jueves, 3 de junio de 2010

Historial del terrorismo castrista.

Por Antonio de la Cova.

Fidel Castro y su Movimiento 26 de Julio tomaron el poder en Cuba en 1959 a través de la violencia, el terrorismo, los asesinatos, y secuestros personales y aéreos, que posteriormente festejaron como acciones revolucionarias de gran mérito.

En Santa Clara acaban de elogiar a dos terroristas "revolucionarios" que murieron en 1957 cuando iban a colocar una bomba.

Entre los actos más despiadados del Movimiento 26 de Julio está el primer secuestro aéreo internacional, un vuelo de Cubana de Aviación de Miami a Varadero en noviembre de 1958, en el cual perecieron diecisiete personas cuando la nave cayó en la Bahía de Nipe.

Los secuestradores sobrevivientes fueron premiados con puestos de mando en el régimen castrista y uno de ellos, Edmundo Ponce de León, actualmente vive en Miami.

El secuestro en 1958 del corredor de automóviles argentino Juan Manuel Fangio es otro evento elevado al panteón del heroísmo castrista.

La habitación del hotel en La Habana donde Fangio fue secuestrado hoy en día es Monumento Nacional de la revolución comunista.

El mayor secuestro realizado por los fidelistas fue cuando tomaron de rehenes a 45 militares y civiles norteamericanos y canadienses cerca de la Base de Guantánamo en julio de 1958.

Dicho artículo en el New York Times señala que Nicolás Rivero, hermano del candidato presidencial Andrés Rivero Agüero, murió en un atentado castrista, en el cual fue herida su esposa. La víctima, medio hermano del compañero de Fidel Castro, Luis Conte Agüero, era un civil que no estaba involucrado en la política.

El alto funcionario castrista Armando Hart Dávalos, hace dos años se ufanó en Granma de que su hermano Enrique era jefe de Acción y Sabotaje del Movimiento 26 de Julio en Matanzas y que "murió luchando" cuando fue descuartizado por una máquina infernal que también le cegó la vida a Carlos García Gil y Juan A. González Bayona.

Otros terroristas castristas que fueron mutilados por sus propias bombas recibieron altos cargos en el gobierno revolucionario. René García Collazo (FOTO: latinamericanstudies.org), quien perdió una mano y ambas piernas en 1957 al estallarle una bomba que iba a colocar en el hogar de un opositor político, recibió de Fidel Castro el más alto rango revolucionario, el de comandante, en 1959, y su "hazaña" fue elogiada en la revista Bohemia el 12 de julio de 1959.

Otros dos miembros del Movimiento 26 de Julio, Odón Álvarez de la Campa y Aldo Vera Serafín, responsables de la "Noche de las cien bombas" en La Habana en 1957, quedaron mutilados cuando les estalló uno de sus artefactos explosivos. En 1959, el gobierno revolucionario nombró a Aldo Vera comandante de la Policía Nacional Revolucionaria y Álvarez de la Campa recibió el cargo de Sub-Secretario

Administrativo del Ministerio de Agricultura. Ambos luego fueron al exilio, donde Aldo Vera fue ultimado en 1976 por el Escuadrón de la Muerte de la Policía de Puerto Rico, al sospecharlo de haber colocado una bomba que le arrancó los brazos a dos policías que trataron de desactivarla.

García Collazo, Álvarez de la Campa, y Vera, al ser detenidos en 1957, recibieron atención médica y no fueron fusilados por el régimen de Batista, en contraste a los miles de fusilamientos que los comunistas cubanos han realizado contra sus opositores políticos.
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