viernes, 18 de octubre de 2013

Lácteos prohibitivos.

Por Alberto Méndez Castelló.

“Es grave la producción de leche aquí”, dijo el primer secretario del Comité Provincial del Partido Comunista en Las Tunas, Ariel Santana Santiesteban, en un encuentro con productores agropecuarios, efectuado durante el pasado mes, en este municipio.

Las vacas no producen toda la leche que debían, por un deficiente manejo, trascendió en el encuentro. La base alimentaria es insuficiente. El ganado lechero no cuenta con forrajes que le permita mantener la producción cuando los pastos son escasos, al faltar las lluvias, dijeron los políticos y administrativos reunidos con los vaqueros.

Más que una lógica preocupación por el hato lechero, la preocupación del PCC por la baja producción de leche recuerda sencillas razones de lógica matemática. Cuando la escasa producción lechera del municipio no consigue abastecer la cuota establecida para niños de hasta siete años y personas enfermas, la leche fresca es sustituida por leche en polvo. Para fabricar una tonelada de leche en polvo se emplean diez mil litros de leche fresca, que, a poco más dos pesos por litro, son pagados a los vaqueros en unos veintitrés mil pesos en moneda nacional.

La Empresa de Productos Lácteos LAS TUNAS produce leche en polvo, que además de abastecer el mercado racionado, comercializa bolsas de quinientos gramos, a 2.90 pesos convertibles en las Tiendas Recaudadoras de Divisas (TRD). Un kilogramo de leche en polvo de producción nacional vendido en esas tiendas, es equivalente a 5.80 pesos convertibles, y una tonelada a 5 800, esto es, 145 000 pesos en moneda nacional.

A pesar de tener que pagar por la leche en polvo más de seis veces de lo que el Estado paga al vaquero por la materia prima, quien quiera tomar un vaso de leche sin buscarse problemas, debe acudir a las TRD.

El vaquero está obligado a vender la leche al Estado. El comercio de leche, quesos o cualquier otro producto lácteo, está prohibido entre particulares y sancionado por las leyes. Igual sucede con el café. Y con la carne de res, ni qué decir: Su Majestad, el mercado estatal monopolista, es dueño y señor.

Para mucha gente dentro y fuera de Cuba, es como si el buenazo de “Papá Estado Socialista” lo pagara todo: salud pública, educación, la leche de los niños y los enfermos, etc… Cuando, en realidad, a quien mejor se paga es a sí mismo.

En el Encuentro Nacional de Productores Agropecuarios, efectuado el pasado septiembre, el vicepresidente del Consejo de Ministros, Marino Murillo Jorge, dijo: “… somos un poco más de 11 millones de habitantes, de los cuales laboran 5 millones, y de estos, 960 000 aproximadamente en el sector agrario, de los que cerca de 300 000 no se vinculan directamente a la producción”.

¿Alguien pudiera decirme quién paga los automóviles, la gasolina, las oficinas y los sueldos de estos señores que nada producen?

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