jueves, 3 de mayo de 2012

Jugoso negocio para La Habana el alquiler de cubanos.

Por Arnaldo Ramos Lauzurique.

Las exportaciones del gobierno cubano crecieron a costa de enviar a miles de cubanos fuera de sus hogares a servir a otras tierras.

Las autoridades cubanas afirmaron este martes que las exportaciones de la isla en el año 2011 crecieron un 20 por ciento en relación al anterior período y generaron ingresos "cercanos" a los 9.000 millones de dólares.

La noticia la dio a conocer en conferencia de prensa en La Habana el viceministro primero de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Antonio Carricarte, que durante su intervención descartó hablar de los costos de exportar a los cubanos.

Un 70 por ciento de los ingresos provienen del turismo, salud, académicos e informáticos, declaró el funcionario sin precisar qué por ciento corresponde a cada caso. Las exportaciones de "servicios" o de personas constituyen una de las principales vías para la solvencia económica del régimen castrista, destacaron La Prensa de Nicaragua y el Nuevo Herald.

Unos 40 mil cubanos se encuentran fuera de su país como médicos, maestros, entrenadores deportivos, constructores y técnicos agrícolas tanto en América como en algunos países de África, indicó El Nuevo Herald.

Sin embargo, nada se dice de los más de 70 galenos que han muerto desde el inicio de la misión solamente en Venezuela, según datos tomados de El Universal  de hace dos años atrás. Las causas de muerte van desde fallecimientos naturales por la edad avanzada de algunos colaboradores hasta asaltos o accidentes del tránsito.

La ocultación de cifras, denuncia el economista cubano y expreso político, Arnaldo  Ramos Lauzurique, residente en La Habana, es una práctica común de los Castro: "El gobierno cubano las cosas que no le conviene las oculta, el balance financiero del país últimamente no se reporta porque el gobierno nunca da informaciones que le resulte  desfavorables".

Del alto índice de divorcios entre los cubanos exportados a nombre de la "solidaridad" ni de la separación de las familias nada se dice. Muchos niños de los colaboradores internacionalistas sufren traumas sicológicos de diversos tipos por encontrarse solos durante mucho tiempo o el cambio drástico de hogar debido a que en algunos casos deben irse a vivir con sus abuelos u otros familiares como tías o parientes lejanos e incluso con conocidos.

Las diferencias entre los mismos médicos cubanos constituyen otro de los costos de exportar a los hijos de Cuba. Los colaboradores que regresan a ejercer su profesión conforman una clase diferente dentro de su sector pues cuentan con medios a los cuales no tienen acceso la mayoría de los médicos de Cuba. Los colaboradores a diferencia de sus homólogos generalmente poseen un carro, aire acondicionado, grandes equipos para reproducir música además de una cuenta con miles de dólares o de pesos cubanos en el banco.

"Cuando se van a cumplir misión pierden su trabajo inmediatamente y esto ha traído muchos conflictos profesionales", agregó una fuente que prefirió no ser identificada.

En la actualidad se sacan a cientos de alumnos en el último año de la carrera de medicina para que vayan a prestar sus servicios por un costo menor al que le tienen que pagar a un profesional graduado agregó la fuente.

Los desertores de cualquier misión del gobierno cubano sufren igual destino que el de los balseros: jamás poder entrar a su país. Según destacó el diario digital La Prensa unos dos mil médicos cubanos huyeron a Estados Unidos utilizando los países fronterizos con Venezuela para acogerse al Cuban Medical Professional Parole (CMPP), programa creado por el Departamento de Estado en 2006.

No obstante, estas cifras no reflejan el total de las familias separadas por este motivo, pues la sanción de "no entras más" se aplica a todos los nativos que por cualquier razón decidan quedarse en cualquier parte del mundo.

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