miércoles, 11 de mayo de 2011

El azúcar que Castro se llevó.

Por Roberto Álvarez Quiñones.

De superar hoy una producción azucarera similar a la de 1894, Cuba podría obtener casi 4.000 millones de dólares anuales.

Si Fidel Castro no hubiese ordenado el desmantelamiento del 61% de la industria azucarera y Cuba produjese los seis millones de toneladas (TM) que obtenía como promedio hace medio siglo, la isla podría recibir hoy cerca de $4.000 millones sólo con la exportación de azúcar.

¿Por qué tanto dinero?, porque según la Organización Internacional del Azúcar (OIA) el precio mundial promedio del azúcar en 2010 fue de 31.08 centavos la libra -el más alto en 31 años- en Nueva York, principal mercado de azúcar crudo, y siguió subiendo hasta marzo de 2011 para luego disminuir y oscilar ahora entre 24 y 26 centavos la libra.

Sin embargo, el 22 de abril pasado el Ministerio de la Industria Azucarera informó que el volumen de la actual zafra será similar al de 2010, unos 1.1 millones de TM, aproximadamente la misma producción de 1894, cuando éramos aún colonia de España, y cinco veces más baja que los 5.1 millones de TM de 1925.

Si a los seis millones de TM les restásemos las 600.000 TM del consumo nacional -según cifras oficiales-, Cuba habría podido exportar 5.4 millones de TM (cada tonelada es igual a 2.204 libras), que a 31 centavos la libra le habrían reportado $3.700 millones.

El azúcar ha subido de precio por problemas climáticos en Brasil, India, Australia, Tailandia y otros exportadores, porque se dedica más caña a producir etanol, y porque ha crecido el consumo. Luego de décadas de excedentes, desde 1994 la OIA comenzó a reportar escasez de azúcar, y pronostica que en 2011 la producción mundial será de 159.9 millones de TM y el consumo de 167.1 millones, para un déficit de 7.2 millones de TM. Con Cuba produciendo 6 millones de TM, la escasez mundial no sería tan severa, pero habría déficit igualmente y el precio seguiría alto.

Suponiendo un costo de producción promedio de 15 centavos la libra y un componente importado de un 45% (bien alto) dentro de ese costo, producir y exportar 5.4 millones de toneladas habría significado un gasto en divisas de $803 millones, que restados al ingreso bruto por las exportaciones azucareras habrían reportado al país $2.897 millones, cuatro veces lo que aporta el turismo en forma neta.

Y en el turismo hay que detenerse. La Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) informó en enero pasado que Cuba recibió 2.5 millones de turistas en 2010, que dejaron $2.221 millones de ingresos brutos. Lo que no dijo la ONE fue que entre un 65% y un 70% de ese dinero regresó al extranjero. El gobierno miente cuando dice que más del 60% de los suministros al turismo son de producción nacional, porque para poder generar tales insumos tiene que importar materias primas, tecnología, y casi todo lo que consumen los turistas, incluyendo frutas y verduras frescas desde República Dominicana, pues el país es incapaz de producirlas. Y vuela del país el dinero que se paga a los operadores extranjeros.

Asumiendo un componente importado de un 67% para ofrecer turismo, salieron de Cuba $1.488 millones. O sea, el ingreso neto en 2010 fue de $733 millones. En 1958 Cuba tenía la mayor industria turística del Caribe y República Dominicana apenas recibía visitantes. En 2010 el país vecino recibió 4.1 millones de turistas que gastaron $4.065 millones y dejaron ingresos netos de $2.212 millones -según el gobierno-, más del triple de lo captado por la mayor de las Antillas.

Exportador de etanol.

Cuba también podría ser un importante exportador de biocombustibles. Con la mitad de los dos millones de hectáreas de caña que había en 2002 destinada a producir sólo etanol, con un rendimiento como el de Brasil, de 7.500 litros por hectárea, la Isla podría producir 7.500 millones de litros de etanol, que a $0.90 el litro (precio en 2010) le habrían reportado $6.750 millones.

Brasil, el mayor productor azucarero (30 millones de toneladas anuales), dedicó en 2010 sólo el 39% de la caña a producir azúcar, y el otro 61% al etanol, ahora segunda fuente de energía del país por encima de la hidroeléctrica. Pero en 2004 Castro calificó de "monstruosidad" producir etanol en lugar de azúcar.

Además, en asociación con capital extranjero, Cuba podría disponer de una gran industria de derivados de la caña para producir y exportar papel, madera de bagazo para la construcción y muebles, electricidad, fertilizantes, medicamentos y alimento animal. Una sólida "industria de la caña" podría generar más de $13.000 millones anuales.

Pero eso es imposible. En una "rabieta" por rendimientos de sólo 31 toneladas de caña por hectárea, comparadas con 90 toneladas en Brasil, en 2002 Castro levantó el teléfono (no convocó ni al Buró Político) y ordenó al general Ulises Rosales, ministro de esa industria, desmantelar 95 de las 156 fábricas azucareras del país en dos etapas (2002 y 2004) y reducir la superficie cañera de 2 millones de hectáreas a 750.000.

Los peores rendimientos del mundo.

Vale aclarar que los rendimientos cañeros cubanos, que antes de 1960 eran los más altos de Latinoamérica, ahora son los más bajos del mundo. Según la ONE, el rendimiento promedio entre 2003 y 2009 fue de unas 31-32 TM por hectárea, y en 2010 cayó a 27 toneladas. Australia y Colombia logran 120 toneladas, Perú de 110 a 120 TM, Brasil y Guatemala 78-90 TM, y México 75-78 TM, de acuerdo con informes de la Unión Nacional de Cañeros AC-CNPR de México, y el diario El Comercio de Lima.

El epitafio de la "masacre" azucarera lo pronunció por TV el dictador: "El azúcar es la ruina del país", dijo, precisamente cuando los precios aumentaban a una tasa del 8.8% anual desde 2000, debido a la escasez. Castro pulverizó así dos tercios de la industria que fue azucarera del planeta desde la revolución haitiana a fines del siglo XVIII hasta la segunda mitad del siglo pasado.

Hoy en día el otrora mayor exportador mundial de azúcar de caña tiene que importarla de Brasil, República Dominicana, Colombia, y hasta del "imperio" para cubrir el consumo nacional y su compromiso de exportar 400.000 TM a China. Sólo cuatro centrales dominicanos, La Romana y los tres del Grupo Vicini, pueden producir más azúcar que toda Cuba.

Ello evidencia que "el futuro pertenece por entero al socialismo", como acaba de reiterar el VI Congreso del Partido Comunista.
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