sábado, 30 de enero de 2010

Desempolvando discursos, i

Por Tania Quintero.

Con las palabras pronunciadas por Carlos Manuel Valenciaga Díaz, el 27 de junio de 2002 en el Palacio de Convenciones de La Habana, en ese momento secretario personal de Fidel Castro y miembro del Consejo de Estado y del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, damos inicio a la publicación de intervenciones y discursos pronunciados por dirigentes de la revolución en distintos años y contextos. Siempre llevarán el mismo título, con un número al final, y serán archivados en una nueva carpeta, Desempolvando discursos. Cuando sea preciso, a modo de introducción, haremos un comentario, como en este caso.

Seis años después de las apasionadas palabras que más abajo leerán, Carlos Valenciaga fue separado de su cargo, sin mucho bombo ni platillo. Había comenzado a ser objetivo del Departamento de Seguridad del Estado el 16 de septiembre de 2006, por la fiesta que ese día realizó por su cumpleaños en una sala del Palacio de la Revolución, cerca de donde su jefe, Fidel Castro, se encontraba convaleciente después que dos meses antes hubiera estado al borde de la muerte.

En un video que en 2009 circuló en la Isla entre militantes del partido, Raúl Castro aparece mostrando una foto de ’Carlitos’, como por su juventud le decían, en plena pachanga, con gorra de comandante y una botella entre las piernas.

Valenciaga sería destituído en 2008. Y a modo de castigo, enviado a trabajar como un simple empleado en los archivos polvorientos de la Biblioteca Nacional, edificio situado a un costado del

Palacio de la Revolución. Una sanción subliminal: para que todos los días vea el lugar donde una vez tuvo un alto puesto y un confortable despacho.

Por la cabeza del ayudante del ‘máximo líder’ en ningún momento pasó, que la Seguridad había grabado conversaciones telefónicas suyas de doble sentido con Carlos Lage (defenestrado en marzo de 2009). Tampoco imaginó que a partir de septiembre de 2006, luego de la bachata de cumpleaños, estaba siendo estrechamente vigilado por la policía política.

Y sin imaginar (y si lo imaginaba se hizo el sueco) que le habían empezado a serruchar el piso, en julio de 2007 pronuncia un discurso en el teatro Karl Marx, en el acto de la primera graduación de la Universidad de Ciencias Informáticas, cuyas siglas, UCI, es la utilizada en los hospitales cubanos para identificar a las ”unidades de cuidados intensivos”.

En julio de 2008, cuando le quedaban pocas semanas de vida política, vuelve a hablar en la segunda graduación de la Universidad de Ciencias Informáticas, en el mismo teatro. Para cada ocasión usó distintos trajes y corbatas, pero este discurso iba a ser el último de su contradictoria existencia.

Lo ocurrido con este representante del “hombre nuevo”, cujeado al fragor de la “batalla de ideas”, en mi opinión deja dos lecciones:

La primera, la hipocresía y doble moral que en Cuba pueden tener altos cargos dentro del partido y el gobierno, que al igual que los curas suelen decir: “Haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago”.

La segunda, la cínica forma de actuar del Departamento de Seguridad del Estado, que en cotubernio con el Partido Comunista y el Estado, en vez de llamar a contar a Valenciaga a raíz de esa celebración de cumpleaños y sancionarlo o destituirlo, le dejan dos años más en el cargo, estrechamente vigilado y ‘dándole cuerda’, para sacarlo de circulación cuando les conviniera.

Es la faceta masoquista de todos los regímenes totalitarios. En lugar de tolerar a las personas que con honestidad, ‘a camisa quitá’, sin careta, pacífica y civilizadamente, dicen y escriben lo que piensan, prefieren tener que dedicar cuantiosos recursos a estar escuchando conversaciones y vigilando a montones de dirigentes, militares, funcionarios y militantes partidistas.

Porque a medida que pasan los años, la Seguridad del Estado sabe que el descontento va en aumento. Inclusive entre quienes a voz en cuello dicen ser fieles baluarte de la revolución y leales seguidores de los hermanos Castro. Como Valenciaga dio a entender en su discurso de patria o muerte.

Querido Comandante en Jefe, querido compañero Raúl, compañeras y compañeros:

Aquí todos tenemos razones para no regresar al pasado, unos por sentirlo en carne propia y otros por sufrir en silencio lo que sus padres cuentan de aquel tiempo. La verdadera Nueva Cuba es la que tenemos desde Enero de 1959.

La frase de Fidel de que esta es una Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes es una verdad enorme en la que todos nos reconocemos.

Mi mamá fue huérfana desde pequeña. Por falta de atención médica, mi abuela murió al darle a luz y ella, mi madre, llegó a la vida sin la ternura de sus cuidados que nadie podría devolverle jamás. Antes de 1959, esa era la historia recurrente del final de muchos embarazos.

Mi abuela paterna y toda su familia, fue despojada de su tierra por un terrateniente norteamericano.

Mi padre, desde los once años tuvo que trabajar en el campo las largas jornadas de sol y esfuerzos, para un emigrante español con fábrica curtidora de piel de cocodrilos en la capital y finca de recreo en el campo.

Mi padre, entonces no podía ni siquiera soñar con ir a una escuela y nunca tuvo nada hasta que la Revolución llegó y le hizo justicia como a tantos y tantos campesinos pobres.

En tiempos de Revolución, otra ha sido su historia. Alcanzaron la dignidad de un hogar modesto, seguro, de trabajadores, con la felicidad cotidiana de ver a sus hijos crecer con todas las oportunidades al alcance de las manos, allí mismo en la propia localidad habanera de apenas diez casas.

Hijo de humildes, siempre tuve escuela. En mi escuela, que había sido un cuartel militar de la tiranía, siempre tuve los mejores libros y excelentes y consagrados maestros, y una educación que me inculcó los valores en los que creo hoy.

Esos años estudiantiles los recuerdo especialmente felices, con la posibilidad de aprender a leer, ir a las escuelas al campo, vivir los gestos solidarios entre los compañeros, asistir a los actos patrióticos, escuchar consejos de los profesores, andar las caminatas, participar en un grupo de teatro y experimentar la alegría al borde de la carretera, cuando acudíamos para agitar pañoletas al paso de la vuelta ciclística a Cuba, que era un gran acontecimiento en el pequeño poblado de mi infancia.

Sin un solo centavo y con ese ejemplo, me hice maestro. Durante mis estudios fui seleccionado dirigente estudiantil, ocupé el cargo de Presidente de la Federación Estudiantil Universitaria, un lugar en esta Asamblea como diputado y miembro del Consejo de Estado.

Nunca necesité dinero, el dinero de que dispuse entonces fue el estipendio que me dio la Revolución, junto con una beca, para que pudiera cursar la Universidad, lejos de casa.

Inesperadamente llegué a trabajar junto al compañero Fidel, sin ningún mérito adicional que no fuera su confianza en los jóvenes y en los estudiantes. Junto a él he vivido, una y otra vez, su incansable y permanente dedicación al pueblo, su capacidad de conmoverse y su extraordinaria sensibilidad humana.

Recordaba en estos días, al pensar en toda la grandeza de esta obra, en un caso que hace dos años llegó al Consejo de Estado.

En una carta, un padre desesperado pedía ayuda para trasladar a nuestro país a su hija moribunda. Deseaba cuidarla en sus últimos días, algo que le parecía en aquel instante un imposible. La muchacha, Lázara Aymara González Moreno, acompañada por su madre, había salido de Cuba cuando tenía 16 años, rumbo a Panamá, de donde viajaron a México y de allí, atravesaron un río para entrar como indocumentadas en los Estados Unidos, donde dos medio hermanos mayores de la joven, la introdujeron en el mundo de las drogas y la prostitución. Con el tiempo, la muchacha enfermó de SIDA, y cuando su padre aquí en Cuba, supo que se encontraba enferma, ya le habían desahuciado.

Del Hospital Merci, del Condado Dade, en Miami, le habían trasladado a otro centro, debido a que los hermanos dejaron de pagar los medicamentos y asistencias, sumamente costosos, y allí, en el North Shore Hospital, un centro llamado de “última estancia”, sola y abandonada, esperaba la muerte.

No habían transcurrido 24 horas de que Ismael González Roque, el padre de Lázara, entregara su carta en el Consejo de Estado, cuando el Comandante en Jefe indicó dar solución urgente a su situación, con la encomienda primero de consultar el consentimiento de la muchacha para viajar de regreso a Cuba, y después hacer todo lo imprescindible para lograrlo en el menor tiempo posible, así como ayudar al padre en lo que fuera necesario.

Tengo grabada en la memoria, la vivencia del desvelo del Comandante por este caso, en medio de otros tantos asuntos que por aquellos días lo ocupaban junto a la Batalla por el regreso de Elián; y aquel desvelo, aquella preocupación por la suerte de un padre que quería al menos ver a su hija por última vez, fue algo que no olvidaré nunca, como una lección de inagotable humanidad.

Los compañeros de la Oficina de Intereses de Cuba en Washington consiguieron localizar a Lázara, visitarla y agilizar todos los trámites imprescindibles para el viaje.

Ismael González Roque había recibido la noticia de que su hija se encontraba enferma y abandonada en Miami, el viernes 19 de mayo del 2000, y ya el domingo 28 de mayo, tenía en los brazos a su hija que apenas hablaba, que apenas pesaba unas 45 libras.

Durante treinta y dos días, los médicos cubanos del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí, con su alta preparación y profesionalidad, le atendieron con un esmero, una dedicación y una ternura que su padre evoca, convencido de que no existe dinero en el mundo con que se puedan pagar.

A este sencillo hombre de pueblo por aquellos días de sus sufrimientos, le dolía inconmensurablemente lo que intentaban hacer con el niño Elián, cómo intentaban retenerlo en Miami, allí mismo, donde su hija era abandonada a su suerte, sin medicinas y sin atenciones.

En una carta de agradecimiento, escrita después de que su hija falleciera, que me pidió hiciera llegar al compañero Fidel, Ismael, quien se encuentra en esta sala, recordaba: “…me encontraba sentado en una de las oficinas del Consejo de Estado, frente a dos compañeros que nunca olvidaré. Con qué respeto y sencillez se me estaba tratando, se me hizo una sola pregunta: ¿usted sabe si su hija está en disposición de regresar a Cuba? Les contesté: ella está abandonada y agonizando, no tiene opción. Se me respondió: ella está viva todavía y por tanto sí tiene opción. Comuníquese con ella desde este teléfono y usted y nosotros vamos a respetar su voluntad. Luego de comunicarme con ella y dar su aprobación, solo pasaron 72 horas más para recibirla en mis brazos”.

Y agregaba Ismael en su misiva: “Comandante, qué saben de estas cosas los que impunemente levantan su voz y su voto contra Cuba en la Comisión de Derechos Humanos.

“A pesar de la alta profesionalidad, abnegación y dedicación de todos y cada uno de los compañeros que laboran en el Hospital IPK, el estado avanzado de su enfermedad solo permitió alargar su vida 32 días más.

“Comandante, resulta increíble para los que no han podido vivir en esta Isla en estos últimos 40 años, lo capaz que es de hacer esta poderosa maquinaria humanitaria que usted diseñó en La Historia Me Absolverá, y que con esmero y tesón ha mantenido funcionando más de 40 años para proteger a 11 millones de cubanos.”

No nos pueden entender. No pueden comprender que ese tratamiento que allá en su país “democrático” hubiera costado decenas de miles de dólares, aquí fuese absolutamente gratis. Ismael recibió el apoyo de sus compañeros de trabajo y de su centro laboral, que no solo le continuó pagando su salario, sino que le demostró con trascendentes detalles, cuánto le estimaban. Ismael no tuvo que preocuparse porque al final de aquellas tristes semanas alguien le despidiera de su empleo; por el contrario, se recibía en el hospital un noble gesto de su colectivo: 23 donaciones de sangre.

No pueden comprender los imperialistas del Norte, que cuando murió Lázara, todos los médicos que le atendieron y nosotros, solo acudimos a Ismael para solidarizarnos con su dolor y no para pasarle una factura.

