lunes, 29 de abril de 2019

Las ONGs que subsidia el castrismo.

Por Luis Felipe Rojas.

El régimen establecido en Cuba asegura tener más de un millar de Organizaciones No Gubernamentales (ONGs), de las que al menos 10 tienen la función de reprimir y controlar a los ciudadanos.

Con este panorama difícilmente esos grupos pasarían el examen estándar en el mundo para determinar su forma jurídica: ocho de ellas fueron fundadas por el dictador Fidel Castro a su antojo y conveniencia.

Con el inicio de la revolución de 1959 lo que fue la entonces sociedad civil cayó bajo las botas del autoritarismo y la eliminación de la individualidad. El naciente gobierno revolucionario creó las organizaciones de masas, pero las primeras no fueron sino mecanismos de control, vigilancia y masificación de la ideología comunista.

Echemos un breve repaso a cuáles son las llamadas “correas de trasmisión” del socialismo cubano:
  • Unión de Jóvenes Comunistas (UJC, fundada en 1962 por Fidel Castro), agrupación juvenil de futuros militantes del PCC)
  • Central de Trabajadores de Cuba (CTC, fundada en 1939 por los comunistas Blas Roca y Lázaro Peña)
  • Federación de Mujeres Cubanas (FMC, fundada en 1960 por Fidel Castro y Vilma Espín, exesposa (+) de Raúl Castro)
  • Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP, fundada en 1961 por Fidel Castro)
  • Organización de Pioneros José Martí (OPJM, fundada en 1977 por Fidel Castro)
  • Federación Estudiantil de la Enseñanza Media (FEEM, fundada en 1970 por Fidel Castro)
  • Federación Estudiantil Universitaria (FEU, fundada en 1922 por Julio Antonio Mella)
  • Comités de Defensa de la Revolución (CDR, fundado en 1960 por Fidel Castro), instaurados en cada cuadra de los barrios para vigilar cualquier acto de disenso contra el régimen
  • Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC, fundada en 1993 por Fidel Castro), organización de militares activos y jubilados, inicialmente formada por veteranos de las guerras cubanas en el África
  • Unión de Periodistas de Cuba (UPEC, fundada en 1963 por Fidel Castro), formación centralizada del periodismo oficialista
Instaurada como “los ojos y los oídos de la revolución", los CDR agrupan hoy a unos 136 mil comités de cuadra, según el dato ofrecido por el sitio Inventario. Datos abiertos para Cuba, que en respuesta reciente a un usuario aseveró: “Los datos precisos más recientes que tenemos son de 2009: Cederistas: 8,465, 940; CDR de base: 136,547; Comités de Zona: 17,917”.


Para nadie es un secreto el triste papel de los CDR en la delación y represión a quienes se han opuesto al sistema imperante en Cuba por 60 años: actos de repudio, cercos a las viviendas de opositores, establecimientos de puntos de vigilancia de la policía la Seguridad del Estado, entre otras. Sin embargo para estudiosos del tema de la sociedad civil en la isla, afines al régimen, como María López Vigil, masificar y dejar bajo control del Partido Comunista de Cuba, fue una necesidad.

“Ninguna de estas organizaciones nació masiva, pero el apoyo popular masivo al proyecto revolucionario y su propio carácter incluyente, las fue masificando”, indica la autora del compendio digital “Comunidad gubernamental cubana”, asegura López Vigil.

Para el español Joseba Macías, bastante afín al régimen cubano, en su compendio La sociedad civil en la revolución cubana (1959-2012), la explicación del nacimiento de las organizaciones de masas la busca en el académico oficialista Jorge Luis Acanda:
“La sociedad civil cubana antes de 1959 estaba marcada por procesos contradictorios. Es cierto que era más densa y compleja que la existente en la mayoría de los países latinoamericanos y de las Antillas, debido al mayor grado de desarrollo de las relaciones sociales y capitalistas en Cuba. Pero también debe tenerse en cuenta que la existencia de casi un 30% de analfabetismo (más la alta proporción de la población que era analfabeta funcional), y de una tasa de desempleo que no bajaba nunca del 35% en sus mejores momentos, implicaba la fragmentariedad, debilidad y desigualdad de ese desarrollo”. (Acanda).
Una mujer adorna una ventana con banderas de papel en La Habana, Cuba, 2007. Reuters.

