viernes, 25 de septiembre de 2020

“Es legítimo hacer cualquier cosa para liberarse de la tiranía venezolana.”

Por Marinellys Tremamunno.

“Esto es orden de Maduro, Casa Militar y DGCIM. Ni Dios puede contra nosotros”. Estas palabras lapidarias fueron escuchadas por Vasco Da Costa en el “Área 51”, uno de los centros clandestinos de tortura de la dictadura venezolana, y que el opositor conoció en abril de 2018. Allí vivió 7 días de torturas luego de ser apresado por octava vez por el régimen de terror de Nicolás Maduro, para luego ser trasladado a la cárcel militar de Ramo Verde. Allí permaneció hasta que el pasado 1 de septiembre fue favorecido por un indulto del dictador, que liberó a 110 prisioneros políticos venezolanos.

Vasco Da Costa es un politólogo anticomunista, premio Zakharov 2017. Es una de las pocas víctimas que se atreve a hablar sobre lo que vivió en prisión, y su testimonio confirma las “violaciones atroces” que exponen los crímenes de lesa humanidad denunciados recientemente en una investigación del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

“La ONU por fin dice lo que era una realidad para todos los que viven en Venezuela. Es simplemente la constatación de una realidad: que en Venezuela la Revolución Bolivariana usa la tortura de forma sistemática y organizada para aplastar a los opositores, y para mantenerse en el poder”, expresó Vasco Da Costa en entrevista exclusiva para CubaNet.

Asimismo, destacó la necesidad de que esta investigación tenga consecuencias, “las cosas no pueden seguir igual. El señor Maduro, el señor Reverol (ministro del Interior), el señor Padrino López (ministro de la Defensa) y toda la estructura del gobierno tienen que ser enjuiciados, tienen que pagar cárcel por los crímenes de lesa humanidad que han cometido”.

Ante las acusaciones, el régimen no se detiene y continúa sus acciones de terror contra los disidentes recientemente liberados. “Por denunciar las torturas, los tratos crueles y degradantes, por denunciar que fuimos apresados de manera injusta y sin ninguna razón, tanto la ministra de Prisiones, Iris Varela, como el Fiscal General, Tarek William Saab, nos han amenazado en público, dicen que si los indultados reinciden volverán a prisión. Evidentemente eso es una reacción frente a nuestras denuncias. La ONU debería ver todo esto y actuar en consecuencia”, indicó.

Pero las amenazas no logran silenciarlo: “Deberían investigar al coronel Carlos Terán, deberían investigar al coronel Hanover Guerrero, deberían investigar a Granko, que son los que dirigen la tortura, al teniente Romero Cuoco y a tantos otros que están en los listados y que son los torturadores. No sólo la dirigen y no sólo son puestos por la estructura de gobierno y dan cuenta de todo lo que hacen, sino que ellos mismos, con sus manos, ejecutan las torturas”.

Entre el año 2004 y 2020 Vasco Da Costa ha estado preso en ocho ocasiones: tres con procesos judiciales abiertos y otras cinco simplemente secuestrado por el régimen. Lo han acusado de terrorismo, de financiamiento al terrorismo, de golpe de Estado, de cooperación militar, de instigación al golpe de Estado, de instigación a la violencia, de producción de armas de guerra, de almacenamiento de municiones y de ultraje a las Fuerzas Armadas.

La lista de acusaciones en su contra es tan larga como la de las torturas de las que fue víctima: recibió golpes prolongados con una mandarria en los pies, lo sumergieron boca abajo en un pozo de agua, lo intentaron asfixiar con una bolsa plástica, recibió electricidad en las tetillas, lo colgaron con sus propios excrementos y se le desarrolló un cáncer de ojo después de un desgarre por recibir tantos golpes.

El chavismo es una organización criminal.

Para entender por qué el régimen de Nicolás Maduro comete crímenes de lesa humanidad es importante escuchar a Vasco Da Costa, quien se define a sí mismo como un “pensador político católico, tradicionalista, contrarrevolucionario”. Con sólo 14 años fundó con un grupo de amigos una organización anticomunista en el colegio San Agustín del Paraíso (Caracas): la Sociedad Venezolana de Defensa de la Tradición, la Familia y la Propiedad (la TFP). Desde 1979 y hasta 1987 estudió en la universidad Jasna Gora, de Brasil. Como politólogo trabajó en Chile, Argentina, Perú, Uruguay, Paraguay, y Colombia; hasta que en 1995 volvió a Venezuela, “porque sabía que venía el chavismo y decidí luchar contra la dictadura comunista que iban a implantar en el país”.

