto pide la aprobación de una Ley de Empresas y Cooperativas que ayuden a "legitimar" todas las formas de propiedad. El Gobierno acaba de suspender la creación de nuevas cooperativas con el argumento de que se deben eliminar "desviaciones" y mantiene su oposición a la creación de cooperativas de profesiones altamente cualificadas como los médicos, arquitectos o abogados.
El economista, que fue uno de los arquitectos de las reformas raulistas, propone que se "suavice" el monopolio estatal sobre el comercio exterior y se permita la contratación directa de los trabajadores por las empresas extranjeras.
El Estado tiene el monopolio de la contratación y cobra a esas empresas salarios similares a los de los países desarrollados pero pagan al empleado cubano sueldos que apenas superan los 100 dólares al mes. "Con la contratación de cada ingeniero cubano [la compañía estatal] Gaviota ingresaba, al menos hasta el año 2016, unos 15 mil dólares anuales", ejemplificaba un reciente informe de Cubanet.
Esta forma de contratación que también se aplica a deportistas, médicos y maestros que Cuba envía a trabajar al extranjero ha sido calificado como una nueva forma de trabajo esclavo por diversas organizaciones especializadas en la defensa de los derechos humanos.
Por último, Pérez propone a la Plaza de la Revolución abrir el país al capital de los cubanos que viven en el extranjero. Es sin duda la medida medida más difícil de implementar puesto que el Gobierno de La Habana carga con la responsabilidad histórica de haber confiscado todas las empresas del país y empujado a millones de cubanos al exilio con apenas lo que llevaban puesto.
La Habana se convierte en el “lejano oeste” por crisis de transporte.
Por Henry Chirinos.
https://cubanosporelmundo.com/2018/12/21/la-habana-lejano-oeste-transporte/
Un pueblo sin ley. La capital cubana rememora al “lejano oeste”, debido a la anarquía que reina en las paradas de transporte debido a la escasez del mismo. Los cubanos han optado por pasar por alto las normas de convivencia.
Según detalla CubaNet, los ómnibuses viajan repletos. No les cabe ni un alma, lo que genera desespero en aquellos que llevan horas parados esperando por algún medio de transporte.
El ómnibus P7 que cubre la ruta Habana-Cotorro, fue testigo de la gresca que se armó entre una muchedumbre cansada del diario ajetreo, desesperada por llegar a su casa y preocupada por la negrura del cielo, que presagiaba una fuerte tormenta. Dos carros articulados fueron invadidos con tal violencia que debieron acudir seis patrulleros para intentar restaurar el orden.
Los oficiales castrista, usados solo para la represión, desconocen el proceder para intentar calmar a aquella enardecida muchedumbre que se abalanzaba sobre los autos al mejor estilo selvático.
Mujeres, niños y ancianos no tenían ningún beneficio en este caos.
En medio de la reyerta el chofer encaró al gentío, y a horcajadas sobre el estribo de la puerta gritó para que lo oyeran todos -incluso la policía-: “¡Oigan pa´acá! ¡El que no pague la guagua no va a subir ni pinga porque me llevo el carro pa’ la pinga!”. Las personas rieron, lo abuchearon y continuaron apretándose delante de la puerta del ómnibus, tratando de subir.
Por unos instante, el temeroso Periodo Especial parece haberse hecho presente, un joven se subió por una de las ventanillas, mientras que las personas intentaban entrar a la ya abarrotada “guagua”.
Como si llevaran botas de plomo, los policías se movían aturdidos entre ambos carros, tratando de que no se armara una bronca multitudinaria. En un delirante arranque, el oficial que parecía tener mayor rango gritó a los pasajeros del primer P7 que tendrían que bajarse por razones de indisciplina, y les advirtió que el ómnibus no iba a arrancar hasta que no descendiera el último tripulante. La respuesta a su autoridad abarcó todas las expresiones posibles desde carcajadas, burlas y ofensas, hasta soeces alusiones a su madre.
En medio de la crisis no hay respeto, miedo o cortesía, solo desespero y ganas porque todo termine.
