martes, 18 de octubre de 2016

"Los empresarios valencianos están siendo engañados por Cuba".

Por Noa de la Torre.

Unas horas después de que la delegación valenciana de empresarios encabezada por el presidente Ximo Puig aterrizase en el aeropuerto de Manises procedente de Cuba, ponía paradójicamente sus pies en Valencia el opositor cubano Guillermo Fariñas. Y sí, era perfectamente conocedor de la tournée de los valencianos en la isla, cuya misión comercial organizada por el Consejo de Cámaras de Comercio y la Generalitat ha logrado arrancar el visto bueno de las autoridades cubanas a proyectos de Baleària y Air Nostrum.

A falta de ver cómo se podrán concretar en el futuro, Fariñas no dudó en advertir al empresariado valenciano: «Estoy rezando por ellos porque indiscutiblemente están siendo engañados y estafados».

«El Gobierno cubano necesita tecnología punta, inversiones directas y créditos», insistió en declaraciones a este diario momentos antes de dar una conferencia invitado por la Universidad Europea de Valencia. «El Gobierno da la posibilidad a inversores extranjeros de que inviertan y, cuando vea que sus tecnólogos son capaces de asimilar la tecnología punta y que no necesita préstamos porque hay una inversión hecha, buscará cualquier pretexto para confiscar y nacionalizar», agregó el disidente cubano.

De hecho, el también premio Sajarov 2010 es muy crítico con el nuevo acuerdo bilateral entre la Unión Europea y Cuba, entre otras cosas porque «no hay un cronograma hacia la democracia». Para Fariñas es muy grave que no se haga mención expresa ni se pongan plazos a la liberación de presos políticos en la isla, la inscripción legal de asociaciones de la sociedad civil en un registro o una reforma de la ley electoral siguiendo «cánones democráticos».

Este «olvido» de los derechos humanos contrasta, sin embargo, con la letra económica del acuerdo. En opinión de Fariñas, el nuevo marco de relaciones entre ambas partes responde únicamente a intereses económicos. «Pienso que hay un grupo de empresarios inescrupulosos que trata de obtener ganancias en Cuba, donde hay una mano de obra esclava porque, entre otras cosas, en ningún momento en los acuerdos se ha llegado a un consenso sobre el derecho de los trabajadores».

Tampoco confía en que el futuro de la isla vaya a mejorar con el cambio en las relaciones con Estados Unidos. «No lo digo yo, lo dice el presidente Obama», afirmó Fariñas, remitiéndose a encuentros que ha mantenido el líder estadounidense con la disidencia cubana.

En todo caso, en su corta estancia en Valencia, Fariñas no tendrá ocasión de reunirse con las autoridades valencianas: «No hemos tenido contacto y creímos que no era factible, pues las autoridades valencianas están en este momento en una especie de luna de miel con las autoridades cubanas». «No nos han preguntado», confirmó. «Y yo creo que, cuando uno va a casarse, le pregunta a alguien que sepa por el novio o la novia».

«Ellos no han hecho eso», subrayó Fariñas en referencia clara a las autoridades valencianas. «Es importante que los políticos traten de entender que Cuba no es un país normal; no es un país como cualquier otro, sino una dictadura totalitaria de casi 58 años donde se violan los derechos humanos». Y agregó: «Una manera de solidarizarse con las personas que aspiran a lo que ustedes tienen en España sería sentarse con nosotros».

Fariñas lamentó «la gran operación de marketing que ha hecho el Gobierno cubano tratando de vender que aquello ha cambiado». Cuando «no ha cambiado nada», repitió una y otra vez. ¿Y en el futuro? «Liberar Cuba o hacerme mártir por la democracia; o ellos me matan o muero yo en una huelga de hambre».
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