jueves, 2 de mayo de 2019

La eterna vagancia castrista.

Por Esteban Fernández.


El régimen castrista, sus voceros y apapipios, han dedicado muchísimos años (1953-2019) a endiosar a la revolución, lo que no han podido hablar, ni alardear, ni escribir, es sobre la hoja laboral de sus dirigentes.

Que le pregunten al castrista más fanático que exista en el mundo: ¿Dónde trabajaba Raúl Modesto Castro antes del “picnic” de la Sierra? ¿En qué fábrica, oficina, empresa, finca, laboraba este mequetrefe?

Fidel Castro desde el Colegio de Belén, desde el Instituto, desde la Universidad era considerado -además de “bola de churre”- un vago consuetudinario.

Hasta después de casado con Mirta y tener a Fidelito vivía de las mensualidades que les enviaba elbandido de su padre, Ángel Castro, y de lo que le podía tumbar a su suegro y cuñado.

La mayoría de su estancia en la Universidad de La Habana se la pasó participando en bonches estudiantiles, tratando de ser aceptado -a pesar de su fama de cobarde y ventajista- entre los pandilleros de la época, y a duras penas sacó su diploma de abogado.

Título del cual hizo caso omiso, unos meses trabajó en una oficina de abogados habaneros y para de contar, más tarde trató infructuosamente de ser congresista. Fracasó en ese intento y con eso se puso en evidencia la falsedad de su atribuido “carisma” y se demostró que eso era un cuento chino.  Eduardo Chibás lo caló muy bien y le dio de lado en la Ortodoxia.

Ya ustedes saben que antes de 1959 la plana mayor de los castristas -además de no disparar un chícharo durante todas sus cochinas vidas- eran delincuentes comunes. Juan Almeida era carterista, Efigenio Ameijeiras era tremendo marihuanero, Raúl Menéndez Tomasevich falsificador de cheques, Ramiro Valdés era un bandido, Crescencio Pérez era traficante y cuatrero en la Sierra Maestra.

Al Che no se le conoce un solo trabajo fijo, a última hora estaba de fotógrafo callejero en Ciudad México donde “Ñico” López le cogió lástima y logró incorporarlo a la expedición del Granma. Lo de “ser médico” fue tremendo paquete, o ¿Alguien conoció un solo paciente de este atorrante?

Y después del triunfo los que no se dedicaron a ser esbirros, soldados y asesinos, fracasaron en todos y cada uno de los cargos que ostentaron, tiraron majá e iban de un lugar para otro, de pueblo en pueblo, montados de carros nuevos a discursear y a payasear. Imitando siempre al vago mayor.

La principal labor del jefe del ejército, llamado Camilo Cienfuegos, era dedicar el 90 por ciento de su tiempo a la putería, a visitar Tropicana y a acostarse con cuanta muchacha linda se le ofrecía.

Ninguno pinchaba y sólo se ocupaban simplemente de exigirles “trabajos voluntarios” a los cubanos, a pedirles cavar trincheras y a chivatear a los vecinos.

Y poco a poco la población, generación tras generación, fueron dándose cuenta de esto y siguiendo el ejemplo de los “mayimbes” y nuestro archipiélago se convirtió en una nación de vagos, esperando que la ayuda venga de otros países y de la comunidad cubana en el exterior.
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