lunes, 18 de marzo de 2013

Las cuatro repúblicas de Cuba.

Por Esteban Fernández.

La primera Cuba fue la Cuba libre, la bella, la que muchos añoramos. Una Cuba donde no existía el odio y reinaba la amistad y donde los envidiosos estaban muy tapiñados. Con muchos errores, defectos y virtudes pero prosperando a pasos agigantados. Donde prácticamente sólo se discutía de pelota. Sí, porque allí las broncas principales eran entre Almendaristas y Habanistas. Y no existía odio entre los partidos políticos.

Las bodegas llenas de alimentos, podíamos hasta comprar fiado y las tiendas atestadas de ropa. En mi pueblo teníamos una Sucursal de El Encanto. Los guajiros llegaban al parque los domingos y parecían unos hacendados. Vivíamos tranquilos, hermanados, muy pocos emigraban, practicábamos la religión que quisiéramos, había libertad de expresión y de locomoción, y teníamos el derecho a criticar abiertamente al gobierno de turno o mantenernos neutrales y apolíticos.

Una Cuba con fallos pero con muchos aciertos, un país donde el peso estaba a la altura del dólar, una tierra donde ciudadanos de todos los países del mundo deseaban inmigrar. Una nación llena de golosinas, de efectos eléctricos, de automóviles del año, una Capital iluminada y preciosa que era orgullo de nuestros conciudadanos. Bajábamos la Loma de Candela, en la Ruta 33, y veíamos cientos y cientos de antenas de televisión en nuestro glorioso Valle. "Moral y Cívica" era una asignatura obligatoria. Caballerosidad y elegancia por todas partes.

Y nos cayó carcoma. La segunda Cuba fue y sigue siendo la del terror, la de la represión, la de los miles y miles de presos políticos. Hasta de abajo de las piedras salieron los H.P... La Cuba del adoctrinamiento, de las Brigadas Conrado Benítez y la del paredón de fusilamiento. Los cubanos divididos, peleados y la Cuba de la confrontación entre antiguos hermanos. La tiranía eterna, la dictadura brutal, la delación a tutiplén, con una eliminación total de todas las libertades así como persecución para todas las religiones. Abajo y de un solo tajo la propiedad privada y el derecho a la superación. Igualdad en la pobreza. Un millón de desterrados.

Una Cuba donde la crítica o la burla a los gobernantes han sido convertidas en delitos castigados por las leyes castristas. Pasamos de la abundancia a la escasez, a la libreta de racionamiento, a las colas en las puertas de todos los establecimientos en busca frenética de alimentos. Fuimos de una Cuba progresista a una Cuba muerta de hambre, en paupérrimas condiciones y gobernada por una monarquía familiar que vive en palacios en Punto Cero y La Rinconada.

Y la tercera Cuba es la Cuba actual, donde un gobierno despótico nos ha dado la razón a los que durante la segunda Cuba decíamos: “Fidel Castro va a acabar y destruir toda la isla”. Un país aniquilado, con cubanos deseando solamente salir de la Isla y con millones de compatriotas que se hacen de la vista gorda ante los abusos, palizas y actos de repudio contra seres indefensos. Una tierra donde los extranjeros tienen más derechos que los nativos. Una nación que ya no se le puede llamar ni nación, donde un par de desmadrados son los dueños de todo el territorio nacional. Un país que constantemente nos hace decir: "Yo se los advertí y no me hicieron caso"...

Esta tercera Cuba es una isla amedrentada, huidiza, sin futuro, encarcelada, atada, mediatizada, desmoralizada, sin esperanzas, donde el hombre "de a pie" ha aprendido a tener “dos caras” para poder subsistir. Vagancia, descortesía, falta de educación y de higiene. Un país donde hasta escasean las toallitas sanitarias (Kotex), el papel higiénico, el desodorante y donde una jinetera en una “zona dólar” gana más que una doctora.

Los edificios cayéndose, faltos de pintura y apuntalados. Por las calles circulan carros destartalados de los años 50’s. Las elecciones son de un solo Partido omnímodo y la prensa libre no existe. ¡Nada es libre! Golpizas a quienes pacíficamente desean discrepar. La patria nuestra, que un día estuvo a la altura y compitiendo con Francia y los Estados Unidos, hoy anda a la par de Haití. Cartas provenientes de allí, llenas de faltas de ortografía, pidiendo hasta calzoncillos. Oscuridad, apagones, vulgaridades, desintegración familiar, donde los cubanos han olvidado o desconocen lo que es un buen bisté de palomilla. Los compatriotas son esclavos y ni cuenta se dan que lo son. Esperando que un cundango criminal les lance unas migajas o les brinde unos derechos que hasta un perro sato tiene en los Estados Unidos.

Y aspiramos a tener una CUARTA CUBA. Quizás suceda, no lo aseguro. Simplemente lo deseo y le pido a Dios que así sea. Ésta será la Cuba de la reconstrucción. La Cuba donde habrá que arreglarlo todo, la Cuba dedicada a construir edificios, pavimentar nuevas y bellas carreteras y levantar puentes. Y la tarea más difícil: sacar de los cerebros el adoctrinamiento recibido durante 54 años... Fíjense que algunos ya están en el extranjero y todavía no creen que esa primera Cuba existió o consideran que era "un prostíbulo de los yanquis o un enorme casino de juegos ilícitos de la mafia"... No queda más remedio que lavarles los cocos con salfumán.

La Cuba que recibirá muchos millones de dólares de los propios cubanos en el extranjero, para que se vuelvan a tener conceptos morales, religiosos, éticos y tener respeto por la propiedad privada. La Cuba de imponer la justicia a los grandes culpables. Una Cuba MEJOR que la Primera República: limpia, depurada, donde mis compatriotas no deseen emigrar sino regresar. Una Cuba como la soñó Martí y la destruyeron los hermanos genocidas.

Pero para que eso suceda les recomiendo que lean mi próximo escrito titulado NECESITAMOS MILES DE MACEOS Y CIEN MIL NAVY SEALS.
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