miércoles, 6 de noviembre de 2019

“Queremos vivienda y techo para nuestros niños.”

Por Enrique Díaz y Vladimir Turró.



Luego de entregar varias cartas en diferentes instituciones, cinco madres que se introdujeron ilegalmente  en un local estatal en la Habana Vieja aún esperan por una solución de las autoridades sobre su delicada situación de vivienda.

“Entregamos varias cartas explicando nuestros casos y la crítica situación de vivienda que enfrentamos. Una la llevamos al Gobierno Provincial, otra a la Asamblea Nacional y la otra al Consejo de Estado, y aquí estamos esperando para ver que nos dicen. Incluso en el Consejo de Estado nos dijeron que no podían sacarnos de aquí hasta tanto no se investiguen nuestros casos y nos den respuesta”, puntualizó Yeima de los Santos Vásquez.

El 6 de noviembre próximo se cumplen dos meses de que estas cinco madres, junto a sus hijos pequeños, se introdujeran de manera ilegal en un local estatal que se encontraba en desuso, ubicado en la calle Inquisidor número 305, en el municipio de Habana Vieja.

Ariadni Ceballos Domínguez explica que en la carta, entregada a las diferentes instituciones, está reflejado el apoyo de toda la comunidad. Muchos vecinos de la zona plasmaron sus firmas en el documento con la intención de dar más credibilidad para que les resuelvan su situación.

“Todo el mundo nos firmó la carta porque las personas nos conocen y saben todo lo que estamos viviendo con nuestros niños pequeños, pero si no nos resuelven no vamos a salir de aquí”, aseguró.

Lilian Relet Díaz señala que tras la entrega de la carta fueron visitadas por funcionarios estatales, quienes tomaron fotos de sus residencias -según explicaron los funcionarios- para presentarlo a los altos niveles.

“Nos llevaron a cada una a nuestras casas y tomaron fotos de los techos de las paredes, de todo, y nos dijeron que nos darían una respuesta lo antes posible”, detalló.

Las madres fueron visitadas recientemente por un Arquitecto de la Oficina del Historiador, que es a donde pertenece el local que ocupan. El hombre fue con la intención de medir el inmueble para el supuesto proyecto de viviendas.

“Vino un arquitecto pero no lo dejamos entrar porque no sabíamos si era una trampa para sacarnos de aquí. Cuando se fue fuimos hasta la Oficina del Historiador para ver si era verdad, entonces Mayté, una funcionaria de allí nos confirmó que sí, que ella lo había mandado, que no nos preocupáramos que probablemente nuestra situación se resuelva”, afirmó Lilian.
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