jueves, 25 de agosto de 2016

Ladrones, ineptos y vagos. ¿Es tan malo el socialismo?

Por Pablo Pascual Méndez Piña.

Cuando en 1955 llegó a La Habana la constructora francesa Societé des Grands Travaux de Marseille para construir el túnel de la bahía, un joven ingeniero cubano llamado Gerardo Peres-Puelles, junto a un hermano y un amigo, ya había fundado la Compañía Perforadora Panamericana, una empresa que prestó servicios al Ministerio de Obras Públicas.

Peres-Puelles -según un relato publicado en Juventud Rebelde- contó que, al enterarse de que la constructora francesa subastaría el trabajo de impermeabilización del dique seco, presentó un proyecto para competir con otras corporaciones, entre ellas la norteamericana Pree Pack, que ya había trabajado en la construcción del túnel de la calle Línea.

Asombrosamente, la compañía cubana ganó la licitación y un contratista galo apellidado Besson acordó con Peres-Puelles el precio y cronograma de trabajo. Convinieron además que, de finalizar los trabajos en la fecha señalada, también recibirían el pago de una prima en metálico, a la que añadirían una cuantiosa suma por cada día de adelanto. Ante la inquietud del joven gerente de no cumplir con el plazo acordado, Besson esclareció de buena leche: "que ellos no castigaban, simplemente estimulaban a sus fuerzas".

Tras comprar parte de equipamiento en Estados Unidos, Peres-Puelles seleccionó a sus operarios y pactó el pago por metro de perforación. "Y aquella gente se comía la tierra, ¡qué manera de perforar!", recordaba en sus comentarios.

Terminaron el trabajo cinco días antes del plazo fijado. Los directivos de la Sociedad Marsellesa homenajearon a los trabajadores con un almuerzo y después entregaron un jugoso cheque que cubría el valor del trabajo (un millón de pesos), más la prima y el remate. El túnel de la bahía costó 300 millones de dólares referidos al valor actual y fue construido en el lapso acordado (30 meses).

Sesenta años después, los constructores cubanos son tildados de ladrones, ineptos y vagos y, otra compañía francesa, la Bouygues Batiment International, se vio obligada a contratar mano de obra india para acelerar la terminación del Hotel Manzana de Gómez, a consecuencia de los evidentes atrasos constructivos, que comprometen la entrega en el plazo acordado (31 meses) con la Kempiski hotel, el consorcio suizo que adquirió los derechos de comercialización.

Ante la paradoja, del antes y el después, vale preguntar: ¿Es tan malo el socialismo que ni siquiera puede encontrar entre los 11 millones de pobladores que tiene la Isla un centenar de albañiles, plomeros y electricistas que sean honrados y buenos trabajadores?

La triple alianza de la Asociación Económica Internacional (AEI), la Bouyges Batiment International (BBI) y la Unión de Construcciones Militares (UCM), desde el año 2001 ofrece un bagaje constructivo de 12 hoteles localizados en Varadero, Holguín y el cayerío norte de Ciego de Ávila.

La UCM, una cadena empresarial subordinada al consorcio militar GAESA, tiene su cuartel general en la barriada del Calvario, al extremo sur de la capital, y su presidente es el general de brigada Julio Ernesto Lanza Rodríguez, un ingeniero y académico especialista en fortificaciones.

La Empresa Constructora de Obras para el Turismo (ECOT) Cayo Santa María es la mayor entidad subordinada a la UCM. Cuenta con más de 4.000 empleados y 10 unidades estratégicas -dos constructivas y ocho de aseguramiento- de las cuales cuatro se dedican al alquiler de mano de obra especializada para las construcciones hoteleras, en calidad de "subcontratistas" de los socios AEI y Bouygues.

El Servicio Militar General (SMG) es la fuente que suministra mano de obra no calificada (soldados) a la Bouygues. Los especialistas contratados tienen que pasar por el filtro de la Contrainteligencia Militar (CIM) que verifica la integración política y conducta social de los aspirantes. Según sondeos, el 80% de los empleados del sector de la construcción (SECONS) tienen antecedentes penales.

