jueves, 10 de junio de 2021

Fauci y los emails que desvelan la conspiración para ocultar que el virus pudo salir del laboratorio de Wuhan.

Por Elena Berberana.

Anthony Fauci.

Anthony Fauci está en tela de juicio en Estados Unidos. Este doctor prodemócrata y asesor de la Casa Blanca ha sido bombardeado con fuego amigo. El que es el Fernando Simón de América, el director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID), ha sido señalado, después de que se publicara en el diario del fundador de Amazon, Jeff Bezos, el Washington Post, miles de emails que comprometen seriamente a Fauci. En ellos, se puede leer cómo el doctor sabía perfectamente que el virus podía haber salido del laboratorio de Wuhan y además estaba al corriente de que podía ser un virus diseñado y peligroso, mucho antes de la declaración de la pandemia mundial.

Pero Fauci negó la mayor a principios del fatídico 2020. Se enfrentó a Trump y tildó todo lo que se opusiera al origen natural del coronavirus de "teoría de la conspiración de desquiciados". Sin embargo, antes de esto, su círculo de científicos más allegado ya le había comunicado en enero de 2020, un mes y medio antes de que la OMS declarara la pandemia, que la teoría de la fuga de laboratorio era la más acertada debido a los estudios de "ganancia de función" (investigaciones en las que se diseñan virus) que se estaban haciendo con el coronavirus. Veamos.

Emails reveladores.

Uno de los correos electrónicos fue enviado por el doctor Peter Daszak, presidente de EcoHealth Alliance, un grupo que dio una subvención pública al laboratorio de Wuhan en el que se investigaban los coronavirus. El 18 de abril de 2020, dos días antes de que Estados Unidos entrara en cuarentena, Daszak da la enhorabuena a Fauci por defender la teoría del origen natural del coronavirus. Varios reporteros de la cadena FOX habían estado cuestionando las informaciones del Partido Comunista Chino (PCCh) y no se creían que el virus saliera de un mercado de Wuhan, habiendo a pocos kilómetros un Instituto de Virología y un laboratorio manejado por el Ejército de Liberación Popular de China:

"Quería agradecer personalmente en nombre de nuestro personal y colaboradores, por defender públicamente y afirmar que la evidencia científica respalda un origen natural de COVID-19 de un derrame de murciélago a humano".

Cabe decir que Daszak también colabora con la OMS y estuvo en el viaje-farsa a Wuhan de principios de 2021, dando en principio la razón a China. Y no solo eso, la organización de Daszak, en el pasado, había recibido 3,7 millones de dólares de fondos del NIAID de Fauci, de los cuales al menos de 600.000 dólares fueron enviados al Instituto de Wuhan, según un informe del diario de disidentes chinos The Epoch Times.

El correo electrónico de la madrugada del 6 de febrero de 2020 (página 251) desveló que el presidente de EcoHealth, Peter Daszak, redactó la carta en la que pedía "solidaridad con todos los científicos y profesionales de la salud en China". En el siguiente párrafo, Daszak nuevamente agradece que Fauci esté de su parte y no aliente "mitos" sobre el origen.

"Desde mi perspectiva, sus comentarios son valientes y, provenientes de su voz de confianza, ayudarán a disipar los mitos que se están tejiendo en torno a los orígenes del virus. Una vez que esta pandemia termine, espero agradecerles personalmente y hacerles saber lo importantes que son sus comentarios para todos nosotros".

Pero, mientras Fauci desacreditaba las teorías e investigaciones que los republicanos querían llevar a cabo sobre China, los emails de enero y febrero de 2020 vienen a desvelar que el doctor supo desde el principio que los investigadores sospechaban que el virus había sido "potencialmente diseñado" en un laboratorio. De hecho, Fauci ha anunciado públicamente que así lo cree ahora.

Fauci estaba al corriente.

Entre los emails, también se destaca el de Kristian G. Andersen, científico del Instituto de Investigación Scripps. En enero de 2020, el investigador informa a Fauci que si bien un ensayo de agrupamiento cerrado sugieren que los murciélagos sirven como reservorio de los coronavirus, hay "características inusuales" del virus que conforman una parte pequeña del genoma (menor del 0,1%) que dan indicios de que fue creado artificialmente en un laboratorio.

Por tanto, Fauci estaba al corriente de que el virus tenía muchas probabilidades de haber tenido su origen en el laboratorio de Wuhan, pero siguió diciendo en los medios que eso "era imposible".

Los emails detallan cómo para la comunidad científica la gestación de un coronavirus manipulado en condiciones peligrosas era una posibilidad realista y más que certera. Pero Fauci optó por seguir calificándolo de una "teoría conspiranoica auspiciada por locos", tal y como también afirmara Joe Biden durante su campaña electoral y su ejército de medios de comunicación al servicio de los intereses del Partido Demócrata.

En este sentido, llama la atención otro correo del 4 de febrero de 2020. El investigador Trevor Bedford da varias recomendaciones a Fauci para que, en un futuro, no quede expuesto legalmente si afirma que el virus no fue creado en laboratorio. Le aconseja "pasar a formas de comunicación más seguras" y que "deje de seguir hablando por emails". En este sentido, actualmente, los republicanos están pidiendo que Fauci sea llevado a los tribunales y exigen que se abra una investigación con todos los implicados y encubridores.

Ya el 19 de marzo del 2020, con la teoría del origen natural del coronavirus en los medios afines y la represión y censura de las Big Tech contra los que cuestionaban esta tesis, el investigador Robert Eisenger, empleado de Fauci en el NIAID, le envió un extenso archivo con investigaciones acerca de cómo China estaba manipulando la información, y que en realidad tenía entre 10 y 100 veces más de muertos por el coronavirus. La respuesta de Fauci fue: "Es muy largo para que yo lo lea". El doctor no estaba por la labor de dar su brazo a torcer, pese a la insistencia de sus colegas de la comunidad científica.

