martes, 15 de agosto de 2017

Truculencias a la carta.

Por Juan Gonzalez Febles.

Desde las instancias gubernamentales habilitadas para la ocasión, el régimen militar totalitario castrista, recientemente ha lanzado un anuncio de sequía, que le permite justificar las fallas en el suministro de agua corriente a la población.

Antes de 1959, a Cuba acudían migrantes desde España, el resto de Europa e incluso de China, que anda tan lejos. Era un destino promisorio para muchos, que lograron luchar y buscar la felicidad que en muchos casos encontraron. No existía la miseria y la desesperanza traídas por el felizmente difunto ex dictador Fidel Castro y su incivil e incompetente banda armada. No faltaban en Cuba, agua, alimentos, esperanzas y libertad. Los cubanos no andaban desperdigados a lo largo del mundo y antes, nadie preparó balsas para ir a parte alguna porque en Cuba, estaba todo lo necesario para articular una existencia digna y feliz.

Hoy entre otras cosas, falta el agua corriente. Frente a esta situación, el régimen proclama una inexistente sequía a despecho de ser desmentido por algún que otro aguacero o por los múltiples salideros producto de que los acueductos, los sistemas de alcantarillado y la red de distribución padecen una falta crónica de mantenimiento desde hace más de cinco décadas, por la pésima gestión administrativa de la incivil e incompetente ‘burrocracia’ gubernamental.

Aclaremos que aunque los burócratas pueden ser malos, los ‘burrócratas’, siempre son mucho peores. Si además son corruptos, el daño es superlativo.

Las misiones internacionalistas creadas por el régimen castrista, para disponer de más ingresos, han traído a la Isla, dengue, zika y cualquier cantidad de virosis desconocidas en Cuba hasta esos momentos.

Desde los espacios de la tierra donde los internacionalistas prestaron y prestan servicios muy bien cobrados por el régimen militar castrista, debe señalarse que los ingresos obtenidos por esta vía, lo son en abierta violación de convenios habilitados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que curiosamente no interviene. Así permiten al régimen, explotar el trabajo de los internacionalistas y pagarles por ello, una ínfima parte de los salarios que debían devengar.

Pero estas son solo unas pocas entre las truculencias en que se vive Cuba adentro. Los tontos útiles y los payasos de algunas relatorías, así como políticos prestigiosos en la culta Europa se creyeron lo de las reformas castristas entre otras, la promovida ‘reforma migratoria’. Esta es un ejemplo evidente sobre de que tratan realmente las ‘reformas’ castristas.

Para impedir que ciudadanos cubanos se desplacen, salgan y entren libremente a su país, el régimen militar castrista no necesita tarjetas blancas o de cualquier otro color. Para ello solo es menester que represores asalariados de la policía Seguridad del Estado (DSE) se afirmen en sus pistolas oscuras y sus sucias credenciales y entonces, ‘reforma migratoria’ aparte, solo saldrán y entrarán quienes ellos decidan. No olvidar que en Cuba, Castro decide.

Entre las truculencias a la carta, una se destaca. Esta es, la propuesta de apoyo hecha por la Bacardí Family Foundation al plebiscito que promueve Rosa María Payá desde su plataforma ‘Cuba decide’.

Pensar en un plebiscito en un país gobernado por una dictadura militar totalitaria como la que sufre Cuba, donde en realidad ‘Castro decide’, es promover una farsa que se realizará si es que se realiza, sin libertades que garanticen el voto libre sin presiones y la credibilidad de los resultados. Esto o es asunto de tontos útiles o se trata de compañeros de viaje con un complemento infaltable de intereses creados.

No sé y no puedo asegurar que en la actualidad los Espín Guillois conserven algún lugar en la “Bacardi Family Foundation”. El régimen militar castrista no reconoce la doble ciudadanía, pero existe algún Castro Espín con alguna euro ciudadanía. Entonces, quizás también haya alguno con su lugar discreto en la “Bacardi Family Foundation”.

Esto explicaría cómo un consorcio ¿cubano? Estadounidense, (Bacardí) pasa por alto a las heroicas y dignas Damas de Blanco, al Foro por los Derechos y Libertades a los que en Cuba hacen de las calles el espacio de lucha y manifestación de todos los cubanos y decide financiar y apoyar algo que no pone en entredicho esa triste verdad que establece que en Cuba, mientras haya un régimen militar totalitario, ‘Castro decide’.
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