lunes, 20 de septiembre de 2021

Se infla la economía en Cuba.

Por Liliana Rodríguez.

Bodega en La Habana, Cuba.

Las partes que forman el cuerpo del cubano son diferentes a las del resto del mundo, ya que se compone de cabeza, tronco, extremidades y “jabita”. Aquí tener una “jabita” encima cuando se sale a la calle es una necesidad, todo el mundo piensa: “Por si aparece algo”.

Pero las jabas tienen su historia. Ellas fueron las que sustituyeron los cartuchos de papel por el desarrollo y la modernidad; cuando aparecieron valían 50 centavos y como se sabe producidas por el Estado, por lo que todas las que circulan en grandes cantidades por la calle son consecuencias del “desvío”. Al cabo del tiempo subieron el precio a un peso, y así se mantuvo hasta que comenzaron los “inventos económicos” de este año, ya en estos momentos valen tres pesos cada una y en algunas provincias dos por cinco pesos. Algo que solo sirve para transportar y tiene aire dentro, pero que en las tiendas con mucha tranquilidad te venden cualquier cosa y te dicen: “no hay jabitas”.

Otra situación sucede con los fósforos. Llegó un momento que por la falta de producción era muy difícil conseguir una cajita, recordemos que años atrás valían cinco centavos de peso; pero que el equipamiento obsoleto para producirlos, con más de 60 años de explotación, paró la venta; porque ninguno de los sesudos de la dictadura pensó en modernizarlos. Entonces se comercializaba a 50 centavos de peso, después subió a un peso; y en estos momentos en que la mayor parte se adquiere en el mercado negro se puede pagar entre cinco y siete pesos por una cajita. En honor a la verdad, habría que decir que son muy malos en su calidad y que los envases vienen casi vacíos.

Solo en estos dos elementos que son insignificantes en la vida diaria se puede ver cómo se han inflado los precios en la economía subterránea. Entonces cabe preguntarse: ¿Qué se dejará para los alimentos y las medicinas?

En estos momentos se está utilizando la modalidad de venta por Internet, las personas se anuncian, hacen incluso grupos en los que venden alimentos, medicinas y hasta artículos de ferretería y electrodomésticos. Entre ellos el más antiguo y popular es Revolico; pero de forma reciente han surgido otros que reúnen miembros y te invitan a unirte.

Por ejemplo, están estos tipos de anuncios: “Ganchos de teja a 12 pesos cada uno, quedan 60 ganchos. Tienen que cogerlos todos o si no a 18 pesos”.

En fin, que usted puede encontrar lo que necesite en Internet, pero tiene que tener un buen bolsillo, ya que las cuentas que sacan los suministradores convierten un dólar en 65 pesos cubanos, lo que implica que todo se vende muy caro.

También han tenido mucho éxito los restaurantes con comida a la casa, le envían la carta por internet, usted encarga la comida y se la llevan a su hogar con un costo adicional, en moneda nacional. Claro, el plato más barato ronda los 350 pesos. Hay incluso quien vende croquetas, empanadas, bolitas de queso y hace diferentes combos con estos productos, los cuales le sirven en su casa con un precio que ronda entre los 400 y 800 pesos.

Pero, ha surgido una mensajería de productos de las tiendas en MLC, vendidos en moneda nacional, al cambio de 65 por uno, que le llevan la mercancía a su casa, casi todos en motos eléctricas, y le cobran 100 o 120 pesos por la entrega, para lo cual usan la palabra en inglés “delivery”.

Con estos nuevos empresarios, casi todos jóvenes, se pueden conseguir cosas que no se ven ni en las tiendas de MLC. Por ejemplo, un queso Gouda que antes valía unos 25 CUC, unos 600 CUP, ahora vale 2.500 pesos, que al tipo de cambio oficial son 104 dólares; pero como circula la moneda verde en el mercado subterráneo daría un precio de unos 38 dólares.

Es muy complicado sacar todas estas cuentas y pensar si está caro o está barato; la cuestión es tener tanto dinero, porque con el aumento de la electricidad y del resto de los servicios al hogar cada vez es más corto el efectivo que queda para las compras mensuales. Como dice el refranero popular, “hay que pintar figuritas en el aire para que la cuenta dé”.

Lo cierto es que cada vez más se infla la economía y no se logra que las familias resuelvan sus necesidades materiales, claro las espirituales hace muchos años que ni se habla de ellas y con la aparición del virus chino cada vez se ponen más difíciles.

En ese sentido los que más sufren son los niños y los ancianos, que encerrados poco tienen que les pueda elevar el nivel de espiritualidad.

Pero, la conclusión de todo esto no es lo malo que está en estos momentos adquirir cualquier cosa de necesidad, lo que hay que pensar, cuando pasen cuatro o cinco meses que este nivel de inflación debe estar en un 300% ¿a dónde más va a llegar?

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