Hechos como éste son los que pretende ignorar y borrar el señor Bush.

Cuando Bush dice que el comercio con Cuba no hará otra cosa que enriquecer a Fidel y sus secuaces, yo no tengo otra opción que sonreír. Quizás esté entre los secuaces que menciona el señor Bush, categoría que me honra dignamente, pues los secuaces de Fidel, como él nos llama, no son los ladrones ni los asesinos de Miami. Quiero decirle al señor Bush que, en mi caso, en lo material no tengo más que todos los cubanos: lo necesario para vivir, lo que reciben todos. Gano por mi trabajo de hoy lo que mis compañeros del Buró Nacional de la Juventud Comunista, menos que nuestros obreros, nuestros constructores, nuestros maestros, policías, y campesinos, porque en la Revolución ellos son lo más importante y nosotros, solo somos servidores de sus voluntades. A eso nos ha enseñado el Socialismo. En cuanto a la riqueza mayor, de la que Bush carece, la riqueza espiritual, todo nuestro pueblo está enriquecido con millones de valores, que son los de servir todos los días, ser solidarios, ser justos, ser hombres cultos y libres, ser patriotas, ser fieles a nuestros héroes y edificar el futuro feliz también en otras partes del mundo con nuestro internacionalismo consagrado.

Tengo un solo privilegio en este tiempo y no pienso renunciar a él. Intento seguir el paso a una leyenda y lo hago como lo han hecho y lo hacen todas las generaciones de cubanos que saben bien de qué lado están la verdad, la independencia y la justicia, de qué lado está la historia; a un hombre señor Bush, que es Cuba, que es América pobre, que es África, que es el Tercer Mundo; a Fidel, que es nuestra grandeza mayor porque nos ha hecho comprender que la vida es para todos, saber vivir de pie.

¡Viva la Revolución!

¡Viva Fidel!

¡Socialismo o Muerte!

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!
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Juan Formell: la verdadera historia de un empleado doméstico.

A propósito de la visita a Miami de Juan Formell y Los Van Van, hay que puntualizar algunas cosas que son claves para entender este fenómeno que no es cultural ni mucho menos, sino netamente político. Y lo primero que hay que preguntarse es si Juan Formell en realidad merece las acusaciones que le hacen desde este lado de Cuba, desde esta otra orilla de la isla que es Miami: comunista, vocero del régimen y cómplice de esa camarilla de gánsteres tercermundista que mangonea a los cubanos desde hace más de medio siglo. La respuesta no es en blanco o negro, porque tiene matices.

Para comenzar hay que dejar claro que Juan Formell no es comunista, en primer lugar porque su ignorancia y su vagancia intelectual son de una aberración tan descomunal (ha confesado que “me gusta leer buenos libros de cocina”), que le imposibilitan entender lo que significa ser comunista, y mucho menos entender lo que es el comunismo, porque eso es algo que no entiende ni la elite de la dictadura castrista. Y es que si Fidel Castro no ha leído El Capital, cómo podemos imaginar que semejante proeza-de paciencia intelectual al menos-, la pueda tener un tipo como Juan Formell, de escasa facilidad para usar el verbo, mínima inteligencia para hacer coros populistas y que gastó todo su talento en desarrollar una mediana habilidad para tocar el bajo-después de oír a bajistas como John Entwistle, Jack Bruce, el mejor Paul Mc Cartney de Come Together y Don´t Let Me Down, Jaco Pastorius o Les Claypool, a los que tanto le debe, Formell sólo es un bajista mediano-, y mucho menos imaginar que lo pueda ser Mayito Rivera, el cantante de Los Van Van, que lo ha declarado abiertamente en un video que circula por internet, desde el capitalismo brutal en el que vive, en Francia, alejado de la miseria de los cubanos.

Juan Formell, y hay que decirlo con pelos y señales, practica la misma ideología que la mayoría de los cubanos: el oportunismo. Y eso lo demostró desde hace más de cuarenta años, cuando después de que Elio Revé lo botó de la Charanga, y con su poder de ñángara lo bloqueó por todos lados para que no pudiera fundar una agrupación (a Revé, connotado chivato y mala persona, ese Dios en el que decía no creer le reservó una muerte atroz), decidió ponerle a su orquesta el nombre de “Los Van Van”, aprovechando que el Loco en jefe, en su delirium tremens, acababa de lanzar la campaña de los diez millones van, y de que van, van, en aras de la zafra de 1970, para que de esa forma lo consideraran con los méritos revolucionarios suficientes, y le dieran los instrumentos musicales que necesitaba. El joven Formell de entonces, que no era bien mirado por su declarada afición por el jazz y el rock norteamericanos, se hacía una limpieza política, se anotaba puntos, y le vendía el alma al diablo, para poder tener su propia orquesta, con la cual llevar a cabo las innovaciones musicales que tenía en mente. Comenzaba así un largo proceso de domesticación, un laborioso y exitoso camino musical, a cambio de la mansedumbre y el servilismo político.

Pero no es hasta finales de la década de los años 80’s, y principio de los 90´s, cuando el castrismo sufre la desbandada de artistas de todo tipo, que la música popular bailable cubana, en detrimento de la música oficialista de la Nueva Trova representada por Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y el entonces recién adquirido adalid Carlos Varela (que decidió coger la ballesta para tirarle a los que se ponían la manzana en la cabeza), retomó la preponderancia que siempre tuvo como expresión cultural en la sociedad cubana, y comenzó a jugar el rol de vocero y cómplice del régimen, debido al enorme poder de convocatoria que tenía en las masas más humildes. El gobierno manejó el boom del populismo musical y sacó a las orquestas de la marginalidad de La Tropical y los carnavales, para darle presencia en las concentraciones políticas masivas. Aprovecharon la auténtica popularidad de las orquestas, para que legitimaran el circo de la batalla de ideas y las tribunas antiimperialistas, ante la caída en desgracia de la llamada vanguardia musical revolucionaria de la música de protesta (aunque algunas orquestas fueron reprimidas por permitirse ciertas osadías: David Calzado bajando en un helicóptero o Manolín hablando de tender un puente entre La Habana y Miami). Y Juan Formell y los Van Van fueron la punta de lanza de uno de los actos de politización de la cultura popular más grande que conozca la cultura occidental, desde que el Imperio Romano le dio dimensión de Estado al Coliseo. Y es que, si en medio del período especial no había pan, se necesitaba más que nunca el circo: Manolín, David Calzado, Pablito FG, Isaac Delgado, NG La Banda, Carlos Manuel, y muchos otros que fueron surgiendo en el camino, se metieron a la arena, a la locura castrista, aunque en los últimos diez años algunos se bajaron del carromato.

Pero en medio de todo esto, Juan Formell vive un drama familiar que lo compromete aún más con el régimen. Su joven hijo, Samuel Formell, se convierte en un asesino-aunque el infame y vulgar marido de Vanessa Formell lo niegue, queriendo desnudarse frente a las cámaras de televisión, pobre anormal. Él y otros dos amigos estrangulan con un cable telefónico a una anciana para robarle y lo condenan a 18 años de prisión. Formell, impulsado por el amor de padre, vende el poquito de dignidad que le queda a Juan Almeida, para que este logre que Samuel sólo cumpla una pequeña parte de su condena, sin tener que estar encerrado en el Combinado del Este, la terrible prisión habanera, donde sólo estaba en el área exterior. Allí un maestro venía todos los días a enseñarle a tocar la batería.

A pocos meses de su crimen, Samuel fue puesto en libertad y se incorporó a la orquesta Los Van Van, para cinco años después pasar a dirigirla, cuando en Octubre del año 2000 (tras una gira por México llena de excesos de droga, sexo, alcohol, varios desplantes y bochornosos ridículos, en el que llegó incluso a dejar a la orquesta tocando sin el emblemático bajo), Juan Formell se quedó dormido tocando el bajo en la clausura del Festival Cervantino de Guanajuato ante miles de espectadores, y a su llegada a La Habana le cedió la batuta de la agrupación, provocando la salida de Van Van de César Pedroso, el Pupi, pianista y alma del grupo, junto con el mítico cantante Pedrito Calvo. Desde entonces Los Van Van son el reflejo de la burda decadencia de su creador, y no han podido hacer en los últimos 10 años nada verdaderamente relevante a nivel musical. Incluso, la incorporación de una voz femenina que no termina de encajar, y de Ardel Rasalp, el hijo del legendario Lele, que no tiene ni las cualidades vocales ni creativas de su padre, han venido a acentuar el poderoso declive de Los Van Van.

Otro elemento clave a puntualizar, se deriva de las declaraciones de Formell a su más reciente arribo a Miami, cuando dijo que “nosotros venimos a hacer música”.

Cantar en Miami no es lo mismo que cantar en Finlandia. En una ciudad en la que viven miles de ex presos políticos y familiares de los miles de fusilados del castrismo, que se presente una agrupación que apoya, defiende y se complota con el victimario, no sólo es ofensivo, es humillante. Cuando un individuo de tan baja catadura moral como Formell, que dice que él es músico, no político, pero en tribunas abiertas vitorea sin el más mínimo pudor a la hiena de Birán, aparece en Miami, no viene sólo a cantar, viene como embajador del victimario a celebrar una fiesta en las narices de la víctima, y eso, moralmente, resulta intolerable.

La presentación de Los Van Van en Miami no se justifica con el argumento de que vienen a cantarle a la comunidad cubana. El verdadero interés, el verdadero propósito, es aprovechar que el castrismo, en su hambre de dólares, ha tolerado las visitas a Miami (eso en los años de lujo de la sovietización era inadmisible, era una traición), para entrar al mercado norteamericano, el más grande para la música, que es donde realmente hay dinero, y en el que tienes que triunfar si quieres un reconocimiento mundial en la industria musical.

La simple presencia de Los Van Van en Miami ni siquiera se justifica con el ardid de que hay miles de cubanos que ansían verlos. Porque esos cubanos, que se amparan en el presupuesto de que a ellos lo que les importa es la música, no la política, son los mismos que hoy viven en Miami, pero ayer eran de los CDR, del Partido Comunista, de la Juventud Comunista , iban a la plaza a oír los discursos, y hacían trabajos voluntarios, como carneros obedientes, sometidos por la dictadura a la que Formell alaba y representa. Es la misma gentuza amoral, que no acaba de entender que hoy vive en Estados Unidos gracias a que la Ley de Ajuste Cubano lo considera un refugiado político, y que esa ley existe, gracias a esos miles de cubanos que se oponen a la dictadura, a los que dieron su vida y a los que fueron a presidio. Por eso, con toda responsabilidad, y para evitar que eso siga pasando, los legisladores cubanoamericanos en Washington tienen la obligación moral de derogar la ley de ajuste cubano, de manera que el país sólo reciba a los verdaderos refugiados políticos, no a emigrantes económicos que apoyan al castrismo y a sus cómplices. A emigrantes que, en la amoralidad que les ha inculcado el castrismo, crean clínicas fantasmas para defalcar al sistema de salud y luego huyen a Cuba, o utilizan los beneficios de su estatus migratorio para negociar grandes sumas de dinero a cambio de matrimonios fraudulentos.

Seguimos puntualizando. Dice Formell, al parecer bajo los efectos de alguna sustancia psicotrópica: “Hacemos todo lo que podemos hacer para que haya presencia en Cuba de músicos del exilio, siempre y cuando respeten la ideología y venga a hacer música. Tampoco al gobierno de Cuba le interesa gente que venga a decir: ¡Abajo Fidel!”. Como propagandista de mala memoria, tiene principios de veleta. Va según le convenga. Porque antes de que Obama se abriera de piernas con las visas, decía, refiriéndose a los artistas de Miami y al concierto de Juanes en La Habana: “tampoco hay mucha gente a la altura de ese concierto, con figuras mundiales, porque muchos pueden ser conocidos a nivel local en Miami, pero no han llegado, como se dice, a meter un palo mundial, entonces no están en el derecho de estar aquí". Este individuo, para el que apostatar es frívolo, pretende ningunear la calidad de muchísimos artistas del exilio de fama mundial. No señalemos a los que son insignia en Miami o a los que acusan de hacer música comercial (como si la de ellos no lo fuera, o como si eso fuera un delito), sino a algunos como Bebo Valdés, que mantiene un perfil de confrontación bajo, y que es el padre de otro de los voceros y paladines del castrismo, don Chucho Valdés, y al que ni siquiera mencionan en la prensa cuando gana un Grammy.

