jueves, 28 de enero de 2021

El castrismo ordeña a los emigrados cubanos.

Por Iván García.

En plena nevada, una jubilada de 78 años residente en Suiza, se llega a una sucursal de la Western Union para enviarle dinero a un amigo en Miami, quien posteriormente se lo reenviará a su nieta en La Habana, pues desde la nación helvética no se pueden hacer transferencias a Cuba. Mensualmente, además, la señora envía a su familia una o dos cajas con medicinas, jabones, pasta dental y papel sanitario, entre otros artículos de primera necesidad. El correo cubano solo admite un kilogramo y medio. Y por cada kilogramo extra cobra el equivalente a 20 dólares.

Una caja de cuatro kilogramos ronda los 60 dólares. “Es un atraco. No recibimos ropa de marca ni nada de lujo. Por una caja con calditos de pollo, sazonadores y dos mudas de ropa, un gel de baño, almohadillas sanitarias y chocolate para mi hija, pagué 62 cuc. Y se rumora que no están entregando paquetes -algunos acumulados desde hace meses- esperando a ponerle precios más altos. Es el colmo. Nuestros parientes en el extranjero también nos hacen llegar el dinero para poder sacar los paquetes», dice Mireya, ama de casa.

Los envíos de dinero y bultos postales, por vía aérea o marítima, llegan a Cuba desde los cinco continentes. Llamémosle Osvaldo, un ingeniero agrónomo que vive en un kibutz cerca del desierto de Néguev, Israel, y se dedica a cultivar naranjas y vive en un kibutz , a sus familiares en la Isla todos los meses les gira 300 dólares, les recarga el teléfono móvil y la cuenta de internet de datos.

Los cubanos que regularmente le mandan dinero y cosas a sus familias en Cuba, son emigrados domiciliados en el exterior. Pero igualmente lo hacen compatriotas que temporalmente se encuentran fuera: si consiguen un empleo informal, le transfieren dinero a los suyos. Incluso los cooperantes cubanos enviados al exterior por el régimen a prestar asistencia médica, se las ingenian para trabajar en negro, mandar remesas y ahorrar. Dunia, doctora, estuvo en Sudáfrica y los fines de semana laboraba en una clínica privada donde realizaban abortos. “Como el gobierno se queda con la mayor parte del salario (entre el 70 y el 90 por ciento), muchos médicos, especialistas y técnicos buscan trabajar por la izquierda y ganar un dinero extra. Haciendo abortos gané bastante y cuando regresé a Cuba me pude comprar una casa y un auto».

La propaganda del régimen, alardeando de justicia social y de haber hecho una revolución que en abril de 1961 Fidel Castro proclamó que era «de los humildes, por los humildes y para los humildes», se diluye cuando se conocen las estructuras y funcionamientos de diferentes empresas, sociedades mercantiles y corporaciones que administran y se apropian del 80 por ciento de la divisas que entran a Cuba.

Un ex funcionario de CIMEX, que en su web se presenta como ‘una sociedad mercantil con más de 40 años de creada, que importa, exporta, produce y comercializa bienes y servicios’, cuenta que “esa firma y otras que son compañías fantasmas, eran supervisadas por los hermanos Castro. Ahora la más poderosa es GAESA (Grupo de Administración Empresarial S.A.), cuyo presidente ejecutivo es el general de brigada Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, ex yerno de Raúl Castro. No es la única. Hay alrededor de medio centenar de empresas que pertenecen a altos cargos de las Fuerzas Armadas, el Ministerio del Interior y el Consejo de Estado, que tiene firmas como Palco. Las auditorías e inventarios se realizan de manera interna. No son transparentes».

Al frente de la burguesía militar se encuentra Raúl Castro, pero ese conglomerado empresarial también responde a ‘históricos’ de la revolución como José Ramón Machado Ventura y Ramiro Valdés (no a Miguel Díaz-Canel, el actual presidente, considerado una marioneta por la gente de a pie). El comandante Guillermo García Frías, un campesino analfabeto que se enroló en el Ejército Rebelde, no ocupa ninguna cartera ministerial, pero dirige la Empresa Nacional de Flora y Fauna y es dueño de caballos de raza y de gallos de pelea, aunque las apuestas son ilegales en Cuba. Según el ex funcionario de CIMEX, los “históricos y algunos generales connotados de las guerras civiles en Angola y Etiopía, todos de la raza blanca, han formado una cofradía que maneja varios negocios, cuentas en paraísos fiscales e inversiones en el país o el extranjero”.

El envío de remesas a Cuba es una estadística secreta. El régimen oculta el monto de divisas que entra a la Isla a través de la emigración. Expertos en temas económicos y financieros sitúan esa cifra entre 2,500 y 4 mil millones de dólares anuales. Empresas militares administran los bancos que efectúan las transacciones, hoteles, agencias de viajes, envíos de dinero y paquetes, transportistas, cadenas de restaurantes, cafeterías, telecomunicaciones, gasolineras, tiendas y otros servicios. El ex funcionario de CIMEX afirma que casi todas las agencias de viaje, envíos de dinero y paquetes situadas en México, Panamá o Miami son manejadas tras bambalinas por consorcios militares cubanos. Es un negocio boyante.

