miércoles, 5 de mayo de 2010

La magia en Cuba.

Por Frank Rodríguez.

Los comunistas se quejan de las desapariciones ocurridas durante la Guerra Sucia en Suramérica. Pero ellos tienen sus desapariciones también. No me refiero a los millones que asesinaron en la URSS, China, Camboya, etc., me refiero a los desaparecidos en Cuba.

Luego de dos meses de acoso, incluso tres domingos seguidos frente a la iglesia Santa Rita en Miramar, La Habana, Cuba, el domingo pasado, por acto de magia, desapareció la turba que se ocupaba del vituperio de las damas que valiente y pacíficamente reclaman la liberación de sus familiares injustamente apresados por pensar.

Se suponía que estas turbas eran “el pueblo enardecido”. En Cuba el pueblo se enardece según las órdenes del Partido. Sí, si Raúl da la orden, se regresan a las barracas, pues son en realidad militares. Militares algo torpes pues dieron golpes y empujones frente a las cámaras.

La decisión del régimen de tolerar las marchas revela lo torpe que es el general de cuatro estrellas Raúl Castro. Teniendo literalmente a su disposición un ejército de posibles porristas, optó por enviar a los mismos hombres y mujeres cada vez, sin importar la barriada en la que los supuestos enardecidos deberían enardecerse. Esto ha dado pie a que sean identificados, en ocasiones por nombre y apellidos, y ahora en vez de poblar los bancos de los parques en Quinta Avenida irán a asentarse en los bancos de fotos de Represión ID.

Es lógico que a la mente militar y totalitaria del Raúl Castro se le ocurra abrir y cerrar la libertad en La Habana como un grifo, aunque en Banes no ha abierto la pluma pues sigue enardecido el pueblo contra Reina Luisa Tamayo. No les ha llegado la orden de desenardecerse, quizás por la distancia.

Así que parece que no es magia, que no es más que el totalitarismo en acción, que puede encender la chusma a gusto, hacer aparecer un autobús donde no hay, apagar la Internet, convertir lo ganado en robado y todas las demás magias a las que nos tienen acostumbrados.

Ah, pero hay que recordar que el Cardenal Ortega sólo ha obtenido permiso para las damas durante mayo. Avecinándose el Día de las Madres, es posible que las Damas de Blanco sean sólo Madres de Mayo, y que se marchiten sus flores y sus marchas en junio. Según informa el Cardenal, todo depende de cómo vayan las marchas. La libertad en Cuba es siempre condicional, extra penal, o sea, arbitraria. Al no existir prohibición legal de caminar por la avenida de blanco y con gladiolos, el Cardenal tiene que hablar con el General para saber si la misa de Santa Rita lo irrita o ya no. La iglesia ha ganado un espacio, las Damas han ganado una acera y Cuba una rendija de esperanza. Esperanza de que 26 presos enfermos sean liberados y no perdamos al mejor cubano del momento, Guillermo Fariñas que pide al menos otra magia, que reciban atención médica estos 26, un acto de magia que sólo el General puede sacar de su gorra con cuatro estrellas.
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