Vale también aclarar, a aquellos que dicen que el exilio retrógrado divide a los cubanos, que quien dividió y mantiene dividido a los cubanos, entre revolucionarios y gusanos, fue y es el castrismo. Es la dictadura imperante en la isla la que no deja entrar a Cuba libremente a los cubanos; el único gobierno del mundo que le pide visa a sus ciudadanos para entrar a su país; le quita las propiedades cuando emigran; les cobra el pasaporte más caro del mundo; las llamadas telefónicas más caras del mundo; no les permite invertir en su país. Es el castrismo quien tiene bloqueado al pueblo cubano, no el exilio ni el gobierno de Estados Unidos. Y si no fuera por los 300 mil cubanos que han visitado la isla el pasado año, dejando, sólo en esas visitas alrededor de 450 millones de dólares, los cubanos de la isla estarían peor de lo que están. Hoy a buena parte de los cubanos que sobreviven con decencia los mantienen los dos millones de cubanos que están en el extranjero. Y aquellos que no tienen FE (familiar en el extranjero), ni acceso al dólar del turismo, se están muriendo de hambre.

Juan Formell y los Van Van dicen que hay que separar el arte y la política. Y eso, en el caso de Cuba, es completamente imposible, porque en la isla todo está politizado. En la isla todos los artistas que viajan lo hacen a través de instituciones gubernamentales, representando al gobierno. Porque los artistas no son independientes, y los que lo son, ni son invitados a los conciertos por la paz ni les dan tarjeta blanca para salir del país, otra arbitrariedad que sólo existe en la isla. Habría que hacerle entender a Formell que el simple hecho que él venga a Miami, sea entrevistado por el periódico al que su gobernante tacha de estar vendido a la mafia cubana (cuando en realidad más liberal no puede ser) y por los canales de televisión, para que él diga, sin censura, lo que piensa, mientras el camino a la inversa no es posible, demuestra que él, sus vanvaneros y el régimen que representan, son una burda farsa; demuestra que la libertad y la democracia que disfrutamos los cubanos en Estados Unidos son insuperables; y que esa misma libertad y democracia la tengan en Cuba, es a lo que debemos aspirar todos los cubanos decentes de dentro y de fuera.

Tiene razón Díaz Balart cuando dice: "En un momento en que la moribunda tiranía totalitaria de Fidel Castro está aumentando la represión contra los activistas de derechos humanos (...), la Administración Obama ha autorizado la actuación en Estados Unidos del emblemático embajador musical de la tiranía, Juan Formell (…)es un acto de lamentable apaciguamiento de una tiranía terrorista y anti-americana. Es como si Estados Unidos hubiera autorizado a portavoces del régimen de apartheid de África del Sur a actuar en Estados Unidos, durante las últimas etapas de la grotesca existencia de ese sistema”. Y nunca es más sabia la comparación, porque ahora recuerdo la racista canción de Van Van que decía: “La Habana no aguanta más”. Una canción que atacaba la emigración de orientales a la capital. Hoy el régimen le toma la palabra a Formell, y se convierte en el único sistema en el mundo que tiene a los ciudadanos como rehenes en su propio territorio, impidiéndoles la libre circulación, y deportando a los que viven en La Habana sin ser originarios de esa provincia, en lo que tal vez sea el hecho más vil y despótico que gobierno alguno del mundo cometa contra su pueblo. Cuba se ha convertido en La Habana, el resto de los territorios son campos de concentración que imitan la estrategia de Valeriano Weyler.

Todo está dicho. Está es la historia que rodea a un músico que creó una agrupación musical, que en medio del coercitivo y asfixiante ambiente cultural de la isla, se convirtió en un referente, que seguramente no lo hubiera sido, de no ser por las circunstancias que lo propiciaron y cobijaron. Un músico que se convirtió en un empleado doméstico que lava la ropa sucia de una dictadura a cambio de tristes prebendas; en un tuerto que en casa del ciego se ha convertido en rey. Esta también es la historia de Los Van Van, que en estos momentos es una orquesta en decadencia, como el régimen que representan, y su nombre está ahí para recordarnos la historia de un gran fracaso, no el de la zafra, ese apenas fue una escaramuza fallida, sino el de todo un sistema, el de toda una lamentable y larga parte de la historia de Cuba. Los Van Van, como sus patrones, le cantan a los gusanos de Miami (uno con algarabías musicales, otros con gritos que piden que le quiten la soga del cuello), porque quieren los dólares del imperio. Una ejemplar manifestación de su patética dignidad revolucionaria.

Para finalizar, se impone una pregunta: ¿Juan Formell es imbécil o hijo de puta? Yo, que conozco bien a los de su calaña, sé que imbécil no es. Pero usted tiene la palabra.
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jueves, 28 de enero de 2010

Apostando por el caballo perdedor.

Nada es tan aleccionador como la historia, ni tan veraz como la vida misma. En los últimos meses los cubanos hemos estado asistiendo, si no a un franco despertar, al menos a la ruptura del sueño. El descreimiento por el proyecto social de la Isla que se venía apoderando de la opinión general, ha estado dando paso a otras dudas que señalan a un punto definitorio en la realidad cubana actual: finalmente la gente se cuestiona al poder. Para una gran cantidad de cubanos, lo que dice el gobierno y su prensa son, simplemente, falsedades. Basta escuchar los comentarios callejeros para entender que el capital de fe popular con el que contaba el gobierno para mantenerse indefinidamente en la liza está tocando a su fin. Medio siglo hemos necesitado para asistir al fenómeno insólito de volvernos hacia dentro y comenzar a descubrir que aquí se jugaron todas las apuestas a un caballo perdedor y que, además, se han hecho trampas.

La ruina económica de Cuba, la dispersión de las familias, la pobreza generalizada, son solo una parte del saldo final de tan azaroso galope: ni una sola de las muchas carreras del homo-equino fue coronada con el triunfo. Ahí están los resultados de los  macroplanes económicos, de las decenas de experimentos fallidos, de las guerras exportadas, de las intrigas políticas a nivel internacional, de las malas alianzas y de las buenas profecías irrealizadas, que constituyen las más duras lecciones para los cubanos. De nada vale a estas alturas y en estas cruciales circunstancias, enmascarar nuestra realidad tras las desventuras de otros, como pretende hacer la servil prensa oficialista: ni la catástrofe de Haití, ni el “golpe” de Honduras, ni la crisis económica mundial, ni el pretendido ocaso capitalista, ni la eterna y socorrida maldad del imperialismo norteamericano pueden ocultar la verdad incuestionable del fracaso de este sistema.

En los tiempos triunfalistas de los inicios de la revolución cubana, el caudillo por antonomasia de aquella aventura fue acuñado en el argot popular como “El Uno”, equivalencia a la figura del caballo en la charada. Cuando se decía El Caballo no había que mencionar nombre ni rango, se trataba –sin dudas- de el número uno de Cuba, el idolatrado, el temido, el invicto comandante en jefe. Hace ya mucho tiempo que nadie parece recordar ese sobrenombre. A decir verdad, en la actualidad sería una broma macabra designar así al otrora orgulloso alazán, entre otras razones porque hemos aprendido que las carreras no se ganan a base de meros relinchos. Hoy, las demasiadas derrotas acumuladas y la decadencia total de Cuba no dejan siquiera un pequeño capital de confianza con qué cubrir las apuestas.
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martes, 26 de enero de 2010

Las permutas de tierras en Cuba.

Por Martha Beatriz Roque.

No sólo las casas se permutan oficialmente en Cuba, también las tierras, y tienen el mismo trámite burocrático y dilatado que hace que los campesinos prefieran dejar de producir.

Es el caso de X. Moreno Hernández, mujer dedicada a las tareas agrícolas por espacio de 28 años, residente en el municipio Calixto García, provincia de Holguín.

En el año 1982, comenzó un trámite para cambiar sus tierras en la zona de Padierne, por otras en Sabanazo, en el mismo municipio. Unos años después a la muerte de sus abuelos y tras una declaratoria de herederos, detecta que no existe ninguna documentación para la permuta y hubo de realizar todos los trámites nuevamente.

Finalmente, se le asignó un terreno, pero en la medición se detectó que era menor que el que ella había entregado, por lo cual se paralizó la permuta.

Su esposo en base al Decreto Ley 259 "Sobre la entrega de tierras ociosas en usufructo" solicitó las tierras colindantes y le fueron negadas.

Ambos espacios de tierra, el que se pensaba permutar y el solicitado por el esposo, nunca fueron roturados, ni sembrados, lo que implica que permanecían ociosos, cuando les fueron entregado a Remigio Pérez, un antigua jefe de granja y de empresa de dicha entidad que vive a 14 Kms del lugar.

La señora Moreno, al igual que hacen la mayoría de los ciudadanos cuando tienen problemas, se dirigió a la autoridad competente, en este caso el Delegado de la Agricultura en el municipio Calixto García, quien le dijo textualmente: "Yo solo llevo un año trabajando aquí y este caso no es mi problema". Le ofreció darle a su marido por la Ley 259 sus actuales tierras y que ella cogiera de nueva las de Padierne, con más de 20 años entregadas a la Granja Rafael Quintana, y que están perdidas.

En estos momentos la permuta sigue estancada, porque la UBPC (Unidad Básica de Producción Cooperativa) Marcos Martí, no está de acuerdo con entregar el faltante de tierras.

La señora Moreno hace mención del "socialismo" en lugar de socialismo, pero se abstiene de explicar lo correcto: la corrupción imperante en el país.

No por gusto en el discurso de clausura del IV Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el pasado 20 de diciembre de 2009, a Raúl Castro no le quedó más remedio que decir que hay manifestaciones de favoritismo en el proceso de entrega de usufructo, lo que implica también en el lenguaje virtual que tiene el régimen, que existe corrupción.
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Sobre las tarjetas bancarias.

Por José Alejandro Rodríguez.

Alberto González (Ave. 66 número 3520, Cienfuegos) cuenta que el 7 de septiembre pasado intentó extraer dinero del cajero automático con su tarjeta magnética, en la Sucursal 4612 del Banco Popular de Ahorro (BPA) en esa ciudad. Pero el cajero no lo dispensó.

Devolvió la tarjeta y el comprobante, sin el dinero. Y comenzó la tragedia: "Por mala preparación del personal y falta de orientación", le informaron que le realizarían una declaración jurada, para con ella ir a FINCIMEX, la entidad encargada de realizar la devolución. Y esta operación se hace descontándole el efectivo a la sucursal y luego mediante transferencia bancaria a la tarjeta.

Él fue a FINCIMEX y entregó la declaración jurada. Le dijeron que la misma la enviaban a la sucursal en La Habana -específicamente a la parte de tarjetas internacionales, puesto que es propiedad de su hermana que reside en Italia- y que el pago no demoraría.

Los días pasaron, él llamaba y le decían amablemente que no había respuesta. Al fin le informaron que de La Habana comunicaron que el 7 de octubre le habían hecho la devolución. Pero hasta el 21 de enero ese efectivo no había sido depositado en la tarjeta. "¿Qué pasó?", pregunta; y aclara que a su hermana en Italia le entregaron un estado de cuentas. De ese efectivo devuelto no aparece señal.
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lunes, 25 de enero de 2010

El inventor en jefe.

Por Frank Rodríguez.

La Oficina de Patentes de Cuba en su último reporte informa de que el Dr. Fidel Castro Ruz ha impuesto nueva marca en el número de invenciones que ha logrado a lo largo de ya sin cuenta años.

En el área de la medicina:

   1. Abolió el colesterol con su invención de eliminar la carne.
   2. Inventó la medicina ambulante, donde el paciente trae las sábanas al hospital y las medicinas se mandan a pedir a un pariente en Miami.
   3. Y en otro paso de avance en medicina ambulante los médicos van al exterior y los pacientes extranjeros van a Cuba.

