miércoles, 25 de noviembre de 2009

Más venganzas.

Por Laritza Diversent.

En la estación de policía, el oficial de guardia orientó a los agentes que llevaran a Rafael y a Dennis al hospital Miguel Enrique, situado en el mismo municipio, Diez de Octubre. Los dos estaban golpeados, con moretones en el rostro, rasponazos y quemaduras por fricción. Debían recibir atención médica y un certificado por lesiones y aliento etílico.

En el centro hospitalario, Rafael continúa ofendiendo a los oficiales. Uno de ellos, molesto, dice cómo llevará a cabo su venganza. Reconoció que Dennis no lo había golpeado, pero como él podía más que los dos marginales juntos, acusaría a Dennis de atentado.

Después de la valoración de los médicos, los condujeron de nuevo a la unidad policial. A Dennis lo encierran solo en un calabozo, para esperar que se le bajara la hinchazón. Hasta ese momento, nadie le preguntó nada, ni siquiera su nombre.

Al día siguiente, Dennis se percata que Rafael, al dar las generales de su amigo, había dado un nombre falso. Dennis reconoce que calló cuando la instructora Alejandrina, lo llamó por Roger. Sintió miedo. Y para supuestamente no empeorar su situación, firmó con ese nombre.

Sin saberlo, acababa de cometer su segundo delito, el de desobediencia, según la legislación penal vigente. No presentó documentos falsos, y tampoco la ley, en el momento de declarar, exige a los acusados ajustarse a la verdad. En todo momento, los órganos de justicia tiene la obligación de investigar y probar.

En dos ocasiones más, en cuatro meses, Dennis fue detenido por no llevar encima ningún documento identificativo. La instructora ya sabía que su nombre no era Roger. La primera vez, lo soltó. La segunda, decidió encerrarlo. Es cuando Dennis da sus datos. Buscan en sus antecedentes penales y sólo encontraron una multa de 20 pesos sin pagar.

A partir de ese momento, la instructora Alejandrina le aseguró que iría prisión. Bajaba a los calabazos sólo para repetirle: “Yo puedo más que tu, te voy hacer pagar todo lo que me hiciste pasar a mí”.

Con anterioridad, Alejandrina había confirmado a los familiares de Dennis, el testimonio dado por éste, de que los agentes lo habían golpeado. Al principio, ella sintió pena y lástima por un hombre joven, a quien además de recibir una golpiza, injustamente lo querían acusar de atentado.

Pero el nombre falso de Roger complicó la situación. Tal vez la instructora se ganó un regaño y, en venganza, decidió actuar contra Dennis Guerra. Los hechos hasta aquí relatados, no fueron expuestos ante el tribunal el día del juicio. Ni la parte acusadora ni la defensora hicieron referencias al mal proceder de la policía.

No se presentó como testigo el “caballito” de tránsito vial, ni se mostró el certificado médico de las lesiones recibidas por Dennis. Tampoco fue presentado el viejo Rafael, responsable principal de lo ocurrido el 3 de enero de 2009.
Share:

0 comments:

Publicar un comentario