La crisis de transporte en Cuba viene en ascenso desde hace varios años, pero tuvo su punto fuerte recientemente cuando el régimen emitió nuevas regulaciones para los transportistas privados, quienes ahora observan con cierto alivio como aquellos que los criticaron, denunciaron e insultaron, pasan penurias para abordar un transporte público.
https://cubanosporelmundo.com/2018/12/21/la-habana-lejano-oeste-transporte/
Un pueblo sin ley. La capital cubana rememora al “lejano oeste”, debido a la anarquía que reina en las paradas de transporte debido a la escasez del mismo. Los cubanos han optado por pasar por alto las normas de convivencia.
Según detalla CubaNet, los ómnibuses viajan repletos. No les cabe ni un alma, lo que genera desespero en aquellos que llevan horas parados esperando por algún medio de transporte.
El ómnibus P7 que cubre la ruta Habana-Cotorro, fue testigo de la gresca que se armó entre una muchedumbre cansada del diario ajetreo, desesperada por llegar a su casa y preocupada por la negrura del cielo, que presagiaba una fuerte tormenta. Dos carros articulados fueron invadidos con tal violencia que debieron acudir seis patrulleros para intentar restaurar el orden.
Los oficiales castrista, usados solo para la represión, desconocen el proceder para intentar calmar a aquella enardecida muchedumbre que se abalanzaba sobre los autos al mejor estilo selvático.
Mujeres, niños y ancianos no tenían ningún beneficio en este caos.
En medio de la reyerta el chofer encaró al gentío, y a horcajadas sobre el estribo de la puerta gritó para que lo oyeran todos -incluso la policía-: “¡Oigan pa´acá! ¡El que no pague la guagua no va a subir ni pinga porque me llevo el carro pa’ la pinga!”. Las personas rieron, lo abuchearon y continuaron apretándose delante de la puerta del ómnibus, tratando de subir.
Por unos instante, el temeroso Periodo Especial parece haberse hecho presente, un joven se subió por una de las ventanillas, mientras que las personas intentaban entrar a la ya abarrotada “guagua”.
Como si llevaran botas de plomo, los policías se movían aturdidos entre ambos carros, tratando de que no se armara una bronca multitudinaria. En un delirante arranque, el oficial que parecía tener mayor rango gritó a los pasajeros del primer P7 que tendrían que bajarse por razones de indisciplina, y les advirtió que el ómnibus no iba a arrancar hasta que no descendiera el último tripulante. La respuesta a su autoridad abarcó todas las expresiones posibles desde carcajadas, burlas y ofensas, hasta soeces alusiones a su madre.
En medio de la crisis no hay respeto, miedo o cortesía, solo desespero y ganas porque todo termine.
La crisis de transporte en Cuba viene en ascenso desde hace varios años, pero tuvo su punto fuerte recientemente cuando el régimen emitió nuevas regulaciones para los transportistas privados, quienes ahora observan con cierto alivio como aquellos que los criticaron, denunciaron e insultaron, pasan penurias para abordar un transporte público.
jueves, 5 de septiembre de 2019
La Iglesia socialista y el capitalismo salvaje.
Por Zoé Valdés.
La iglesia católica no puede estar demasiado orgullosa de su pasado relacionado con el nazismo. Históricamente está comprobado que así fue, colaboró, y por esa razón ha tenido que pedir perdón en múltiples ocasiones. Tampoco ha sido consecuente frente al horror comunista (salvo en la época de Juan Pablo II), y sin embargo continúa metiendo la pata hasta el tuétano.
El papa Francisco ha nombrado cardenal al arzobispo de La Habana, Juan de la Caridad García Rodríguez, quien ya en su nombramiento como arzobispo de la capital de Cuba expresó su deseo de que la isla continuara desafiante frente al imperio bajo la tiranía castrista, o sea, sometida a lo que ellos han dado en llamar "socialismo" desde la caída del Muro de Berlín, y que no es más que el comunismo de toda la vida en forma tiránico-feudal, en manos de una familia mafiosa que desde hace más de 60 años oprime a los cubanos.
