martes, 30 de mayo de 2017

Descubriendo el son cubano.

Por Diego A. Manrique.

Santiago  Auserón con Compay Segundo, en un encuentro entre el flamenco y el son cubano en Sevilla en 1994.En su editorial, La Huella Sonora, Santiago Auserón acaba de publicar Semilla del son. Un librito demasiado breve -44 páginas- pero deslumbrante, que comienza con su viaje turístico a Cuba en 1984. Entre la escasa oferta de fonogramas, encuentra “un casetico” del Guayabero, un sonero picaresco al que, años después, localiza en su Holguín natal.

Despega así una historia de amor con doble vertiente. Como creador, Santiago inicia un aprendizaje que desembocaría, ya en los noventa, en el rock montuno de Juan Perro. Aparte, comparte su fascinación mediante una valiosa colección de grabaciones clásicas y la producción de la Antología, de Compay Segundo; usa su carisma para introducir a los artistas cubanos.
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El Gran Hotel Manzana, la bofetada y la prensa cubana.

Por Alejandro Armengol.

Con el gobierno de Raúl Castro los cubanos han logrado ser menos iguales unos que otros, pero entre ellos: lo que sigue siendo muy difícil es ser como un extranjero. Vaya país que se establece en colonia y metrópolis al mismo tiempo, y declara inferiores a sus nacionales.

El VII Congreso del Partido Comunista del pasado año reconoció la existencia de la propiedad privada sobre determinados medios de producción y el incremento del sector no estatal de la economía, pero al mismo tiempo dejó bien clara la prohibición, para el ciudadano cubano, de concentrar propiedad y riqueza. Es decir, prohibido ser rico … aunque hay ricos que lo son y lo dicen, pero no lo dice la prensa cubana.
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viernes, 26 de mayo de 2017

Tribunales Populares,1959. Un juicio convertido en espectáculo.

Por Tania Quintero.

La Habana. Enero de 1959. Palacio de los Deportes, hoy Ciudad Deportiva. Ése sería el escenario escogido por el recién estrenado Gobierno Revolucionario, para celebrar el primer y más masivo juicio que tendría lugar en Cuba, apenas tres semanas después de la llegada de Fidel Castro y sus tropas rebeldes a la capital. Y se hicieran cargo del poder. De todo el poder. Hasta el día de hoy.

Los enjuiciados y condenados a muerte por fusilamiento fueron tres antiguos militares del ejército batistiano: el teniente coronel Ricardo Luis Guerra y los comandantes Pedro Martínez Morejón y Jesús Sosa Blanco, el más ‘famoso’ de los tres. Estaban acusados de innumerables delitos de corrupción, abusos y asesinatos. Un expediente criminal que exigía sentarlos en el banquillo de los acusados. Y juzgarlos. Pero sin hacer de su juicio un espectáculo, que durante días mantuvo en vilo a toda la isla. Ese despliegue publicitario volvería a repetirse treinta años después, con la Causa No. 1/89, y que condenara a morir fusilados, al general Arnaldo Ochoa, el coronel Tony La Guardia, el mayor Amado Padrón y el capitán Jorge Martínez.

El fiscal del juicio a Sosa Blanco fue Jorge ‘Papito’ Serguera, fallecido en 2009. En 1959 fue nombrado máximo representante de la “justicia revolucionaria” . Una justicia que primero sería aplicada a la manera rebelde y guerrillera primero, y socialista y estalinista después. Todavía vigente. A varias sesiones asistió Fidel Castro, aún convaleciente de un fuerte estado gripal. Tres décadas después, en 1989, los Castro prefirieron no dar la cara y dirigir tras bambalinas aquel circo. El fiscal del Caso Ochoa fue Juan Escalona Reguera, desde entonces conocido como “Charquito de sangre”.

Los relatos de las atrocidades cometidas por los tres militares enjuiciados fueron estremecedores.

A los novatos gobernantes, inexpertos en política, leyes y derechos, no les importó exponer ante cientos de personas, periodistas y cámaras de televisión, los testimonios de niños y adolescentes. Declaraciones que debieron hacerse en privado, a puertas cerradas.

Para presenciar el juicio, apoyar la “justicia revolucionaria” y la aplicación del paredón (pena de muerte por fusilamiento), ciudadanos de todo el país fueron movilizados hacia la capital. Como se puede apreciar, los trenes se conservaban en buen estado y la gente andaba mucho mejor vestida que ahora.

Otros viajaron en cómodos ómnibus interprovinciales, todavía pertenecientes a empresas privadas, poco después nacionalizadas.


