lunes, 7 de diciembre de 2009

Tensas relaciones financieras.

Por Miguel A. Rodríguez.

La diplomacia española está redoblando sus esfuerzos para convencer al Gobierno cubano de que desbloquee en el Banco Financiero Internacional cerca de 400 millones de dólares (unos 266 millones de euros) propiedad de las casi 300 sociedades españolas que operan en el país caribeño. Al menos 15 empresarios gallegos se han visto atrapados en este corralito, que amenaza con prolongarse por tiempo indefinido. Algunas de estas firmas llevan casi un año sin poder disponer de su dinero, lo que en algunos casos está abocando a los patronos a plantearse seriamente la posibilidad de abandonar la isla, cuya economía atraviesa uno de sus peores momentos de los últimos años.

Estimaciones no oficiales apuntan a que los quince empresarios gallegos presentes en el país comunista podrían tener retenidos algo más de 30 millones de euros. De momento, el Ejecutivo que preside Raúl Castro explica el bloqueo de las cuentas por la falta de divisas registrada en Cuba. La diplomacia española trata de evitar a toda costa el deterioro de las relaciones de las empresas del país con el Gobierno cubano, pero fuentes próximas al Ejecutivo informaron que se viven «momentos de gran tensión» por la situación de algunos empresarios. Los socios y propietarios de las sociedades españolas en Cuba han trasladado al Ejecutivo de Zapatero una foto fija del conflicto muy poco alentadora.

En la última reunión anual de la asociación de empresarios españoles en Cuba, que preside el vigués Víctor Moro Suárez, se recordaron las palabras pronunciadas pocos días antes por el ministro Miguel Ángel Moratinos, en su reciente viaje a Cuba, cuando hizo un llamamiento al presidente Raúl Castro para que libere los saldos retenidos en el Banco Financiero Internacional (BFI). La posición de la patronal española no agradó a los mandatarios cubanos, que han incrementado la presión a las sociedades de capital español en las últimas semanas.

Cientos de firmas extranjeras en la isla caribeña llevan meses sin poder transferir saldos retenidos en la banca cubana a sus cuentas en los países de origen. En total, el corralito cubano podría superar los 800 millones de dólares, según algunas fuentes. Entre las empresas gallegas afectadas se encuentra el grupo alimentario Vima, propiedad del propio Víctor Moro Suárez, que es el principal proveedor del mercado hotelero caribeño, con presencia en Jamaica, las Bahamas, Brasil, México y Panamá, además de en Cuba. Pescanova mantenía un acuerdo de exclusividad a 30 años para comercializar langostino cultivado en la isla, fruto de un convenio suscrito con Caribex, gracias a la absorción de Pescafina. También comercializó langosta criada en Cuba. En el 2002, cuando Pescanova adquirió la burgalense Antártida, vendía más de 20.000 toneladas de langostino cubano.

La firma viguesa de repuestos del automóvil Recalvi también mantiene operativa una filial del grupo en Cuba, donde se ha convertido en uno de los principales abastecedores del mercado. El grupo de componentes de automoción Copo, con sede en Vigo, abrió en el 2001 la firma Dujo CopoFlex en la Habana, una de las principales proveedoras de colchones en la isla. Otra decena larga de empresarios gallegos realiza operaciones comerciales periódicas desde hace años en Cuba, en sectores fundamentalmente relacionados con la alimentación y las materias primas.

Vale recordar el refrán de "Así paga el diablo a quien bien le sirve". Lejos de acongojarme la inminente ruina de estos avariciosos piratas cómplices de la despiadada dictadura totalitaria castrista comunista, les deseo el castigo que anchamente se han ganado.
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