En el área de la moda se dio cuenta de que era mejor:

   1. La camiseta sin magas que la camisa.
   2. El “chor” que los pantalones.
   3. La chancleta que el zapato.
   4. La gorra que el sombrero.
   5. Inventó la guayabera para los segurosos
   6. Vistió de blanco a todas las orquestas.

En agricultura se dio cuenta de que era mejor:

   1. El buey que el tractor.
   2. El marabú que la caña.
   3. El huevo que el pollo.
   4. Importar que producir.

En transporte se dio cuenta de que era mejor:

   1. El “camello” que el autobús.
   2. El bicitaxi que los antiguos taxis con aire acondicionado.
   3. Andar a pie que en auto (aunque esto es más viejo que andar a pie) dando nuevo significado a la frase “ciudadano de a pie”.
   4. La guagua a caballo (El Caballo lleva a todo el pueblo a caballo).

En vivienda inventó:

   1. La permuta (quítate tú pa ponerme yo).
   2. La barbacoa (efficiency aéreo a medio camino entre el piso y el techo).

En derecho:

   1. Inventó el derecho de izquierda, el juicio sumarísimo que ahorra tiempo y abogados.
   2. El voto unipartidista, secreto e inútil con avanzadas técnicas de pronóstico del ganador con meses de antelación.

En turismo inventó:

   1. El turismo hípico o jineterismo.
   2. La ingeniería turística, donde un ingeniero hace las veces de bicitaxista.
   3. La medicina turística, un médico le mezcla un trago en la piscina.
   4. El viaje por permiso, donde se le alquila un pariente a un exiliado, siempre prorrogable previo pago de extensión.

En ingeniería:

   1. Sofisticados métodos de filtración, mediante los cuales los insumos van perdiendo de peso en cada paso del proceso de manufactura, surtiendo de esa manera la industria doméstica de “resolver” siempre por la izquierda, desde luego, en un sistema socialista.
   2. Inventó el apagón como método de ahorro energético.
   3. Incrementó por factor cúbico el suministro de agua, no en balde que la gente da tanta lata para subir y bajar el agua.

En ambientalismo:

   1. Inventó el reciclaje permanente de ideas gastadas enlatadas.
   2. Inventó el reciclaje al 100% donde nada se descarta, excepto la libertad.

En zoología:

   1. Cambió gusanos a mariposas de la comunidad.
   2. Amplió por creces la capacidad de carga de un camello.
   3. Convirtió un burro en Canciller.

En urbanidad:

   1. Reemplazo el “que tal” por “acere que volá”
   2. Reemplazo el señor y señora por compañero y compañera

En economía:

   1. Inventó el trabajo voluntario, mediante el cual no se le paga al obrero.
   2. Convirtió al 100% de la población de proletariado a comerciantes mediante la invención del “resolver” con el gremio de los “bisneros”.
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domingo, 24 de enero de 2010

Historia forense de tribunales, privilegios y moral socialista.

 Por Juan González Febles.

A Samuel Formell lo sancionaron a dieciocho años de privación de libertad. Fue en la época idílica del subsidio soviético. En aquel momento, hace sólo unas pocas décadas, recibir paquetes desde el extranjero era un emblema indiscutido de alto estatus y sólido confort. Una anciana que residía en El Vedado, disfrutaba de este tipo de prosperidad, típica de la Cuba de entonces. Lejos estuvo la infortunada anciana de sospechar que esta sería la premisa cierta de su desgracia…

Tres jóvenes, entre los que se contó Formell, hoy director de la orquesta Van Van e hijo de su fundador Juan Formell, decidieron hacerse de modernos equipos estéreo. Samuel conocía donde hallar los equipos y además, contaba con confianza para acceder a los mismos. ¿Quién sospecharía algo de un jovencito tan simpático? A fin de cuentas, su padre era un artista de éxito. La anciana confiaba en él, que la visitaba y con frecuencia la ayudaba en algunas cosas de la casa.

Una tarde, golpeó la puerta y la anciana, confiada le abrió. Los tres jóvenes irrumpieron en el interior, la amordazaron y dominaron de inmediato. Samuel era uno de ellos. Pasado el primer momento de nerviosismo, Formell llamó la atención de sus cómplices: -Ella me conoce; ¡tenemos que matarla!-dijo.

La anciana fue estrangulada con un cable telefónico y huyeron con su botín. Los culpables fueron encontrados y puestos a buen recaudo, tras las rejas, por el siempre eficiente Departamento Técnico de Investigaciones (DTI) de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR).

Samuel Formell fue enviado a la Prisión Combinado del Este en La Habana a purgar su horrible crimen. Pero de esta sólo conoció el área exterior. No residió en las celdas de este antro. Fue destinado a trabajar en el área exterior y autorizado a pernoctar en su domicilio. Más adelante, se le autorizó a tener una batería profesional y a recibir clases de percusión que le impartió un maestro contratado a esos efectos. El maestro, recibió la autorización para impartirle clases en la prisión.

Poco tiempo después, Samuelito fue recompensado con una licencia extra penal. Salió libre con estas limitaciones y otro tiempito después, recibió su carta de libertad definitiva. ¡Ya era un hombre libre!

Le fue bien en libertad. En armonía con la regla cubana no escrita, pero vigente, de sucesiones y nepotismos, recibió la dirección de la orquesta Van Van. Fue privilegiado en detrimento de Cesar Pedroso y Pedrito Calvo. Dos artistas que contaban con veteranía, profesionalidad y amplias simpatías populares.

En la actualidad, Samuel Formell dirige a Van Van. Ha destruido cuatro automóviles marca Mercedes Benz, que el seguro pagó sin hacer muchas preguntas, o quizás lo hizo después de obviar las necesarias. Ha viajado a muchos países extranjeros. No hubo funcionario consular que hiciera alguna que otra investigación o preguntas que comprometieran el crédito y el prestigio que ostenta.

Mientras, bajo el mismo cielo cubano, en la misma Prisión Combinado del Este de La Habana, como en cualquiera de los centenares de establecimientos de este tipo que existen en Cuba, hay otros a quienes no les ha ido tan bien.

En alguna, Osmín Zerquera Torres cumple una sanción de tres años de privación de libertad, por un supuesto delito de peligrosidad social. Nadie ha tenido a bien intervenir a su favor. Es joven, negro, pobre y rastafari. El no vive en El Vedado o en Miramar, reside en Lawton. Sus dreadlocks parecen afectar la integridad y la tranquilidad ciudadana. O al menos, eso piensa el jefe de sector de la policía. En el listado de millonarios socialistas confeccionado por el detective de dineros, Kenneth Ryjock, aparece el apellido Formell y falta Zerquera. Mala cosa.

Por supuesto, para que este final feliz y tanta buena suerte fuesen posibles, se produjo la providencial intervención de uno de los elegidos sin mancha. El demiurgo que hizo posible esta historia, fue el difunto Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, a quien Dios mantenga, en su santa gloria.

Por su parte, el ex presidente y Comandante supremo, Fidel Castro, intervino en 2003 para que fueran juzgados, condenados y ejecutados en menos de seis días, tres jóvenes habaneros. De acuerdo a su buen decir, sólo administraba justicia o repartía un cake, que para él, son operaciones similares. Aunque no mataron a nadie, eran negros. Fueron supliciados como medida ejemplarizante, la revolución lo necesitó. A fin de cuentas, ninguno era millonario. Sus nombres y apellidos eran ajenos a los listados selectos de las jet set, la revista Forbes y los detectives de dineros. Nunca frecuentaron o conocieron el Club Habana.

Todos hemos aportado a la triste y larga historia mayor de tribunales, privilegios y moral socialista que sufrimos negros y blancos. Los mismos que según José Martí, antes unieron sus almas en ascenso desde los campos de Cuba libre. Como signo de los tiempos que corren, hoy nadie sube. Todos hemos descendido a algún círculo infernal. Lo hacemos guiados o empujados, por la voluntad y la impronta de los millonarios socialistas y la élite verdeolivo. De alguna forma, también somos culpables.
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sábado, 23 de enero de 2010

viernes, 22 de enero de 2010

Expulsado de la UNEAC el escritor Manuel García Verdecia por 'uso indebido' de internet.

La Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) expulsó de sus filas al escritor Manuel García Verdecia y ordenó que despidieran de su trabajo al novelista Rafael Vilches Proenza por un supuesto "uso indebido" de internet, informó el periodista independiente Luis Felipe Rojas.

García Verdecia se desempeñaba como vicepresidente de la institución en Holguín. Vilches Proenza no era miembro de la UNEAC, por lo que la represalia consistió en la expulsión de su centro de trabajo.

Según el testimonio de algunos de los participantes en la purga, la presidencia de la organización gubernamental dijo que los escritores habían hecho un "uso indebido las cuentas de internet", lo que la UNEAC consideraba "un proceder impropio de intelectuales comprometidos con el proceso revolucionario".

García Verdecia fue acusado de "no actuar acorde con sus funciones como dirigente", así como de "haber dejado de ser confiable" para el régimen, según el dictamen.

Vilches Proenza fue "interceptado" por funcionarios de seguridad informática, quienes le ocuparon sus memorias flash, que contenían datos personales, "además de revisársele la mensajería que intercambiaba con escritores cubanos radicados en el exilio", apuntó Luis Felipe Rojas.

Las reuniones de "análisis" se produjeron en diciembre pasado bajo la dirección de Jorge Hidalgo, presidente de la UNEAC en Holguín.

Manuel García (Holguín, 1951) es profesor, escritor, traductor y editor. Ha publicado títulos como La consagración de los contextos, Hebras y Música de viento.

En 2007 obtuvo el Premio José Soler Puig de novela por El día de La Cruz, así como el Premio Julián del Casal por Hombre de la honda y de la piedra.

Rafael Vilches (Vado del Yeso, 1965) es autor de Tiro de gracia, libro premiado en el concurso por el centenario de Emilio Ballagas, y de El único hombre, por el cual recibió el Premio Nacional de Poesía Manuel Navarro Luna en 2004, entre otras publicaciones.
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martes, 19 de enero de 2010

El Dr. Loquero.

Por Rafael Pineiro.

Conocí al comandante Bernabé Ordaz (era uno de los pocos que en la isla podía seguir siendo llamado por el apelativo de Comandante) casi a mediados de la década de los noventa, justo un par de semanas antes de la crisis de los balseros. Era un tipo bajito, barbudo, afable y de voz nerviosa pero suave, que a pesar de la leyenda de amo y señor de los contornos de Mazorra, se mostraba diligente y cercano en cuanto se le proporcionaba la posibilidad. Quizás todo formaba parte del juego, no lo sé. Lo que sí era cierto es que en el Hospital psiquiátrico de La Habana predominaba su mando y su palabra. Los “locos” lo adoraban como si de un semi Dios se tratase. Era curioso ver como al minúsculo nivel de los terrenos de Mazorra se repetía casi a la perfección el fenómeno de culto a la personalidad que ya en los amplios márgenes de la isla se le propiciaba al propio Castro. Bueno, en fin de cuentas hablamos de un par de tipos barbudos…

También dentro de los contornos del loquero se jugaba a aquello del policía bueno y del malo que a veces tanto resultado da. Ordaz, por supuesto, era el adorable mesías, que envuelto en aura milagrosa repartía bonanzas y milagros por doquier. El malo de la película era Inclán, el odiado administrador al que los pacientes identificaban con todas las vicisitudes y miserias que se engendraban y proliferaban en el lugar. Que si se perdió esto, la culpa es de Inclán… que si aquella galera parece un presido es debido a que Inclán… que si la comida y los zapatos, que si las sábanas y colchas, ventanas y pedestales…

Acaban de morir 26 pacientes psiquiátricos en Mazorra. Y acaban de morir de frío. Creo que ni la vieja y odiada república de antes del 59 podría haberse desprestigiado tanto con tan inusual vergüenza. Y curioso me resulta que el régimen, aunque luego intente buscar chivos expiatorios, se haya decidido a cargar con la responsabilidad política de tanta desazón y tanto horror. Porque, en este caso a diferencia de un, digamos, remolcador “13 de Marzo”, los hechos han sido reconocidos de pe a pa por los propios esbirros. Así que quienes remilguen de Castro tendrán a partir de ahora una poderosa arma a su disposición para hacer frente a cualquier propagandista barato del régimen. “No, porque la revolución tao y tao y tao…” “Ya, compadre, no jodas tanto que se les murieron 26 locos de frío en plena isla del Caribe, viejo…”

Una cosa sí tiene que estar clara. Estas muertes no han sido circunstanciales ni pueden haberse tramitado en un dos por tres a causa del gusano frío. Para que estos pobres pacientes de Mazorra hayan fallecido ha hecho falta la acumulación larguísimo de miserias y de hambre, de falta de medicamentos y cuidados, de enfermedades sobre añadidas e inmunodepresiones correspondientes. Vaya, que no se trata de implantar un oprobioso record de la noche a la mañana… y a quienes pretenden que el castrismo quede en los anales de la historia por las buenas intenciones y por la propaganda demagógica, les tengo malas noticias: el mundo no suele dejar pasar la muerte de tantos infelices de manera tan vaga. La historia juzga.

