sábado, 9 de octubre de 2021

Otro año caótico para la economía cubana.

Por Orlando Freire Santana.

Durante la más reciente reunión del Consejo de Ministros, el titular de Economía y Planificación, Alejandro Gil Fernández, dio a conocer los resultados de la economía cubana al cierre del mes de agosto. Y en realidad fue muy negativo tal desempeño, en especial lo relacionado con la producción agropecuaria.

Se incumplieron las producciones de arroz, maíz, frijoles, leche, huevos, así como la carne bovina y la porcina. También se dijo que las producciones de viandas y hortalizas quedaron muy por debajo de la demanda.

Resulta evidente que las tantas medidas informadas por las autoridades para revitalizar la empresa estatal no han dado los resultados esperados. Una realidad que podemos apreciar, entre otras, en las entidades dedicadas a la agricultura. A todas luces este es un sector que requiere más capital e inversión extranjera, hasta ahora insuficientes.

A propósito, en la propia reunión, el primer ministro Manuel Marrero dejó entrever la insatisfacción de la cúpula del poder por la marcha de la inversión extranjera en la Isla. El funcionario apuntó que “es necesario darle la prioridad que lleva este asunto en los niveles superiores de dirección, cada cual con el papel que le corresponde”.

Al continuar las malas noticias trascendió que muchas otras actividades productivas se vieron afectadas en el mes de agosto a causa del inestable comportamiento de los portadores energéticos en el país, un mes en el cual la generación de energía eléctrica real estuvo muy por debajo del plan previsto.

Con respecto al peliagudo tema de la cadena puerto-transporte-economía interna, lo informado en la reunión no fue nada halagüeño. El ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, reconoció que persisten insuficiencias, tanto de índole objetivo como subjetivo. En este sentido, el premier Marrero alertó acerca de muchas mercancías que llegan al país y después se traba su distribución a los consumidores debido a las fallas del referido engranaje puerto-transporte-economía interna.

Aunque ahora no se ofrecieron cifras al respecto, es conocido que en los últimos tiempos el país ha debido erogar cientos de miles de dólares por pagos de sobreestadía a los barcos que traen bienes y materias primas. Cuando no ha faltado el transporte, los almacenes de la economía interna no han respondido adecuadamente.

El resumen brindado por Granma tampoco aportó cifras sobre el estado de las cuentas pendientes por pagar y cobrar. No obstante, el hecho de que la ministra de Finanzas y Precios, Meisi Bolaños, trajera el tema a colación es un indicio de que la nefasta cadena de impagos que desde hace mucho afecta a la economía no ha logrado desenredarse.

Y, al parecer, la atención del mandatario Miguel Díaz-Canel Bermúdez, también presente en la reunión, se centró esta oportunidad en el control de los actos de corrupción que tienen lugar en el sistema empresarial. Ya no resultan efectivos ni los mecanismos de control interno que mantienen las empresas y entidades, ni la labor de la Contraloría General de la República que encabeza la señora Gladys Bejerano. El robo, el delito y la malversación ─en ocasiones cometidos por los propios jefes─ siguen en aumento.

Lo novedoso es que el señor Díaz-Canel ha propuesto la creación de un control popular para enfrentar esas anomalías. Un control popular que nadie sabe cómo y quién lo va a llevar a cabo. ¿Es que acaso el benjamín del poder pretende meter al exespía Gerardo Hernández Nordelo y su tropa cederista en el interior de las empresas y entidades para velar por los intereses del régimen?

Sin dudas, un mal augurio para el próximo desempeño de las Mipymes, sobre todo para las estatales, esas que con tanto bombo y platillo anuncia la propaganda oficialista.

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