jueves, 8 de febrero de 2024

Crisis habitacional en Cuba: Una realidad sistémica.

Por CubaNet.

La crisis de la vivienda en Cuba es más que un simple problema; es una realidad sistémica que permea la sociedad cubana, dijo y argumentó el arquitecto cubano y profesor de la Universidad de Miami, Rafael Fornés. En declaraciones a la revista informativa Martí Noticias AM, Fornés destacó la gravedad del problema y señaló que se habla poco al respecto en la Isla.

Una de las manifestaciones más evidentes de esta crisis son las llamadas “barbacoas“, una solución improvisada ante la escasez de viviendas. Fornés explica que las familias cubanas aprovechan los altos puntales de los edificios coloniales para crear nuevos espacios habitacionales. Esta práctica, aunque no exclusiva de Cuba, adquiere proporciones preocupantes en el país caribeño debido a la falta de soluciones técnicas y al riesgo estructural que conlleva.

El arquitecto recuerda el derrumbe del Hotel Pasaje en la década de los 80, atribuido en parte a la carga y el peso de las construcciones improvisadas. Las barbacoas, junto con la colocación de tanques de agua en azoteas, son ejemplos de cómo la crisis habitacional se manifiesta en la vida cotidiana de los cubanos.

La expansión de La Habana hacia adentro en las últimas seis décadas es otro síntoma preocupante. El especialista la describe como un fenómeno único en el mundo, una ciudad que ha retrocedido en su desarrollo, encapsulando a sus habitantes en un laberinto de barbacoas y azoteas convertidas en habitaciones.

Para Fornés, la crisis de la vivienda en Cuba es un proceso irreversible. Aunque se puedan restaurar y mejorar algunos edificios, la subdivisión y concentración habitacional en la capital son desafíos monumentales que perdurarán en el tiempo.

El acceso limitado a materiales de construcción y las restricciones del sistema político cubano son identificados por el arquitecto como las principales causas del problema. Sin la existencia de la propiedad privada y el libre mercado, la situación continuará siendo insoluble. Para él, la solución pasa por un cambio profundo en el sistema político cubano, donde la dictadura debe desaparecer para dar paso a nuevas formas de desarrollo y progreso.

Desde el exilio, Fornés y otros expertos han estudiado la situación durante décadas y tienen propuestas concretas para abordar la crisis habitacional en Cuba. Sin embargo, estas soluciones no pueden materializarse debido a las restricciones impuestas por el régimen. Mientras tanto, el pueblo cubano sigue enfrentando diariamente las dificultades de una realidad donde la vivienda digna es un privilegio cada vez más inalcanzable.

Crisis de vivienda en la Isla.

Como bien saben los cubanos, el régimen año tras año incumple el plan de vivienda propuesto. En el mes de octubre del recién finalizado 2023 solo se habían terminado en el país 13.300 inmuebles, para un 54 % del plan anual.

Por solo poner un ejemplo, la provincia de Guantánamo cerró el año 2023 con el 58% del total pronosticado. De acuerdo a datos oficiales, “fue imposible terminar a tiempo los 1.679 hogares previstos”. Localidades como Baracoa y Maisí apenas alcanzaron el 35% y 36% de cumplimiento de sus respectivos planes.

De acuerdo con la prensa oficialista, las principales causas de los incumplimientos recaen en los fuertes déficits de acero, cemento, componentes eléctricos, elementos de piso y cubiertas, dificultad que aún no encuentra la respuesta necesaria por parte de la industria (nacional y local) de materiales de la construcción.

La crisis de vivienda en Cuba viene aparejada a un daño aún peor, los derrumbes que, además de dejar sin hogar a cientos de personas, en muchas ocasiones tienen desenlaces fatales. Tal fue el caso del derrumbe ocurrido en octubre de 2023 en el edificio multifamiliar situado en la calle Lamparilla No. 362, entre Villegas y Aguacate, municipio La Habana Vieja. El desplome del inmueble provocó la muerte a tres personas, que quedaron sepultadas bajo los escombros.

Sin embargo, en medio de este panorama la infraestructura hotelera parece no verse afectada por la misma realidad que golpea al pueblo cubano. Aunque la ocupación turística en Cuba es baja y el sector aún no se recupera siquiera a los números prepandémicos, el gobierno sigue remodelando y construyendo hoteles.

En Sancti Spíritus, por ejemplo, de 390 millones de pesos que el Ministerio de la Construcción (MICONS) dedicó a la provincia en 2023, cerca de 227 millones fueron a parar al turismo, en especial a las obras del hotel Meliá Trinidad Península. La cifra representa aproximadamente un 60% del presupuesto territorial.

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