En el dossier La apuesta hotelera en Cuba, investigación realizada por los periodistas Jessica Domínguez y Julio Batista , publicada en El Toque en octubre y noviembre de 2019, se reportaba que «los 332 proyectos de alojamiento presentados originalmente por el Plan del Ministerio de Turismo tenían un costo superior a los 19 mil millones. Según el Anuario Estadístico de Cuba (2017 y 2018), esta cifra supera cómodamente la suma dedicada por el Presupuesto del Estado a los rubros de Actividades productivas, Ciencia e innovación tecnológica, y Cultura y deportes, entre los años 2012 y 2018″. En otro párrafo, los autores se preguntaban:»¿A quién beneficia realmente la construcción de hoteles en Cuba, en especial el paso abrumador de las inversiones respaldadas por GAESA? ¿A qué escenario concreto apuesta el consorcio militar en un futuro cercano? ¿Qué información posee para arriesgar tal volumen financiero en un plan que, a corto y mediano plazo, no parece tener lógica?».

Miami, la capital del exilio cubano, es zona de especial interés para la autocracia verde olivo. En la ciudad del sol radican casi dos millones de cubanos que anualmente envían miles de millones dólares en efectivo o mercancías. Una fuente en ETECSA señala que solo desde Estados Unidos, principalmente Miami y Tampa, las recargas telefónicas e internet de datos en Cuba superaron los 200 millones de dólares el año pasado.

Muchas de esas empresas y compañías extorsionan a los emigrados cubanos con precios elevados. En el corazón de Hialeah, entre pequeñas cafeterías que venden guarapo, pasteles de guayaba y sandwiches criollos, existen locales que cobran las llamadas a la Isla a un dólar el minuto, entre las tarifas más caras del mundo. Antes que las compañías aéreas comerciales iniciaran sus vuelos a Cuba, agencias de viajes en Miami autorizadas por el régimen cubano, vendían entre 500 y 700 dólares un pasaje de ida y vuelta a la isla, a 45 minutos de vuelo. “Y las libras extras la cobraban a tres y cuatro dólares. Ordeñaban a los emigrados como si fueran vacas”, rememora un habanero residente en Kendall, Miami.

La naturaleza explotadora del castrismo se observa en el manejo que ha logrado en las diferentes firmas que a través de internet, a los cubanos residentes en Estados Unidos, Canadá y Europa, oferta alimentos, artículos de aseo y electrodomésticos destinados a sus familiares en la Isla. Pero algunas se aprovechan de la escasez existente en la Isla y cobran demasiado por los envíos a Cuba, donde los precios son gravados con una tasa del 240%. Hace dos meses, un compatriota radicado en Tampa, hizo una factura de comida que le alcanzara para un mes a su familia en La Habana. Le cobraron 840 dólares. “Si el gobierno autorizara a enviar comida directamente desde Miami, me hubiera ahorrado casi la mitad. Después mis parientes me dijeron que el costo de los alimentos recibidos, comparado con los precios en las tiendas por divisas, era dos veces más caro”.

Hay firmas, como Katapulk, con precios más bajos. Oferta desde carne de res y de cerdo, camarones, pescado fresco, calamares y embutidos hasta leche, helado de chocolate y cerveza Cristal. Algunos de esos productos no se venden en la red de tiendas nacionales, ni en dólares ni en pesos. Diario Las Américas contactó con un representante de Katapulk para conocer el origen de la firma. “Es información clasificada”, dijo.

Consultado al respecto, el antiguo funcionario de CIMEX explicó que “ese tipo de negocios son auténticos chiringuitos creados por un sector del empresariado militar o parientes de pesos pesados del gobierno. Su misión es recaudar dólares y luego guardarlos en cuentas ubicadas en paraísos fiscales”. Si un cubano residente en la Isla quiere comprar al cash o con una tarjeta MLC (moneda libremente convertible), implementada por el régimen para sus tiendas en divisas, Katapulk no lo permite. “Solo aceptamos tarjetas Visa, Mastercard, American Express, Discover o de cualquier otro banco foráneo”, respondió vía WhatsApp el representante de Katapulk. En cambio sí aceptan pagar desde la Isla con esas tarjetas de crédito.

¿Y por qué los cubanos con acceso al dólar no pueden comprar directamente desde su propio país? El ex funcionario de CIMEX aclara que esas firmas trabajan para otros operadores. “Es el mismo dólar, pero el de las tarjetas MLC supuestamente va al Banco Central de Cuba y el dinero de estos negocios termina en una cuenta en el exterior a nombre de una compañía fantasma administrada por una empresa militar o un cacique que viste de guayabera”.

Dos analistas consultados opinan que la llamada Tarea Ordenamiento, que incluye una subida considerable de los precios minoristas, está diseñada para atraer la mayor cantidad posible de dólares, euros y otras divisas de los cubanos radicados en otros países. La ecuación básica sería: costear la revolución «de los humildes, por los humildes y para los humildes» proclamada por Fidel Castro hace 60 años, con el dinero de los ‘gusanos’.

Share:

0 comments:

Publicar un comentario