Los haberes máximos pagados por la UCM son: 500 pesos cubanos (20 CUC), más 80 CUC de prima mensual, lo que totaliza un equivalente a 100 CUC mensuales. Pero los constructores contratados por la UCM se quejaban de impagos y centenares de ellos abandonaban las obras del Hotel Manzana de Gómez o fueron despedidos por indisciplinas. A la lista de inconvenientes se añade que los electricistas, plomeros y albañiles reclutados por la UCM no cumplen con los estándares internacionales; sin embargo, cumplen los socio-políticos.

Aunque no se publicó un plan maestro del Hotel Manzana de Gómez, a criterio de especialistas consultados la inversión no debe sobrepasar el monto de 60 millones de dólares. La UCM monopoliza el alquiler y venta a la Boygues de equipamiento constructivo, transportación, hormigón premezclado y estructuras prefabricadas. También una de sus unidades se encarga del servicio de protección y vigilancia.

Existen buenos criterios sobre la Bouygues. Según comentarios hallados en la internet, la constructora francesa ofrece un pago generoso a los reclutados (más de 2.000 USD mensuales con tendencia al aumento).

La Bouygues Batiment es subsidiaria de la Bouygues Construcción, una transnacional que opera en 80 países y provee empleos a más 53.500 trabajadores de todo el mundo. En los sitios donde opera, la política de contratación establece como proporción un 43% de contratados franceses y un 57% de contratados nacionales. El 23% de los jefes son mujeres.

Los indios contratados para trabajar en el hotel Manzana fueron albergados en la sede de UCM en el Calvario, en habitaciones confortables con aire acondicionado, buena comida y transporte seguro. La prensa asevera que cada contratado recibe el monto de 1.500 dólares mensuales, un valor por debajo de los más de 2.000 dólares que suele pagar la constructora. Aunque Bouygues y UCM no responden al teléfono para verificarlo, resulta obvio que los militares descuentan a cada usufructuario los costos de albergue y logística, estimados en 800 dólares mensuales.

El reclutamiento directo en Asia es sumamente complejo, pues existen redes de intermediarios que controlan la mano de obra. También las organizaciones sindicales y de derechos humanos, en especial la Foreig Employment Promoción Board, monitorean la actividad a causa de las irregularidades. Es altamente probable que Bouygues haya contratado a los indios vía Trinidad y Tobago, nación con fuertes lazos étnicos y culturales con la India, donde la constructora acomete innumerables inversiones y la mano de obra india es reclutada frecuentemente a causa del déficit de operarios y profesionales.

Lo real y maravilloso de esta historia es que Armando un electricista de 57 años, que gana el equivalente de 30 CUC mensuales y trabaja en una de las principales industrias del país, homologó su oficio y ostenta el título de journeyman, que le habilita para ejercer dicha labor en la provincia canadiense de Alberta. O sea, cumple con los estándares internacionales.

Reside en el municipio Cerro y cohabita con hijos, nueras y nietos. Por este reportero, Armando se enteró que la Bouygues contrató más de un centenar de trabajadores indios, entre ellos, electricistas a quienes paga un monto de 1.500 USD mensuales (50 veces el salario que él devenga).

"Si la Bouygues hubiera hecho una convocatoria me hubiera presentado", dice. "Como electricista, esos indios me la tienen que mamar", añade con rabia.

Pero con resignación y apatía comprende que es sumamente difícil que le paguen a un obrero cubano un sueldo de 1.500 USD mensuales, sin que los médicos y profesionales pongan el grito en el cielo, lo cual conduciría a un problema político. "La gente de este país está anestesiada con el trapicheo, solo le importa sobrevivir y eso le conviene a los de arriba", apunta.

"Antes de morir, el viejo me decía que el socialismo era una fábrica de delincuentes, porque precisaba a la gente a vivir del robo y no de su trabajo", señala. "No descarto que de ahora en adelante sigan contratando extranjeros para cubrir el déficit de obreros calificados. Un absurdo más para la colección", sentencia.

Para concluir, Armando torna la mirada hacia sus hijos y nietos, para aconsejarles: "Escapen, muchachos, que este país es una mierda".
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