domingo, 30 de diciembre de 2018

¿Eres gay? El Che Guevara te hubiera enviado a un campo de concentración.


Después de más de 50 años de su muerte, muchas personas siguen recordando a Ernesto “Che” Guevara como un luchador por la justicia social. Para muchas celebridades, políticos y activistas, el Che Guevara es una especie de buen samaritano que luchó contra la opresión y la tiranía. Es lamentable, sin embargo, que estas personas ignoran algunos de los rasgos del carácter de su ídolo.

El Che Guevara fue de hecho un hombre intolerante y despreciable.

En el proceso de la edificación de una sociedad comunista después de que Fidel Castro llegara al poder en 1959 en Cuba, una de las ideas que el Che Guevara presentó y promovió fue la noción del “hombre nuevo”. Este concepto surgió de la aversión de Guevara al capitalismo, y fue explicado por primera vez en su nota sobre “El hombre y el socialismo en Cuba”. Creía que “el individuo bajo el socialismo (…) es más completo”, y que el Estado debe educar a los hombres y mujeres en valores anticapitalistas, cooperativos, desinteresados y no materialistas.

Cualquiera que se desviara del “hombre nuevo” era visto como un “contrarrevolucionario”. Tal era el caso de los homosexuales, a los que Guevara se refería como “pervertidos sexuales”. Tanto Guevara como Castro consideraban la homosexualidad como una decadencia burguesa. En una entrevista en 1965, Castro explicó que “una desviación de esa naturaleza choca con el concepto que tenemos de lo que un militante comunista debe ser”.

El Che Guevara también ayudó a establecer el primer campo de concentración cubano en Guanahacabibes en 1960. Este campo fue el primero de muchos. De los Nazis, el gobierno cubano también adoptó el lema de Auschwitz “El trabajo te libera”, cambiándolo por “El trabajo los hará hombres”. Según Álvaro Vargas Llosa, los homosexuales, los Testigos de Jehová, los sacerdotes afrocubanos y otros que se creía que habían cometido un delito en contra de la moral revolucionaria, eran forzados a trabajar en estos campos para corregir su “comportamiento antisocial”. Muchos de ellos murieron; otros fueron torturados o violados.

Guevara mostró también posiciones racistas. En su diario, se refirió a los negros como “esos magníficos ejemplos de la raza africana que han mantenido su pureza racial gracias a su falta de afinidad con el baño”. También pensaba que los europeos blancos eran superiores a los de ascendencia africana, y describió a los mexicanos como una “banda de indios analfabetas”.

En el artículo “Mi primo, El Che“, Alberto Benegas Lynch (h) describe cómo el Che Guevara disfrutaba torturar animales —rasgo común en los asesinos en serie. Su historial de asesinatos y torturas es extenso. Investigadores han documentado 216 víctimas del Che Guevara en Cuba desde 1957 a 1959. La sospecha era todo lo que se necesitaba para poner fin a una vida. No había necesidad de un juicio porque para él, la Revolución no podía detenerse a “conducir una investigación; tiene la obligación de triunfar “.

La muerte, para Guevara, era una necesidad para la revolución. No tenía interés alguno en la vida humana. Hoy, 50 años después de su muerte, es importante recordar a Ernesto Che Guevara como la persona que fue: homofóbico, racista, asesino en masa con la intención de utilizar cualquier medio para lograr su auto-declarada sociedad superior.
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