viernes, 29 de mayo de 2020

Economía y socialismo en Cuba: falta de eficiencia, eficacia y voluntad.

Por Martha Beatriz Roque Cabello.


Eficiencia es la capacidad de disponer de alguien o de algo para conseguir un efecto determinado. Por su parte, la eficacia es la capacidad de lograr el efecto que se desea o se espera. Ambas palabras tienen su antónimo en ineficiencia e ineficacia, pero se podría sugerir que “socialismo” sea también el opuesto a estos dos vocablos.

Hace apenas dos semanas, el Noticiero Nacional de Televisión mostró una nueva granja de ganado menor y, como si fuera un “gran logro”, aseguró tenía 37 carneros como pie de cría en el hato. Esta maravillosa idea recordaba la intervención televisiva del comandante de la Revolución Guillermo García Frías sobre la cría de avestruces, que dio lugar a tantos comentarios y memes en las redes sociales.

Mención aparte para las últimas declaraciones del gobernante Miguel Díaz-Canel en reunión con algunos ministros del régimen. Aunque parezca un chiste, la figura pública más importante del país (porque ya Raúl Castro no se hace público), dedicó parte de su intervención a hablar de la necesidad de restablecer la venta de guarapo, jugo de limón y masa de pizza. Es algo tan ridículo que llamaría a risa si no fuera vergonzoso. Este solo ejemplo permite valorar la ineficiencia tan grande en que ha caído el país y en particular el Sistema de Dirección de la Economía.

También habría que recordar que han fracasado los lineamientos del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, sobre los cuales el Acuerdo VIII de 2017 de la Asamblea Nacional del Poder Popular propuso respaldar la Conceptualización del Modelo Económico y Social cubano de Desarrollo Socialista, y las modificaciones a los Lineamientos para el período 2016-2021.

Todos los documentos rectores del trabajo para las entidades y funcionarios del Estado, el Gobierno y el pueblo en general fueron aprobados para guardarse en las gavetas. La realidad ha demostrado que nada de esto significó más productividad de la economía.

Por su parte, la pandemia de coronavirus ha servido como justificación a la debacle económica del régimen. Sin embargo, los que recuerdan las promesas y en particular los discursos de Marino Alberto Murillo Jorge (desaparecido de la escena de los jerarcas) saben que pasada la primera parte del quinquenio 2016-2021 no se ha visto ninguna mejoría en el tan cacareado Modelo Económico y Social cubano. Los hechos ratifican la ineficacia en un período al cual solo le queda un año y siete meses.

El hecho de consolidar la propiedad socialista sobre los medios de producción ha traído como consecuencia que no se encuentren en el mercado viandas ni vegetales ni verduras. Para ver una naranja hay que conseguir una fotografía vieja.

No obstante, como no hay idea de lo que eficiencia y eficacia significan, recientemente comenzó una nueva forma de venta: las tiendas virtuales, que han sido un fracaso desde el principio y que han dejado de entregar a sus clientes las mercancías compradas y pagadas.

Como si fuera poco, la Televisión Cubana explicó la incapacidad de tales tiendas virtuales de procesar tantas solicitudes. En cualquier lugar del planeta en que hubiera ocurrido un desastre semejante - que no permitió ingresar al fisco millones de pesos en moneda “libremente convertible”, si llamamos así al CUC- , el responsable hubiera sido destituido por ineficiente. No obstante, aquí eso no sucede, porque no se busca que la economía funcione, sino que los dirigentes sean fieles al sistema y que responsabilicen al imperialismo yanqui por todo lo negativo que acontece en el país.

Por ejemplo, se necesita un dirigente que, cuando le pregunten ‘¿por qué no hay calabaza?’, responda: “Porque el imperialismo, con su bloqueo, no nos deja comprar cercas ni cultivar”. Ahí radica la voluntad política de los cuadros de dirección.
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