Ordaz e Inclán murieron hace varios años. No importa en lo más mínimo. Nada habría sido diferente en este caso. Y es que no se trata de personas… se trata de conglomerados y sistemas.
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Najasa (prosa con prisa).

Por Joaquín Estrada Montalván.

El municipio de Najasa está ubicado al sureste de la provincia de Camagüey, fue creado el 10 de octubre de 1976.  Cuenta con 901.4 Km2 de extensión superficial y una población de 16 089 habitantes; de ellos en la zona urbana, 2880; y en la rural 13 290 habitantes, lo que arroja una densidad poblacional de 17.8 habitantes/km2. Limita al norte con Jimaguayú y Sibanicú; al este con Sibanicú, Guáimaro y “Amancio Rodríguez”; con este último y con Santa Cruz del Sur al sur; y al oeste con Vertientes.

Najasa es hoy un pueblo muerto debido a los fracasos de los megaproyectos de la revolución. En este municipio crearon la cuenca lechera y una planta para producir la zeolita, ambos intentos llegaron a ningún lugar y produjeron la ruina total del territorio.

Najasa, es lugar rico en historia, por ejemplo mencionando de paso en el siglo XIX: Gaspar Betancourt Cisneros, El Lugareño introdujo la pequeña parcela rural con trabajo libre, asalariado y con hombres instruídos, Rosa La Bayamesa fundó hospitales de campaña. Era zona de talleres artesanales mambises donde se producían zapatos, monturas, armas, etc. Enrique Loynaz del Castillo compuso, en la finca La Matilde, El Himno Invasor, …

Entre sus tesoros naturales se encuentra el bosque fósil …

Llegué al entronque de Najasa una mañana de septiembre de 1991, donde está el Jimbambay, luego de coger un par de botellas, iba con mis botas rusas, pitusa viejo de la yuma, camisa de mangas largas de caqui, sombrero de guano, mochila de la alfabetización y tabaco de la bodega, debajo del brazo un sobre amarillo reciclado con los papeles que me condenaban a pasar el servicio social en el municipio de Najasa, variante camagüeyana del pueblo de las maravillas de la fílmica Alicia.

Una guagua escolar destartalada, echando humo por casi todos los lados, con un chofer sin camisa lleno de grasa se detiene y me ofrece el último ride hacia el pueblo prometido, por el camino mientras metía y sacaba la mano del motor que quedaba al lado del timón, me preguntó qué hacía yo por esos lares; cuando le expliqué la misión que recién estaba iniciando se limpió las manos con un trapo que debió haber sido parte de una sábana blanca y se presentó como Bolanes, el director de Cultura Municipal; de esta manera se iniciaron los tiempos del Servicio Social que se extendió por algo más de un año, pero que recuerdo siempre con afecto del bueno.

A Najasa llegaba con cierta frecuencia la caravana de los 4×4 del Comandante, como le nombran a Guillermo García Frías, quien pasa  raudo y veloz por el pueblo a disfrutar de los excesos permitidos a los que dirigen al proletariado insular, en la zona que se conoce como el Coto de Caza de Belén o Area Protegida de Flora y Fauna. De todas maneras hace una breve parada en el Partido Municipal para recibir las reverencias de los dirigente locales.

Aunque no escasearon los conflictos con el director, el del sindicato … por los intentos fallidos de enviarme a construir refugios militares, o a construir cercas estilo voisan o quererme implicar en jornadas agrícolas de dos o tres semanas; recuerdo con satisfacción que doté a ese municipio del documento escrito más antiguo hallado hasta el día de hoy, que corresponde a 1729 y que trata de unas transacciones comerciales relacionadas con cacao (si la memoria no me falla), también encontré el primer asentamiento con material arqueológico que demuestra la presencia habitacional aborigen en una cueva en la sierra de Guaicanamar (hasta ese momento se conocían pictografías, pero no se habían hallado pruebas de sitio estable). Hice una investigación social-cultural en la comunidad de Revolico y diseñé un pequeño catálogo del museo.

Recuerdo con cariño que amé a una maestra que también andaba por esos lares cumpliendo su servicio social y nos enamoramos en nuestras idas y venidas en el guacamión (como yo le llamaba al híbrido de Kamaz con cabina para pasajeros en la parte de atraá, con un diseño que recordaba una guagua). Amigos recuerdo a un músico y un pintor todos en el servicio social. Tiene Najasa su poeta Miguel Andreá, y muchos otras personas buenas con las que compartí buenos ratos.

Mis amigos y familia también agradecen mi pequeño destierro najasense pues viajaba de vuelta con una jaba llena de tilapias provenientes de la presa de najasa, y que cada día le correspondía a alguien diferente que me iba a esperar a Ferro Omnibus para recojer su alimento tan escaso en aquellos tiempos del llamado período especial  en tiempo de paz.

He escrito estos recuerdos de prisa, pero con afecto tanto al lugar y al tiempo que estuve en Najasa, como al fraterno Ichikawa quien me ha pedido este testimonio hace menos de un par de horas.
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lunes, 18 de enero de 2010

Holawton.

Por Orlando Luis Pardo Lazo.

Parterres apachurrados. Rastras que dejan rastros de concreto batido sobre el asfalto, luego pulverizándose hasta formar verdaderas oleadas de polvo. Tener que vivir con las puertas y ventanas cerradas de par en par, en plena loma de la Avenida de Porvenir, con la paranoia de padecer enfermedades respiratorias o por lo menos alérgicas. Letargo doméstico de intramuros, afuera la ciudad se reconstruye a golpes de cemento y ron.

Los vecinos se quejan en los periódicos oficiales, pero tampoco es para tanto la tragedia de este barrio barrido por el Ministerio de la Construcción. Lawton y La Habana quieren crecer, desperezarse, incluso despedazarse. Además, están resucitando al estadio de softball Buttari, único semicírculo donde en mi adolescencia pude conectar un home-run: literalmente botar la pelota del parque.

Motoniveladoras, calcinadoras de chapapote o asfaltín, piedras rodantes, grúas chismosas sobre las azoteas, martillos neumáticos, cables y trincheras albañales, pinturas para las fachadas, cascos y botas, hombrones de palabrotas y torsos desnudos bajo el sol bemol del enerito invernal. ¡Ya estamos en la segunda década del segundo milenio, señores! Y diríase que de pronto llegó la tan cacareada recuperación económica: Lawton como vecindario canónico para el desarrollo del resto o los restos de mi país.

Más guaguas, más taxis estatales en CUC o ilegales de 10 MN. Metrobuses hasta Alamar o el Puente de Hierro sobre el Río Almendares o el Cotorro o el Malecón o Santiago de las Vegas o el Parque de la Fraternidad. Ya no quiero irme de aquí. Te pido perdón, arrabal arrebatado de remate, si alguna vez dije algo malo o macilento de ti.

Lawtonadánico.

A ratos, miope y dalawtónico. A ratos, mierda y milagro. Casi nunca suerte y casi siempre sudario. No dejes emigrar también mi memoria. No me tientes a denostarte en un periódico oficial. Mejor déjame alabarte en público plantado en 3 y 2 en un blog. Tú tampoco me borres de tu lista de fallos: quiero postrarme en la cola de los que no te supieron abandonar a tiempo.

Googlawton.cu: spot irreconocible e irreconciliable de nuestro mapaís.

La Loma del Burro pelada al rape, alopecia patria hasta de pinos. El paradero a full como en la Era Leyland dorada. Líneas de tranvías que no se dejaron desenterrar para ser subastadas como acero aséptico en Japón. Farmacias sobrecondonadas con medicina verde. Cafeterías de buena muerte y cero sándwiches y cangrejitos. Escalinatas al por mayor. Una destilería desterrada incluso de sí, pero aún enhiesta a los cielos en sepia de la post-revolución, los rescoldos del Gran Incendio de Lawtondon aún humeantes en el terror de los más antiguos (y ya casi no quedan viejos: todo es molicie y modernidad). El matadero a secas, con los validos desvalidos de las vacas de pie en un tren (Cuba entera ha viajado con ese estilo de res). El Conte y el Ferroviario: ruinas a la espera de su reparación después del Buttari. La Iglesia de la Camilo (sólo así la reconozco en mapa): ¿no es una magnífica síntesis de medio siglo de cortocircuito criminal? El Bombero, Los Polaquitos y El Visor, entre otros negocitos y ferreterías oxidadas por el olvido de sus dueños únicos y sus miles de administradores. Parques de framboyanes galantes, a la sombra sobreviviente de La República. Olor hondo a galleticas Siré, sí, señor: pioneros por el consumismo, ¡seremos como Siré...!

Y yo en medio de toda esta iconografía ictérica, tecleando vergonzosamente buches y baches de la verdad. Yo, gritándote en silencio dentro del tímpano: toque a rebato, truco rimbombante para que por favor no me des la espalda (ni la espuela) a mí. Yo, con mi garra andante, extraviado y extrañándote a mi preso albedrío. Yo, enamorawton de la nada vecinal que a ratos me berrea y a ratos me aburre, pero que igual siempre me absorbe: comentadme, no importa, ¡lawstoria me absolverá...!
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El Bulevar de La Habana.

Por Iván García.

Comienza en la calle Prado y termina en Galiano. Son cinco cuadras de paseo peatonal en el corazón de La Habana, repletas de tiendas en moneda dura o peso nacional. Cafeterías, barberías, heladerías, mercados, un cine para niños y una joyería en declive.

Durante todo el año, el bulevar está a tope. Diciembre, mes de resúmenes y agasajos provoca que los citadinos salgan compulsivamente de compras. Es posible que en alguno de sus comercios consiga lo que desee o necesita.

A la tienda Belinda entra un grupo de señoras, en busca de un juego de sábanas para su hogar. Con la boca abierta y sin palabras se quedan cuando se enteran de los exagerados precios  en divisas.

Cerca, unos tipos pasados de copas, acompañados de alegres muchachas negras, en igual estado, miran hacia ambos lados y subrepticiamente se introducen por una puerta de hierro oxidada de lo que un día fueron los cines Duplex y Rex. Vacían sus vejigas cargadas de cerveza, ingerida en un centro nocturno de medio pelo llamado Palermo, donde suelen recalar las putas viejas y baratas que no tienen la opción de ligar un extranjero.

En el Cabaret Nacional, justo donde comienza el bulevar, en la calle Prado, una cola de hombres de unos 50 años, y un grupo de jóvenes mestizas, con el típico lenguaje corporal de las hembras cuando buscan placer, intentan que algún “temba” (cincuentón) les pague la entrada a la discoteca. La Disco Temba, como se le conoce, abre a las 4 de la tarde.

