miércoles, 17 de febrero de 2021

Tarea Ordenamiento: “Me desordeno, amor” (i).

Por Martha Beatriz Roque Cabello.

Si se analizan las declaraciones oficiales que hacen los dirigentes del régimen a los medios se pueden encontrar contradicciones, pero ninguna como las que existen entre Díaz-Canel y Marino Murillo. Al primero le parece que hay que ordenar el ordenamiento, y para el segundo todo funciona como se había planificado, incluso afirma que a pesar del complejo escenario existente en el país era necesario llevar a cabo la Tarea Ordenamiento.

Este proceso no es algo que incumba solo al régimen, tiene que ver con toda la sociedad y además es como una señal, aunque intermitente, que la población sigue muy de cerca.

La realidad continúa siendo la problemática del salario, que a la mayoría de las personas no les alcanza. Se ha anunciado que con respecto al fondo de salario la Tarea Ordenamiento quedó unos 21 mil millones por debajo de la cifra que debió distribuirse para eliminar un poco las incongruencias que esto ha causado.

Desde el principio se vio el riesgo inflacionario, pero no al nivel que ha alcanzado en la actualidad, a pesar de los precios topados y de las grandes sumas de dinero que deben pagar los que violen lo establecido.

Por su parte, el incremento de los ingresos personales va de la mano al aumento de los costos de las formas no estatales y un alto déficit presupuestario que no permitió añadir todas las soluciones con las que quisieron contar y, por lo tanto, la economía se ha convertido en una forma de soplar un globo vacío aumenta la inflación sin hacer crecer la producción, lo que indica un gran estancamiento en el desarrollo.

Entretanto, pasadas décadas, con un peso cubano sobrevalorado con relación al dólar se dieron cuenta que había que eliminar este obstáculo de la economía, y que era ineficaz dos tipos de cambio. Y no lo hicieron antes porque fue una idea de “La Piedra”, y no querían mostrar al mundo que se equivocó y que en esa decisión de crear el peso cubano convertible (CUC) y ponerlo a circular solo estuvo presente su odio visceral hacia los Estados Unidos de América.

Ahora el régimen necesita de los billetes verdes, porque está endeudado y sin ningún financiamiento estable, entonces acude al exilio, del que tanto ha denigrado, para solucionar en parte el gran déficit de financiamiento al que se enfrentan.

La población se ha quejado, pero todavía ¡no lo suficiente!, porque uno de los lugares más importantes para realizar estas quejas es Internet y no todo el mundo tiene acceso a las redes. En primer lugar, los teléfonos celulares no están al alcance del pueblo, y en segundo, el servicio de Internet es muy caro. Algunas medidas se han tomado para amainar estas quejas, pero no llegan a alcanzar el nivel que se necesita.

No importa que la dictadura reconozca que ha faltado iniciativa y prevención para ver los problemas antes, se han tomado mucho tiempo para pensar en todo esto de la Tarea Ordenamiento y después de que está en marcha han tenido que rectificar, porque se ha convertido en “injusticia social”.

Un pequeño ejemplo de lo acontecido en algunos de los ministerios más involucrados fue lo que sucedió en el balance de trabajo del Ministerio de la Alimentación, según Cubadebate. Manuel Santiago Sobrino Martínez, titular del ramo, reconoció la aplicación incorrecta de precios mayoristas centralizados, con considerable incidencia en el área cárnica y pesquera. Dijo también que se habían rectificado el 66 % (las dos terceras partes) de los precios a los que se les había aplicado para su formación el índice máximo de la media de la clase.

Sin dudas, desde el inicio resultó todo un tarifazo. Y aunque se sintió fuerte y clara la protesta por el anuncio de la subida del pago por servicios de electricidad y gas, tanto licuado como manufacturado, se puede decir que no fue suficiente la reducción que se llevó a cabo. Para la mayor parte del pueblo esto ha sido una política de choque por la escasez de combustible.

Conociendo cómo actúa la dictadura, uno de los dos tendrá que pagar por el fracaso, bien Díaz-Canel o el artífice de la magia para desaparecer las cosas en la economía, el jefe de la Comisión de Implementación  y Desarrollo de los Lineamientos, el ex estudiante de Economía en la extinta Unión Soviética, Manuel Murillo Jorge.

Es de percepción general que aquí la culpa no cae en el piso, la tiene el pueblo, o algún dirigente que es removido sin mucha explicación.

Cuando el panal de abejas se tranquilice, sucederá lo mismo que con el Jefe de los Servicios Médicos en la provincia de Santiago de Cuba. Lo importante es que la decisión tiene que venir de los que mal dirigen el país, no de la opinión del pueblo. Pero, un día después de otro esperaremos esos cambios, hay algunos en remojo, si no lo cree pregúntele a Alipio Alonso.

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