domingo, 8 de marzo de 2015

Sirhan Sirhan, el proCastrista que asesinó a Robert Kennedy.

Por Esteban Fernández.

Al conmemorarse los 50 años del asesinato de John F. Kennedy estamos leyendo y viendo por la televisión un verdadero diluvio de informaciones -sobre todo del patriota cubano Carlos Bringuier- sobre la conexión cubana en la muerte del finado presidente.

Y esto me trae a la memoria otro crimen cinco años más tarde donde también estuvo involucrada la larga garra castrista. Me refiero a la muerte alevosa de Robert F. Kennedy en el Hotel Ambassador de Los Ángeles...
La cuestión fue que con antelación se repartieron panfletos en la ciudad citando a una reunión en una mansión en Los Feliz donde se hablaría de “los abusos que cometía el Imperialismo yanqui contra la inocente isla de Cuba”... Era la época gloriosa de “La Juventud Cubana de Los Ángeles” y ni cortos ni perezosos nos pusimos de acuerdo para asistir, discutir y si era necesario terminar por la fuerza lo que considerábamos una falta de respeto a la causa de la liberación de Cuba.

Y así fue, el mitin terminó como la fiesta del guatao donde la peor parte la tuvo un fidelista con tipo de árabe que fue con el que más tuvimos que discutir. Acto seguido no le dimos la menor importancia al asunto porque que ya estábamos prácticamente acostumbrados a estas broncas contra los izquierdistas del patio. Y comenzamos a prepararnos para la próxima contienda. Pero todo cambió en un abrir y cerrar de ojos.

¡Qué alejados estábamos de imaginar que esa noche sería trascendental en nuestras vidas y que por varios meses este acontecimiento nos quitaría la tranquilidad cotidiana familiar y laboral!...

De pronto se interrumpen todos los programas de televisión para dar una noticia de última hora que conmovería a toda la nación: Había sido ultimado a balazos el candidato a presidente Robert Kennedy. El asesino era un supuestamente palestino llamado Sirhan Sirhan (foto). Me lució conocido pero como yo no soy el rey de los fisonomistas no le di mucha importancia al asunto.

Lo próximo que recuerdo fue una llamada de uno de los presentes en la trifulca, era el Comandante José Duarte Oropesa quien de sopetón me pregunta: “¿Reconociste al asesino de Bobby Kennedy?” Y le respondí: “Sí, me pareció conocido, pero no sé quién es”... Y me dijo algo que me dejó frío: “¡Ese fue el tipejo que más nos increpó y más defendió al régimen castrista la otra noche!”...

Como usted ya sabe a mí nada me es más fácil que involucrar a los fidelistas de todas las cosas malas que suceden en el mundo y le di la razón, llamé a cuanto cubano estuvo en la reunión y Duarte tomó la voz cantante en las acusaciones contra el castrista Sirhan.

Y entonces a todos los que participamos en el acontecimiento nos cayó encima un enjambre de agentes del FBI. a hacernos miles de preguntas. O mejor dicho: eran las mismas preguntas realizadas de diferentes maneras. Llegó el momento en que ya me tenían "la cachimba llena de guisasos"...

Lo mismo me tocaban a la puerta de la casa a horas inapropiadas como que llegaban al trabajo y me los encontraba en la puerta esperándome. Demás está decirle que a los dueños de empresas no les agrada en lo absoluto la visita de los policías a entrevistarse con uno de sus empleados.

Ante los compañeros de trabajo daba la sensación de que “de alguna forma yo estaba involucrado en la muerte de Kennedy” porque lo cierto es que al FBI. no le interesa mucho aclarar la situación de sus interrogados. En lugar de ser un testigo me hacían sentir como un sospechoso. ¿De qué? Yo no tenía ni la menor idea.

Me pusieron el detector de mentiras y aunque me tenían confundido con tantas preguntas no cedí ni una sola vez en acusar vehementemente al régimen castrista de haber dado la orden de matar a Robert Kennedy. Desde luego, creo que no pasé el examen porque el agente puertorriqueño me dijo al final en tono de burla: "Estoy seguro que si te hubiera preguntado si Castro crucificó a Jesucristo me hubieras respondido que sí".

Mientras tanto, el gerente de la empresa donde laboraba llamado David Dobson me pidió que me tomara un descanso de varias semanas. No volví más. En otras palabras, perdí mi empleo.

Menos mal que Jorge Más Canosa le pidió a Pepe Duarte que se trasladara a Miami para informar públicamente a nuestros compatriotas allá de lo ocurrido en Los Ángeles. El FBI. desvió toda su atención hacia Duarte y nos dejó tranquilos a nosotros. Y la lección que aprendí fue que “cuando la Federuca se te encarna es peor que si te cayera carcoma"...

Sirhan Sirhan fue condenado a cadena perpetua en una prisión de Coalinga California. Desde luego, a pesar de nuestros esfuerzos no fue a prisión por fidelista sino por asesino que más o menos es lo mismo.
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