sábado, 24 de noviembre de 2012

Teorías sobre la sucesión de Raúl.

Por Roberto Luque Escalona.

"En cuanto al pueblo, una mayoría que puede ser simple (el 51%) o absoluta (el 66%) son hombres nuevos, hechos a la medida de la tiranía, envilecidos e incapaces de asumir riesgos que pudieran terminar en la muerte, que no se merecen la libertad, por lo que es ilusorio esperar que luchen por ella."

Realmente los cambios siempre lo han promovidos las minorias, o en el lenguaje de la izquierdas: las vanguardias.  En la lucha contra Batista eran minorías los que participaron en la lucha; al abrigo de la Sierra Maestra hasta casi mediados de 1958 sólo habían 300 hombres. En EE.UU, y pese a la promesa de que detrás intervendrían las tropas norteamericanas, para participar como combatientes en  la Brigada de Asalto (2506)  que desembarcarían en Bahía de Cochinos, solamente  se inscribieron 1 500 jóvenes cubanos, pese a que ya habían decenas de miles de cubanos jóvenes en EE.UU.  .La deformación Castrista ha influido, grandemente en muchos aspectos del comportamiento de las generaciones que hemos crecido, vivido y hasta envejecido  en el Castrismo, pero hay otros aspectos  de ese comportamiento  en que la incidencia de esa deformación no ha sido determinante. Además: que mayor desestímulo para participar en la lucha contra una dictadura, que ver que los que murieron y se sacrificaron por derrocar a la dictadura anterior,   sólo sirvieron para que se impusiera otra dictadura 10 veces peor...

Todas éstas teorías, la de Estebita, la de Marzo Fernández, la mía y otras que por ahí corren no son más que lucubraciones. Sin embargo, debo decir que la del güinero residente en Los Ángeles es la más razonada y razonable. Como quien  no quiere la cosa, Raúl ha estado preparando a su muchacho para ejercer el poder, lo que no ha hecho Esteban con los suyos. No es como para sorprenderse; a diferencia de su medio hermano, el General de la Espada Virgen es un hombre de familia.

Alejandro Castro Espín, con cuarenta y siete  años, es coronel del Ministerio del Interior. Siendo teniente estuvo en Angola. No combatió, que los Castro son alérgicos a la pólvora, pero perdió un ojo en la excursión cuando le explotó un RPG (un arma rusa para mí desconocida) ante sus narices.

Juan Juan Almeida, el hijo del negro que mejor ha vivido en Cuba desde que en Cuba hay negros, describe a Alejandro como canalla de cinco estrellas, tan malo como el padre o como el tío (esto último me parece una exageración), que en Angola asesinó a un nativo cuando el pobre infeliz, un estafador de poca monta, le vendió unas botellas de cerveza que contenían agua. Juan Juan fue su compañero de estudios y no escatima adjetivos cuando lo describe: iracundo, altanero, arrogante, cruel, abusador y rencoroso. En fin, un encanto de criatura.

Aparte de su notable hijeputez,  producto tanto de la crianza que recibió como de su herencia genética, Alejandro ha sido bien preparado. Lleva años recibiendo clases de oratoria y economía, y su función actual como representante de su papá en la campaña contra la corrupción le ha proporcionado experiencia en materia de intimidación de funcionarios,  los llamados mayimbes, que deberá a ejercer a mayor escala si llega al poder.  El tipo también escribe. Es autor de un libro titulado el Imperio del terror. Ya se podrán imaginar a qué imperio se refiere.

En suma, creo que, efectivamente, es el candidato más probable para tratar de darle  continuidad al comunismo dinástico a la coreana que pretende implantar Raúl Castro.
Les recuerdo que en Corea ya van por el tercer Kim. A Kim Il Sung lo sustituyó Kim Jong Il y a éste Kim Jong Un. Esperando su turno está Kim Kol Nat (no relation with Nat King Cole).

