jueves, 9 de febrero de 2012

Ernesto Lecuona.

Por Justino Morales.

Ha habido cubanos más españoles que muchos nacidos en la península, glorias compartidas entre nuestra madre patria y Cuba.

Nacido Ernesto Sixto de la Asunción Lecuona y Casado nacido el 6 de agosto de 1895, Guanabacoa, Cuba y murió 29 de noviembre de 1963 en Santa Cruz de Tenerife, España. fue un intérprete y compositor de música cubano.

¿Puede ser alguien más español que Lecuona? Fué comparado con los grandes como Manuel de Falla y Ravel.

Junto a Gonzalo Roig y Rodrigo Prats, forma la trilogía más importante de compositores del teatro lírico cubano y en especial de la zarzuela. El aporte más importante de Lecuona al género teatral es la fórmula definitiva de la romanza cubana.

Entre sus obras destacan las zarzuelas Canto Siboney que surge integrado a su obra La tierra de Venus; Damisela Encantadora que está integrada a la zarzuela Lola Cruz, Diablos y Fantasías, El Amor del Guarachero, El Batey (1929), El Cafetal, El Calesero, El Maizal, La Flor del Sitio, Tierra de Venus (1927), María la O (1930) y Rosa la China (1932); las canciones Canto Carabalí, La Comparsa y Malagueña (1933), perteneciente a su suite Andalucía; sus obras para danza, Danza de los Ñáñigos y Danza Lucumí ; la ópera El Sombrero de Yarey (cuyo paradero se desconoce), la Rapsodia Negra para piano y orquesta, así como su Suite Española.

Con sus zarzuelas más importantes, dio una forma clásicamente definida a la zarzuela cubana en cuanto a género y estilo se refiere, y por sus logros dramáticos y musicales quedan muy próximos a la ópera. Algunas de las zarzuelas aquí mencionadas son las únicas producciones latinoamericanas que se han integrado en los repertorios en España. En 1942 su composición "Siempre en mi corazón" fue nominada para el Oscar como canción; en su lugar fue escogida White Christmas.

En 1960 se trasladó a Tampa. La difusión de su obra musical se la dieron muchos músicos y directores de orquesta; tal es el caso del director Xavier Cugat, de origen español catalán. Es preciso reconocer que al acopio y difusión de su obra dedicaron importantes esfuerzos su amigo y colaborador artístico Orlando Martínez, así como el también pianista y musicólogo cubano Odilio Urfé. Lo cierto es que la prensa y la crítica —tanto foránea como del patio— le fueron siempre favorables a Lecuona.

Tres años más tarde murió en Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, durante unas vacaciones para conocer la tierra natal de sus padres. Sus restos descansan en el cementerio de Gate of Heaven, en Hawthorne, Nueva York.
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