Monseñor Juan de la Caridad García Rodríguez ha hecho declaraciones recientes tras su nombramiento como cardenal. Y monsignore ha dicho que él quiere para Cuba un "socialismo próspero".
La iglesia católica no puede estar demasiado orgullosa de su pasado relacionado con el nazismo. Históricamente está comprobado que así fue, colaboró, y por esa razón ha tenido que pedir perdón en múltiples ocasiones. Tampoco ha sido consecuente frente al horror comunista (salvo en la época de Juan Pablo II), y sin embargo continúa metiendo la pata hasta el tuétano.
El papa Francisco ha nombrado cardenal al arzobispo de La Habana, Juan de la Caridad García Rodríguez, quien ya en su nombramiento como arzobispo de la capital de Cuba expresó su deseo de que la isla continuara desafiante frente al imperio bajo la tiranía castrista, o sea, sometida a lo que ellos han dado en llamar "socialismo" desde la caída del Muro de Berlín, y que no es más que el comunismo de toda la vida en forma tiránico-feudal, en manos de una familia mafiosa que desde hace más de 60 años oprime a los cubanos.
Monseñor Juan de la Caridad García Rodríguez ha hecho declaraciones recientes tras su nombramiento como cardenal. Y monsignore ha dicho que él quiere para Cuba un "socialismo próspero".
Degradación social en Cuba.
Por María Fernanda Muñoz.
Un video compartido a través de redes sociales muestra a un grupo de niñas en Cuba, bailando de forma muy sugerente, al ritmo de la música, en posiciones indebidas para el rango de edades.
Un evento “para toda la familia” se puede convertir rápidamente en una oda a la inmoralidad y a la deformación en la Isla.
Las pequeñas son aupadas por el público presente, en su mayoría adulto, quienes las alientan a continuar con el baile en el medio de la celebración, que de acuerdo al usuario que compartió el video a través de redes sociales, se desarrollaba en el “Ranchón del Ministerio del Interior”.
De acuerdo al usuario, el video fue registrado en el cierre del verano durante una “fiesta pública”, en Sancti Spiritus, Cuba.
Añadió el mensaje, que desde su perspectiva, envían actitudes como esta, promovidas desde el mismo Estado: “Pioneras por el comunismo: seremos jineteras”.
En la opinión de Armando de Armas, analista de asuntos cubanos, entrevistado por América Tevé, el video representa un “horror”, poniéndose en el lugar de los niños, que pudiesen pasar por una situación de abuso infantil tan “aceptado”.
“Hablamos de bebés, danzando como si fuesen prostitutas de la calle 8 de Miami”. Fustigó que estas escenas cuenten con la aceptación de los padres en Cuba como si se tratara “de algo normal”.
Consultado sobre si podrían esperarse cosas peores en la Isla, añadió una fuerte pero asertiva frase: “el camino al abismo, es infinito”.
Un video compartido a través de redes sociales muestra a un grupo de niñas en Cuba, bailando de forma muy sugerente, al ritmo de la música, en posiciones indebidas para el rango de edades.
Un evento “para toda la familia” se puede convertir rápidamente en una oda a la inmoralidad y a la deformación en la Isla.
Las pequeñas son aupadas por el público presente, en su mayoría adulto, quienes las alientan a continuar con el baile en el medio de la celebración, que de acuerdo al usuario que compartió el video a través de redes sociales, se desarrollaba en el “Ranchón del Ministerio del Interior”.
De acuerdo al usuario, el video fue registrado en el cierre del verano durante una “fiesta pública”, en Sancti Spiritus, Cuba.
Añadió el mensaje, que desde su perspectiva, envían actitudes como esta, promovidas desde el mismo Estado: “Pioneras por el comunismo: seremos jineteras”.
En la opinión de Armando de Armas, analista de asuntos cubanos, entrevistado por América Tevé, el video representa un “horror”, poniéndose en el lugar de los niños, que pudiesen pasar por una situación de abuso infantil tan “aceptado”.