Conspiración científico-mediática.

Siguiendo el hilo de estos emails, se ha podido saber que dos de los artículos más importantes que promueven la teoría de los "orígenes naturales" del coronavirus se elaboraron por científicos que formaban parte de un equipo de "expertos" traídos por las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina (NASEM) de Estados Unidos.

Estos artículos fueron la base utilizada por el mainstream mediático americano, del también participaba el diario de Bezos, para burlarse de "los conspiranoicos", como Donald Trump, que creían firmemente que el coronavirus salió del laboratorio de Wuhan. Curiosamente, los que estaban conspirando para ocultar la verdad eran los científicos, el Partido Demócrata y el conglomerado mediático anti-Trump, el mismo que se ha jactado de que contra el expresidente republicano "todo valía". (Como llegó a publicar el Time cuando reconoció el complot mediático para ocultar posibles pruebas de fraude electoral en las pasadas elecciones del 3-N en EEUU).

El primer artículo, ampliamente difundido entre este conglomerado mediático, las Big Tech y revistas científicas, fue diseñado como una carta abierta al público y publicado el 19 de febrero de 2020 en The Lancet. Se tituló: "Declaración de apoyo a los científicos, profesionales de la salud pública y profesionales médicos de China que luchan contra el COVID-19".

"Nos unimos para condenar enérgicamente las teorías de la conspiración que sugieren que el COVID-19 no tiene un origen natural", reza uno de los párrafos de esta carta firmada por 27 científicos.

El segundo artículo, "El origen próximo del SARS-CoV-2", muy utilizado por los anti-Trump fue publicado el 17 de marzo de 2020 en la prestigiosa revista Nature y estaba aprobado por la comunidad científica. Este artículo fue dirigido por Kristian Andersen, quien recientemente eliminó todo su perfil de Twitter, junto con otros cuatro investigadores, el mismo investigador que le había escrito a Fauci sobre la posibilidad del diseño de un coronavirus "potencialmente peligroso". En el segundo artículo, Andersen, repentinamente ya no opinaba igual y, mediante ejemplos, demostraba que había "una fuerte evidencia de que el SARS-CoV-2 no es producto de una manipulación intencionada".

Los artículos, tal y como se concluye en The Epoch Times, habrían sido parte de "un esfuerzo coordinado que se originó en una teleconferencia del 1 de febrero de 2020 organizada por el Dr. Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID), y el Dr. Jeremy Farrar, director de British Wellcome Trust, que se llevó a cabo después de que un grupo de funcionarios de salud se apresuraran, a finales de enero de 2020, a responder a los informes públicos de una posible conexión entre la COVID-19 y el Instituto de Virología de Wuhan en China".

Después de estas conversaciones de los funcionarios, las plataformas de redes sociales, los funcionarios de salud y la Organización Mundial de la Salud (OMS) censuraron activamente el debate público sobre que el origen fuera una filtración del laboratorio o un virus diseñado.

Ya no es conspiración.

Llama la atención cómo recientemente Facebook ha anunciado que no eliminaría las teorías de que el virus había salido del laboratorio de Wuhan. También, casi al unísono, salen a la luz varios estudios científicos, entre ellos, el de Nicolas Wade, divulgador científico y periodista del New York Times, que sentencian que el virus fue diseñado por los chinos. Las Big Tech ya no ponen el sello de fake-news a aquellos que se atreven a decir públicamente que China tiene la culpa de lo sucedido y que el virus salió de su Instituto de Virología. Todo ha sucedido a la vez en los medios generalistas y televisiones, los mismos que tildaban de conspiranoicos a los demás.

Cabe recordar que este diario, Libertad Digital, el 7 de mayo de 2020, lejos de la narrativa mediática, entrevistó a la divulgadora china y fundadora de The Epoch Times en Nueva York, Liwue Fu. La disidente comunicaba rotundamente que el virus no debía llamarse covid-19, sino virus del Partido Comunista Chino, "virus del PCCh". No fue la única, muchos disidentes chinos y médicos que quisieron hablar sobre ello en China "murieron" sospechosamente, tal y como Fu denunció durante la entrevista.

Otros artículos, como el escrito en Libertad Digital por Mario Noya, el 22 de marzo de 2020, "China tiene la culpa", ya hablaba sobre la culpabilidad del régimen comunista chino y el encubrimiento criminal al mundo con el coronavirus y la pandemia que habían provocado.

Hay que decir que el régimen chino, un año y medio después de que se publicaran los primeros contagios, sigue sin poder demostrar que el coronavirus pasó de un animal a un humano, o de un animal huésped a un humano. De haber sido así, según apuntan científicos independientes de Taiwán, ya lo hubieran mostrado a la opinión pública internacional, algo que no han hecho las autoridades chinas. En cambio, los funcionarios de Xi Jinping con su propaganda comunista, siguen echando balones fuera y sentenciando que el virus procede de otros países.

Incógnitas

La cuestión es que ahora se abren muchos interrogantes. ¿Por qué esta alianza científico-mediática-política ha traicionado a Fauci? ¿Es la cabeza de turco de Biden? ¿Necesitan a quién echarle la culpa? ¿Se han roto las relaciones con China y ahora los demócratas quieren investigar la verdad? ¿Se llevó a cabo un grave encubrimiento global para derrocar a Trump? Desde luego, el fuego amigo del Washington Post contra Fauci no ha sucedido casualmente y encierra más de una incógnita.

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