sábado, 24 de abril de 2010

Moratinos y La Habana.

Por Pablo Pacheco Ávila.

Vuelve a la carga el ilustre ministro de asuntos exteriores de España Miguel Ángel Moratinos. En su afán por el dialogo entre la Unión Europea, España y Cuba, declarando la postura absoluta, según informa el diario Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, entre el bloque europeo y la Habana.

Además de risible, es ridícula la declaración de Moratinos. Debo aclarar que nunca estaré en contra del diálogo, siempre apuesto a favor de las conversaciones, pero todo tiene un precio. Cuando se sobrepasa el límite, se llega sin tomar conciencia a la hipocresía.

En realidad nada tengo en contra de Moratinos y su gobierno; puede defender la teoría de dialogar aunque no se puede obviar que este método ha fracasado una y otra vez con la Habana. El diplomático español debe tener presente que Orlando Zapata Tamayo era un ser humano. En lo personal emplazo dentro de la nomenclatura en el poder que Zapata Tamayo estuvo encarcelado por motivos políticos y de conciencia. Además, de ser un reo común no cambia las cosas. El solo hecho de ser una persona es más que suficiente para criticar al más humano de los sistemas.

Vivo convencido que Moratinos desconoce que en esta prisión de Canaletas en Ciego de Ávila han fallecido por suicidio al menos 6 internos en apenas 14 meses. Solo el mundo ha conocido el suceso gracias a los presos políticos y de conciencia pues la prensa oficial desconoce o quiere desconocer la deplorable situación en los centros penitenciarios.

No comprendo la sordera política del gobierno cubano. En estos instantes conocí de las más de 35 mil firmas de intelectuales de todo el mundo exigiendo la libertad de los presos políticos y de conciencia, muchos con la salud deteriorada después de 7 años en cautiverio.

Para mi estas rúbicas tienen un significado doble. Esto demuestra que, a pesar del odio que muestran las autoridades hacia los disidentes, no estamos solos. Un día tenemos que sentarnos todos los cubanos a la mesa del diálogo. Ese día no estará en juego una ideología o un sistema de gobierno; ese día veremos que es lo mejor para la patria.

Es posible que las palabras de Moratinos nos hieran como nos hirió hace poco las declaraciones del mandatario brasileño Luis Ignacio ‘Lula’ da Silva. Aunque no puedo dejar de recomendar a Moratinos, también a Lula, que se instruyan sobre la realidad cruda de los presos políticos y de conciencia en las diferentes prisiones de este país.

Nada disculpa a Moratinos por su ignorancia, y le recuerdo que el es político, aunque piense como empresario. Mientras nosotros seguiremos firmes y amando a Cuba por encima de cualquier interés personal.
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