“Hablamos de bebés, danzando como si fuesen prostitutas de la calle 8 de Miami”. Fustigó que estas escenas cuenten con la aceptación de los padres en Cuba como si se tratara “de algo normal”.
Consultado sobre si podrían esperarse cosas peores en la Isla, añadió una fuerte pero asertiva frase: “el camino al abismo, es infinito”.
miércoles, 4 de septiembre de 2019
Bolsonaro a Bachelet: “Chile sería Cuba de no ser por Pinochet”.
Por María Fernanda Muñoz.
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, respondió a las declaraciones de la Alta Comisionado de Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet sobre la violencia policial y la situación de derechos ciudadanos en Brasil.
“Señora Michelle Bachelet: Si no fuera por el personal de (Augusto) Pinochet, que derrotó a la izquierda en 1973, entre ellos a su padre, hoy Chile sería una Cuba” aseguró Bolsonaro.
Las declaraciones de Bolsonaro llegan este miércoles, como una dura crítica en contra de Bachelet, acusándola además de defender a “vagabundos” y atacó incluso por el lado personal, reseña EFE.
“Nos acusa de que no estamos castigando a los policías que matan gente en Brasil”, pero “está defendiendo los derechos humanos de los vagabundos”, afirmó el líder de la ultraderecha brasileña en declaraciones ofrecidas a periodistas a las puertas del Palacio de la Alvorada, residencia oficial de la Presidencia.
Bolsonaro ha mantenido una fuerte retórica en contra de situaciones como las de Cuba o Venezuela. Incluso, a su llegada al poder protagonizó un fuerte encuentro con el régimen cuando presionó por cambios en el programa de cooperación “Más médicos”, que derivó en la suspensión unilateral del acuerdo por decisión del castrismo.
También se ha mantenido crítico de la situación en Argentina, augurando que de regresar el kirchnerismo, replicarán la realidad venezolana.
Según refirió Bolsonaro, “la pandilla de Cristina Kirchner” es la misma que la de la ex presidenta brasileña Dilma Rousseff; del mandatario venezolano, Nicolás Maduro; y de los fallecidos gobernantes de Venezuela y Cuba, Hugo Chávez y Fidel Castro, respectivamente.
“¡Pueblo gaucho! Si esa izquierda vuelve a Argentina, podemos tener sí, en Río Grande do Sul, un nuevo estado de Roraima (norte de Brasil y fronterizo con Venezuela) y no queremos eso, hermanos argentinos huyendo para aquí”, expresó Bolsonaro.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, respondió a las declaraciones de la Alta Comisionado de Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet sobre la violencia policial y la situación de derechos ciudadanos en Brasil.
“Señora Michelle Bachelet: Si no fuera por el personal de (Augusto) Pinochet, que derrotó a la izquierda en 1973, entre ellos a su padre, hoy Chile sería una Cuba” aseguró Bolsonaro.
Las declaraciones de Bolsonaro llegan este miércoles, como una dura crítica en contra de Bachelet, acusándola además de defender a “vagabundos” y atacó incluso por el lado personal, reseña EFE.
“Nos acusa de que no estamos castigando a los policías que matan gente en Brasil”, pero “está defendiendo los derechos humanos de los vagabundos”, afirmó el líder de la ultraderecha brasileña en declaraciones ofrecidas a periodistas a las puertas del Palacio de la Alvorada, residencia oficial de la Presidencia.
Bolsonaro ha mantenido una fuerte retórica en contra de situaciones como las de Cuba o Venezuela. Incluso, a su llegada al poder protagonizó un fuerte encuentro con el régimen cuando presionó por cambios en el programa de cooperación “Más médicos”, que derivó en la suspensión unilateral del acuerdo por decisión del castrismo.
También se ha mantenido crítico de la situación en Argentina, augurando que de regresar el kirchnerismo, replicarán la realidad venezolana.
