domingo, 26 de febrero de 2012

La brutalidad sin límite.

Por Lincoln Díaz-Balart.

El cinismo, la crueldad y la brutalidad de la tiranía cubana, de los hermanos Castro y sus porristas adláteres, no tienen precedente en la historia de nuestro hemisferio.

Nunca olvidaré el grito de dolor, desde lo más profundo de su alma (transmitido radialmente por el periodista Carlos Santana), que escuché de Maritza Pelegrino Cabrales, cuando se enteró que su marido, el mártir Wilman Villar Mendoza, había muerto.

"¡Malditos! ¡Malditos!", gritaba Maritza Pelegrino al enterarse de su muerte. Después de torturar a Wilman Villar, negándole el agua hasta que el joven patriota murió, la tiranía se ha dedicado a insultarlo. Maritza Pelegrino ha rechazado categóricamente las calumnias de la tiranía contra su marido-mártir. "Todo eso es mentira", ha reiterado Maritza Pelegrino. "Ahora el gobierno cubano quiere matar la imagen de mi esposo, así como hicieron con Orlando Zapata Tamayo y otros tantos que han muerto luchando por sus ideas, la libertad y justicia".

La realidad es que llamar animales a los asesinos de Wilman Villar es un insulto a los animales. Como ha escrito el brillante poeta cubano Raúl Rivero, "El gobierno cubano, empujado por la vida, los adelantos técnicos, el fracaso del socialismo y la esperanza de cambios que estremece la sociedad, ha hecho amagos para privatizar el marabú y el dulce de guayaba. Pero no está dispuesto, sin embargo, a perder la calle. Prefiere que cualquiera de los ciudadanos de ese país pierda la vida. Lo acaba de demostrar con la condena a cuatro años al joven opositor Wilman Villar Mendoza por participar en una protesta cívica en su pueblo natal, Contramaestre. Y con la desidia y la crueldad que siguieron después, en la prisión santiaguera de Aguadores".

Tenemos la obligación de expresar nuestra más enérgica repulsa ante el nuevo crimen, otro más, llevado a cabo por la tiranía endemoniada de los hermanos Castro.

Al igual que Orlando Zapata Tamayo, Wilman Villar Mendoza se mantuvo erguido hasta la muerte, sufriendo de hambre y sed en las tenebrosas ergástulas de los Castro.

Los Castro y los responsables directos de todas estas muertes y sus cómplices deben saber que el día de la justicia está cerca. No podrán quedar impunes los desmanes, abusos y crímenes de la tiranía.

Tenemos la obligación de exigirle a la comunidad internacional que muestre su rechazo a la continuación en el poder de la tiranía, que mantiene invariable su política de conculcación de derechos y libertades del pueblo cubano, empleando los mismos métodos represivos instaurados desde 1959.

Ante las evidencias de crímenes como éste, ¿Cómo pueden continuar los preparativos de la anunciada visita del Papa a Cuba? ¿Cómo puede la Administración Obama continuar su política de apaciguamiento de la tiranía? ¿Cómo la presidenta de Brasil puede persistir en su propósito de visitar a los asesinos y llevarles inversiones millonarias para que puedan reforzar sus armas represivas? ¿Cómo se puede aceptar tranquilamente las inversiones de la empresa española Repsol en aguas limítrofes entre Cuba y Estados Unidos?

Hay que tomar conciencia que el tiempo de la tiranía se acaba, y que por el sacrificio heroico de cubanos como Wilman Villar, Orlando Zapata Tamayo y Laura Pollan, finalmente se acerca la libertad.
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