viernes, 28 de agosto de 2020

Black is not black.

 Por Zoé Valdés.

El título de la más célebre obra de Agatha Christie, con la que entró la novela moderna de suspense en Francia, Los diez negritos, ha sido modificado. Razones socio-raciales, dicen. Ahora se titula Y fueron diez, o alguna espantosa cosa parecida.

La ignorancia es atrevida, censurar un título original, corrigiéndolo para complacer las exigencias supuestamente raciales de una comunidad, no cambiará en nada el contenido de la novela, ni su lenguaje. A menos que deseen censurar también la novela en toda su integridad. El que ha leído Los Diez Negritos, digo Y eran diez, o lo que sea que se llame ahora, conoce que varios de los personajes de la obra se expresan de esa manera tan precisa señalando como blanco lo que es blanco y lo negro como negro; la autora sólo describía una época, sin ánimos de ofender a nadie, por Dios, sólo hacía literatura.

Pero resulta que ahora vivimos en una época de ofendidos, todo el mundo se ofende por cualquier tontería. Tengo una tesis sobre eso: la gente esconde, oculta su ignorancia tras la extrema sensibilidad, que tampoco es sensibilidad en demasía, es comemierdería a pulso, y nada más. Lo que ignoran les ofende.

Si seguimos por ese camino de ignorancia y pretendidas culpas, ofendidos y censurados, no quedará nada. Por ejemplo, aquella hermosa canción de Los Bravos, Black is black también tendría entonces que ser modificada. No sé verdaderamente cómo lo harían. ¿Oscuro es oscuro? ¿Incoloro es incoloro? ¿Black is not black? Cuando es evidente que lo es. Se nos avecina una humanidad tarada.

El Museo Británico acaba de bajar de su pedestal y esconder la estatua de su fundador, porque según la época en la que vivió fue esclavista. Bueno, también hubo negros esclavistas de blancos, y muchísimos más blancos esclavizados que negros esclavizados, como se puede leer en el extraordinario libro de Jim Goad, Manifiesto Redneck.

Es más, todavía en la misma África, hoy en día, existen negros esclavizando negros. Y en Sudáfrica los negros no sólo anhelan esclavizar a los blancos, sino que los asesinan, los masacran, y nadie habla de ello, el mundo calla, la prensa calla. Sin contar la trata de blancas.

Hoy leí en un diario británico que una joven fue aplaudida porque supo resistir a las hordas de afro-británicos o afro-loquesean, las que la asediaron en un restaurant por el mero hecho de ser blanca. ¿Cómo se llama eso? ¿Reivindicación o racismo anti-blanco? Para mi lo segundo con todas sus letras.

Durante los cuatro años de presidencia de Donald Trump se le ha acusado de todo, pero todavía más de racista y de forma injusta. Una buena parte de seguidores de Donald Trump son negros, perdón, afroamericanos. Ya ven… Trump se ha casado en dos ocasiones con mujeres inmigrantes, y además de eso tuvo una novia mulata, o afrocaneladescendiente… Ya ni sé cómo se diría.

El tema es que nadie acusa a Pedro Sánchez de racista por este vídeo en el que se ve claramente que se limpia las manos después de saludar a una familia de afrohispanos. Tampoco acusan a Raúl Castro por la carencia de ministros afrocubanos en su gobierno (porque el que gobierna es él y no el Mario Neta Canel), ni siquiera por tener a todo un pueblo blanco, indio, mulato, mestizo, negro, esclavizado y encarcelado.

Y, hablando de censuras. Podríamos suponer que si censuraron a la gran Agatha Christie, también lo harán con el bodrio totalmente prescindible titulado ‘Negra’, de Wendy Guerra. ¿O es que este fenómeno de borrado y desaparecido sucederá como siempre one way?

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