miércoles, 9 de octubre de 2013

La analfabetización digital cubana.

Por Joan Antoni Guerrero Vall.

Cuba avanza en la construcción de un entorno aceptable para que se desenvuelva el internauta cautivo, si atendemos a las informaciones publicadas por Martí Noticias acerca de las diferentes plataformas habilitadas por el gobierno con el fin de mantener bajo control algo que se escapa a todo control, valga la redundancia.

Lo más llamativo del asunto es que el régimen recrea en el espacio virtual un escenario de castas en el que, según la afinidad política o de relación con el poder, se tendrá acceso a un ámbito de la red y no en otro. Así pues, los peones que demuestran una total compenetración con la élite gobernante tienen acceso a lo exterior, a ir un poco más allá. Pueden abrirse e interactuar en el Facebook global, y opcionalmente en el sucedáneo bajo control.

En cambio, para la inmensa mayoría del pueblo se está ensayando una especie de cuadra virtual en la que el ganado podrá hacer lo que todo el mundo hace a nivel planetario, intercomunicarse a través de las redes. Parecería que el problema estaría resuelto. Pero como pasa siempre y con todo en Cuba, las cosas parecen, y solo parecen, sin ser realmente. La diferencia radica en que no se podrá salir del corral y la comunicación estará limitada a las fronteras de una intranet cuyo objetivo es preservar el poder de unos pocos. ¿Por qué?

Porque el régimen cubano sabe que con Internet se juega la harmonía política y social del país. Y para evitar que esto suceda y las sillas en la cúspide se tambaleen, necesita implementar una serie de medidas para filtrar, bloquear y entorpecer la libre circulación de información de datos, comentarios y opiniones. Por supuesto un sistema como el cubano requiere quitar de las manos de cualquier ciudadano la mínima posibilidad de autoorganización, algo que las redes ya permiten y en todo el mundo hemos tenido ejemplo de ello y de lo lejos que puede llegar esta capacidad.

Sea de forma voluntaria o por pasividad, ese mismo régimen que sacó partido publicitario de las campañas de alfabetización cuando se impuso en 1959, hoy abandera un proceso contrario de lo que podríamos llamar la analfabetización digital de la sociedad cubana. La parafernalia de los Joven Club no es más que la martingala habitual para hacer creer lo que no es. Con Cuba hay que ser siempre muy prudente con lo que el gobierno muestra: parece, pero no es. A mí el gobierno cubano me recuerda a esa pandilla de trileros que siempre andan por las Ramblas de Barcelona intentando engañar a los turistas. Nunca sabes dónde esconden la bolita.

Volviendo a Internet. El modelo chino de implementación de las redes sociales se da también en Cuba, que emula ahora los mismos pasos. China ha trazado el camino y como Cuba se escudan en todo tipo de eufemismos para no aceptar que sus verdaderas intenciones se orientan hacia la censura. La censura en la Internet china ha sido analizada ampliamente y uno de los libros de referencia en este aspecto es el de Rebecca MacKinnon Consent of the Networked: The Worldwide Struggle For Internet Freedom.

En su libro, MacKinnon hace referencia a les estructuras de acceso a Internet creadas por el régimen chino y el andamiaje del “great firewall”. Redes sociales como Twitter y Facebook son también replicadas con versiones nacionales, lo que ya permite a los gobiernos autoritarios presumir de que sus ciudadanos tienen acceso a Internet, cuando en realidad no lo tienen.  Con redes sociales propias y puntos de conectividad limitados y controlados toda la tarea de censura directa como indirecta se hace mucho más fácil.

Está claro que los regímenes autoritarios hace rato que han encontrado el camino para seguir torpedeando el derecho a la libertad de expresión e información. Para ello están dispuestos a crear los artificios que sean necesarios. En esta batalla se juegan el poder y seguir viviendo bien en base a la limitación de derechos de todos los demás.
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