Cualquier intento de justificación académica o filantrópica por parte de los defensores del socialismo cubano se derrumba ante las propias palabras del fallecido dictador Fidel Castro al enunciar “Para nosotros, la Sociedad Civil no es la que refieren en Estados Unidos, sino la nuestra, la Sociedad Civil Socialista Cubana que componen nuestras potentes organizaciones de masas (CTC, CDR, FMC, ANAP, FEU, FEEM e incluso los pioneros), las sociales, que como es sabido agrupan entre otros a los combatientes de la Revolución, a economistas, juristas, periodistas, artistas y escritores, etc., así como otras ONGs que actúan dentro de la legalidad y no pretenden socavar el sistema económico, político y social libremente escogido por nuestro pueblo”.

La inscripción en organizaciones como los CDR y la FMC, son –tal como explican sus estatutos- de manera voluntaria, pero los ciudadanos cubanos quedan censados inmediatamente que cumplen los 15 años en ambas organizaciones, según sea el sexo. De ahí que la cifra de varios millones de cederistas sea altamente sospechosa.

La Federación de Mujeres Cubanas estuvo implicada desde su fundación en la Campaña de Alfabetización de 1961, como enarbola la propaganda comunista, pero ha hecho oídos sordos a las altas cifras de homicidio y asesinatos cometidos en Cuba que son recogidos como violencia de género en otras partes del mundo, pero las cifras exactas de tales fallecimientos nunca han sido reclamadas por esta organización.

La supeditación de la FMC, los CDR, la central de Trabajadores de Cuba y otros organismos al Partido Comunista de Cuba, aleja siempre la posibilidad de clasificarlas dentro del abanico de la sociedad civil. Para el Comité español de la ACNUR, “Las ONG son organizaciones independientes y sin ánimo de lucro que surgen a raíz de iniciativas civiles y populares y que por lo general están vinculadas a proyectos sociales, culturales, de desarrollo u otros que generen cambios estructurales en determinados espacios, comunidades, regiones o países”. Aires de independencia El resurgir de la sociedad civil independiente dentro de Cuba, con el ánimo de descentralizar la iniciativa privada en el país, ha producido la ojeriza del Estado y por supuesto, de los órganos represivos. En abril de 2017, ante la imposibilidad de asentar asociaciones independientes por los obstáculos que impone el Ministerio de Justica, un grupo de opositores creó el Registro de Asociaciones Independientes de Cuba, en las que fueron asentadas hasta ahora unas 29 asociaciones y grupos con fines no lucrativos. Aparecen entre las organizaciones la Asociación Jurídica Cubana, Asociación Sindical Independiente de Cuba (ASIC), Ciudadanos Observadores de Procesos Electorales (COPE), Fundación Cubana Por Los Derechos LGBTI y otras más, que en Cuba sufren la detención, acoso e interrogatorio de sus miembros. En marzo de 2018 sesionó el Comité de la ONU sobre Organizaciones No Gubernamentales (ONGs), pero la organización Human Rights Watch calificó de deplorable la presencia de países como Cuba, China y Venezuela en el cónclave. Human Rights Watch reprochó que los tres países mencionados, entre otros regímenes antidemocráticos, prefieren evitar a los grupos de la sociedad civil que critican a sus gobiernos.
HRW pidió al organismo mundial que no elija a una “galería de los más insolentes violadores de los derechos humanos” ante el comité de 19 naciones que acredita a las ONGs de derechos humanos. Los países candidatos incluyen el a Irán, Rusia, China, Cuba, Turquía, Burundi, Pakistán, Sudán, Turquía, Venezuela, Libia y Nicaragua. Todos, excepto Libia.

Jorge Luis Santana Fariñas, profesor de Derecho de la Universidad de La Habana, dirigiéndose quienes reclama independencia de las organizaciones de la sociedad civil asegura en su monografía El derecho de asociaciones en la legislación cubana: “No parecen entender, o no quieren extraerle todas las consecuencias prácticas, al hecho de que Cuba tiene una Constitución y un Estado Socialistas y que por consiguiente, está en pleno derecho de no admitir una acción que afecte los principios en que se inspira”.

El derecho a asociarse en disímiles gremios en Cuba data de los tiempos de finales del siglo XVIII, lo sabe el profesor Fariñas, que aborda además cómo era reconocido en el artículo 13 de la Constitución de España de 1876.

Los argumentos de los académicos y docentes que defienden la unipolaridad de la sociedad civil en Cuba en 60 años obvian olímpicamente que Fidel Castro se agenció la creación de las asociaciones, fundaciones y organizaciones –supuestamente- no gubernamentales, cuando no terminó siendo nombrado su padre fundador.
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