jueves, 27 de junio de 2013

Y si los americanos levantan el embargo, ¿qué les vendemos?

Por Oscar Espinosa Chepe.

La importancia del mercado norteamericano para productos cubanos como el café, la miel de abeja y el carbón vegetal, así como otros que están en la cartera de exportaciones de la empresa Cubaexport, fue señalada por la Sra. Carolina Prieto Serrú, directora general de esa firma, pero culpó unilateralmente al supuesto bloqueo comercial a Cuba por la imposibilidad de vender en ese mercado, en una entrevista publicada por el periódico Trabajadores el 29 de octubre.

Las limitaciones establecidas por el embargo norteamericano en cuanto a las compras de productos cubanos carecen de lógica al igual que otras restricciones que impiden desarrollar el comercio entre nuestros países, aunque no se puede obviar que desde hace más de 10 años, Estados Unidos es uno de los principales socios en el comercio de bienes de Cuba, con un monto de alrededor de 4,5 miles de millones de dólares en el período 2001-2011, convirtiéndose en uno de los principales proveedores de alimentos.


No obstante, habría que preguntarse qué podría exportar Cuba de forma significativa a Estados Unidos, si se levantaran las restricciones a la compra de productos.  Los volúmenes de café y la miel de abeja que pudieran ofertarse serían insignificantes debido a las bajas producciones actuales de esos rubros, que ni siquiera alcanzan para satisfacer las demandas mínimas del consumo nacional.  Los cubanos prácticamente no consumen café, si no compran por el sistema de racionamiento al mes cuatro onzas de café mezclado con chícharos, fundamentalmente a causa de que hoy las cosechas están a menos del 10,0% de los niveles existentes a inicios de los años sesenta, habiéndose reducido  el rendimiento de toneladas por hectárea a la tercera parte, según datos oficiales.

A su vez la miel de abeja es muy difícil de conseguir por la población a no ser en el mercado negro, pues escasea hasta en las tiendas de venta en divisas. Los niveles de producción promedio del período 2007-2011 solo llegan al 62,0% del de los años 1985-89. Paralelamente, suponer que se haría un comercio importante vendiendo sacos de carbón vegetal a Estados Unidos, parece una idea demasiado optimista.  Indudablemente podría venderse algunas cantidades de ron y tabaco, pero la producción de la hoja  se ha deprimido notablemente.  En el período 2006-2011 como promedio anual fue de 23,7 miles de toneladas, una reducción considerable respecto a lo logrado en los años 1984-89, que alcanzó las 42,6 miles  como promedio, una reducción del 44,0%.

Las dificultades para el ron se centran en problemas legales de marcas hoy en litigio, escenario que hace imposible que la marca cubana más reconocida, Havana Club, sea comercializada en el mercado estadounidense.  Quizás una solución en el futuro seria promover otras marcas nacionales, de alta calidad, aunque hoy menos conocidas internacionalmente.

Como seguramente conoce la directora general de  Cubaexport, nuestro país por cada dólar de bienes exportados, importa 3 dólares.  Esto ha creado un déficit acumulado en el período 2001-2010 de 56,5 miles de millones de dólares, una situación que se ha podido resolver hasta el momento por la exportación de servicios, fundamentalmente a Venezuela, pero que no podrá mantenerse eternamente.

La agricultura no da señales de revitalización.  Los niveles productivos continúan muy bajos, incluso las limitadas reformas, como la entrega de tierras en usufructo, no han incrementado la producción agropecuaria, que en 2011 no rebasaron siquiera las cotas de 2007.

Puede coincidirse con la Sra. Prieto en que el mercado norteamericano ofrece enormes posibilidades para las exportaciones cubanas, pero para ello hay que tener productos para ofertar y, en los momentos actuales, la otrora azucarera del mundo no tiene prácticamente ni excedentes significativos de azúcar para vender al exterior.

Por otra parte, el gobierno cubano debe abandonar la política de doble rasero que por un lado condena el embargo y por otro, cuando la actual Administración norteamericana ha dado señales de procurar vías de entendimiento, las ha boicoteado en el afán de preservar la coartada del enemigo externo para justificar la represión y el desastre nacional.
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