viernes, 3 de septiembre de 2010

Si usted va a Cuba, visite Banes.

Por Frank Calzón.

Elena Valenciano y Leire Pajín deben insistir en no abandonar la isla sin ver a las Damas de Blanco, sin viajar a Banes, a darle un abrazo solidario a Reyna Tamayo y decirle: "el sacrificio de su hijo no ha sido en vano".

Dos líderes del PSOE viajarán a La Habana este viernes para reunirse con altos funcionarios del gobierno de los hermanos Castro y del Partido Comunista cubano. Si la diputada a las cortes españolas Elena Valenciano y la senadora Leire Pajín quieren conocer la realidad de lo que acontece en la isla antillana, deberían viajar a la pequeña población de Banes, en el Oriente del país.

De Banes, provincia de Holguín, proviene Orlando Zapata Tamayo, el albañil, preso político y prisionero de conciencia de Amnistía Internacional que conmovió al mundo con una huelga de hambre que le llevó a la muerte en febrero de este año. De Banes también es su madre, Reyna Luisa Tamayo, perseguida por las autoridades cubanas, por el "crimen" de querer asistir a la iglesia con un puñado de mujeres o visitar la tumba de su hijo.

Las ironías de la historia inexplicablemente marcan Banes como un lugar singular. De aquel pueblo costero, reconocido antes de la revolución por su producción azucarera, salieron Fulgencio Batista y los hermanos Fidel y Raúl Castro. Medio siglo de corrupción y mala administración han logrado cerrar casi todos los ingenios azucareros y hoy Cuba importa azúcar.

La situación en Banes es, en cuanto a la escasez de alimentos y de medicinas, las interrupciones de la luz eléctrica, la falta de transporte y las arbitrariedades oficiales, la típica del país. Además de conocer la realidad que viven los cubanos de a pie, la visita de Elena Valenciano y Leire Pajín a Reyna Luisa Tamayo serviría para demostrar a los cubanos que, los que dicen que el Gobierno español está interesado en apoyar al régimen, están equivocados. La señora Tamayo reside en Carretera de Embarcadero número 6, Reparto Mariana Grajales, Banes, provincia Holguín.

Las políticas españolas podrían hacer más para lograr una completa visión de la isla. Podrían reunirse con las Damas de Blanco: el grupo de madres, esposas, hijas, hermanas de presos políticos cubanos que junto con la muerte de Orlando Zapata se convirtieron en el símbolo que obligó al régimen a buscar una solución. Lamentablemente, la solución castrista no ha sido una amnistía general, como la que lograra la liberación a los hermanos Castro en 1956, sino un destierro de los presos y sus familiares a España.

Elena Valenciano y Leire Pajín, como líderes de un partido político democrático en un país que sufrió la larga noche del franquismo, y como mujeres sensibles a la situación de las madres cubanas, deben insistir en no abandonar la isla sin ver a las Damas de Blanco, sin viajar a Banes, a darle un abrazo solidario a Reyna Tamayo y decirle: "el sacrificio de su hijo no ha sido en vano".

Las líderes políticas socialistas saben que la solidaridad internacional y las presiones del mundo democrático jugaron un papel muy importante en la transición a la democracia española. Quiera Dios, que en este momento crítico de la tragedia cubana, no hagan oídos sordos al reclamo de los cubanos que aspiran a vivir en democracia y bajo el imperio de la ley, como lo hace hoy el pueblo español.
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