Según refirió Bolsonaro, “la pandilla de Cristina Kirchner” es la misma que la de la ex presidenta brasileña Dilma Rousseff; del mandatario venezolano, Nicolás Maduro; y de los fallecidos gobernantes de Venezuela y Cuba, Hugo Chávez y Fidel Castro, respectivamente.
“¡Pueblo gaucho! Si esa izquierda vuelve a Argentina, podemos tener sí, en Río Grande do Sul, un nuevo estado de Roraima (norte de Brasil y fronterizo con Venezuela) y no queremos eso, hermanos argentinos huyendo para aquí”, expresó Bolsonaro.
Cabrera Infante o la cubanía.
Por Rafael Rojas.
No hace mucho el ex ministro de Cultura y ex asesor de Raúl Castro, Abel Prieto, publicó en Granma un artículo titulado «Cubanidad y cubanía», que retoma las ideas centrales de su ensayo «Cultura, cubanidad, cubanía» (1994), presentado en una de las primeras conferencias de «La nación y la emigración». Entonces Prieto no era ministro de Cultura sino presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), pero las ideas planteadas en aquel texto esbozaron un criterio de deslinde y exclusión en la comunidad cultural cubana, que se adoptó como política de Estado. Hoy Prieto es director de la Oficina del Programa Martiano. ¿Por qué se repite a sí mismo?
El punto de partida es un conocido pasaje de Fernando Ortiz en «Los factores humanos de la cubanidad» (1940), una conferencia -no un «ensayo»- que el antropólogo pronunció en 1939 en la Universidad de La Habana. El título fue propuesto por los estudiantes universitarios, una evidencia más -por si hicieran falta obras como La cubanidad negativa del apóstol Martí (1934) de Arturo R. de Carricarte o El cubano, avestruz del trópico (1938) de Enrique Gay Calbó- de que la idea republicana de la cubanidad circulaba en el campo intelectual y la esfera pública de la isla antes de la conceptualización de Ortiz.

No hace mucho el ex ministro de Cultura y ex asesor de Raúl Castro, Abel Prieto, publicó en Granma un artículo titulado «Cubanidad y cubanía», que retoma las ideas centrales de su ensayo «Cultura, cubanidad, cubanía» (1994), presentado en una de las primeras conferencias de «La nación y la emigración». Entonces Prieto no era ministro de Cultura sino presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), pero las ideas planteadas en aquel texto esbozaron un criterio de deslinde y exclusión en la comunidad cultural cubana, que se adoptó como política de Estado. Hoy Prieto es director de la Oficina del Programa Martiano. ¿Por qué se repite a sí mismo?
El punto de partida es un conocido pasaje de Fernando Ortiz en «Los factores humanos de la cubanidad» (1940), una conferencia -no un «ensayo»- que el antropólogo pronunció en 1939 en la Universidad de La Habana. El título fue propuesto por los estudiantes universitarios, una evidencia más -por si hicieran falta obras como La cubanidad negativa del apóstol Martí (1934) de Arturo R. de Carricarte o El cubano, avestruz del trópico (1938) de Enrique Gay Calbó- de que la idea republicana de la cubanidad circulaba en el campo intelectual y la esfera pública de la isla antes de la conceptualización de Ortiz.
lunes, 2 de septiembre de 2019
Norberto Fuentes, cariño a Villa Marista desde Miami.
Por Antonio José Ponte.
Tres años después de la muerte en vuelo del general y presidente panameño Omar Torrijos, Graham Greene publicó las memorias de su amistad: Getting to Know the General. The Story of An Involvement (The Bodley Head, Londres, 1984). Magnicidio o accidente, aquella muerte constituyó un gran golpe para Greene. "¿Cómo podría alguien no querer a este hombre?", tuvo que preguntarse en uno de sus encuentros.
Conversaban los dos junto a la jaula de un periquito australiano, y Greene le hizo notar que, sin compañía, aquel pájaro no iba a cantar nunca. El general se fue a otra habitación, volvió con un casete, y escucharon entonces el gorjeo de un periquito australiano grabado por él con tal de hacer cantar a su pájaro solitario. Que enseguida se puso a trinar. También Greene soltó su trino: la pregunta de cómo podía existir alguien que no amara a aquel hombre.
