domingo, 21 de abril de 2019

La psiquiatría pasa por momentos difíciles en La Habana.

Por Raúl Lázaro Fonseca Díaz.


El cierre por reparación de numerosas salas de ingreso para la rehabilitación de pacientes psiquiátricos, y la falta de medicamentos y de médicos, pone al límite del colapso a la psiquiatría en la capital.

Una de las salas de esta rama de la medicina que ha cerrado sus puertas ante la crisis es la Pepito Tey, del Hospital Salvador Allende (antigua clínica Covadonga), en El Cerro.

“La situación ya era insoportable. La sala para hombres estaba clausurada desde hace años porque se caía a pedazos. En el espacio disponible de la sala para mujeres internábamos a personas de ambos sexos, hasta que tuvimos que clausurarla también”, explicó un médico de la sala Pepito Tey, bajo condición de anonimato. “En la sala destinada al ingreso de pacientes en crisis, que solo tenía capacidad para 8 camas, llegamos a tener 14 personas.”

Sala de Intervención en Crisis.

Y agregó que en enero “de este año un familiar de un paciente filmó un video y lo mandó al Ministerio de Salud Pública con su queja. Tan terrible era la situación que el ministro de salud vino sin anunciar la visita. Quedó tan espantado que inmediatamente aprobó el presupuesto para la reconstrucción del pabellón. Pero el Ministerio de la Construcción se negó a comenzar hasta que no se resolvieran todos los problemas creados por el paso del tornado el pasado 27 de febrero, y ya nos habían desmontado lo poco que teníamos, incluyendo la electricidad y el agua. No fue hasta la semana pasada que comenzaron las obras de reconstrucción por una cooperativa privada. Hasta ahora marcha a buen ritmo, así que tenemos esperanza de que en unos dos meses las salas ya estén dispuestas para el ingreso de los pacientes”.

Se presume que el estado escandalosamente calamitoso de este pabellón de psiquiatría, uno de los de mayor capacidad de los 15 hospitales clínico-quirúrgicos y 3 generales que hay en la capital, desató todo un movimiento de reparación de las salas de esta rama médica en otros centros hospitalarios, sin embargo, dichos trabajos han disminuido notablemente la cantidad de salas donde los pacientes más críticos pueden ingresar.

Sala de hombres.

El Hospital Psiquiátrico de la Habana Dr. Eduardo Bernabé Ordaz Ducungé, conocido popularmente como Mazorra y situado en el municipio de Boyeros, sí tiene capacidad para ingresos (posee más de 2500 camas), pero las personas no quieren acudir a él. Mazorra adquirió mala fama luego de que, en enero de 2010, durante una ola de frío, murieran varias decenas de pacientes, producto al abandono y el mal estado de sus pabellones, y al robo de alimentos, medicinas e insumos para ser vendidos en el mercado negro.

La falta de medicamentos, de hasta por seis meses, de algunos psicofármacos, hace que se note un notable incremento en las calles de personas enfermas.

No abundan los psiquiatras. Muchos han sido enviados a trabajar en el exterior como parte de los convenios del gobierno cubano con otros países. Y ellos (los médicos) van gustosos, porque, aunque el gobierno les robe un gran porciento del salario, siempre ganan más de lo que reciben en Cuba.

Sala de hombres.

Los policlínicos en Cuba deben tener uno y hasta dos psiquiatras, y en cada municipio hay un Centro de Higiene Mental, donde se tratan fundamentalmente las adicciones, sobre todo al alcohol.

Las enfermedades mentales tienen una enorme incidencia en la población cubana, esto, debido a las penurias y la angustia en que viven los residentes de la Isla, donde se ha incrementado el número de personas que sufre diferentes tipos de neurosis, y el índice de suicidios es de los más altos del planeta.
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