martes, 2 de noviembre de 2021

Lo de Cuba no tiene nombre.

Por Martha Beatriz Roque Cabello.

Los cubanos sobreviven entre la escasez de alimentos y las largas colas por productos de primera necesidad.

El concepto de guerra civil está vinculado a un enfrentamiento bélico, donde los participantes forman parte de dos o más ejes políticos contrarios, generados en el mismo Estado. No obstante, muchas personas dicen que Miguel Díaz-Canel Bermúdez ha convocado a una guerra civil y está preparando a la parte del pueblo que respalda al régimen para que ataquen a los manifestantes que saldrán a la calle solo con las palabras -porque armas no tiene el pueblo cubano-, que se ha comportado siempre de forma pacífica.

Sin embargo, es la hora de tratar de atemorizar a la población usando cualquier método posible, y hay que decir que para la dictadura no hay nada imposible si de hostigamiento se trata. Se ha podido constatar que citan a familiares de los presos, así como a todos aquellos que firmaron una carta de participación. Los disidentes que llevan algunos años activos son también motivo de intolerancia; y todas aquellas personas que los informantes de la dictadura estiman que saldrán a la calle.

Todavía están sin completar en detalle las listas de los presos del próximo pasado 11 de julio y todo parece indicar que se nos avecina otra avalancha de personas arrestadas y llevadas a prisión, como si la vida no valiera nada.

La dictadura está tratando de afianzarse para el futuro, con largas condenas a los manifestantes, como para que no los molesten en los próximos años.

Lo que están mostrando en las redes sociales sobre las prácticas de los “revolucionarios” para salirle al paso a los manifestantes, si no fuera tan triste movería a risa. Es una vergüenza que las personas se presten para algo tan humillante como eso. Eso se explica por ser una parte del pueblo los esclavos de los que viven bien en la cúpula.

Es como si quisieran que la mayoría aprendiera la lección, lo que sucede es que de forma paralela esas mismas personas tienen muy bien estudiada esta oración: “No hay”, que se aplica a todo, no solo a la comida, a las medicinas y al transporte. También a los productos de aseo, las necesidades mínimas de reemplazos en una casa: un bombillo, una pila de agua, un tomacorriente, cualquier cosa que se rompa se tiene que quedar así, porque la mayoría de los cubanos no tiene acceso a la bolsa negra, que es dónde pueden encontrar lo que el régimen es incapaz de abastecer.

Ahora reconocen que el PIB de Cuba cayó en un 13% entre 2020 y 2021, y que el nivel de inflación alcanza el 6 900% porque el dólar se cotiza a 70 pesos cubanos en el mercado negro. Aunque hay que decir que en la tarjeta de MLC está a 75 y 80, lo que implica que esta nueva instrumentación trajo como consecuencia la adición de otra tasa de cambio al ya complejo sistema económico del país.

Si usted une todas estas dificultades materiales al panorama político y social del que se ha explicado algo, se percatará que no encuentra una palabra para definir la situación de caos que se vive, acompañada del acoso político.

Es tanta la negatividad que se respira por doquier, seguida de una intransigencia dictatorial, que en estos momentos ahoga a las masas.

No se pueda afirmar que toda esta situación nacional se va a resolver el 15 de noviembre, ni tampoco se podría afirmar que el pueblo no coja las calles antes o después, porque la mayoría de las personas ya se manifiesta en contra de la intolerancia estatal.

Esos pajaritos que dan vueltas en las cabezas de los gordos y barrigones dirigentes de alto nivel no se posan en el tejido social, un número considerable de cubanos está consciente de la realidad existente; pero más aún, que es algo sin remedio dentro del caduco sistema que pretenden mantener.

Los padres tendrán a elección enviar o no a sus hijos a las escuelas ese día, porque los que dirigen ya piensan usarlos, al igual que siempre, para que participen en las calles y sean tropa de choque con el fin de poder hablar de lo “malo” que son los “asalariados del imperio”, que ni siquiera tuvieron en consideración que era un día de los niños.

En la clausura del VII Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el designado presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez se sacudió el hombro y echó la culpa de los problemas del país a factores externos, como siempre “el bloqueo” y las medidas de los Estados Unidos de América contra Cuba.

Es imposible pensar que con esta concepción de lo que está sucediendo se van a resolver las difíciles situaciones que por más de 62 años se han acumulado en el país. Se puede decir sin temor a equivocarse que lo que pasa en Cuba no tiene nombre, ni forma de describirlo con sencillas palabras.

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