A tiro de piedra, en los portales del hotel Inglaterra, ‘vikingos’ nórdicos e ‘ibéricos’ gordos beben daiquirí, que acompañan con tapas de jamón, queso y aceitunas. Arrobados escuchan una pésima versión del Chan-Chan de Compay Segundo. Dentro del hotel, una japonesa con acné juvenil, se queja en inglés a una dependienta de lo caro del servicio de internet: una tarjeta cuesta 6 c.u.c la hora. Qué diremos los cubanos.

La tarde cae y el ir y venir de personas apresuradas aumenta. Para paliar la sed que provoca este calor de fuego de fin de año, la gente toma refrescos embotellados, de producción nacional, a 5 pesos la botella. En un quiosco venden panes sin envolver, expuestos al aire, con sus correspondientes dosis de microbios, ya sea pan con lechón, jamón o un queso de espantoso olor.

Donde quiera que te sientes, a tomarte un refresco, comerte una ración de arroz frito o un trozo de pollo ahumado, se te acercan perros sucios y sarnosos, que con cara de lástima te suplican que les des la  sobra. Forman parte del ejército de canes famélicos que deambulan por toda la ciudad.

También los mendigos hacen lo suyo en estas calles de Centro Habana. Unos descaradamente e incluso con tono agresivo te piden dinero, otros con la imagen de algún santo, casi siempre San Lázaro, te piden una limosna “preferiblemente en divisas”.

Si te ven con cara de bobo, un estafador intentará pasarte la cuenta. Te ofrecen de todo: desde mierda en polvo hasta un misil tomahawk. Los vendedores ilegales le juegan cabeza a la policía, para poder vender baratijas o cinturones de cuero hechos por artesanos desesperados y sin dinero.

En el Bulevar de San Rafael se encuentra de todo. Se traman fechorías y si no te ven pinta de guardia vestido de civil, puedes comprar un gramo de coca a 35 c.u.c o un cigarrillo criollo de marihuana a 25 pesos.

Las calles adoquinadas están pintadas con grandes cuadros blancos y rodeadas de macetas con plantas mustias que los jardineros estatales no cuidan con esmero, disgustados por la escasa paga.

Ya a la salida, en la esquina de Galiano y San Rafael, un parque recuerda que en ese lugar una vez estuvo El Encanto, una de las tiendas por departamentos mas chic de La Habana. Fue devorada por un incendio, el 13 de abril de 1961, como parte de sabotajes previos a la invasión de Bahía de Cochinos. Hubo 18 lesionados y una víctima mortal, Fe del Valle, jefa del departamento infantil de El Encanto.

Una historia que no saben los niños, blancos, negros y mestizos que juegan fútbol con un balón desinflado. Un negrito tira fintas increíbles para su edad, descalzo y con una camiseta desteñida de Kaká. Sus fans, sentados en un muro, aplauden al pequeño Pelé cubano.

Puede que el Bulevar de San Rafael no tenga el encanto del de París o el de Barcelona. Pero es el único que hay en La Habana. Punto de encuentro de habaneros, nostalgia de exiliados y sede de casas de huéspedes particulares para forasteros. Si pasa usted por La Habana, no deje de visitarlo.
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Falta de liquidez: responsabilidad total del gobierno de Cuba.

Por Emilio Morales Dopico.

En días recientes hemos leído las declaraciones del ministro de economía Marino Alberto Murillo relacionadas con las dificultades que enfrentaran los cubanos en este año que comienza por la falta de liquidez de su economía. La culpa según el ministro, la tiene la crisis financiera internacional.

Por supuesto, Murillo acude al viejo ardid de tapar el problema cubano con las crisis que acontecen más allá de las costas cubanas. Ya no importa si son producto de los efectos de la globalización, del embargo o de los fenómenos naturales. La solución es mágica y rápida, como el célebre enjuague de manos de Poncio Pilatos. El nuevo ministro se estrena con la soga al cuello y trata de poner el parche, no antes de que se abra el hueco, sino antes de que se hunda el bote.

En realidad Murillo no puede hacer nada, él es el ministro de economía, pero como los anteriores, no tiene voz de mando. Esta sigue llegando desde el punto cero, esta vez apagada y sin rumbo.

El  origen de la falta de liquidez de la economía cubana tiene un trasfondo de 50 años, de una economía que ha sido totalmente improductiva y cien por ciento dependiente de la ayuda exterior. Primero del  gigantismo soviético y el bloque socialista. Después de las remesas y el ALBA.

El pequeño espacio que se abrió a la economía de mercado, cuando se hizo la apertura al turismo y a la despenalización de la tenencia de dólares en los primeros años de la década de los 90’, fue un tímido ensayo claro de que el país tenía todas las condiciones para recuperarse económicamente en un corto tiempo. ¿Pero que detuvo esta pequeña apertura? No es difícil de explicar. Apenas un año después de implementadas las medidas el país era otro, casi un cuarto de millón de cubanos incursionaron en el trabajo privado. Una nueva clase media comenzaba a surgir con cierto poder económico, variable que los Castro habían eliminado en los primeros cinco años de la revolución. De pronto comprendieron que el ensayo era solo para salir de la crisis y mantener el poder, no para desarrollar la economía.

Mucho ayudó el ALBA. Hugo Chávez con su petróleo barato se erigía como el pulmón izquierdo de la economía cubana, las remesas y el turismo hacían de pulmón derecho. Las bonanzas del ALBA terminaron por despilfarrar recursos en una innumerable cantidad de proyectos sociales,  ninguno con la ventaja de tener un capital de retorno que lo convirtiera al menos en proyectos sustentables. A eso le sumamos el disparatado plan de ahorro energético que se le ocurrió al gran dictador, el cual incluía la compra de un millón de televisores chinos, tres millones de ollas arroceras y hornillas eléctricas y cuanto cosas se le ocurrió en su quijotesca batalla por reducir los gastos de energía. El resultado como siempre, fue un verdadero desastre: los televisores terminaron por ser regalados a Venezuela, Bolivia, Ecuador y demás países de ALBA, como parte del contingente de profesionales de la salud y la educación que cumplían misiones en esos países. Las hornillas eléctricas descansan en los almacenes de reposición por roturas y desperfectos.

Mientras tanto, el renglón exportable de mayor peso, el níquel –pues el azúcar dejo de serlo hace ya unos cuantos años-, bajaba sus ingresos de forma brutal, de 52,000 USD la tonelada a 10,000 USD, lo que  provocó  que la economía disminuyera su frágil capacidad de maniobra para poder desarrollar otros sectores estratégicos.

Hoy el ALBA es un proyecto medio muerto, el gobierno de Chávez enfrenta una crisis energética profunda y en esas condiciones es difícil poder mantener los niveles de subsidios establecidos en los compromisos con los países del ALBA y con otros de Centroamérica y el Caribe, entre ellos los compromisos con Cuba. Por lo que el pulmón izquierdo de la economía  de la isla ya comienza a fallar y en unos pocos meses el pulmón derecho será el que saque la cara a duras penas, para mantener la economía en el umbral del límite mínimo posible.

Es por ello, que están dirigiendo todos sus esfuerzos en las inversiones en el área de las telecomunicaciones, en apenas dos años de pronto aparecieron más de 700,000 celulares, los cuales han disparado los envíos de remesas a la isla. Así entonces,  no nos asombremos si mañana liberan la venta de autos y de casas, dos pilares bien deprimidos y necesitados que estimularían el envío de remesas al doble de lo que hoy la población cubana recibe de su diáspora. Sin embargo, eso no sacaría de la crisis al país.

Pero lo que si sabe Murillo y los demás ministros y generales es que el único remedio para eliminar la falta de liquidez es una verdadera liberación de las fuerzas productivas, que permitan un desarrollo productivo y sostenible de la economía, donde todos los ciudadanos tengan el derecho a ganar por lo que producen, a ser dueños de la riqueza que generan.

El 2010 se presenta como un año muy complejo, por una parte la crisis social es grande, por otro, los jóvenes cada vez más se muestran más desafiantes, el pueblo se comienza a despertar del letargo, los más viejos ansían la solución biológica, incluido muchos de los generales que están en el poder.  Al gobierno de Raúl Castro no le quedan muchas alternativas para responder a la crisis, esperemos este año algún desenlace.
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sábado, 16 de enero de 2010

Año nuevo, vida vieja.

Por Rogelio Fabio Hurtado.

Llegó 2010 y aquí no ha pasado nada. La desganada bodeguera de siempre nos hizo entrega de la nueva Libreta de Abastecimientos idéntica a la vieja. Excepto por que ya somos todos un año más viejos, el cuartico está igualito, con las mismas goteras y estrecheces habituales. El mono-propietario nos había insinuado que algunas novedades tendrían lugar, pero de eso nada. Al cabo de 50 años de equivocaciones aplaudidas como aciertos, ahora se nos presenta a no equivocarse y para estar seguro de lograrlo opta por no hacer absolutamente nada.

En 1923, Rusia atravesaba por un momento crítico, Lenin estaba a punto de morir y aún se debatía el poder entre Stalin y Trotsky. Entonces este publicó en el periódico Pravda un artículo titulado 'Composición social del Partido' del que copiaré algunos párrafos.

Decía Trotsky, refiriéndose a los miembros del Comité Central partidarios de no cambiar absolutamente nada: “Los partidarios del 'viejo curso' que votan la resolución del comité central con la convicción de que todo seguirá igual que antes razonan más o menos así: 'Observen como, apenas comenzamos a levantar la tapa de nuestro aparato, súbitamente comienzan a manifestarse en el partido tendencias de todo tipo que tratan de agruparse; por lo tanto, es preciso poner rápidamente la tapa y cerrar herméticamente la olla'.¿No les parece familiar ese razonamiento?"

Stalin, quien era entonces uno de los integrantes del triunvirato que sustituía temporalmente a Lenin, apostaba por fortalecer el aparato, en detrimento del resto del Partido, que debía someterse y acatar sin chistar las directivas emanadas de arriba. Trotsky calificaba esto de "burocratismo, y que significaría esterilizar ideológica y políticamente al Partido". Desgraciadamente, sabemos de sobra quien ganó pírricamente este debate.

Acerca de la inveterada práctica de suprimir todo cuestionamiento crítico a las directivas emanadas del aparato, también alertó entonces Leon Trotsky " … Es preciso que los órganos dirigentes del Partido escuchen la opinión de las masas, no consideren a toda crítica como una manifestación del espíritu fraccionista y no impulsen así a comunistas conscientes y disciplinados a guardar sistemáticamente silencio o a constituirse en fracciones."

Para aplicar estas recomendaciones a nuestra realidad actual hay que tener presente que esas manifestaciones, entonces incipientes, se convirtieron en normas invariables durante el estalinismo y que, con ese prestigio se han impuesto entre nosotros como hábitos inseparables del llamado Socialismo. Por facilitar el uso y el abuso de poder, quienes detentan este, no se han sensibilizado jamás ni advertido el creciente daño que significan. Se ha vuelto parte de la normalidad "socialista" que a todos los niveles los funcionarios tanto administrativos como políticos reaccionen con agresividad frente a cualquier cuestionamiento. Esto le da luz verde al oportunismo, generaliza la unanimidad por indiferencia y socializa la apatía.

En la desmerengada URSS se patentizó como modus vivendi y por muchas décadas parecía hasta natural, hasta que todo se vino abajo. Los medios oficiales cubanos han culpado al "traidor Gorbachov" porque no se atreven a desentrañar las causas profundas y reales del desastre.

Las semejanzas entre nuestra versión y el entonces llamado Socialismo Real son tantas que fatigaría enumerarlas. A lo largo de la década del 70, el copismo y la invasión de asesores soviéticos fue inenarrable. Baste decir que se le cambiaron los nombres a los ministerios (Comité) y que impusieron planes de estudio tanto en el arte como en el deporte, sobre todo en el Boxeo. Se legisló represivamente para suprimir todo diversionismo ideológico. Realmente, ni siquiera se ha hecho una revisión crítica de fondo respecto a aquella etapa, obviamente porque eso implicaría poner en evidencia los errores supremos.

Al largo periodo de Leonid Brehzniev al frente de la URSS, hoy se le llama Inmovilismo. ¿Cómo llamarán dentro de una década al que vivimos hoy en Cuba?
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Vienen llegando.