Los de la capital y provincias cercanas se movilizaron en camiones. Muy alegres. Como si en vez de ir a llenar un  juicio-espectáculo o un masivo acto político, fueran a desfilar en el carnaval de La Habana.

Junto a los periódicos, convocando a participar en un acto frente al antiguo Palacio Presidencial, pueden verse historietas de Superman.

En el 59, muchos cafés también vendían periódicos, revistas y billetes de lotería.

Un vendedor aprovecha el numeroso público en el Palacio de los Deportes, para vender Prensa Libre, uno de los periódicos cerrados en 1960. El de mayor tirada era El Diario de la Marina. Cuesta creerlo, pero en 1959-60, miles de personas salieron a las calles, a ritmo de pachanga, para respaldar el cierre de periódicos y revistas. El magnetismo del ‘máximo líder’ y el entusiasmo por su revolución “más verde que las palmas”, nublaron sus ojos y sus mentes y no les permitió ver ni analizar de que estaban contribuyendo a instaurar un Estado totalitario. El mismo que hoy padece Cuba. Sin libertad de prensa ni de expresión.

El medio de comunicación preferido de Fidel Castro, desde el mismo 1959, fue la televisión.  El internet, facebook y twitter de la época.
Texto: Tania Quintero
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sábado, 20 de mayo de 2017

¿Dónde está el socialismo en Cuba?

Por Iván García.

¿Dónde está el socialismo en Cuba?Un aguacero de mayo impacta con fuerza en el techo de tejas acanaladas y por diversos agujeros se filtra el agua en la casa de Mireya, 71 años, casi ciega y medio sorda, que cubre con trozos de hule negro, para intentar proteger sus bienes más preciados: un arcaico televisor chino de tubos catódicos y el colchón de espuma de su cama.

“Cada vez que llueve es la misma historia. El agua entra por cualquier rendija. El día menos pensado se me cae el techo arriba y me sepulta. Es lo que más deseo”, dice Mireya. Frustrada, ya no recuerda la cantidad de veces que ha pedido subsidios a Seguridad Social para que le entreguen materiales de construcción y poder reparar su desvencijada covacha.
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Cuba: más castrismo, pero sin los Castro.

Por Iván García.

Cuba: más castrismo, pero sin los CastroEn la Calle 17, en la barriada del Vedado, frente a la casona que es sede de la Unión de Escritores y Artistas, en una fachada se exhibe una pancarta gráfica con cientos de hombres vestidos de verde olivo, alineados en formación militar y un veredicto rotundo en letras negras a dos columnas: La Cuba post Castro.

La propaganda política del régimen trabaja a todo gas. En murales de escuelas, fábricas, oficinas públicas o en las paredes de un agromercado, es habitual encontrar el llamado “Concepto de Revolución de Fidel Castro” o la repetitiva consigna “Yo soy Fidel”.

A nueve meses y tres semanas del 24 de febrero de 2018, cuando presuntamente Raúl Castro Ruz cederá el poder, nada se sabe del protocolo a seguir para la asunción del próximo gobernante.
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jueves, 18 de mayo de 2017

En Miami hay de todo, hasta carne rusa.

Por Luis Cino Álvarez.

Recientemente, un vecino de Arroyo Naranjo tuvo que recurrir a un viejo amigo suyo residente en Miami para que le consiguiera allá el equivalente norteamericano de la amitriptilina que le había indicado el siquiatra a su esposa, que estaba muy mal de los nervios y empeoraría sin el medicamento.

En las farmacias habaneras desde hace meses no hay dicha medicina y tampoco otras muchas de una muy larga lista. La explicación oficial, además de las habituales culpas al “criminal bloqueo”, es que el Estado cubano, por falta de dinero, no ha podido pagar sus deudas con los laboratorios extranjeros suministradores de medicamentos.

Para los muy suspicaces aduaneros de los aeropuertos cubanos, siempre a la caza de drogas y otras ilegalidades, resulta un quebradero de cabeza la minuciosa revisión que tienen que hacer de la cantidad  de medicamentos y vitaminas que traen los viajeros procedentes de Estados Unidos.
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La lucha diaria por el agua en Cuba.

Por Sanne Derks.

En Cuba es muy común ver las calles mojadas, aunque no haya llovido durante días. Las tuberías, casi siempre anticuadas y porosas, permiten que se pierda el agua. Más del 50% de la potable se desperdicia por este motivo. El mantenimiento está a cargo de empleados del Estado, quienes dependen de materiales importados, que no llegan. Las soluciones son temporales y las fugas se suelen cerrar de forma provisional.