¿Qué es el Chavismo? “Es una secta socialista con algunos aspectos de Teología de la Liberación, que simplemente ha tomado el poder, y ese poder está dirigido, o fungen como jefes una banda de criminales que tienen secuestradas todas las instituciones del Estado. Y lo que pretenden es tener un país de esclavos y permanecer para siempre en el poder. Tanto la Revolución Bolivariana como el socialismo del Siglo XXI son una organización criminal, conectada con el narcotráfico y el terror internacional, que no piensan soltar Venezuela y pretenden masacrar a todo aquel que en el país se oponga a sus maléficos propósitos”.

Usted ha sido arrestado ocho veces y ha recorrido nueve cárceles venezolanas, ¿cómo vive un preso político en esos centros penitenciarios?

Además del centro clandestino de torturas que ellos llaman “Área 51”, porque yo pregunté “¿dónde estamos?” y me dijeron “llegó al infierno, la Zona 51”; también estuve en la Dirección General de Contra Inteligencia Militar (DGCIM) de Boleíta, en El Helicoide, en El Rosal, en el CICPC de Parqué Carabobo, en el CICPC de la Av. Urdaneta, en El Rodeo II, en Tocuyito, en 26 de Julio, en la Cárcel Militar de Santa Ana, en la Cárcel Militar de Ramo Verde y en la zona de procesados militares del hospital Carlos Arvelo. Las cárceles del régimen son muy peligrosas. A mí me mudaron de muchas porque yo sé cómo hablarles a los presos y me han acusado de tres levantamientos, por ejemplo.

En las cárceles está lo que se llama un pranato (es una forma de organización delictiva constituida por criminales denominados pranes). El Pran está en manos de los levantamientos que haya y se va haciendo una especie de sociedad interna. La vida es muy dura, se come muy mal, de vez en cuando a mí me iban a torturar en las cárceles, me daban palizas, pero dentro de ese ambiente que es muy fuerte, yo lo viví, realmente uno sobrevive. En las cárceles militares como Santa Ana y Ramo Verde es diferente, porque surgieron directamente de los militares y hoy hay prisioneros políticos y militares allí, aunque hay también pranatos; pero el pranato en las cárceles militares, por el origen que tienen, es puesto por el director. A no ser la DGCIM, que va de vez en cuando a torturar en las prisiones militares, el director escoge jefes y los castigos físicos los da a través de presos, lo que hace la vida muy dura y complicada, porque estás bajo la presión de la dirección de la cárcel, con la amenaza de la estructura terrible que hace la propia dirección. El que no acepta o lo sacan, lo castigan o incluso lo matan. Ha habido varias muertes en Ramo Verde que llaman suicidios, pero no lo son.

En la sede de la DGCIM y en El Helicoide es otra cosa, son campos de concentración brutales. En la DGCIM me daban palizas todos los días; para comer me desnudaban, tenía que arrodillarme delante del custodio y me tiraban la comida en el piso, tenía que comer en el piso delante del custodio, eso es una monstruosidad. Hay muchos tipos de cárceles, y yo he vivido todas, he estado en nueve y todas son diferentes… A mí me dicen: —tú sales de la cárcel y no te da miedo, —¡no! Es que yo salgo alimentado, después de esta cárcel y las monstruosidades que vi más alimentado salgo y más convencido de que hay que acabar con esta porquería, que esto es una tiranía que no sirve para nada. Si no estaba convencido en las otras siete, en esta salí totalmente convencido. Es una monstruosidad con la que hay que acabar. ¿Qué es ilegítimo? Ilegítimo es este gobierno, además, el presidente nunca presentó la partida de nacimiento para demostrar que es venezolano. Legítimo es el que hace cualquier cosa para sacarlo. ¡Vamos a poner las cosas como son!

Su historia es un vivo testimonio de lo que significa caer en las garras del terror de la dictadura venezolana, ¿por qué ese ensañamiento contra usted?

Esa pregunta habría que hacérsela al gobierno. Soy político, pero en realidad no tengo un gran partido político, ni una fuerza militar o armada, ni un gran grupo económico. Soy un intelectual, que tengo un movimiento que se llama Movimiento de la Derecha Dorada de Venezuela, presido una ONG que se llama Foro de Caracas, que es un grupo reducido de intelectuales, y realmente lo que hago es producir ideas como hacedor de pensamiento, formar gente, influenciar dirigentes para que hagan lo que tienen que hacer. Entonces ataco el corazón del problema: la revolución anticristiana, querer eliminar el orden jerárquico del universo puesto por Dios y hacer una prefigura del infierno en esta sociedad igualitaria socialista. Con lo que digo y con lo que hago toco las conciencias profundas de la opinión pública para despertar lo mejor de ella. Ellos detestan eso, me quieren callar la boca, me han exigido salir del país varias veces, pero yo continuaré aquí hasta que me muera, me maten o ellos salgan, continuaré hasta el final.