Por José Hugo Fernández.

El mensaje no pudo ser más directo, ni más claro su apremio: José Ramón Machado Ventura, uno de los mayorcitos dentro de la geriatrocracia que domina en Cuba, y además el más citado como ejemplo de dogmático y retrógrado, presidió hace pocos días, en Villa Clara, la Reunión de Balance de la Unión de Jóvenes Comunistas, preparatoria para el IX Congreso de esta organización.

Como era de esperar, allí fue empinada otra vez la chiringa del joven relevo, que está listo, dijeron, y que ya lo tenemos al doblar de la esquina con sus aires renovadores.

El propio Machado Ventura, nadie menos, criticó de mal talante a quienes insisten en que no abundan aquí los jóvenes con la formación y sobre todo con la disposición suficientes para ocupar cargos claves en las altas esferas del país. "Esta es una juventud fuerte, preparada, con condiciones para poder darle continuidad al proceso revolucionario, en las actuales y futuras condiciones", enfatizó.

Y de algún modo tiene razón. Por lo que no resulta conveniente llamarnos a engaño.

Cuando por fin lo decidan, o sea, cuando no les quede otro remedio, a ellos no les resultará difícil hallar jóvenes prestos e incluso entusiasmados para el inicio de un cierto proceso de sustituciones. Será una escalada compleja, tal vez traumática, y sólo el diablo sabe cómo y de qué manera la cocinarán nuestros caciques desde sus respectivos feudos, particularmente, y desde su búnker ideológico en general.

Pero sería demasiado ingenuo creer que no se están preparando para la ocasión, que no la prevén, y que no disponen ya de su lista de jóvenes promesas.

Otro asunto, bien distinto, es quiénes son esos jóvenes, de dónde proceden y cuáles podrían ser sus reales factibilidades para el éxito en la Cuba actual, con la economía en ruinas y la moral en cuarentena, con retahíla de viejos y nuevos problemas, la mayoría insolubles a corto plazo, con el desaliento, el recelo y la abulia comiéndonos a todos por una pata, y con el grueso de las estructuras socioculturales hecha añicos luego del azote de un ciclón totalitario de más de medio siglo.

Porque serán idóneos según el criterio del régimen, se impone sospechar que estos jóvenes prospectos no lo sean para enfrentar nuestras dificultades presentes y futuras.

Seguramente proceden de la alta y media burguesía cubana de nuevo cuño, una suerte de burbuja zootécnica que exhibe hoy lo más rancio, hipócrita, agresivo e indolente de la cosecha patria, dentro de una gama idiosincrática que va desde el estalinismo y el trotskismo más feroces hasta el progresismo más frívolo y cínico, sin dejar a un lado el violento misticismo guevariano, el fidelismo de intolerancia y trinchera, o la variante gorilo-chavista de democracia adocenada.

Nada nos gustaría tanto como negar en redondo la posibilidad de que por su impresentable facha, esta flamante clase política de la Isla termine llevándose el gato al agua. Nada nos permitiría dormir más tranquilos en estas noches de fría zozobra que tirar el asunto a chanza pensando que su oportunidad quedará congelada hasta que la rana críe pelos. Pero nada debiera sorprendernos menos que la confirmación de que, en efecto, están listos y a punto de agarrar el mazo.
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Cuba dice que el 50% de la tierra ociosa sigue improductiva.

Por Rosa Tania Valdés.

El 50 por ciento de las tierras ociosas en Cuba permanecen improductivas, pese a que el Gobierno de Raúl Castro dio luz verde al arrendamiento de parcelas para superar la crisis agrícola, dijo el viernes un funcionario del sector.

Las autoridades cubanas iniciaron en octubre del 2008 el arrendamiento de 1,69 millones de hectáreas de tierras ociosas, entregando pequeñas parcelas a trabajadores, agricultores privados, cooperativistas y empresas estatales.

"Nos quedan prácticamente el 50 por ciento de las tierras ociosas que se declararon están ahí, necesitamos que haya gente (...) que la pida y que vaya a trabajarla", dijo Orlando Lugo, presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, a la televisión estatal.

El funcionario admitió que se registran "indisciplinas" en la implementación de la medida, sin entrar en detalles.

La entrega de tierras ociosas es parte de los esfuerzos del presidente Raúl Castro por reformar el sector y aumentar la producción de alimentos, un asunto de alta prioridad para su Gobierno que importa más de la mitad de lo que se consume en la isla.

Hasta julio, el Gobierno había entregado 689.697 parcelas del tierras, que representaba el 41 por ciento del total, según cifras oficiales.

Los agricultores cubanos han elogiado la descentralización del sector emprendida por Castro, así como el aumento de los precios que su Gobierno paga por los productos.

En cambio, muchos critican el estricto control estatal sobre los suministros y la venta de sus productos.

"Nosotros lo que tenemos es que ordenar esto", dijo Fonte a la televisión estatal.

El Gobierno cubano no había otorgado tierras a gran escala desde poco después de la revolución de 1959, que nacionalizó grandes propiedades agrícolas y entregó algunas parcelas de tierra de los pequeños agricultores.

Hasta que comenzó el programa de entrega de tierras, Cuba tenía alrededor de 250.000 granjas familiares y 1.100 cooperativas privadas, que representaba menos de un tercio o el 70 por ciento de la tierra del país.
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viernes, 15 de enero de 2010

La Habana de gris, con poco pan y mucho frío.

Por Iván García.

Son días de perros. Con una lluvia fina y constante y el cielo encapotado de color gris ratón. Además, un frío que pela. Echemos a un lado en este enero de nuevo año las postales de sol brillante que nos muestra una ciudad alegre, festiva y cálida.

Desde que el 1 de enero entró en la capital el primer frente frio serio, las calles de la Habana se han convertido en el carnaval de mucha gente pobre. Una población acostumbrada a una media anual que supera los 27 grados Celsius, no suele tener en sus roperos prendas adecuadas para soportar bajas temperaturas.

La solución de muchos es ponerse una prenda encima de la otra. Tres, cuatro o hasta cinco, y al final un suéter, enguatada o abrigo viejo. No es nada comparado con las nevadas intensas en Europa, Canadá y el norte de Estados Unidos. Pero para los habaneros, el domingo 10 de enero fue de espanto: los termómetros se mantuvieron todo el día en 12 o 13 grados y una humedad relativa rozando los 75 grados.

Demasiado frío para una ciudad del trópico. La sensación térmica era de 8 grados. La gente parecía globos inflados, con tanta ropa. Los más humildes se cobijaban del frío con abrigos de la era en que Cuba comerciaba con el CAME, hace más de 30 años. Incluso, algunos desempolvaron suéters y chaquetas de lana, usados por padres y abuelos antes de que Castro llegara al poder. Los más ancianos y desvalidos se guarnecían con gabanes parecidos a los utilizados por Humphrey Bogart en sus filmes.

Las calles estaban desiertas. Los mendigos y dementes que han hecho de los portales de la esquina de Carmen y la Calzada de 10 de Octubre, su casa, huyeron despavoridos a sitios menos gélidos. Lo que soplaba en esa esquina no era de amigo. Según una vecina, una noche, unos coches de salud pública recogieron a los pordioseros y los internaron en el Hospital Psiquiátrico, un manicomio más conocido por Mazorra, situado en la Avenida de Ranchos Boyeros, a mitad de camino del Aeropuerto Internacional José Martí.

No sé si fue cierto. Los capitalinos tienen tendencia a exagerar. Lo que sí es real, es que en estos días polares, muchas panaderías han cerrado por falta de harina. Vea usted. El pan, como el arroz es un producto de primerísima necesidad en la dieta actual del cubano. Por la cartilla de racionamiento el Estado nos otorga un mísero panecillo de 80 gramos por persona. Entonces, la gente acude a las panaderías de la Cadena Cubana, donde por la libre se puede comprar media flauta de pan por 5 pesos, y por 10, una flauta completa.

El administrador de uno de esos establecimientos, comentó, "que varias panaderías que ofertan en venta libre han cerrado por recorte en la distribución de harina, porque el gobierno ha dado orientaciones de priorizar el pan racionado". Afuera, una larga fila de personas llevaban una hora esperando la salida del pan.

Con el frío arrecia el hambre. Y con una nevera semivacía, lo más común es comprar pan y comerlo con cualquier cosa. Ya sea jamón, si es una familia "adinerada", o con tomate, tortilla, incluso solo, mojándolo con café, o con leche, algo que suelen hacer los menores de 7 años, los únicos a quienes el Estado les garantiza por la libreta de racionamiento una cuota diaria de leche.

Pablo Pacheco, 39 años, un periodista independiente condenado a 20 años de prisión en la primavera negra del 2003, me contó por teléfono que en Canaleta, cárcel de la provincia Ciego de Ávila donde purga la injusta sanción, la temperatura bajo a 7 grados. "Los reclusos se enrollan dos o tres colchas, y aún así tú notas como la gente tiembla y le castañean los dientes. Agrega a esto que la comida es poca y pésima”, agregó.

Aunque en estos días de enero el tono gris y el frío se han enseñoreado con el paisaje cubano el meteorólogo estrella de la isla, José Rubiera, calma los innumerables rumores y afirma que no bajara la temperatura hasta 0,6 grados Celsius, récord para el país en 1970.

Falta que hace. Poco pan y mucho frío no es nada saludable. Y además sin sol.
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martes, 12 de enero de 2010

La falta de divisas en Cuba.

Por Jesús Marzo Fernández.

Las recientes declaraciones del Ministro de Economía de Cuba Marino Murillo Jorge ("el problema más apremiante que tiene la economía cubana es la falta de divisas"), es la forma más engañosa y ladina de reflejar la grave situación que está atravesando la economía cubana.

Se recomienda como solución al desastre, “incrementar las exportaciones y la sustitución de importaciones”; al parecer la  falta de divisas es la causa fundamental de la debacle económica. Lo que no se atreve a decir es que la falta de divisas no es causa, sino efecto del fracaso económico del sistema social de producción, agudizado en estos tres últimos anos (periodo de Raúl).

¿Qué factores han determinado el colapso de la economía cubana? Muy sencillo: un país que no produce no puede generar divisas. Un país agrícola que tiene que importar el 85 % de lo que consume, tiene que destinar a la importación de alimentos casi el 50% de lo que ingresa.  Una política de supervivencia, deteriorándose por día y, lo más peligroso, sin posibilidades de solución.

¿Qué ha pasado con los fondos exportables cubanos? La industria azucarera, totalmente desarticulada, tiene niveles de producción del orden del millón de toneladas; nivel similar al año 1902, cuando en Cuba la población no llegaba a 3 millones de habitantes. La exportación de cítricos se ha afectado en los últimos tres años en un 50%. Las exportaciones de langosta y camarones se han reducido en los últimos 2 años en un 18%. La producción de tabaco en rama, que en el 2006 alcanzó 55 mil t., en el 2009 solo llegó a 34 mil t. Los precios del níquel, entre el 2006 y el 2009 han bajado casi un 50%.

El propio gobierno reconoce que el turismo creció en el 2009 un 3,3% y los ingresos disminuyeron en 150 millones, debido a la oferta de “paquetes más económicos”. El café desapareció como fondo exportable. La producción de bebidas alcohólicas para la exportación (Havana Club) está en vías de desaparición; si no hay zafra, no hay azúcar; si no hay azúcar no hay mieles; si no hay mieles no hay alcohol; si no hay alcohol desaparece el ron. Pasa lo mismo con la ganadería: si no hay caña, no hay cogollos para los animales, tampoco hay mieles, ni levadura torula. El efecto dominó, y como dice el famoso proverbio chino: “Cuando los animales no comen el pueblo tampoco”.

Las famosas exportaciones de jugo de mango a Arabia Saudita de 10 mil t. anuales, se ha reducido en más de un 50%. El mango, igual que la guayaba, ha desaparecido del campo cubano. Este año se dejaron de exportar 600 t. de dulce de guayaba a Islas Canarias. El desastre total.

