jueves, 12 de noviembre de 2009

Un problema para cada solución.

Por Alexander Domínguez.

Acostumbrados a que el régimen les ponía nombre a todos los planes, los cubanos se inventaron dos planes conocidos como el Plan Camarioca (hay, pero no te toca) y el Plan Escambray (te toca, pero no hay).

Esos planes en realidad no han sido respaldados por oficinas con directores y empleados, pero existen en la voluntad del régimen de no dejar que el cubano disfrute de lo que está reservado sólo para el extranjero que, con sus dólares, les permite a los dirigentes llevar una vida muelle que los diferencia del vulgo.

En realidad, quienes van a pagar la estancia de cubanos en los hoteles cubanos (valga la redundancia) van a ser los de la diáspora, que tendrán que incluir desde ahora, como parte de las ''necesidades'' de su familia en la isla, un fin de semana en el Meliá Cohiba, pa' que mi viejita disfrute algo antes de morir, y, en todo caso, el régimen siempre se reservará el derecho a decirle al cubano que no tiene habitaciones disponibles; o sea, le aplicará el Plan Escambray (te toca, pero no hay) y así sucesivamente hará con los celulares (no hay líneas disponibles) y con cuanta ''apertura'' ellos decidan pues son los que tienen la llave y le abren a quien quieren y en la medida que quieren.

Ya veremos los problemas de discriminación que esto acarreará pues en Cuba existe siempre un problema para cada solución, en vez de ser al revés. Veremos también a muchos bisneros presos por macetas que viven perennemente en hoteles y poseen celulares (intervenidos, por supuesto). Bueno, queridos hermanos, sentémonos a ver la película pues la enfermedad de Fidel sólo era un recreo para soñar en el regreso.
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