Tres años después de la muerte en vuelo del general y presidente panameño Omar Torrijos, Graham Greene publicó las memorias de su amistad: Getting to Know the General. The Story of An Involvement (The Bodley Head, Londres, 1984). Magnicidio o accidente, aquella muerte constituyó un gran golpe para Greene. "¿Cómo podría alguien no querer a este hombre?", tuvo que preguntarse en uno de sus encuentros.
Conversaban los dos junto a la jaula de un periquito australiano, y Greene le hizo notar que, sin compañía, aquel pájaro no iba a cantar nunca. El general se fue a otra habitación, volvió con un casete, y escucharon entonces el gorjeo de un periquito australiano grabado por él con tal de hacer cantar a su pájaro solitario. Que enseguida se puso a trinar. También Greene soltó su trino: la pregunta de cómo podía existir alguien que no amara a aquel hombre.
Vacaciones llegaron a su fin en Cuba.
Por Iván García.
Cinco autos policiales se parquearon a un costado de la Plaza Roja, una explanada de ochenta metros de largo por veinticinco de ancho ubicada en el populoso barrio de La Víbora, al sur de La Habana, un lugar utilizado con frecuencia como espacio recreativo o tribuna política por el régimen que desde hace 60 años gobierna en Cuba.
Con urgencia, una brigada estatal armó un escenario portátil donde actuaron orquestas mediocres de salsa, reguetoneros aficionados y un cantante de éxito contratado para la ocasión. En cuatro carpas con toldos de colores brillantes vendieron comestibles y bebidas alcohólicas. En dos torres altas de madera colgaron amplificadores de audio que hasta las cuatro de la madrugada no dejaron dormir a los vecinos.
Cinco autos policiales se parquearon a un costado de la Plaza Roja, una explanada de ochenta metros de largo por veinticinco de ancho ubicada en el populoso barrio de La Víbora, al sur de La Habana, un lugar utilizado con frecuencia como espacio recreativo o tribuna política por el régimen que desde hace 60 años gobierna en Cuba.
Con urgencia, una brigada estatal armó un escenario portátil donde actuaron orquestas mediocres de salsa, reguetoneros aficionados y un cantante de éxito contratado para la ocasión. En cuatro carpas con toldos de colores brillantes vendieron comestibles y bebidas alcohólicas. En dos torres altas de madera colgaron amplificadores de audio que hasta las cuatro de la madrugada no dejaron dormir a los vecinos.
domingo, 1 de septiembre de 2019
Argelia Fellove es una dura.
Por Abraham Jiménez Enoa.

Alberto se maquilla.
Alberto está a medio vestir. Tiene aún los labios pintados con un creyón carmesí, el cinto desabrochado, la camisa por fuera, el rostro sin maquillar. Olvidó en casa el espejo de mano y eso lo ha retrasado. No le queda de otra que ir del baño de los hombres al de las mujeres para terminar de alistarse. Porque en el baño de los hombres hay un solo espejo y ya está América maquillándose. Y porque en el Club Tikoa no hay camerinos, los artistas se acicalan en los lavabos.
Mientras espera que el baño de mujeres esté desocupado, Alberto va adelantando, a ciegas, lo que puede. Parado en el pasillo, que separa los dos lavabos, saca una carterita pequeña donde guarda su kit de maquillaje. Primero se echa base en el rostro, después se pone un reloj con manilla de cuero en la muñeca derecha y luego se cuelga una cadena de oro falso.
Al baño de mujeres han entrado dos señoras. Hasta que no salgan, Alberto no acabará de vestirse. Debajo de la camisa tiene puesto una faja. «Ayer la lavé tarde y hoy me la he tenido que poner húmeda», dice con molestia. Gotas de sudor le empiezan a correr por la piel. No hay ventanas. Sacude una toalla pequeña para echarse aire y refrescar.
