martes, 15 de junio de 2010

Mayabequense.

Por Martha Beatriz Roque Cabello.

La semana que recién terminó, ha estado llena de malas noticias, aunque ya esto se hace algo común en el país, hay algunas que molestan más que otras y que traen consigo los comentarios callejeros, en particular los de las paradas de ómnibus; colas de pan y de otros productos alimenticios; espera en centros hospitalarios, etc.; en fin, aunque no todo el mundo lee la prensa, por su circulación en pocas cantidades, las personas oyen la radio y la televisión y se transmiten las situaciones de boca en boca.

Lo más comentado de la semana tiene que ver con el amor que siente la gente por su terruño, es por eso que cualquier cosa que lo afecte se convierte en algo personal. Todavía muchos no se han recuperado de los disgustos que costó la División Político Administrativa, que convirtió al país en la sumatoria de 14 provincias y un municipio especial, y ahora los capitalinos y habaneros, son sometidos a una nueva restructuración geográfica.

El Partido Comunista de Cuba, en sesiones plenarias extraordinarias -en ambas provincias-  ha anunciado que la próxima reunión de la Asamblea Nacional del Poder Popular, que se supone sea en el mes de julio, aprobará una nueva estructura provincial, que consiste en dividir la actual provincia Habana, en dos: Mayabeque y Artemisa; la primera con capital en San José de las Lajas y la segunda con su mismo nombre.

La vigente provincia de La Habana tiene 19 municipios y se dice que las nuevas tendrán 11 cada una, por lo que la futura provincia de Mayabeque recibirá de la capital "porciones limítrofes" de los municipios: Habana del Este, Guanabacoa y Cotorro. Se alega que las superficies capitalinas que se cederán son eminentemente agrícolas y en algunos casos pertenecieron a la región donde volverán a integrarse, lo que implica una marcha atrás a lo dispuesto en el año 1976. Aún no se ha hecho pública la nueva estructura.

Se puede recordar que los primeros límites territoriales en Cuba fueron establecidos por la Real Cédula del 8 de octubre de 1607, que dispuso la división de la isla en dos grandes departamentos, uno en el Occidente y otro en el Oriente, con administración independiente.

En el año 1827 se instauraron tres  departamentos: Occidental, Central y Oriental y según el censo demográfico efectuado en 1841, había en el archipiélago 12 ciudades, 8 villas, 88 pueblos y 154 aldeas, dirigidas por 25 ayuntamientos.

La instauración de las provincias en el territorio cubano se remonta a 1878,  cuando un Real Decreto estableció las provincias civiles de Pinar del Río, La Habana, Matanzas, Santa Clara, Puerto Príncipe y Santiago de Cuba.

Tiempo después, Santa Clara recibió el nombre de Las Villas, Puerto Príncipe el de Camagüey y Santiago de Cuba el de Oriente.

A esa distribución territorial el actual gobierno le achacó arbitrariedades y desconocimiento de realidades geográficas, históricas, económicas y sociales del país. Pero la realidad estaba vinculada al poder, mientras algunas provincias contaban con pequeñas superficies como Matanzas con 8 444 Km2, otras tenían gran extensión como oriente con 36 602 Km2, lo que se convertía en peligroso, por la gran influencia que tenían los que las dirigían.

Con ligeras modificaciones, esta estructura territorial  se mantuvo hasta 1959, cuando se comenzaron a producir, arbitrariamente, cambios significativos.

Ya en el año 1963, el Gobierno creó las regiones como instancias intermedias, entre las provincias y los municipios. Algo que resultó totalmente inoperante, ya que complicó la línea de mando, pero indiscutiblemente era una solución de Fidel Castro para restar dominio a las provincias grandes.

A finales de 1973, existían 58 regiones y 407 municipios y seccionales dentro de los límites de las provincias tradicionales, en una estructura totalmente incoherente, propia de las cosas caprichosas que se han hecho durante estos más de 50 años.

En estos momentos en ciudades, pueblos, barrios, poblados y zonas rurales se constituyen los Consejos Populares, también este año para la celebración de las "elecciones" municipales, se reestructuraron algunos de ellos en la capital, sin tomar siquiera en cuenta que estas modificaciones deben ser aprobadas por la Asamblea Nacional del Poder Popular, plantearon se hacía sólo  con el fin de flexibilizar las votaciones.

La división político-administrativa  que dio origen a las provincias de Ciudad de La Habana y La Habana, antes integradas en una sola, trajo como consecuencias que frecuentemente existieran confusiones e inexactitudes a la hora de referirse a ellas.

Por ejemplo: La Habana es la capital de la República de Cuba, pero también es la capital de las provincias de Ciudad de La Habana y de La Habana, o sea que es capital 3 veces. Producto de esta increíble situación se han usado varios apelativos erróneos para designar la ciudad capital, cuyo nombre oficial es La Habana.

La Ciudad de La Habana, como provincia es la de menor extensión del país (723,9 Km2) y cuenta con el mayor número de habitantes, aproximadamente 2,2 millones.
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