En relación con las importaciones, solo cabe señalar que de Estados Unidos, en los últimos dos años, casi se han importado 2000 millones de USDs en alimentos. De Australia/Nueva Zelandia se están importando anualmente casi 60 millones de USDs solamente en leche en polvo. ¿Por qué no se sembraron pastos en Cuba para la alimentación animal? Lo mismo pasa con el arroz y los frijoles: 200 millones anualmente. Pero Cuba se abastecía en un 80% de estos productos en 1958.

Para no hacer agobiante este trabajo, Cuba, durante muchos años se acomodó a recibir el gigantesco subsidio del extinto campo socialista, por una tubería maestra sin control ni límites. Hoy Cuba tiene productos ociosos y sin uso de esa área por un valor de 13 mil millones de dólares; pura chatarra. Después continuó la misma política de no producir, esta vez a expensas de Venezuela. Ahora la crisis en Venezuela, que se ha puesto de manifiesto con la devaluación monetaria, repercute con más intensidad en La Habana.

El deterioro de la economía cubana se manifiesta en todos los indicadores económicos y en todos los sectores: el transporte, la construcción la educación, la salud publica, el comercio, etc. Nada escapa de la crisis. De los indicadores globales, ni hablar, la economía decrece, la productividad disminuyó este último año en un 10% (se aduce la falta de materias primas). El incremento de la deuda se manifiesta en la incapacidad de conseguir nuevas líneas de crédito y de financiamiento. Ernesto Medina (presidente del Banco Central) está gestionando desde diciembre del pasado año una moratoria de los pagos, reconociéndose la incapacidad de cumplimentar los servicios de la deuda (intereses).

Señores, ¡hasta cuándo hay que estar tolerando declaraciones en la isla y titulares en el extranjero sobre la situación de Cuba!
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miércoles, 6 de enero de 2010

Una verdad objetiva.

Por Martha Beatriz Roque Cabello.

La edición única del periódico Granma, órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, del día 1ro. de enero de 2010 (16 páginas), ha dado mucho que hablar a los que viven en esta Isla.

Tan opaco como el gobierno, este impreso es el mismísimo ejemplo de lo que se ha pronosticado para el pueblo cubano en el año 2010 que recién comienza. El discurso de Raúl Castro en la Asamblea Nacional del Poder Popular fue un “Acta de Advertencia”.

Su primera plana está dedicada a resaltar la imagen de Fidel Castro, con una foto de cuerpo entero de sus años jóvenes y una poesía, más que gastada de Jesús Orta Ruíz, el Indio Naborí de enero de 1959, en la que al hablar de los Comandantes de la Sierra Maestra, deja para último a Raúl Castro.

En la página final, un almanaque, que  quizás será el único que podrán tener algunas familias en el país, pues ni ese artículo es posible comprar, con excepciones, como los que imprime la Iglesia Católica. Y para no dejar de coincidir con la primera plana, también tiene una foto de Fidel Castro, joven, sobrepuesta a algunos periódicos viejos.

Pero, lo que más ha molestado al pueblo son los artículos que aparecen desde las páginas 5 a la 10, tétricos y desagradables, como para comenzar el año. Solo hacen juego con ellos las grises Navidades que han pasado los cubanos, que pueden clasificar como una de las peores en estos más de 50 años.

Bajo el título: “Lo que no debemos olvidar” aparece un artículo elaborado por la Redacción Nacional del periódico, para denigrar a Fulgencio Batista, mostrando dos fotos suyas y una del Central George Washington, que dice al pie era una de las propiedades del ex presidente. De igual forma relaciona el resto de las empresas de que era dueño, unas 70. Si hubiera que repetir esta página a la caída de la dictadura actual, habría que decir que los hermanos Castro eran dueños de toda Cuba.

Los demás párrafos se podrían mantener, sólo cambiando el nombre, tal como este: “La dictadura batistiana sembró el terror, la pobreza y su secuela de hambre y miseria”.

En el encabezamiento de la página, hay una cita de Fidel Castro, de su discurso el 1ro. de enero de 1959, en Santiago de Cuba: “…habrá un Código Penal Militar, donde los delitos contra los derechos humanos y contra la honradez y la moral que debe tener todo militar, sean castigados debidamente”. Esto al parecer, se le olvidó hacerlo, porque tenía mucho trabajo destruyendo a la nación cubana, pero si en algún momento lo hizo, se le olvidó aplicarlo. Se le puede preguntar, por ejemplo: a los presos políticos de aquellos primeros años, a los que vivieron los fusilamientos de sus compañeros de celda, también a los disidentes que hoy son golpeados en las calles, incluyendo a mujeres y a los reos en las prisiones.

Continúa esta edición especial con otro artículo que se titula: “La Cuba de antes de 1959 duele. Esta barbarie no volverá jamás”. Muestra fotos del barrio Las Yaguas, que era un lugar marginal en esos momentos, pero este barrio se ha multiplicado por cientos en todo el país, baste visitar en Internet, el blog de la Red Cubana de Comunicadores Comunitarios, para ver testimonios tristes de esta realidad.

También una foto del hospital Calixto García, donde numerosas camas están llenas de pacientes, pero todas tienen sábanas, lo que no hay en estos momentos.

Campesinos mal vestidos, explicando que los niños que están en las fotos crecerán raquíticos, ¿y dónde está la leche y los alimentos que ahora se necesitan? Termina este párrafo que acompaña la foto diciendo: “habrán oído diez millones de discursos, y morirán al final de miseria y decepción”. No hay dudas de que eso es lo que está sucediendo en este mal presente, en que el pueblo cubano vive el “futuro luminoso” que le prometieron en el pasado.

El siguiente reportaje especial, es titulado: “Ni muertos ni olvidados. Galería de asesinos”. En él se muestran 14 fotos de personas muertas, con chapillas encima. Y otro párrafo del mismo discurso del ex presidente enfermo que dice: ¡Sus tumbas seguirán teniendo flores frescas! Suerte que tuvieron estos muertos, porque muchos familiares de los fusilados por la “Revolución”, nunca han encontrado la tumba de sus muertos.

Y para el final, obsesionante como siempre, ¡la culpa de los yanquis!. Dos páginas bajo el título: “De espaldas al drama cubano. Herederos del horror”, muestran las relaciones entre Batista y el gobierno de Estados Unidos de América y fotos de Rafael Díaz Balart, que incluye una familiar. Los tres exitosos cubanos que han llegado al Congreso Americano, vilipendiados con inescrupulosos epítetos, como acostumbra el régimen.

Un cintillo recuerda el discurso del “Comandante en Jefe” cuando llegó a la Ciudad de La Habana, el 8 de enero de 1959, en el que dice: “No nos engañemos creyendo que en lo adelante todo será fácil, quizás en lo adelante todo sea más difícil”. Esta sentencia resultó ser una verdad objetiva. “Para el cubano vivir es muy difícil”.
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lunes, 4 de enero de 2010

Las abuelas olvidadas de la Memoria Histórica se rebelan en Cuba.

Por Mauricio Vicente.

Cuba es, de lejos, el país latinoamericano en el que la ley de nietos ha tenido más impacto. Y también donde más abiertamente se muestran sus contradicciones: en los últimos meses, un centenar de cubanos han presentado recursos en España por considerar inconstitucional una norma que discrimina a las abuelas españolas casadas con extranjeros, que no tienen derecho a transmitir a sus nietos la ciudadanía.

La traductora cubana Ivón Otero es una de las perjudicadas. Tiene 37 años y es nieta de Graciana Díez, una de las decenas de miles de emigradas que llegó a La Habana en los años veinte e hizo familia en la isla. Por ser mujer y haber contraído matrimonio con un cubano, su abuela perdió la nacionalidad -en aplicación del Código Civil de 1889- y ahora ella no puede beneficiarse de la ley de nietos.

"Estoy indignada", dice. "Me siento impotente y discriminada doblemente por ser mujer. Lo peor es que la injusticia procede de España, un país del primer mundo que hasta tiene un ministerio de Igualdad".

Ivón recibió en septiembre una comunicación del Consulado denegándole su solicitud de acogerse a la Ley de Memoria Histórica, que permite a los nietos de exiliados y emigrantes acceder a la nacionalidad aunque sus padres hayan nacido fuera de España.

"Si en vez de ser mujer fuera hombre, no habría problema", denuncia, consciente de que su caso es una bomba: miles de cubanos con abuelas españolas se encuentran en la misma situación. "Mire usted la barbaridad: si era el abuelo el que se casaba con una cubana, no perdía la ciudadanía... ¡Por Dios! ¡Están aplicando una ley del siglo XIX!".

De momento, Ivón y 110 cubanos más han interpuesto recurso ante la Dirección General de los Registros y del Notariado (DGRN) por considerar que la aplicación de la normativa viola la constitución de 1978 y discrimina a sus abuelas por razón de su sexo. En el caso de Ivón la situación es especialmente sangrante: Graciana está en perfecto estado de salud y desde hace años recibe una ayuda monetaria del Gobierno español por ser oriunda de León. A sus 86 años, está totalmente lúcida: "Se lo digo todos los días a mis nietas: que sean bien malas con los varones, porque la discriminación sigue: aquí, en España y en todos lados".

Abuela y nieta pretenden desenredar la madeja de esta quiebra legal: según el Código Civil de 1889, la mujer española que se casaba con un extranjero perdía automáticamente la nacionalidad para asumir la del marido. La legislación se suavizó en 1954, pero siguió marginando a la mujer hasta 1975. En su recurso, Ivón plantea que la norma viola el artículo 14 de la Constitución, que establece que todos los españoles son iguales ante la ley, y también el noveno, que garantiza "la irretroactividad" de las "disposiciones restrictivas de los derechos individuales".

Hace meses, la DGRN subsanó parcialmente la injusticia al establecer que las abuelas que perdieron la nacionalidad "por matrimonio durante su exilio en el extranjero" sí pueden trasmitir a sus nietos la ciudadanía. Sin embargo, la trampa persiste. En Cuba, menos del 5% de los expedientes corresponden a descendientes de exiliados. El 95% de las solicitudes son de nietos de sencillos emigrantes, como Ivón.

"Voy a pelear hasta el final, aunque sólo sea para que se conozca esta injusticia", advierte. Lo mismo afirman los siete hijos y más de veinte nietos de Francisca Colom Maura, la abuela Paca, oriunda de las islas Baleares y fallecida hace años. El recurso planteado alrededor de su caso es de una lógica demoledora.

"Por razones obvias aquí todo el mundo quiere ser español, y la gente no se va a rendir", asegura Ivón. Las estadísticas hablan por sí mismas. La ley establece un plazo de dos años para presentar las solicitudes y da la posibilidad de una prórroga de un año más: Cuba, con 11 millones de habitantes, ha recibido 52.000 expedientes en el primer año, alrededor de un 30% más que Argentina, con una población de 40 millones de habitantes. Si en Argentina la media de turnos diarios es de 221, el Consulado en La Habana ofrece 425 turnos al día -aunque la tasa de incomparecencia a las citas es del 30%.

"De seguir así, podrían tramitarse unos 100.000 casos y otros 50.000 con la prórroga, lo que arrojaría un total de 150.000 nuevos españoles al final del proceso", asegura una fuente consular. Esto equivaldría al 1,5% de la población cubana.

Todo dependerá de la rapidez con que los registros cubanos faciliten los documentos requeridos. El ritmo hasta ahora es lento, sobre todo en las oficinas de Inmigración, que han de aportar documentos básicos como la certificación que hace constar que el abuelo no había perdido la ciudadanía española cuando nació su hijo. El promedio de tiempo para obtener este tipo de papeles puede superar los ocho meses.

No es un secreto que las autoridades ven con recelo lo que está ocurriendo. De hecho, no hay militantes comunistas entre los candidatos a adquirir la ciudadanía española. Sin embargo, parece difícil detener un proceso en que decenas de miles de cubanos están echando el resto, incluidos los que como Ivón tienen la partida difícil debido a una ley desfasada. Disponer de un pasaporte español en la isla representa la posibilidad de viajar, y viajar la posibilidad de progresar o de empezar una nueva vida. Y con eso no se juega.
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