Corea siempre fue un país de miércoles hasta que la parte sur le cogió el golpe al capitalismo. ¿Y Cuba? Va camino de ser una Corea  del Norte enquistada en el centro del mundo occidental. El elemento fundamental, un pueblo envilecido, está ahí.

Otros candidatos no dinásticos son Eusebio Leal, el de Marzo, un sujeto sin historia revolucionaria al que sólo puedo concebir como títere de los generales, y, precisamente, un general: Ulises Rosales del Toro, que presidió el tribunal que condenó a muerte a Arnaldo Ochoa, quien, años atrás, le salvara la vida en Venezuela durante eso que ellos llaman  "una misión internacionalista". Rosales al menos es joven; tiene poco más de setenta años.

La Suprema Corte podó minuciosamente la ley de Arizona que intenta terminar con el relajo de la inmigración ilegal, pero mantuvo la parte que se refiere al derecho de la policía a comprobar el estatus migratorio de quienes le parezcan sospechosos de ser ilegales. Con eso le bastará a Joe Arpaio, el famoso sheriff  del condado de Maricopa, para hacer su trabajo. Los liberales, que ven con tanta simpatía los sistemas europeos de seguridad social, no parecen gustar de la costumbre, también europea, de pedir identificación . "Papiers, síl vous plait": esa frase que cualquiera puede escuchar en boca de un flic (policía francés), les parece mal cuando la dice en inglés un cop (policía americano).

Por otra parte, la Corte declaró constitucional al Obamacare, decisión que ha provocado extrañas reacciones, como el súbito incremento de donaciones  para la campaña de Romney el mismo día en que se anunció el dictamen. El rechazo a esa ley es tal que resulta difícil saber a qué bando beneficia la decisión judicial. De todos modos, el Justicia John Roberts, nominado por George W. Bush y supuestamente conservador, se portó como un tránsfuga  al votar a favor de ese engendro socializante. Alguien ha dicho que Roberts es el peor legado de Bush, mientras otros hablan de una maniobra que, a la larga, servirá para galvanizar a los republicanos. Veremos, dijo Arsenio Rodríguez, llamado el ciego maravilloso.

Una causa se puede medir por quienes la defienden. Por eso, no cabe duda que el matrimonio gay apesta tanto como sus defensores. Varios de ellos, varones y hembras armaron la de Sodoma en una visita a la Casa Blanca, que aprovecharon para fotografiarse ante el retrato de Ronald Reagan enarbolando el dedo medio de la mano derecha (o más bien el de la izquierda: todos son ñángaras) para luego colgar las fotos en sus facebooks o lo que sea. ¿Recuerdan cuando a una presentadora de la televisión local la dejaron cesante por usar una palabra despectiva al referirse a los homosexuales? Al jugador estrella de la NBA Amare Stoudemire le acaban de imponer una multa de $50,000 por algo parecido.

Pues bien, si los activistas gays no respetan nada, no respetan a nadie, ¿por qué hay que respetarlos a ellos? No veo el motivo. Aunque no todos los homosexuales son locas, a los que armaron ese repugnante espectáculo quiero decirles, con todo mi respeto, algunas palabritas: ¡Locas chancleteras y desorejadas! ¿Creen  acaso  que la Casa Blanca es el burdel donde laboran sus madres?

Para defensores  abominables de causas infames, Jorge Ramos, el prócer mediático de la inmigración ilegal. Se portó como lo que es durante la entrevista a Marco Rubio. Lo único que me gustó fue su aspecto. Está más cadavérico que Marc Anthony. ¿Estoy confundido o la revista People lo eligió una vez entre los "latinos bellos"? Pues ahora, como decía mi primera suegra, parece una "cosita mala".

