miércoles, 22 de agosto de 2012

El ajedrez de Raúl Castro.

Por Jorge Hernández Fonseca.

El panorama político dentro de Cuba está completamente distorsionado por la férrea censura impuesta a los medios de información y por la falsa propaganda que se elabora en los laboratorios de la policía política para crear un estado de opiniones falso. Sin embargo, ciertos acontecimientos denotan una lucha sorda por el poder dentro del partido, que se infiere de hechos relacionados a los "cambios" propuestos por los generales de Raúl, que apenas se arrastran a lo largo del país, detenidos por una fuerza que no puede ser otra que la de su hermano Fidel, inconforme con el papel de líder de una revolución fracasada que estos le dejan.

Adicionalmente a este estado de cosas, la grave enfermedad de Hugo Chávez ha recrudecido estas diferencias internas, porque las líneas de comunicación que los hombres de Raúl han conseguido tender, hacia las élites gobernantes norte y suramericana por un lado y hacia Europa por otro -aprovechando el sometimiento de la Iglesia Católica Cubana (apoyado por el propio Papa)- amenazan con desmembrarse ante la posición cubana dentro de Venezuela.

Por las sabidas actitudes condescendientes del presidente Obama hacia La Habana, por un lado, y los incansables esfuerzos de prácticamente toda Latinoamérica por otro, se infiere que hay conversaciones de los hombres de Raúl con estos bloques, en las que han ofrecido --en el medio plazo-- ciertos cambios dentro de la isla --incluso de corte político-- que junto con los esfuerzos de la Iglesia Católica en Europa, han creado una imagen internacional de cambios dentro de la isla, preservando siempre el poder en manos de Raúl y sus generales, lo que a los ojos de EUA evitaría un temido vacío de poder dentro de la isla, y a los ojos de España garantizarían sus intereses económicos existentes, todo con la bendición del Papa y su Iglesia.

Para el mundo fuera de Cuba, "el problema cubano" está fuertemente relacionado a su diferendo con Estados Unidos y no está directamente asociado a la férrea dictadura que padece la isla. Por eso no es difícil conciliar --su hubiera voluntad política en Raúl y sus generales (y parece que la hay)-- un acuerdo para cambios en Cuba, si existiera la promesa de continuación del poder en manos de los hombres de Raúl al frente del gobierno. Cualquier apertura cosmética que Raúl ofrezca hacia el exterior --si EUA accediera a levantar el embargo y permite el turismo norteamericano en la isla (Obama muy probablemente lo haría si fuera electo en la elecciones de fines de este año)-- los actores internacionales --propulsados por los países latinoamericanos y la Iglesia Católica-- estarían en la primera línea de tal "acuerdo histórico".

Si algo como lo descrito está en andamiento, serían Fidel y sus hombres dentro de la isla los primeros en torpedearlo. Probablemente la apertura, las conversaciones y las promesas de Raúl hacia el exterior ya se produjeron y lo que vemos internamente como una contradicción raulista con sus propios cambios (el estancamiento, la represión excesiva e innecesaria) no sea más que la acción de los hombres de Fidel torpedeando una solución de la magnitud descrita.

En este contexto de luchas internas por la transición raulista en marcha, es que se produce la enfermedad de Hugo Chávez y el peligro de cortarse abruptamente el subsidio venezolano que mantiene al régimen cubano. Para los generales de Raúl, una crisis con la enfermedad de Hugo Chávez pudiera constituirse en parte de la solución y no sería parte del problema, como sí lo sería para los hombre de Fidel. Raúl pudiera haber ´pactado un "paquete completo" de soluciones con sus interlocutores de occidente (la Iglesia Católica, toda Latinoamérica (Brasil sobre todo) y los hombre de Obama) que garanticen una solución estable para Cuba (con los generales de Raúl en el poder, cierta apertura política, pero sobre todo, económica) que incluya en este caso la entrega del poder en Venezuela, si el chavismo pierde las elecciones.

Claro que Fidel jamás pactaría un acuerdo de este tipo. Por eso los sucesivos artículos (reflexiones) del viejo dictador, amenazando a Venezuela con "baños de sangre" y prometiendo "nunca entregar el poder", incluso perdiendo las elecciones. Es parte del enfrentamiento interno Raúl-Fidel, con enfoques diferentes respecto al futuro de Cuba en el contexto actual y el papel que le tocaría jugar a los cubanos en el "río de sangre" que Fidel quisiera para Venezuela.

Aparentemente y por los movimientos actuales dentro de Venezuela y las medidas que comienzan a tomarse en el país sudamericano, la variante de entregar el poder al ganador de las elecciones comienza a ganar adeptos, incluso porque EUA tiene intereses directos en ese importante país y ha comenzado a accionar sus influencias para una solución pacífica cuando Chávez salga del panorama político. En ese contexto, la ayuda de los generales de Raúl para una solución pacífica en Venezuela, EUA lo vería con muy buenos ojos, se sumaría como un mérito adicional para el voto de confianza que toda Latinoamérica le pide a EUA sobre Cuba y pudiera constituirse en punto clave para cualquier presidente de EUA que gane las elecciones.

Raúl y sus generales claro que no van a desaprovechar una oportunidad de este tipo para consolidar su papel como cabeza de la transición cubana en marcha, aunque tengan que sacrificar parte de su poder político en la isla, compartiéndolo con partidos títeres como los que "espacio laical" ya prometió crear "si fuera necesario" (es decir, por ordenes de Raúl).

En este panorama, Fidel debe estar muriéndose de rencor por el camino que toman los acontecimientos y probablemente usa el poco poder que le queda, reprimiendo mujeres indefensas. Su propio hermano labrando el camino de la destrucción de su imagen, que por otro lado el viejo dictador se dedica a cultivar como siendo la peor posible, como lo hizo en su último artículo armamentista pro-ruso y anti-norteamericano radical, añorando la guerra fría.

¿Cuál es el papel de la oposición política cubana de dentro y fuera del país ante semejante panorama, es la pregunta obligada que los cubano(a)s digno(a)s nos hacemos?

Un problema serio que encontramos es que no hay un reconocimiento de la oposición política cubana en el plano internacional, en parte porque no ha existido una dinámica de voluntad de representatividad unitaria para este momento de la lucha (como si lo supo tejer la oposición venezolana) y en parte porque la dictadura siempre ha actuado infiltrando sus agentes para impedir dar los pasos en el sentido de tener que lidiar con una oposición democrática real.

El momento es este, para la oposición cubana dar los pasos en sentido de ganar personalidad internacional, reconocimiento político y representatividad, para el momento negociador que se avecina. Todos los planes de Raúl nacen del egoísmo de un grupo de poder y sus familias, que han destruido la Nación Cubana en este medio siglo de desmanes sociales, económicos y políticos, por lo que es natural que el talento de sus mejores hijos está todavía a tiempo de ser parte de la solución que ahora se cocina a espaldas de los demócratas de la Nación Cubana.

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