sábado, 1 de junio de 2019

La solución de los cubanos está en tener FE.


Los familiares de cubanos en el extranjero, fundamentalmente los de Miami, se han convertido en pieza clave de la alimentación en Cuba por la fuerte crisis económica, tanto que ya hay quien dice que para comer bien hay que tener “FE” (Familiares en el Extranjero).

“El problema de la gente que está en Cuba radica en si tienes o no FE, o sea, Familiar en el Extranjero”, dice a EFE con ironía Ernesto Pérez, un trabajador del sector de la construcción que regularmente envía desde Miami alimentos básicos a dos hijas que tiene en La Habana.

Los datos de Havana Consulting Group (THCG), una firma de asesoría con sede en Miami que ayuda a entender el mercado de Cuba y a sus consumidores, corroboran lo que le dijo Pérez a EFE mientras compraba ropa en una de las tiendas que surte a los cubanos que vienen a abastecerse o a comprar productos para vender en Cuba.

El envío de remesas en efectivo de Estados Unidos a Cuba entre 2008 y 2018 totalizó 30.000 millones de dólares, lo que convierte este activo financiero en el “salvavidas de los cubanos”, según un informe publicado por THCG el pasado abril.

Videos caseros que circulan han expuesto el nivel de desesperación de los cubanos por obtener una porción de pollo: una bronca a puñetazos en la cola para comprar este alimento, racionado por el Gobierno a dos paquetes por cliente, ha sido el más “popular”.

Hugo Landa, director de CubaNet, un periódico digital de asuntos cubanos que se edita en Miami desde 1994, dijo a EFE que las peticiones de ayuda desde Cuba a los familiares en el extranjero han aumentado “considerablemente”.

“Nuestros corresponsales en la isla nos lo dicen continuamente, tanto mediante sus reportajes, notas y columnas de opinión, como en conversaciones informales, pero, más allá de ellos, todo el que tenga contacto con personas que viven en la isla o la haya visitado recientemente lo sabe”, afirma.

De acuerdo con Landa, “es indudable que la crisis venezolana es un factor fundamental para que esto ocurra, pero no es el único factor”.

“El panorama político regional en general no es nada favorable para la dictadura. La aplicación más estricta de la Ley Helms-Burton está creando un clima de inseguridad entre los potenciales inversionistas” en Cuba, sostiene el director de CubaNet.

El denominado “periodo especial” de principios de la década de los años 90, cuando el socialismo de Europa del este desapareció y como consecuencia dejaron de entrar suministros a la isla, sentó un precedente que muchos cubanos no quisieran volver a vivir.

Tal es el caso de Pérez, que ha descubierto que la manera más práctica y segura de enviar comida a Cuba está en Internet.

“Tienen paquetes desde 25 dólares. ¡Hasta carne de res tienen! En una semana llega a la familia, pero yo creo que esos productos están en Cuba, son marcas conocidas que se venden allá”, expuso Pérez.

Este padre de 34 años que llegó a Miami luego de atravesar a pie medio Latinoamérica, incluyendo la peligrosa selva del Darién, compartida por Colombia y Panamá, asegura que la página en internet supermarket23.com ha sido su “salvación” y la de muchos cubanos “de Miami”.

“No tengo que moverme de mi casa para esta operación. Incluso compré un aire acondicionado y les llegó bien. El único inconveniente es que es caro, pero todo llega bien”, afirma Pérez.

Supermarket.com, una empresa radicada en Ontario, Canadá, “procesa miles de transacciones al mes” en dólares canadienses, estadounidenses y en euros, dice su web.

Un combo de una pierna de cerdo de entre 20 y 22 libras (unos 10 kilogramos), tres paquetes de 10 salchichas cada uno, una docena de huevos y dos litros de aceite cuesta 111,30 dólares estadounidenses, con los gastos de envío incluidos.

La escritora habanera Verónica Vega, que ha viajado a Miami para presentar dos novelas –“Aquí lo que hay es que irse” y “El arte de respirar”-, dice a EFE que el desabastecimiento ha sido progresivo.

“Se nota más en los últimos tiempos. El cubano siempre está pensando en la comida, una obsesión que se ha convertido en una especie de mito. Comer carne te da cierto estatus social”, afirma Vega, una vegetariana que, no obstante, a veces tiene que conseguir productos cárnicos para sus gatos.

Vega cree que el Gobierno ahora no aguantaría otro “maleconazo”, como se denominó en 1994 a las protestas callejeras en el Malecón habanero como consecuencia del “periodo especial”.

“La gente ha perdido el miedo porque ya no puede más. (El presidente Miguel) Díaz-Canel no se ha ganado mucha simpatía, no es carismático, no ha hecho nada para mejorar las cosas sino para empeorarlas. A los cuentapropistas (pequeños empresarios) los han asfixiado más. También a la comunidad LGTB”, apunta Vega.

El expresidente Raúl Castro avisó recientemente a sus compatriotas de que hay que “prepararse para la peor variante” de la economía.

La alimentación de este país de 11,2 millones de habitantes depende entre 60 y un 70 % de las importaciones.

“No sé si la situación llegará a los extremos que se vivieron durante la parte más dura del ‘periodo especial’, en particular los años 92 y 93, o si antes lograrán alguna mejora. Por el momento, todo indica que la situación va a peor”, dice el director de CubaNet.
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