Por Orlando Freire Santana.
Uno de los problemas que le complica la vida al cubano de a pie son los altos precios que debe pagar por la mayoría de los bienes de consumo o los servicios que recibe. El salario mensual del ciudadano promedio, que no rebasa los 20 dólares, se deshace ante una espiral inflacionaria que no da señales de agotamiento.
Semejante situación, que podría erosionar aún más la escasa simpatía con que cuenta el castrismo, inquieta a las autoridades. Ello se refleja en el dosier sobre temas económicos aparecido en el periódico oficialista Trabajadores, en su edición del 30 de noviembre.
En uno de los trabajos del dosier “Precios y política de precios”, el articulista expone los tres métodos que se presentan ante todo aquel que vaya a formar un precio: en función de la demanda, en función de los costos, y en función de la competencia. Sin embargo, olvidó decir— o le impidieron hacerlo— que aquí los precios no bajan, precisamente, por lo mal que anda cada uno de esos enfoques.
Uno de los problemas que le complica la vida al cubano de a pie son los altos precios que debe pagar por la mayoría de los bienes de consumo o los servicios que recibe. El salario mensual del ciudadano promedio, que no rebasa los 20 dólares, se deshace ante una espiral inflacionaria que no da señales de agotamiento.Semejante situación, que podría erosionar aún más la escasa simpatía con que cuenta el castrismo, inquieta a las autoridades. Ello se refleja en el dosier sobre temas económicos aparecido en el periódico oficialista Trabajadores, en su edición del 30 de noviembre.
En uno de los trabajos del dosier “Precios y política de precios”, el articulista expone los tres métodos que se presentan ante todo aquel que vaya a formar un precio: en función de la demanda, en función de los costos, y en función de la competencia. Sin embargo, olvidó decir— o le impidieron hacerlo— que aquí los precios no bajan, precisamente, por lo mal que anda cada uno de esos enfoques.