Más del 50% del agua potable en Cuba se pierde por tuberías obsoletas.Cuando descubren un problema en la tubería, muchos cubanos no confían en que el Estado lo vaya a arreglar pronto. El dueño de un restaurante de La Habana cuenta que pasarán días, "tal vez semanas", antes de que alguien lo solucione: "La semana pasada, un hombre que estaba trabajando aquí con cables de electricidad accidentalmente perforó un agujero en el agua. ¡Nos roció a todos! Pero porque tarda demasiado antes de que alguien lo revise. Hemos tenido que rellenar el hueco con los vecinos para evitar que el líquido salga".

Para el abastecimiento de agua potable, Cuba depende en gran medida de la lluvia, que se absorbe y llega a los ríos a través de fuentes subterráneas, desde donde se bombea y se filtra para distribuirla posteriormente a las casas. También hay presas, pero con la sequía escasea la potable.

Gonzalo Pérez lava en Cienfuegos la acera frente a su casa colonial. "Hoy tengo agua, por lo que aprovecho la oportunidad para limpiar". "Está regulada por el Estado. Esto se debe a los principios del socialismo: es para todo el mundo. Pero la ciudad ha crecido y no hay suficiente. Por eso llega a un distrito un día, y al siguiente se envía a otro", explica.
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lunes, 15 de mayo de 2017

viernes, 12 de mayo de 2017

Manzanas prohibidas.

Por Iván García.

Apenas a una cuadra del majestuoso Gran Hotel Manzana Kempinski, cuya inauguración está prevista para el próximo 2 de junio, a un costado del cine Payret, una cafetería estatal vende pan con una hamburguesa, ácida y desabrida, por el equivalente de 50 centavos de dólar. Empleados de los alrededores o indigentes que sobreviven pidiendo limosna a los extranjeros, hacen una pequeña fila para adquirir la incomible hamburguesa.

Cuba: Manzanas prohibidasEl hotel, construido por Kempinski, empresa fundada en 1897 en Berlín, ocupa el espacio de la antigua Manzana de Gómez, el primer centro comercial que hubo en la Isla, en las calles Neptuno, San Rafael, Zulueta y Monserrate, en el corazón de La Habana. Inaugurada en 1910, a lo largo de su historia, la Manzana de Gómez albergó desde oficinas, bufetes de abogados y consultorías mercantiles hasta comercios, cafés y restaurantes, entre otras instalaciones.

Muy cerca del Manzana Kempinski, el primero con cinco estrellas plus, radicará el parlamento cubano, todavía en obras, que tendrá como sede el antiguo Capitolio Nacional, una réplica en menor escala del Congreso de Washington.

La flamante instalación hotelera, propiedad de Gaviota, una corporación militar cubana, y administrado por la firma Kempinski, puede ufanarse de estar escoltada por el antiguo Centro Asturiano, hoy sede de las colecciones privadas del Museo de Bellas de Arte, el Gran Teatro de La Habana y los hoteles Inglaterra, Telégrafo, Plaza y Parque Central.
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lunes, 8 de mayo de 2017

sábado, 6 de mayo de 2017

Calvert Casey: morir en Roma.

Por Rafael Gumucio.

Esta es la historia de un hombre que quiso morir en la Habana y no pudo. De un hombre que eligió una muerte caribeña y antimperialista pero que tuvo la más europea e imperial de las muertes. Esta es la historia de Calvert Casey, que amaneció muerto el 18 de mayo de 1969, en su departamento de la Via Gesù Maria, en Roma.

“Calvert era el escritor ideal para una época ideal -mientras duraron ambas” resume Guillermo Cabrera Infante en el retrato que le dedicó en su libro Vidas para leerlas (Alfaguara, 1992). Intentó Casey ser el puente entre las distintas identidades que lo componían. Murió cuando sus contradicciones dejaron de ser admisibles. Fue el fin de una época, el “fin de la Edad de Plata” como tituló, en 1973, el poeta español José Ángel Valente el libro de poemas en prosa que le inspiró su muerte; la señal de que había empezado otra era sin merced ni perdón, un universo en el que la delicadeza de un tartamudo, de un escritor que escribía en la frontera del silencio, ya no sería admitida.

Calvert Casey, homosexual y comunista, coleccionista de pornografía y escritor, devoto de la santería y de San Juan de la Cruz. De padre americano y madre nacida en Cuba, nacido él en Baltimore (la ciudad de Edgard Allan Poe, otro escritor que se sentía más cómodos entre los muertos que entre los vivos) en 1924. Calvert Casey, resultado de un parto difícil que lo mantuvo por años entre la vida y la muerte, huérfano de padre desde 1926 (o desde 1927: todo en su vida es impreciso, inasible). “Habrá que ver si su papá se suicidó también porque quitarse la vida produce un singular hipnotismo” -se pregunta en una entrevista publicada en La Gaceta de Cuba su amigo, el escritor Antón Arrufat, a quien Calvert Casey le dedicó su libro de cuentos El regreso.
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viernes, 5 de mayo de 2017

‘No sé cómo hay gente que puede vivir fuera de Cuba’, dice hija del Che.