Pero si le temen a su opinión, a sus ideas, ¿por qué indultarlo?

Este es mi segundo indulto, y en octubre del año pasado ya tenía una medida humanitaria firmada en Fiscalía. Chávez era más inteligente que este señor (Maduro), me tenía preso dos o tres meses, en cambio los 6 o 7 años que lleva este señor en el poder los he pasado preso. El indulto es un juego para tratar de legitimarse, somos fichas de negociación, es una jugada muy inteligente porque las sanciones les están haciendo daño, los está poniendo contra la pared, se sienten ahogados. Si aquí adentro hay gente inteligente, podemos aprovechar esas sanciones para liberar a nuestro país.

Entonces, ¿cree en una la salida por la fuerza?

La tiranía venezolana tiene sometido al pueblo de Venezuela por medio de las armas, las armas que el propio pueblo le entregó a las Fuerzas Armadas. También están las armas de los colectivos y de lo que se llama el ECO, que es el ejército cubano de ocupación, que todo el mundo sabe que existe y que son más de 30 mil personas. Entonces, frente a ese poder de fuego en donde estamos amenazados de muerte, porque nos matan, nos meten presos o nos torturan, hay que tener poder de fuego, pero con inteligencia.

¿Qué responsabilidad tiene Cuba en todo lo que sucede en Venezuela?

La dirigencia cubana trabaja con la izquierda internacional y ellos pretenden imponer el comunismo en todo el mundo. Cuando cayó la cortina de hierro y Rusia se abrió al mundo occidental, Cuba y la izquierda internacional crearon el Foro de San Paolo (entre Lula Da Silva, Fidel Castro, las FARC, etc.) para conseguir los recursos que continuarían el proyecto comunista, Cuba era la excusa. Luego el Foro de San Paolo decidió tomar Venezuela y Cuba es la que dirige esto.

Maduro fue formado en la Isla, cuando su padre era el que mantenía secuestrado a Williams Niehous —el secuestro más largo de la historia política de Venezuela, duró tres años y cuatro meses, y el estadounidense fue secuestrado por grupos de izquierda en el año 1976, ndA—, que trabajaba con el papá de Jorge Rodríguez (actual Vicepresidente de Comunicación y hermano de Delcy Rodríguez, vice presidenta de Venezuela, ndA), los mismos que tomaron la Owens-Illinois, y eso era todo un proyecto de una serie de gente que estaba perfectamente combinada en ese tiempo.

Cuando murió Chávez entró todo lo que era la antigua liga socialista. Maduro es simplemente un alumno, un títere, llámalo como quieras, de Raúl Castro y de esa estructura cubana, y le enseñaron cómo se mueve el comunismo. Entonces sí, Cuba dirige aquí, pero en realidad no es Cuba. Esto es chuparle la sangre a la riqueza de un pueblo para alimentar a la izquierda internacional que tienen gente muy preparada, y ellos tienen planes para toda América Latina, muy complicados.

¿Qué les dice a los cubanos?

Yo lo que le digo al pueblo de Cuba, y se lo digo de todo corazón, es que hay una sociedad cubano-americana que tiene recursos, que tiene inteligencia y hay una resistencia interna dentro de Cuba, no esperen que otros los vayan a ayudar, utilicen sus herramientas. La liberación de Cuba va a ser como la de Venezuela, va a ser desde adentro.

El régimen ya ha mostrado su cara más sangrienta con los asesinatos de Óscar Pérez y del militar Rafael Acosta Arévalo, ¿teme por su vida?

¡Claro!, pero las razones de mi lucha son religiosas, si ellos me matan me resuelven el problema de la vida porque como la mayoría de los seres humanos soy un pecador, y si ellos me matan yo sé que viene un ángel con la palma del martirio y me lleva directo al cielo. Esta experiencia me dejó claro que tengo que ir contra la revolución bolivariana, contra el Socialismo del Siglo XXI, y tenemos que sacar del país esta maldición extranjera y extraña a nosotros. Es un plan macabro y sólo los fundamentos de la sociedad occidental y cristiana, de la cual hacemos parte como nación, nos pueden dar la luz para salir adelante. Todo lo que he vivido ha sido mi preparación, mi lucha apenas comienza.

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