martes, 11 de mayo de 2010

Voluntad política: la escasez.

Por Martha Beatriz Roque Cabello.

La escasez es un signo -del momento- en el zodíaco de los cubanos, no importa si tiene o no dinero, moneda nacional o convertible; o si es cubano o extranjero. Cuando no hay, es parejo para todo el mundo. No es solamente carencia de comida, va mucho más allá, es algo generalizado en cualquiera de los renglones necesarios para la vida.

Junto a la falta de cualquier producto, se podrá encontrar la elevación de su precio. Un mercado deprimido, caracterizado por el empleo irracional (la gente tiene un lugar donde laborar y un salario, pero no trabaja); la huída de los recursos que aportaban los inversionistas que existían en el país, aunque la mayoría de poco capital y un momento de muy baja actividad económica general. Estos son algunos de los detalles que contrastan en la economía cubana, donde el socialismo "tropical", ha roto las normas o reglas de un período igual, establecidas por la costumbre como propias.

Generalmente, a una fase de depresión económica le sigue una deflación; un marcado descenso del nivel de precios; pero como ocurre aquí, con escasez de productos y una cantidad de personas sin generar bienes y  recibiendo retribuciones, que van más allá del sueldo, pueden suceder escenarios que no se contemplen en los cánones.

La sal, un producto que cuesta apenas centavos, ha sido nuevamente racionada. En algunos casos distan tres meses entre una entrega y la otra. En las tiendas de moneda libremente convertible (cuc), un paquete de importación, con un peso de 1 kg. vale 65 centavos, equivalente a 16.25 pesos en moneda nacional. Con lo que se adquiere una libra de este producto en divisas, se podrían comprar unas 40 libras por la libreta de racionamiento.

El arroz, ha sido prácticamente suspendido en los centros de trabajo y estudio en los que se sirven comestibles. Es un alimento fundamental en la dieta del cubano. Se hace muy difícil comprarlo en el mercado agropecuario estatal (MAE), en el que tiene un precio de 3.50 pesos la libra; las colas para su adquisición son largas y las cantidades a la venta, se pueden calificar de reducidas. En la bolsa negra ya alcanza el precio de 10 pesos la libra. Las tiendas de divisas venden un arroz importado –España- que subió abruptamente de 1.90 a 3.00 cuc, el paquete de 1 kg. Lo que implica que una libra cuesta el equivalente a 34 pesos en moneda nacional. En la época más difícil del Período Especial, se llegó a pagar 40 pesos.

Pero la sal y el arroz, son dos ejemplos de productos alimenticios que aunque limitados,  se pueden conseguir aún en el mercado alternativo; sin embargo otros se han perdido totalmente, como verbigracia: la mantequilla y la leche evaporada.

Sin embargo, las dificultades para la adquisición de productos no se centran solamente en el sector alimenticio; existen otros renglones vitales que se encuentran sin abastecimiento, como son los medicamentos y las medicinas. Algunos hipertensos han tenido que visitar a sus facultativos para cambiar sus pastillas para controlar esta enfermedad y el meprobamato, un relajante muscular usado de forma casi popular, también está totalmente en falta.

Las tiendas que venden productos industriales en moneda nacional, permanecen desurtidas, sus vidrieras apenas muestras algunos productos, muy esparcidos y repetidos. Pero igual sucede con las que venden en divisas este tipo de artículo u otros como ropa y zapatos, hay espacios en sus anaqueles que tienen que ser llenados con el mismo producto, por no haber surtidos y escasear muchos de ellos. Además de estar los precios excesivamente altos.

Con una industria turística que se ha comportado por encima de lo esperado en el primer cuatrimestre -según se anunció oficialmente- no se ve en la calle el movimiento de los visitantes. La mayoría de ellos entran al país con paquetes turísticos y se mueven en ómnibus, teniendo planificados los lugares para ingerir alimentos y las visitas. Este es el turismo ideal, el que prefiere el gobierno, porque desde el punto de vista político está controlado y por otro lado, en el país no existe la infraestructura adecuada para que cada cual haga el tipo de viaje que desee.

De otra parte, los resultados de la última zafra azucarera, no son nada alentadores. Aunque el gobierno decidió terminar con la primera industria del país, con el fin de producir poco, pero de forma eficiente, esto no lo ha conseguido. Con una crisis ministerial, en la que el titular presentó su dimisión por los pobres resultados obtenidos, el Ministerio del Azúcar tiene muchos edificios, muchas dependencias y pocos avances. Aunque hay que decir que no es el único que se encuentra en esta difícil situación.

No se vislumbran los cambios económicos, que según Raúl Castro se harán lentamente y que tendrán que llevarse a cabo dentro de la Constitución de la República, en la que rige  "la propiedad socialista de todo el pueblo sobre los medios fundamentales de producción". Esto implica que la situación actual, es solamente el principio de un largo malestar para la sociedad cubana y el gobierno lo sabe, aunque no tiene la voluntad política de solucionarlo.
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