Por Aleida Guevara.

Aleida Guevara March, hija de Ernesto Che Guevara, ha confesado en una reciente entrevista ofrecida a un medio provincial cubano que no sabe “cómo hay gente que puede vivir fuera de Cuba”.

“Para mí es muy difícil”, describe la hija del Che. “Yo tengo que salir continuamente y ya cuando llevo 15 días fuera me entra un gorrión extraordinario. A veces los cubanos no nos damos cuenta del tesoro enorme que tenemos”.

“Yo acabo de venir de México y hay miedo, te cuesta porque la gente sabe que hay agresiones, desaparecen jóvenes, no tienes seguridad en la vida entonces cuando tú llegas a esta Isla y te la caminas así y la disfrutas, eso tiene más valor que la riqueza más grande del mundo. Esa tranquilidad, esa seguridad y esa paz es lo que no podemos perder”, afirmó, comparando la isla caribeña con el vecino país.
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jueves, 4 de mayo de 2017

Ni CUP ni CUC, el dólar manda en Cuba.

Por Zunilda Mata.

El cambio oficial que rige sobre la moneda estadounidense resulta muy desfavorable. En las casas de cambio, cada dólar se cotiza en 0,87 centavos de CUC. (14ymedio) El cambio oficial que rige sobre la moneda estadounidense resulta muy desfavorable. En las casas de cambio, cada dólar se cotiza en 0,87 centavos de CUC.
El cambio oficial que rige sobre la moneda estadounidense resulta muy desfavorable. En las casas de cambio, cada dólar se cotiza en 0,87 centavos de CUC. (14ymedio)
El custodio lo mira y descarta que sea un policía encubierto. "¿Vienes a cambiar dólares? Te los pago a 90 centavos", le dice al cliente mientras da la espalda a la cámara de seguridad de la Casa de Cambio (Cadeca). En la ventanilla, ese mismo dólar se cambia a 0,87 CUC.

La posesión de divisas estuvo fuertemente penalizada durante décadas. Hasta su autorización, en 1993, tener una moneda extranjera en el bolsillo podía suponer una condena de hasta cuatro años de prisión.
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La Habana se derrumba.

Por Dimas Castellanos.

En el municipio Centro Habana, donde durante años se producen derrumbes de forma sostenida, lo ocurrido en la esquina de las calles Amistad y San Miguel, en el barrio Colón, no asumió la categoría de noticia por el desplome, sino porque no se registraron víctimas fatales.

En las primeras horas del martes 18 de abril el añejo edificio, próximo a cumplir los 100 años de edad, donde residían algo más de 100 núcleos familiares, colapsó y será clausurado. La escalera del inmueble se desplomó del tercer piso hacia abajo, mientras los ocupantes del quinto al décimo piso quedaron atrapados, con la agravante de que el tramo de escalera comprendido entre los pisos cinco y sexto quedó separado de la pared y que el elevador llevaba algunos años sin funcionar.
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La Habana, ciudad embrujada.

Por Augusto César San Martín y Rudy Cabrera.

La aparición de animales muertos y el olor nauseabundo que dominaba la calle hicieron creer a Mayra que el solar yermo limítrofe con su casa, en el Reparto Eléctrico, se había convertido en depósito de animales muertos en ofrenda a los Orishas.

El divertido final de la historia se asomó en la cara de un perro callejero con una gallina muerta entre los dientes. El animal andaba por la calle como si regresara del mercado, dispuesto a guardar su adquisición en el solar yermo, donde almacenaba una pata de un carnero y varias palomas.
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miércoles, 3 de mayo de 2017

La última gran batalla del castrismo.

Por Ernesto Santana Zaldívar.

Pudiera pensarse que la tragedia vergonzosa que exhibe ante el mundo Venezuela en estos días no es más que la crisis provocada por Nicolás Maduro y compañía, que no quieren dejar el gobierno, pero no ocurre simplemente que el chavismo se aferre al poder. Quien de veras se atrinchera en Miraflores es el régimen cubano. En Venezuela el castrismo está librando su última gran batalla.

El imperio de opereta que quiso erigir Fidel Castro en este hemisferio con ayuda de Chávez y sus petrodólares, máxima expresión histórica de la perfecta idiotez latinoamericana, está llegando a su último acto entre estertores bufonescos, delirantes, nauseabundos y, por desgracia, también sangrientos.
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