sábado, 19 de septiembre de 2015

La Cuba que encontrará el Papa Francisco.

Por Enrique Bethencourt.

Cuba recibirá la llegada del Papa FranciscoEl pasado 14 de agosto John Kerry izaba la bandera estadounidense en la embajada ubicada junto al Malecón habanero, ofreciendo después un discurso en el que no apuntaba cambios en la actitud estadounidense hacia Cuba. Este sábado, 19 de septiembre, será el Papa Francisco, uno de los grandes artífices del acercamiento entre Estados Unidos y Cuba –mientras España estaba en fuera de juego por las posturas viscerales del PP desde la etapa de Aznar- , quien aterrice en la isla caribeña; y todos esperan que su mensaje sea más conciliador e integrador, evocando la relevancia que tuvo el encuentro de Fidel con Juan Pablo II en enero de 1998. La visita de Francisco se realiza en un momento crucial para el futuro de Cuba, de su sistema político y de su maltrecha economía. Su población se vuelca en la resolución de sus problemas cotidianos, mientras afronta un futuro incierto, tras décadas de enormes sacrificios y dificultades. Agudizadas por el brutal e injusto bloqueo, pero tras las que se encuentran también las consecuencias de numerosos errores propios.

Desde la ventana de mi casa en La Habana observo a menos de 50 metros la diaria y nutrida cola matinal en la embajada yanqui para solicitar la Visa y poder emigrar a EEUU. Algunos rellenan sus papeles sentados en las escaleras de los edificios del otro lado de la calle, paradójicamente en la misma puerta donde, lo anuncia un cartel, se encuentra el presidente del Comité de Defensa de la Revolución (CDR), antaño grupo vigilante de la pureza revolucionaria y de posibles desvíos, y hoy privilegiado observador de los preparativos del éxodo.
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¿De qué han servido 56 años?

Por Juan Martín Lorenzo.

A veces me pregunto, cuando veo la marea continua de cubanos que arriban a cualquier punto geográfico del Caribe y México, cuando leo las noticias de "escapes" de misiones de trabajo, científicas, de brigadas de médicos en Brasil o Venezuela, de bailarines y atletas que «desertan», según autoridades que aun siguen considerando a civiles «sus soldados», sus cuerpos amaestrados de una ideología destruida, cuando le reclaman los "escapistas" a los gobiernos de Colombia o México lo que no le reclamaron a las autoridades de Cuba en sus predios.

Y entonces llegan a Miami, a la frontera americana, pisan suelo norteamericano y se convierten en residentes temporales o ciudadanos prestados, para a los pocos meses regresar en "escape de turismo" al mismo país del que huyeron.

¿Huida? ¿Escape? ¿Traspaso físico?

¿Han huido o simplemente se quedaron en él, en ese país inmaterial, aterrenal, sin geografía definida mas allá de la sicología especial del que se cataloga como escapista?
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domingo, 13 de septiembre de 2015

El ocaso del Estado Benefactor.

Por Carlos Alberto Montaner.

Edmund S. Phelps, Premio Nobel de Economía en el 2006, ha escrito un artículo importante sobre los fundamentos de la fracasada economía griega. Explica cómo el gasto público excesivo, el endeudamiento, el déficit fiscal, el corporativismo, los contratos colectivos, los reclamos aplastantes de los sindicatos, el sistema de pensiones y la torpe manera de recaudar impuestos, han hundido la economía helena. Pero Phelp va más allá: advierte que Francia, Italia, e incluso Alemania, van por el mismo camino.

A esa lista habría que agregar varios países latinoamericanos. Concretémonos en las tres democracias ejemplares de nuestro vecindario: Uruguay, Chile y Costa Rica. Las tres naciones comparecen en la lista de Transparencia Internacional como las más honradas y respetuosas de la ley. Las tres, sin embargo, presentan claros síntomas de decadencia relativa. No crecen lo suficiente, apenas innovan, los gobiernos gastan más de lo prudente, y sus estudiantes no dan la talla cuando contrastan sus conocimientos con los de casi todas las naciones de la OCDE.
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sábado, 12 de septiembre de 2015

Músicos olvidados sobreviven "haciendo sopa".

Por Iván García Quintero.

Después de caminar cinco kilómetros diarios bajo un sol que mete miedo, Enrique llega al precario cuarto del solar donde vive, con los pies cansados y un puñado de pesos convertibles arrugados en el bolsillo de su vieja guayabera azul marino.

A sus 71 años no debiera andar en esos trotes, dice la esposa, una maestra jubilada que se pasa diez horas viendo culebrones en video y escuchando boleros en un tocadiscos de la era soviética.
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La mala suerte del negro en Cuba.

Por Iván García.

Ya había caído la tarde de un día extremadamente caluroso y sin una gota de brisa, cuando un furgón Mercedes Benz blanco con capota azul de la policía nacional, se aparcó a un costado de la Plaza Roja de La Víbora, barrio a media hora en auto del centro de La Habana.

Pasadas las doce de la noche, decenas de adultos, jóvenes y adolescentes caminaban rumbo a sus casas o hacían corrillos en las esquinas, luego de terminar una de las frecuentes pachangas de reguetón y música salsa patrocinado por la dependencia municipal del Ministerio de Cultura.
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jueves, 3 de septiembre de 2015

Cuba después de los Castro: el escenario probable.

Por José Azel.

La sucesión de 2008 de Fidel a Raúl Castro fue eficiente y efectiva. No obstante, la alucinación popular fuera de la isla —en la que el general Castro interviene para forzar el fin de la era comunista e inaugurar una Cuba democrática y abierta al mercado— no va a ser el final de esta historia.

Dada la edad de Raúl, 84 años, habrá otra sucesión en el futuro cercano. La pregunta crítica no es qué reformas económicas podrá introducir Castro, sino qué viene después de él.
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Período Especial: callejón sin salida.

Por Eugenio Yáñez.

“Ahora sí vamos a construir el socialismo”, pronosticó el Comandante en 1986. Era el entierro de lo que quedaba de “revolución”.

En una acción abiertamente contrarrevolucionaria, preocupado por la trascendencia de la perestroika y la glasnot en la Unión Soviética, lanzó el “Proceso de Rectificación de Errores y Tendencias Negativas”, que llevó al país al desastre y retrotrajo a los cubanos a los peores momentos de escasez y colas de los años finales de la década del sesenta, tras la “Ofensiva Revolucionaria”, y los primeros de la del setenta, con el fracaso de la zafra de los diez millones. Ahora, culpables del naufragio fueron sindicados abstractos “tecnócratas” que no querían obedecer ni guiarse por las sapientísimas coyundas del inmortal Partido Comunista.
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miércoles, 2 de septiembre de 2015