viernes, 6 de abril de 2012

Sin embargo, los embargos …

No apoyo embargos o bloqueos ni política extraterritorial o injerencista de país alguno. Parto de las normas elementales de convivencia humana y principios básicos del derecho internacional. Gracias a la modernidad y a la instrumentación y universalización de los derechos humanos, cada vez somos más los que nos oponemos a las políticas de fuerza y preferimos las relaciones amistosas y de respeto mutuo entre los pueblos y gobiernos. También repudio a las dictaduras de izquierda o derecha, justificadas a veces por el reconocimiento de unos pocos derechos elementales que les son convenientes y que inflaman sus medios de propaganda -mientras que omiten y violan otros también básicos-, o por estándares económicos más o menos prósperos. Ambas son represoras y embargadoras de los derechos inalienables de las personas y la dignidad humana.

Los diferendos entre países a menudo son objeto de decisiones gubernamentales que involucran la soberanía de los pueblos y la libertad individual de sus pobladores. Impedirles u obstaculizarles a los ciudadanos de un país que viajen a otro, constituye una infracción atentatoria de las libertades fundamentales. Sin embargo (y con embargo), no uso un catalejo -como suele hacer el gobierno cubano- para mirar la paja en el ojo ajeno, sino que empiezo por casa, para no ser candil de la calle y oscuridad de mis compatriotas. Estoy a favor de que se les permita a los estadounidenses venir a Cuba, pero no me parece ético reclamar para ellos el respeto de ese derecho, cuando a los cubanos -incluso a muchos de los que residen en el exterior- la dictadura nos embarga, bloquea y viola consuetudinariamente los nuestros.

No coincido con quienes imitan las prácticas disociativas del gobierno dictatorial cubano, los cuales señalan o se ocupan de los asuntos de la humanidad y hacen campañas injerencistas a favor de los derechos de los extranjeros, para dar la falsa idea de que somos un modelo con casi todos los problemas resueltos. Si verdaderamente queremos contribuir a la equidad y justicia sociales en el mundo, comencemos por casa.
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