viernes, 16 de diciembre de 2011

Aspectos de la economía cubana en 2011.

Por Oscar Espinosa Chepe.

 Prosigue la tendencia, presente desde hace tiempo, a que la economía cubana crezca a niveles inferiores a los logrados por América Latina y el Caribe

El ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca, al inaugurar oficialmente la XXIX Feria Internacional de La Habana, señaló que se estima que este año el Producto Interno Bruto (PIB) cubano alcanzará un incremento del 2,9 %, e informó que en el primer semestre del 2011 creció un 1,9 % respecto a igual etapa de 2010.

Asimismo, indicó que al cierre del tercer trimestre el intercambio de mercancía se incrementó en un 27,0 %, y que las exportaciones acusaron una dinámica similar, lo que "atenuó en términos relativos el déficit de la balanza comercial de bienes", sin aportar información adicional.

Hay que subrayar que por sus características la economía cubana tiene una mayor actividad en los primeros seis meses del año, cuando se realizan las zafras azucarera y tabacalera, se cosechan la mayoría de las viandas, hortalizas y cítricos, y es la temporada alta del turismo. También, por haber pocas lluvias y no existir huracanes, avanzan mejor las actividades de la construcción y la minería. Por tanto, habrá que realizar un gran esfuerzo en el segundo semestre para llegar al 2,9 % de incremento del PIB señalado por el Ministro.

De todas formas, si se alcanzara el crecimiento anunciado, éste se situaría por debajo del 3,1 % considerado en el plan del año. Asimismo, prosigue la tendencia, presente desde hace tiempo, a que la economía cubana crezca a niveles inferiores a los logrados por América Latina y el Caribe. En 2011 el crecimiento de la región será superior al 4,5 %, según estimaciones de CEPAL, por lo que la economía cubana seguirá retrasándose con respecto a ella. Por otra parte, habrá que analizar con detenimiento ese 2,9 % de crecimiento, dada las tradicionales inconsecuencias de los datos estadísticos oficiales cubanos. Cifras preliminares de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) publicados en enero de 2011 -todavía no confirmados por no haberse publicado el capítulo de Cuentas Nacionales del Anuario de 2010-, daban un crecimiento del PIB del 2,1 %, basado fundamentalmente en pretendidos
aumentos en la educación (4,5 %), y salud pública y asistencia social (5,7 %), cuando en el primero de esos sectores prácticamente todas las matriculas se redujeron sensiblemente y en el caso del segundo hubo profundos recortes en la ejecución presupuestaria del 2010 con respecto al 2009: en salud publica 11,9 % y asistencia social 25,6 %.

Respecto al 27,0 % de crecimiento del intercambio comercial de mercancías, no debe sorprender, teniendo en consideración el incremento de los precios del combustible y muy en especial de los alimentos con respecto a igual período del año pasado. Desafortunadamente, Cuba no ha podido beneficiarse del considerable aumento del precio del azúcar -el artículo alimenticio mejor cotizado- por carecer de excedentes exportables al estar destruida la industria. De los datos ofrecidos por el ministro Malmierca se desprende que continúa la lamentable situación del comercio exterior de bienes, con las importaciones sobrepasando las exportaciones en casi tres veces. Una situación posible de sustentar hasta el momento, gracias a los vínculos especiales con Venezuela.

En adición a las informaciones del ministro, en los primeros días de noviembre la ONE emitió información sobre el volumen de la producción agropecuaria obtenida, sin incluir la cañera y de patios y parcelas, al concluir septiembre. Se muestra un incremento total del 7,2 %, con un 10,1 % en la agricultura no cañera y 4,2 % en la ganadería, con relación a igual período de 2010.

Los crecimientos en las principales producciones agrícolas se obtienen en el sector privado, donde a excepción de la papa y el maíz, hay amplios sobrecumplimientos. En el maíz, el decrecimiento fue del 4,8 %, inferior a los ocurridos en los demás sectores de la agricultura. Llama la atención el incremento en el sector privado del 17,7 % en viandas y el 12,5 % en hortalizas, el 66,9 % en arroz y 68,9 % en frijol. No obstante debe apuntarse la disminución de la producción de leche en 8,4 %, una minoración de 34,2 miles de millones de litros.

Los crecimientos obtenidos probablemente estén influidos por las entregas de tierras en usufructo, pues a pesar de las absurdas prohibiciones y frenos existentes, el interés personal muchas veces vence los obstáculos y logra éxitos. Incluso la televisión ha mostrado los avances en las tierras recibidas por algunos campesinos usufructuarios. En principio cubiertas de malezas -principalmente marabú-, que meses después estaban ya convertidas en verdaderos vergeles, a fuerza de voluntad, machete y azadón, prácticamente sin insumos.

De todas formas esos incrementos productivos todavía no se aprecian en el mercado. Las ventas en los mercados agropecuarios decrecen. Según la ONE, las ventas entre enero y septiembre decrecieron en valor en 1,2 %;
de ello, las ventas en productos agrícolas se incrementaron en 0,3 % y los cárnicos disminuyeron en 20,9 %. En cuanto a ventas físicas (toneladas), los productos agrícolas descendieron en 11,4 % y los cárnicos en 37,8 %.

De 15 productos agropecuarios que representan el 68,9 % de las ventas en valor, solo 2, boniato y arroz, incrementaron las ventas, y la mayor parte del arroz procede del exterior. Estos datos reflejan que ha existido en el período de enero a septiembre un aumento en los precios de los productos, teniendo en cuenta que la disminución en la venta física de productos tanto agropecuarios como cárnicos fue superior a la dinámica de las ventas en valor. No son posibles mayores precisiones debido a la falta de información.

Como puede apreciarse existe una contradicción entre los datos ofrecidos en cuanto al volumen de producción logrado y las ventas en los mercados agropecuarios. Quizás esto se explique por el incremento en los productos destinados al autoconsumo de los campesinos, el consumo social o el procesamiento industrial, en detrimento de las asignaciones dirigidas a los mercados agropecuarios, de oferta y demanda, y los que tienen asignados precios oficiales, los llamados "topados".

A todo lo anterior se añade la incertidumbre sobre el estado de la economía mundial y las posibilidades de una nueva recesión. Si reapareciera este fenómeno, lo cual no es descartable, las consecuencias para Cuba serían muy desfavorables. En particular en los ingresos derivados del turismo, las remesas y el precio de los pocos productos exportables, especialmente el níquel. También haría peligrar el nivel de "cooperación" con Venezuela. Si se redujera el precio del petróleo, ello podría incidir negativamente en el monto de la "ayuda", causando consecuencias desastrosas para la endeble economía cubana, no preparada para afrontar semejante situación.
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