En 1972, cuando los pacifistas minaban el esfuerzo bélico en Vietnam, cuando los soldados que de la guerra venían eran recibidos por sus compatriotas al grito de ¡baby killers!, cuando se quemaban banderas americanas en suelo americano, cuando alguien que luego sería Presidente de Estados Unidos escapaba a Gran Bretaña para eludir el servicio militar, cuando Jane Fonda delataba a un militar americano prisionero que le había entregado una carta para su familia. Un día  de esos años dos pacifistas se lanzaron a un terreno de béisbol con el propósito de quemar una bandera del país en que nacieron. La colocaron junto a la segunda base, la rociaron con alcohol o gasolina y ya le iban a prender fuego cuando de la nada, más bien del left field, llegó corriendo un jugador  que, sin detener su carrera, recogió la bandera y se la llevó. Los pacifistas quedaron paralizados por la sorpresa; quizás también por el susto: el tipo medía 6,3.

"Monday, Monday/So good to me", cantaban The Mamas and the  Papas. La bella canción parece compuesta para ese bigleager que entonces jugaba para los Cubs de Chicago. Ni hablar: los del cuarteto también eran pacifistas. Pero nosotros, los que amamos a éste país, te recordamos, Rick Monday. 

Boko Haram es el nombre de la banda terrorista  musulmana que está masacrando sistemáticamente a los cristianos en Nigeria ante la indiferencia de la putanesca Opinión Pública Mundial. ¿Saben lo que significa el nombre de esa organización asesina, un nombre que mescla lo árabe con lo africano, la peste y el mal olor?. "La educación occidental es  sacrilegio".

Volviendo a la dinastía castrista, cabe preguntarse qué se puede hacer con esa gente. Una sola cosa: matarlos. A todos. Algo como lo que quisieron hacer los personajes de mi novela Los hombres de don Álvaro: estrellar un avión cargado de explosivos sobre el Palacio de las Convenciones cuando estén todos allí en una de sus periódicas mojigangas parlamentarias para que el techo y la pared aledaña a la tribuna presidencial les caigan encima y los aplasten. Eso o algo por el estilo. Lo que hace falta es dinero, voluntad y alguien que, como Odiseo, el de La Ilíada, sea "fértil en argucias".

Mientras tanto, matarles diplomáticos. Uno hoy, otro la semana próxima, otro más el mes que viene. Para que vayan llevando. Eso sí, las ejecuciones tienen que ser en cualquier parte menos en territorio de Estados Unidos. En América vivimos, este país es nuestro refugio. Aquí no se le puede dar ni una patá  por el culo a Max Lesnick. Las operaciones punitivas, mientras más lejos de USA, mejor. Y en secreto, por favor.  Nada de declaraciones ni de comunicados. Nada de próceres  hablando en la radio o la televisión. Y el equipo dirigente tiene que irse a vivir a otro país y mantenerse en la más absoluta clandestinidad . Sobre todo si la Casa Blanca está ocupada por un demócrata.

Hace muchos años, alguien, no recuerdo quién, quizás Felipe Rivero, lanzó una consigna sumamente razonable: la Guerra por los Caminos del Mundo. Se quedó en palabras.

Los americanos no invadirán Cuba, a menos que asuma la Presidencia alguien muy, pero que muy especial. Los militares castristas no van a propiciar cambio alguno, que cualquier cambio les puede desgraciar la vida, la buena vida que se dan, que se han dado durante medio siglo. La oposición interna ya dio todo lo que iba a dar, que el movimiento pro-Derechos Humanos, tras tres décadas de denuncias, ya está agotado, y en malas manos, en manos de gente que sólo con la disminución de la actividad represiva se ha atrevido a oponerse al gobierno. En cuanto al pueblo, una mayoría que puede ser simple (el 51%) o absoluta (el 66%) son hombres nuevos, hechos a la medida de la tiranía, envilecidos e incapaces de asumir riesgos que pudieran terminar en la muerte, que no se merecen la libertad, por lo que es ilusorio esperar que luchen por ella.

Hay otro camino: olvidarse de Cuba.
Share:

0 comments:

Publicar un comentario